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martes, 31 de octubre de 2017

Reseña: PÍCNIC A LA LUZ DE LA LUNA, de Nick Antosca.

Título: Pícnic a la luz de la luna
Autor: Nick Antosca
Traducción: Hugo Camacho
Publica: Orciny Press
Páginas: 215
Precio: 16,50 €

¿Crees en los entes fantasmas? ¿Qué harías si se te apareciera uno? ¿Y si ese fantasma te obligar a ayudarle a hacer algo antes de marcharse a su dimensión? Suena espeluznante, ¿verdad? Casi tanto como la historia que encontraréis en Pícnic a la luz de la luna, la novela de Nick Antosca ganadora del Premio Shirley Jackson en 2009 que nos ha traído a España Orciny Press.
Bram es un joven que trabaja en una gasolinera en una zona rural de Virginia Occidental (Estados Unidos). Una noche de fuerte tormenta atropella accidentalmente a Hija, la perra que todos adoran en el bar más próximo, Madre. Cuando Bram vuelve con una escopeta para sacrificarla, Hija ya ha huido al bosque. Por la mañana, un hombre sale de entre los árboles con un hatillo de huesos que entrega a Bram. Son los de un niño. El espíritu del chico no tardará en aparecérsele a este muchacho solitario. Quiere que le ayude a hacer algo y hasta que Bram no lo haga, no piensa dejarle en paz.
El protagonista de esta historia es Bram, un chico grande y solitario que añora a su padre, perdido en una guerra lejana o tal vez ya muerto. De vez en cuando, Bram y Marian, su vecina, mantienen relaciones sexuales. Ella está sumida en una profunda depresión y al borde del suicidio. Bram no tiene ni idea de cómo ayudarla. Tampoco cómo ayudarse a sí mismo porque, ¿acaso no está el también perdido en la vida?
Todo cambia para Bram la noche que atropella a la perra del bar de al lado. Ese suceso desencadenará otros, lo que le llevará a conocer al fantasma del pequeño Adam Dovey. Adam, un crío tan inocente como inquietante, fue asesinado y quiere venganza. ¿Conseguirá Bram deshacerse de él antes de que sea demasiado tarde?
La historia de Bram, a pesar de su absoluto protagonismo, no nos la cuenta él mismo, sino un narrador omnisciente. Esta voz sabe que no hay nada más aterrador que lo que ocurre en el presente, por lo que es en este tiempo en el que nos describe todo lo que le pasa a las almas atormentadas de Bram, Marian, Adam y el resto de personajes. Con ella, Bram y Adam viajaremos por Estados Unidos de una forma muy curiosa. También en el tiempo. Y, por supuesto, por el mundo de los fantasmas.
Nick Acosta, además de escritor es guionista de televisión, cosa que queda bastante clara en esta novela corta con vocación de thriller de terror cinematográfico. Y es que aquí todo, además de tremendamente inquietante, es muy visual. ¿Algún director de cine en la sala que se anime con el reto? Estoy segura de que el resultado sería magnífico.
Pícnic a la luz de la luna, en definitiva, es una original novela de terror en la que no sabremos a quién temer más: si a los fantasmas, a la tormenta o a ese pobre Bram que no sabe muy bien de qué va la vida, menos aún la muerte. Adéntrate ahora en sus páginas si quieres conocer una historia llena de intriga, terror, viajes entre mundos y personajes de los que tal vez no puedas fiarte. ¿O es que acaso te dan miedo los fantasmas?
Cristina Monteoliva