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sábado, 8 de octubre de 2022

Encuentro con la escritora iraní PARINOUSH SANIEE con motivo de la publicación en España de su novela LOS QUE SE VAN Y LOS QUE SE QUEDAN.


La escritora iraní Parinoush Saniee (1949) ha estado en España estos días a fin de presentar su libro Los que se van y los que se quedan. Saniee tuvo que marcharse de Irán en los años de la revolución de los ayatollah en 1979. Sus libros reflejan las consecuencias de esa época. Ahora que desgraciadamente la situación de Irán ha vuelto a las portadas mundiales con la cadena de manifestaciones que las propias mujeres iraníes están organizando, es un buen momento para entablar conversación con la autora, con el trasfondo también de su libro, en donde la relación entre los que se marcharon de Irán y los que se quedaron está muy presente.

Alianza editorial organizó el pasado jueves 6 de octubre un pequeño encuentro con la autora en un restaurante persa que sirvió de contrapunto para degustar y hablar de Irán. 

@Pilar Ibáñez y Luis Vea García.

Una de las cosas que llama la atención es que precisamente se produzca la publicación de Los que se van y los que se quedan en este delicado momento. Pero la autora nos confirma que es puramente casual dado que inicialmente había salido en francés y que a partir de la traducción francesa del farsí se han realizado el resto de traducciones europeas porque la novela realmente se escribió hace catorce años. Saniee esperaba la autorización del gobierno iraní para la publicación en este país.  Viendo que esto era imposible decidió hacerlo en Europa. Sabe que se enfrenta a las consecuencias. Pero sin miedo nos dice que “ha aprendido a manejar la situación”.

En la conversación sobre la obra y sobre el momento que vive su país se plantea una doble vertiente. Por un lado, interna, de la relación de los iraníes exiliados con los iraníes que se quedaron. Por el otro, la relación de Occidente con Irán.

@Pilar Ibáñez y Luis Vea García.

Saniee tiene claro que “muchos de los problemas de Irán han sido provocados por Occidente” pero no rehuye hablar de las famosas Guardianas de la Revolución. Para explicar el papel de estas mujeres dice que: “hay muchas mujeres que han sido castigadas por el régimen, muchas de ellas desde pequeñas. Psicológicamente unas han elegido infligir los castigos que sufrieron a otras mujeres. Las menos han optado por culpar a quien corresponde” Una frase o proverbio iraní lo expresa: “el bastón de la profesora es una flor”. Explica la crueldad sufrida ya desde niñas.

Sobre el contenido del libro, Parinoush Saniee distingue la postura de los mayores y de los jóvenes ante la revolución conservadora sufrida en su país. Mientras que los adultos se reencuentran en felicidad y poco a poco van sacando sus cicatrices que terminan por separarles, los jóvenes afrontan inicialmente con frialdad las diferencias entre los que se quedaron y los que se fueron. Pero finalmente logran acercarse porque son niños.

La autora confiesa que “no tiene sensación personal de vivir un exilio” a pesar de que ella está afincada en EEUU y que hace muchos años que abandonó Irán. Va y viene”. 

@Pilar Ibáñez y Luis Vea García.

Sobre el futuro no tiene confianza en la intervención de los gobiernos extranjeros: “Si algo podían hacer ya han tenido tiempo”. Confía más en las personas como individuos. Confía en las mujeres, en las que ahora se están manifestando en Irán, y también en las que puedan hacerlo en Occidente. Cree más en un cambio tranquilo de las costumbres poco a poco que en una intervención exterior que nunca se ha producido.

En el libro aparecen todas estas contradicciones internas y externas en los personajes. Unos y otros sacan a relucir sus diferencias y prejuicios. El exilio, la migración y el desarraigo son algunos de los temas que aparecen en Los que se van y los que se quedan. Tiempo habrá de comentar el libro con tranquilidad. Valgan estas palabras de anticipo para leer a Parinoush Saniee, palabras pronunciadas mientras podíamos disfrutar de la rica gastronomía persa.

                                                                                                                   Luis Vea García