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jueves, 19 de diciembre de 2019

Reseña: SUS HIJOS DESPUÉS DE ELLOS, de Nicolas Mathieu.



Título: Sus hijos después de ellos
Autor: Nicolas Mathieu
Traducción: Amaya García Gallego
Publica: AdN Alianza de Novelas
Páginas: 464
Precio: 19,50 € / 10,99 € (ePub)

El mundo está plagado de ciudades intermedias que, una vez pasado el esplendor y la prosperidad que les proporcionaron unos procesos industriales que terminarían por caer en desuso, se van marchitando poco a poco. Conscientes de su desgracia, sus habitantes pueden optar por buscar otra forma de hacer que sus ciudades vuelvan a brillar o ver qué pasa. Si eres un adolescente, más bien te quedarás esperando a ver qué hacen los adultos mientras buscas en qué ocupar tu tiempo cada verano. Así es como comienza Sus hijos después de ellos, la novela de Nicolas Mathieu ganadora del Premio Goncourt 2008 y la obra que comentaremos a continuación.
Una aburrida tarde de agosto de 1992, Anthony y su primo deciden robar una canoa para llegar a la playa nudista de una de las orillas del lago. Allí no encontrarán lo que esperaban, pero sí a alguien que marcará el presente y el futuro de Anthony: Steph, su primer amor. El mismo afán de aventura llevará a Anthony más tarde a coger prestada la moto de su padre, un hombre que no duda en descargar su frustración en su esposa, una mujer que no puede más con tanto maltrato. El robo de la moto por parte de Hacine, un camello que vive en la parte marginal del valle con su triste padre, hará que el destino de los chicos se vea ligado hasta casi finales de la década.
Todo comienza en agosto de 1992 en Heillange, un ficticio valle del noreste francés que, tras vivir una buena época gracias a sus altos hornos, ve cómo sus habitantes se sumen en la más gris de las crisis económicas y existenciales cuando esta industria se extingue.
Mientras la silicosis hace estragos entre los adultos, Anthony, Steph y Hacine, tres adolescentes bien distintos cuyos destinos han de cruzarse este verano del 92 y en los sucesivos narrados en esta novela, buscan su lugar en el mundo.
Hacine, el camello de poca monta que, con el tiempo, irá escalando posiciones, robará la moto del padre de Anthony, lo que creará un conflicto entre los chicos y sus familias que durará años.
Por otra parte, veremos como la inteligente e inquieta Steph se convertirá en el primer amor de Anthony, y tal vez en la mujer de la vida de este muchacho que vaga sin rumbo, tal vez tanto como su propio padre.
Las cuatro partes de esta historia nos transportan a cuatro veranos fundamentales de este trío de personajes: los de 1992, 1994. 1996 y 1998.
Veranos en los que, mientras los chicos pasan por el trago de la adolescencia y llegan a la adultez, algunos con más pena ni gloria, veremos cómo otros personajes orbitan alrededor de ellos. De todos ellos, destacaríamos al primo de Anthony (nombrado así durante toda la novela), el primer compañero de fiestas del muchacho; el padre de Anthony, un hombre que cae en picado tras su divorcio y el padre de Hacine, un marroquí que se fue de su país buscando un futuro mejor y que tuvo que volver al mismo por culpa de un hijo que no dejaba de darle disgustos.
Sus hijos después de ellos, en definitiva, es una interesante e intensa historia que nos habla de los azarosos veranos de tres muchachos de generaciones similares, conectados entre sí, en la década de los 90 del siglo pasado, pero también de temas que siguen estando muy de actualidad, como la supervivencia de las zonas que entraron en crisis económica en un momento dado y parece que jamás saldrán de ella; la vida en los barrios marginales; el racismo; la búsqueda de una identidad propia (ya sea en la adolescencia o en la edad adulta); la lucha de las mujeres por hacerse camino en un mundo de hombres; la falta de comunicación entre padres e hijos; la desesperanza que se hereda de generación en generación y un largo etcétera que tendrás que descubrir por ti mismo gracias a la lectura de este libro. Dicho esto, ¿a qué esperas para descubrir todas sus luces y sus sombras?
Cristina Monteoliva


© Cristina Monteoliva.