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viernes, 16 de septiembre de 2016

Reseña: EL ESPECTÁCULO DEL TIEMPO, de Juan José Becerra

Título: El espectáculo del tiempo
Autor: Juan José Becerra
Publica: Candaya
Páginas: 528
Precio: 20 €

¿En qué momento han de comenzarse a escribir las memorias de una persona? ¿Desde su nacimiento? ¿Es que acaso la vida de los familiares que nos precedieron no influyen en nosotros? ¿Y es que no estamos en realidad unidos a toda la humanidad? Si quieres encontrar respuestas para estas preguntas tal vez tengas que leer El espectáculo del tiempo, el libro de Juan José Becerra del que hoy os vengo a hablar.
Juan tiene muy buen sentido del humor, unas salas de cine en Junín (Argentina), un padre incorregible, una historia de amor fallida con una mujer llamada Bárbara, varios hijos, una madre estrella de la televisión local y unos amigos con anécdotas muy curiosas. Un buen día, Juan decide escribir sobre su vida. El resultado es El espectáculo del tiempo, un libro de memorias peculiar que no dejará indiferente a ningún lector.
Juan es un argentino de Junín que en algún momento de su vida fue dueño de las salas cine Lumière SRL. Alcanzada cierta madurez, Juan decide escribir las memorias de su vida siguiendo su instinto. Este orden no se basa en la cronología, sino en los traumas, experiencias placenteras y las relaciones de Juan con los demás. Los numerosos saltos temporales a manera de capítulos de los que consta este volumen nos llevaran a conocer no solo al protagonista, sus familiares y amigos, sino también ciertos hechos de la historia de la humanidad (el desastre de Pompeya, el Mundial de vuelo de 1963, etc) que el autor de esta biografía tan poco al uso cree que son relevantes para comprender su existencia.
¿Quién es en realidad Juan? Juan es un hombre nacido en la década de los sesenta del siglo pasado con algunos problemas económicos, historias sentimentales no bien resueltas, varios hijos y una relación complicada con sus progenitores, siempre, y con sus amigos, a veces. Pero Juan no solo es eso. Juan también es lo que los demás piensan de él, los recuerdos distorsionados de su infancia, sus anhelos, etc. Es por ello que en sus memorias son necesarias también las vidas de sus familiares, de sus amigos e incluso de personajes de la historia con los que, a primera vista, no parece tener relación.
Mucho de lo que somos se lo debemos a nuestros padres, aunque a veces no entendamos el por qué. Yo diría que parte del carácter un tanto caprichoso de Juan se lo debe a su madre, la estrella de una cadena de televisión local. Tras separarse de su primer esposo, se volvería a casar varias veces. Aunque personalmente su historia de diva de provincias me parece apasionante, Juan dedica mucho más tiempo a hablar de su relación con su padre, un gruñón que todo lo sabe que se pasa la vida eludiendo responsabilidades.
Pero si hay un tema al que Juan le dedica tiempo es a su relación fallida con Bárbara Rodríguez (y a su vida amorosa sexual, en general, por extensión, con todo lujo de detalles eróticos). Bárbara es probablemente la mujer más importante en la vida de Juan. Sin embargo, los encuentros y desencuentros con ella son inevitables. ¿Será posible que consigan estar juntos o tendrán que aceptar finalmente que son incompatibles como pareja?
Juan tiene a lo largo de su vida unas cuantas amantes y otro buen número de amigos curiosos, como Lorenzo, obsesionado con Laura más allá de la muerte. ¿Aprenderá Juan algo de todos ellos? Y ellos, ¿aprenderán algo de Juan o jamás llegarán a entenderle?
El espectáculo del tiempo, en resumen, es una novela a manera de memorias escritas de forma original y con grandes dosis de ironía y erotismo donde los saltos temporales y temáticos son constantes, aunque la premisa siempre sea la misma: conocer la vida y personalidad de Juan, su supuesto autor. El libro no solo nos descubre a un hombre inteligente de nuestros tiempos, sino que también nos da a conocer la vida en Argentina y paisajes de otros países de Sudamérica. También nos ayuda a comprender que lo que recordamos de nuestra vida tal vez no pasó exactamente así, sino que el tamiz de la memoria nos lleva a recordar los sucesos de la forma que a veces más nos conviene por nuestro propio bien (por nuestra propia supervivencia). Una historia, en definitiva, que los amantes de las buenas letras argentinas y de las historias biográficas (aunque no siempre hablen de biografías reales) creo que disfrutarán.

Cristina Monteoliva