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jueves, 2 de junio de 2016

Reseña: LA LUZ PRODIGIOSA, de Fernando Marías

Título: La luz prodigiosa
Autor: Fernando Marías
Publica: Turpial
Páginas: 160
Precio: 18 €

Hace algunos años era frecuente ver, sobre todo en Canal Sur, noticias relacionadas con la fosa común en la que se suponían estaban enterrados los restos de Federico García Lorca. Los familiares de los otros fusilados pedían que se abriera la fosa, mientras que la familia del poeta se negaba en redondo a sacar a Lorca de su enterramiento original. Finalmente, la fosa se abrió y no se encontró nada que tuviera que ver con Federico. ¿Será que fue sepultado en otro lugar? O mejor, ¿y si nunca murió allí? Me quedo con esta segunda hipótesis, que tan bien se desarrolla La luz prodigiosa, la novela de Fernando Marías que ganara el Premio Novela Corta Ciudad de Barbastro en 1991 y que la editorial Turpial reedita ahora en su veinticinco aniversario.
Granada, finales de los años ochenta del siglo XX. Un periodista acude a la ciudad para cubrir los actos por el cincuentenario del fusilamiento de Federico García Lorca. El trabajo realizado no le satisface. Con cierta desazón, decide pasar la noche en la zona de bares de copas, a la espera de coger su tren de vuelta a Madrid. En uno de estos bares conoce a un anciano. Este comienza a contarle su pasado. Un pasado que, según afirma el viejo, está muy relacionado con Lorca. La historia que le narra a su interlocutor a lo largo de aquella noche resulta fascinante. Y no solo eso: los datos que aporta el anciano son tan precisos, que no parece que sea falsa. ¿Será cierto entonces que Lorca no murió durante la Guerra Civil, tal y como siempre hemos creído?
Esta es la historia de un periodista (narrador y personaje en la novela) que va a cubrir unos actos que se le hacen anodinos y acaba encontrando una noticia que, de saberse, podría cambiar la Historia de nuestro país. Es también la historia de un hombre, el anciano que le cuenta su vida al periodista (el protagonista y narrador de esta obra), que no supo aprovechar las oportunidades que le brindó la vida. Finalmente, esta es, además, la historia de un poeta (personaje secundario de la trama, prácticamente un espectro) al que todos creíamos muerto de forma trágica y que la vida podría haberle dado una segunda oportunidad.
Han pasado veinticinco años desde la primera publicación de La luz prodigiosa, un libro que sin duda dio suerte a su escritor, Fernando Marías. Como bien nos cuenta el autor en el epílogo de esta edición, la idea de escribir esta novela le surgió al encontrar en Madrid un mendigo que se parecía terriblemente a uno de sus tíos, muerto en la Guerra Civil. Después de un tiempo, a Marías se le ocurrió cruzar el tema de la falsa muerte de alguien en la Guerra Civil con la figura de Lorca. El Lorca que no moriría fusilado, aunque sí fuera herido de gravedad hasta el punto de no reconocerse a sí mismo, sería la pieza fundamental de La luz prodigiosa.
La luz prodigiosa fue finalmente una novela, una película y un falso documental (que yo en su día me creí a pies juntillas, todo hay que decirlo) que se emitió en la televisión pública hace años. Los tres formatos exponen el tema de la no muerte de Lorca de formas distintas, y los tres me resultan fascinantes. Pero volviendo al libro, he de decir que no solo sorprende por la forma con la que Marías expone el tema aquí, de forma tan detallada de la mano del anciano que echó a perder su vida y mientras lo hacía, se encontraba una y otra vez con el fantasma del herido de guerra; sino también por su forma de condensar tantos datos, tantos sentimientos y tanta pasión en una novela tan corta. Esta es una obra que se lee del tirón, con fascinación, admiración y cierto respeto (no he de deciros lo que significa Lorca para todos los que somos de Granada). Una obra que nos abre una pequeña puerta a la esperanza con esa premisa primera: ¿qué sería de Lorca, y de nosotros, si no hubiera muerto tal y como nos lo han contado?
Pero, ¿qué es la luz prodigiosa en sí? Lo descubriréis al final del libro, si es que os decidís a leerlo (como yo espero). Solo os diré que gracias a ella las cosas empezaron a irle bastante mejor a su autor, Fernando Marías. Ojalá que esta nueva edición de su primera obra, de esta magnífica novela corta de nombre tan evocador, solo le traiga más alegrías.
Cristina Monteoliva