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miércoles, 25 de febrero de 2015

¿QUÉ DEMONIOS PASA CON EL DUEÑO DE MI CASA?

El otro día propuse un juego de escritura creativa en este blog: yo ponía la primera frase de una novela y vosotros teníais que continuar. El resultado de este ejercicio, al que yo también yo me sumé, es el siguiente: 

REGRESO EN ESTE MOMENTO DE VISITAR AL DUEÑO DE MI CASA. 
Ha vuelto a insinuarme que podría rebajarme considerablemente el alquiler si accedo a sus deseos. Pero no lo haré. Jamás. Apenas tengo dinero, eso es cierto. Pero me sobra orgullo. Y nunca, bajo ningún concepto, estaré dispuesto a volver a someterme a sus oscuras intenciones. Ya lo hice el mes pasado, y el anterior. Acepté entonces, pero no ahora. Juro que es la última vez que verá salir el sol un domingo por la mañana. Este auténtico depredador tiene una vida que no merece. Y yo se la voy a arrebatar. Ya tengo casi todo previsto. El mayor problema será deshacerme del cuerpo, pero en cuanto consiga un cacharro de esos que imprime cosas en 3D y me fabrique un arma, ya se me ocurrirá algo. De todas formas, nadie va a echarlo de menos. El muy cerdo no es que sea muy popular entre los vecinos, y...

¡No está nada mal! Pero, ¿qué va a pasar con el dueño de mi casa? ¿Os animáis a continuar o propongo otra frase? 

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