martes, 20 de junio de 2017

POR QUÉ SEGUIR ESCRIBIENDO

El lunes 19 de junio muchos nos encontramos circulando por las redes sociales el artículo escrito por José de la Rosa titulado Por qué dejé de escribir. Lo comparto aquí por si aún no lo habéis leído y porque he escrito este artículo teniendo este primero muy presente: http://docerazones.blogspot.com.es/2017/06/por-que-deje-de-escribir-por-j-de-la.html
Todos los que leímos las palabras de José de la Rosa y nos sentimos identificados no pudimos más que darle la razón al autor (al menos, en parte) y compartirlo en nuestras redes sociales. Y digo que en parte, pues aunque yo también estoy bastante harta de ciertas cosas de lo que es ser escritor hoy en día, no se me ocurriría por ello dejar un año entero de escribir. He tenido crisis, pero no tan largas. Al cabo de uno o dos meses, siempre acabo por escribir algo, aunque no llegue a acabarlo (lo que me recuerda la gran cantidad de trabajos por terminar que tengo. Sí, ¡soy un desastre!).  



¿De qué estamos hartos los escritores? Como bien dice el artículo de José de la Rosa, aunque yo os lo resuma aquí, básicamente de tener que pasar más tiempo dedicándole tiempo a la promoción de nuestro libro en blogs, redes sociales, etc, que a la propia escritura. En estos tiempos que corren, todos, tanto los autoeditados como los que publican con las editoriales que te dejan de margen un 10 % de las ventas o menos tenemos que convertirnos a la fuerza, así, en e-Scritores (el término lo he cogido también del artículo de José de la Rosa, que conste). ¿Y merece al final la pena buscar tanta visibilidad en este maremágnum de redes sociales y demás? Menos de lo que vale nuestro esfuerzo, desde luego.
En mi caso, el hartazgo empezó con el crowdfunding de Elías y los ladrones de magia, en el verano 2013. Tenía un trabajo a tiempo parcial y cuando no estaba en él, tenía que estar en redes publicando post en el blog del libro, hablando del tema en grupos de Facebook e inventando mil y una historias para llamar la atención. Al final, me quedó poco tiempo para revisar el manuscrito antes de publicarlo, por lo que muchos lectores han encontrado en él errores de todo tipo (desde aquí aprovecho para disculparme con todos los que lo tengáis; si alguna vez una editorial se anima a reeditarlo, os prometo una revisión estupendísima). Una vez publicado el libro, lejos de poder relajarme, tuve que seguir dando la matraca en redes sociales, blogs y demás para buscar nuevos lectores. Así durante un tiempo que me pareció una condena.
Con Corazones en barbecho admito que igual no me esforcé tanto. Esta novela la publiqué en Amazon y, como todavía era una criaturilla inocente, pensaba que la gente llegaría a la historia solita. Nada más lejos de la realidad: Amazon es una verdadera jungla de libros, y si no haces campañas por todas partes, al final no compra tu libro ni Perry. Pero, como digo, no me empleé tanto. Estaba agotada y llegó un momento en el que me rendí (tampoco sé si habría merecido la pena seguir con campañas más agresivas durante más tiempo; a día de hoy sigo convencida de que no supe transmitir de qué iba al historia, de ahí el problema).



En definitiva, que esto de ser un escritor moderno y tener que buscarte los lectores, sea como sea, es muy cansino. Pero no hasta el punto de querer dejar de escribir. Al menos, no por mi parte.
Si eres escritor y estás decaído en estos momentos y estás pensando en dejarlo, intenta pensar en los siguientes puntos:
-Tú escribes porque te gusta escribir. Piensa en los inicios, cuando no te leía nadie o te leían dos amigos. ¿Merecía la pena? ¡Claro que sí! La ilusión de conseguir plasmar tus ideas en el papel, el poder leerlas a esos dos o tres colegas. ¿En qué momento nos olvidamos de eso? ¿En qué momento dejamos de darnos cuenta de que aunque no sean tantos todos tenemos lectores esperando una nueva publicación nuestra?
-Tú escribes porque lo has intentado con otras cosas pero siempre vuelves a la escritura. Es tu vocación, la actividad con la que te sientes realizado. Mira José de la Rosa: se ha pasado un año sin hacerlo, vale, pero, ¿a que no lo va a dejar para siempre? Yo no lo creo. Las crisis vienen y van, pero tu espíritu escritor permanece, aunque esté aletargado y haya que darle algún aliciente para despertarlo.
-Cuando dejas las redes sociales y tus blogs, no solo dejas a tus lectores, sino también a buenos amigos por el camino. Si no quieres estar haciendo promociones de tus libros durante un tiempo, no lo hagas. Comparte vídeos de gatitos, de perritos o chistes de las caras de Bélmez, pero no te olvides que tras las otras pantallas hay personas reales que te aprecian como escritor, pero, sobre todo, como persona.
-Si necesitas ayuda con las promociones de tus libros, ¡pídela! Estoy segura de que siempre vas a encontrar amigos que te ayuden con este trabajazo. Y seguro que tienen ideas frescas que te ayudan mucho.
-Las redes sociales no solo te ayudan a ponerte en contacto con otros escritores y lectores, sino también, a veces, con editores que puede que en algún momento de tu vida te den esa oportunidad que tanto ansías.
-¿Y si esto de tener que promocionar tú mismo tus cosas fuera una moda pasajera? ¿Y si el año que viene de pronto lo que se lleva es que los lectores se vuelvan locos buscándote activamente? Y tú mientras sin tener nada nuevo que ofrecer porque has dejado de escribir, ¡ja!
-ESCRIBE, ESCRIBE, ESCRIBE. La modernidad está haciendo que nos preocupemos de lo accesorio y no nos centremos en lo que de verdad importa.
Si estos puntos no te motivan a seguir adelante, encuentra los tuyos propios. Pero, amigo escritor, si de verdad te gusta escribir, ¡no lo dejes!



Me despido dando las gracias a todos por leer este artículo. Aunque al final siempre os dé por comentar en Facebook, os invito a dejar comentarios en el blog sobre este tema, ¡seguro que tenéis mucho que decir sobre el mismo!

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