sábado, 18 de marzo de 2017

Entrevista: JAVIER BOZALONGO.

Estimados amigos lectores,

Una vez más tenemos el placer de ofreceros las interesantes palabras de un excelente escritor. En esta ocasión nuestro entrevistado no es otro que Javier Bozalongo.
Javier Bozalongo nació en Tarragona aunque actualmente vive en Granada. Prolífico como autor, ha publicado los poemarios Líquida nostalgia (2001), Hasta llegar aquí (2005), Viaje improbable (2008) y La casa a oscuras (2009), además de las antologías Nunca el silencio (Costa Rica, 2012), Has vuelto a ver luciérnagas (México, 2015) y Las raíces aéreas (Ecuador, 2016) y el libro de relatos Todos estaban vivos (Esdrújula, 2016), obra, esta última, por la que le preguntamos precisamente en esta entrevista. Actualmente, además de seguir escribiendo, dirige la colección de poesía de Valparaíso Ediciones (www.valparaisoediciones.es). 
Y ya, sin más dilación, os dejo con las palabras del autor:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Escribo desde siempre, creo yo, aunque los primeros poemas que conservo deben ser de cuando tenía dieciséis o diecisiete años, con todas las contradicciones de esa edad y los descubrimientos propios de la adolescencia.

¿Pensaste, en aquellos primeros momentos, que en el futuro te dedicarías a la escritura?
Supongo que siempre había sido algo parecido a un sueño, pero visto como una posibilidad remota cuando no imposible.

¿Qué autores crees que han influenciado en ti como escritor?
En relato me gustan mucho norteamericanos como Raymond Carver, por citar uno. En poesía me acompañan desde siempre Ángel González o Jaime Gil de Biedma, pero la lista sería muy extensa.




Si tuvieras que elegir, ¿con qué te quedarías: poesía o relato?
Me quedo con la literatura. La poesía es lo que más me ha acompañado siempre pero soy un buen lector de narrativa también. Cada libro encuentra su momento para ser leído y disfrutado. Y como autor me ocurre lo mismo, aunque he publicado más poesía, en este momento los relatos me están dando muchas satisfacciones personales con la publicación de Todos estaban vivos.

¿Cómo compaginas tu carrera de escritor con la de director de la colección de poesía de la editorial Valparaíso?
Lo difícil es encontrar el tiempo para la escritura, pues la editorial absorbe gran parte del día entre lecturas, organización, presentaciones y viajes.

Recientemente has publicado el libro de relatos Todos estaban vivos con Esdrújula Ediciones. A lo largo de tu carrera Has publicado varios poemarios y unas cuantas antologías, pero  hasta ahora ningún libro de cuentos. ¿Por qué? ¿Y por qué ahora sí?
El origen del libro está en algunos textos que había escrito a lo largo de varios años. Después los editores los leyeron y me animaron a completar el libro con nuevos relatos que dieron como resultado Todos estaban vivos. El estímulo externo de saber que lo escrito tenía suficiente consistencia para convertirse en un libro me dio la energía suficiente para enfrentarme a la disciplina de terminar el libro. El momento llega sin avisar: ahora sí porque se dieron las circunstancias adecuadas, que tal vez no se habían dado anteriormente.

Por cierto, ¿qué debe de tener un buen cuento para ti?
Me interesa la observación de la realidad circundante para trasladarla a un relato y denunciar el estado de las cosas, con un punto de ironía o humor negro en algunos casos sin perder la esperanza en que lo que no nos gusta se puede mejorar.  El cuento debe ser dada su brevedad, intenso en el contenido y debe conseguir atrapar al lector desde la primera línea.
  


En Todos estaban vivos abundan los microcuentos. ¿Casualidad? ¿Veremos en el futuro un libro tuyo en el que haya historias más largas?
Se han ido mezclando en el libro de manera aleatoria cuentos más largos con microrrelatos. La razón es que hay historias que pueden ser contadas en pocas palabras y reunir todo lo necesario para no precisar un desarrollo mayor. Creo que cada una encuentra el tamaño necesario para que la historia no se repita a lo largo de muchas páginas si no es absolutamente precio.
En cuanto al futuro, nunca se sabe. De momento no hay cuentos a la vista.

Las historias de Todos estaban vivos resultan sin duda singulares. ¿Hay alguna basada en algún hecho real?
Algunas de las anécdotas principales a partir de las cuales se desarrollan los relatos son ciertas y me las han contado sus protagonistas, aunque después las haya reelaborado y les haya añadido ficción. Muchas veces basta con mirar alrededor y observar para encontrar buenas historias que merecen la pena ser escritas.

¿Se parece en algo a ti el narrador de Nada extraordinario?
Es en cierto modo el narrador que me gustaría llegar a ser.

En este libro conoceremos, entre otros, a un hombre menguante. ¿Qué te hace menguar a ti? ¿Quizá pensar tanto en la jubilación, como a unos cuantos de tus personajes?
Debe ser la edad, que nos acerca de manera inexorable hacia una jubilación que nos han prometido durante años y que cada vez se aleja más de la realidad, como tantas promesas incumplidas. Los escritores, en cualquier caso, creo que no se jubilan nunca.


¿Te has encontrado alguna vez a Elvis en un tren?
No, nunca, pero me habría encantado.

¿Y el viaje de En la mitad del mundo? ¿Es real?
Hay algo de real en ese viaje, porque regresé de un festival de poesía en Ecuador apenas diez antes del terrible terremoto que asoló la costa del país, y algunos amigos me enviaron fotografías de cómo habían quedado muchos lugares por los que habíamos pasado. Afortunadamente ya habíamos vuelto, y la ficción hizo el resto.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en este libro?
Espero encontrar sonrisas cómplices, que puedan sentirse reflejados en alguna de las escenas que se narran y sacar sus propias conclusiones a partir de la lectura, porque estoy seguro que muchos han pasado por situaciones similares.

¿Te gustaría añadir algo antes de acabar esta entrevista?
Tan sólo mi agradecimiento por las preguntas y sobre todo, mi reconocimiento a cada uno de los lectores de estas palabras y del libro.

Muchas gracias a ti, Javier, por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales. Esperamos que Todos estaban vivos llegue a muchos lectores, y todos tus proyectos literarios tengan siempre éxito.
Y a vosotros, amigos lectores, gracias por estar una vez más al otro lado de la pantalla. Recordad: si os hacéis seguidores de blogger del blog o de la página de Facebook, como siempre os indico bajo cada reseña, siempre estaréis al tanto de todas las actualizaciones. Y ahora, ¡a leer!


Cristina Monteoliva

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