domingo, 19 de febrero de 2017

Reseña: QUERERTE NO ES SÓLO CUESTIÓN DE SUERTE, de Kate Eberlen.

Título: Quererte no es sólo cuestión de suerte
Autora: Kate Eberlen
Traducción: Maia Figueroa Evans
Publica: Planeta
Páginas: 525
Precio: 18,50 € / 10,99 € (Epub2)

Hay personas que encuentran a su media naranja en el instituto. Otras, en la universidad o en el lugar de trabajo en la veintena. Y luego están los que encuentran a su pareja ideal más allá de los treinta, tras varios fracasos sentimentales y un montón de experiencias vitales a cuestas. ¿Por qué no conocí a esta persona antes?, seguro que se preguntan él o ella (o ambos a la vez). Pues porque no era el momento, simple y llanamente. Para todo hay un tiempo y un lugar, también para las relaciones más estables. Si no me crees, tal vez te convenzas después de leer Quererte no es sólo cuestión de suerte, la novela de Kate Eberlen de la que hoy os vengo a hablar.
El verano antes de ir a la universidad, Tess y su amiga Doll deciden viajar por toda Europa. Ambas conocen muchos lugares, pero, sin duda, el más especial para Tess es Florencia. En la ciudad italiana, la joven tiene la oportunidad de visitar una iglesia en un monte que se le antoja del todo mágica. Dentro de ella solo hay un chico tímido al que vuelve a encontrarse de nuevo por la ciudad, sin que apenas crucen unas palabras. Tal vez si el chico, de nombre Angus, no se hubiera sentido tan afectado por la reciente muerte de su hermano mayor en un accidente en la nieve se habría atrevido a decirle algo a aquella chica tan simpática. Al fin y al cabo, ¿qué probabilidad había de que se volvieran a ver fuera de la ciudad? Pero, ¿y si después de todo, acaban coincidiendo? ¿Qué pasaría si fuera mucho tiempo después? ¿Seguiría habiendo una chispa entre ellos?
Esta es la historia de Tess, una chica del sur de Inglaterra con muchas ganas de cursas estudios universitarios. Tess ha estudiado mucho en el instituto y ha conseguido una beca que incluye alojamiento en Londres. Ilusionada por la aventura que emprenderá tras su vuelta de vacaciones, se marcha despreocupadamente de viaje con su amiga Doll. Desgraciadamente, las cosas en la vida no siempre son como las habíamos planeado, y cuando Tess vuelve a casa se encuentra con una desgracia a punto de ocurrir. Su vida se verá marcada por este hecho trágico, por todas las responsabilidades que deberá adquirir a raíz de ello y las relaciones amorosas con hombres que no podían darle lo que ella necesitaba. Pero, ¿y si el amor de su vida estuviera aún por llegar?
Pero esta también es la historia de Angus, también llamado Gus por sus amigos, un chico que ha de comenzar sus estudios universitarios poco después de la muerte de su hermano. Si bien Gus tiene libertad para cursar estudios universitarios, se ve obligado a estudiar medicina, como su hermano. Siempre a la sombra de este, al que sus padres idolatrarán siempre, Gus intentará buscar su lugar en el mundo. Por el camino, se topará con una relación esperada y otra del todo sorprendente que le marcará para siempre. Pero, ¿qué pasará cuando se tope de nuevo con la chica que conoció fugazmente en Florencia, hace tantos años?
Cuando me topé con la portada de Quererte no es sólo cuestión de suerte, pensé que no era un libro para mí. El título y la ilustración me dieron idea de una historia empalagosa en exceso, con amores poco convincentes (desde mi punto de vista) y una buena dosis de cursilería. Sin embargo, como hace tiempo que me di cuenta de que las primeras impresiones no son siempre las que cuentan, leí de qué iba la historia y me dije “venga, vamos a darle una oportunidad, a ver qué tal”.  Y, ¿qué queréis que os diga? En cuanto comencé a leer me di cuenta de que la historia sí que me iba a gusta. Página tras página fui metiéndome más y más en las vidas de Tess y Gus, en sus sentimientos, en sus anhelos, hasta el punto de prácticamente no poder despegarme del libro hasta terminar la lectura.
¿Que por qué deberíais vosotros también darle una oportunidad este libro? En primer lugar, porque nos habla de las casualidades de la vida, de todos esos encuentros y desencuentros que a veces confluyen en cosas totalmente inesperadas y maravillosas.
En segundo lugar, porque, como ya he dicho antes, la narración no es para nada cursi y empalagosa, sino fresca, cercana y tremendamente amena. Imposible no conectar con las voces narrativas de Tess y Gus desde el primer momento.
En tercer lugar, porque Tess y Gus son encantadores, pero también muy humanos, lo que significa que cometen tantos errores como aciertos, lo que hace de su historia algo mucho más cercano, por los toques de realismo que podemos encontrar.
En cuarto lugar, porque es una historia con la que aprender que todos cambiamos año a año, que las cosas que nos preocupaban con quince años no son las mismas que lo hacen a los cuarenta; y, sin embargo, pase lo que pase, siempre podemos conservar algo de aquella maravillosa inocencia de la niñez y la juventud, la ilusión por el futuro. La esperanza.
Quererte no es sólo cuestión de suerte, en definitiva, es una maravillosa novela con la que entender que la vida da muchas vueltas y que a veces lo bueno se hace esperar, pero que todo acaba llegando al final. Una historia sobre el amor en su momento ideal, pero también sobre la culpa, los errores y las oportunidades perdidas. Una obra, en definitiva, sobre lo que verdaderamente importa en la vida, las responsabilidades que hemos de adquirir y lo que supone madurar. Y mucho más. Pero para descubrirlo, tendréis que darle una oportunidad a Tess y Gus. Yo creo que no os vais a arrepentir. De hecho, puede que acabéis tan locos por este libro como lo he hecho yo. Al menos, eso me gustaría pensar, pues estoy deseando que lo leáis y lo comentéis conmigo.
Cristina Monteoliva


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