lunes, 30 de enero de 2017

Reseña: NEBIROS, de Juan Eduardo Cirlot.

Título: Nebiros
Autor: Juan Eduardo Cirlot
Publica: Siruela
Páginas: 188
Precio: 18,95 € /9, 99 € (Epub y Kindle)

En una sola noche pueden ocurrir muchas cosas, algunas importantes para la vida y otras no tanto.  Pero lo que puede llegar a pensarse en esa noche puede ser el retrato y fiel resumen de toda una vida.  Al fin y al cabo, lo que nos ocurre no es tan importante, en realidad, como lo que pensamos sobre lo que nos ocurre. En Nebiros, de Juan Eduardo Cirlot, podemos experimentar las divagaciones, reflexiones y estados de ánimo de su protagonista, que fluctúan a lo largo de su deambular nocturno por la ciudad donde vive, o sobrevive, víctima a partes iguales  de su realidad y de sus propios pensamientos. 
            Contemplamos, a través de la culta, sensible y nihilista mirada del protagonista, la ciudad con más sombras que luces.  Se siente tan fascinado como alejado de sus congéneres, que parecen ensimismados en sus quehaceres y sus vidas.  Él los contempla desde lejos, absorto en sus pensamientos, moviéndose constantemente entre una intensa curiosidad y un deseo exasperado por entender e incluso participar en esa vida como algo más que un simple observador.   Pero una y otra vez no puede escapar del sentimiento, casi trágico, de saber que nada tiene sentido.
            En varios momentos el protagonista creerá descubrir una posibilidad de salir de ese círculo vicioso que le asfixia: el sentimiento que produce la visión fortuita de una muchacha, el torrente de pensamientos al ver a las prostitutas que trabajan en los antros cercanos al puerto, o el encuentro con una niña que despierta todo su instinto de protección. Y, con él, nos perderemos en su laberinto de ideas.  Aunque envidie lo práctico, no puede dejar de tener una visión artística de la realidad, influenciado por sus muchas lecturas.  Desde su falta de fe y su ateísmo, no deja de tener una visión mística de lo que le rodea, con cierta simpatía por el diablo.  No obstante, Nebiros es un demonio que rige sobre el pecado que, posiblemente, sea su pecado: uno que ni siquiera tiene nombre.
            El protagonista de Nebiros pertenece al grupo de personajes nihilistas que han aparecido en novelas a lo largo de los siglos XIX y XX, de los que ya hablé en mi reseña de Diario de un hombre superfluo. Más conocido es el retrato que hizo Hermann Hess con El lobo estepario, aunque el libro que nos ocupa nos lo transmite de forma más descarnada y directa. Tanto es así, que la edición que tenemos entre las manos es la primera que se publica, después de sesenta y seis años de haber sido escrito.
            Juan Eduardo Cirlot, conocido especialmente por su trabajo poético y en crítica de arte, escribió la que es su única novela en el año 1950. Como bien nos dice Victoria Cirlot (hija del autor) en las notas que acompañan esta edición, lo extraño no fue que la censura prohibiese taxativamente la publicación del libro, sino que el editor Josep Janés creyese que le dejarían.     Siruela ha tenido el acierto de incluir al final del libro la historia de cómo se recuperó una novela que parecía condenada al olvido, así como los comentarios y los pasajes subrayados por parte de la censura, que la consideró «De una moralidad grosera y repugnante». Con ello no sólo lograremos entender mejor la historia del libro, sino también el retraso que supuso la censura en España en la época del franquismo y las dificultades de los intelectuales españoles de llevar a cabo su trabajo en condiciones de igualdad con otros escritores e intelectuales de otros países que podían ejercer su libertad creativa.
Sergio M. Planas



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