domingo, 30 de octubre de 2016

Reseña: DESAYUNO EN TIFFANY´S, de Truman Capote.

Título: Desayuno en Tiffany´s
Autor: Truman Capote
Ilustraciones: Karen Klassen
Traducción: Enrique Murillo
Publica: Libros de Zorro Rojo
Páginas: 108
Precio: 16,90 €

¿Quién no ha tenido alguna vez un amigo tan carismático, que cualquiera que estuviera a su alrededor quedaba totalmente eclipsado? Una estrella díscola, tal vez. Alguien misterioso que, de pronto, acabó saliendo de nuestro círculo de amistades para acabar sabe Dios donde. Pues bien, este es el punto de partida de Desayuno en Tiffany´s, la novela corta de Truman Capote que recupera Libros del Zorro Rojo en su versión ilustrada por Karen Klassen.
Joe Bell, el dueño del bar al que el narrador de esta historia solía ir con su vecina y amiga Holly Golightly, está convencido de saber dónde se encuentra la joven. Así se lo hace saber a su otro gran amigo en cuanto se reencuentran. Hace años que ninguno de los dos sabe de ella y ambos la echan de menos. Y no es para menos: Holly no solo era una chica misteriosa capaz de desaparecer sin dejar rastro, sino también la luz que más brillara en las fiestas neoyorkinas en la época en la que el narrador la conoció. Pero, ¿será posible que alguna vez vuelvan a verla?
El joven que algún día fue nuestra voz guía vivía en un bloque de apartamentos durante la Segunda Guerra Mundial. Sus vecinos no eran numerosos, pero sí llamativos. Destacaba, entre todos ellos, la joven Holly, una muchacha que se pasaba la vida de fiesta en fiesta. Holly y el narrador, aspirante a escritor, se convertirán pronto en buenos amigos. A pesar de llegar a conocerla mejor que todos aquellos que quedarían hipnotizados por sus encantos, de descubrir su lado más oscuro, nuestro hombre no llegará nunca a sentirse desencantado ante su presencia. Por el contrario, cuanto más la conocía, mayor es la fascinación que sentía por ella.
La verdad es que es difícil no enamorarse del personaje de Holly, esa joven a la que le gustan las fiestas, se levanta tarde, cambia de novio cada vez que le conviene y cada vez que siente un tipo determinado de tristeza, va a Tiffany´s en busca de consuelo. Porque Holly no es solo una joven que sabe utilizar sus encantos para medrar en la vida. Holly es una chica en verdad inteligente, auténtica con sus amistades y mucho más independiente de lo que se pueda pensar en un primer momento. Ese carisma de nuestra protagonista ha sido captado a la perfección por Karen Klassen, cuyas ilustraciones aparecen en esta edición de Libros del Zorro Rojo; piezas a todo color, en las que predominan los tonos cálidos, como el rojo y el amarillo, además del verde, y que dan buena cuenta de varias escenas que tienen lugar en el libro. Un trabajo excelente que no hace más que dar valor añadido a este libro, de por sí fabuloso.
Pero volvamos a la historia.
Mientras en Europa se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial, en Nueva York la gente tenía una vida apacible. Para algunos, esa vida podía resulta incluso divertida, elegante y llena de emociones. Al menos, eso es lo que deducimos de lo que nos cuenta el narrador de esta historia, un hombre del que no sabemos el nombre pero que podemos creer que pudo ser el propio Truman Capote durante su juventud. Sin embargo, no todo era tan normal: algunos alimentos escaseaban y los hombres en edad de presentarse a filas tenían que buscar la manera de evitar ese compromiso con la patria. Leyendo entre líneas estoy segura de que vosotros encontraréis más detalles interesantes sobre cómo era la vida en Nueva York durante esa época, además de otras cosas sin duda interesantes.
Desayuno en Tiffany´s, en definitiva, es una novela corta tan cautivadora como su propia protagonista, la siempre enigmática Holly. Una narración excelente que nos habla de la amistad, de los ambientes más frívolos de la américa de los años cuarenta del siglo XX, de la búsqueda de la felicidad, de los sinsabores de la vida y de la ciudad de Nueva York durante la Segunda Guerra Mundial. Dicho esto, ¿a qué esperas para conocer a Holly? ¡Rápido: hazlo antes de que ella vuelva a escaparse!
Cristina Monteoliva



Si quieres estar al tanto de las actualizaciones de La Orilla de las Letras, hazte seguidor de Blogger de este sitio o dale a Me gusta en

                      https://www.facebook.com/laorilladelasletras  




lunes, 24 de octubre de 2016

Reseña: ZOMBIES DE LENINGRADO, de Javier Cosnada.

Título: Zombies de Leningrado
Autor: Javier Cosnada
Publica: Dolmen Editorial
Páginas: 312
Precio: 17,95 €

Los zombies nos parecen monstruos sorprendentes, seres fantásticos algo tan horrible como comerse a las personas vivas, cuando lo cierto, por desgracia, es que el canibalismo es una práctica que se ha dado a lo largo de toda la historia, y no solo en civilizaciones extintas hace miles de años, sino también en épocas mucho más recientes, como en la Segunda Guerra Mundial en la ciudad de Leningrado. Este es el punto de partida de Zombies de Leningrado, la novela de Javier Cosnada que a continuación os comento.
Consciente de que le queda poco de vida, Catarina Kubatkina decide emprender un viaje por la antigua Unión Soviética con su nieto Anatoli. El fin de tal periplo no es otro que darle a conocer al joven la vida que su abuela llevaba antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras viaja, Catarina le narra a Anatoli los días que pasó en la ciudad sitiada de Leningrado, en el crudo invierno de 1942. La historia comienza con unas niñas que huyen de los caníbales hambrientos y son encontradas por unos policías de la NKVD (la policía secreta). Los policías deciden buscar acomodo a las niñas al tiempo que intentan encontrar a un topo introducido en la ciudad por los nazis. La aventura durará varios días en los que tanto los policías como las niñas descubrirán los peores horrores que la guerra ha traído a la ciudad. Al final, tanto de aquella aventura de 1942 como en el momento en el que Catarina le habla a su nieto, se desvelará la verdad.
El sitio de Leningrado por parte de los nazis en la Segunda Guerra Mundial duró novecientos días, desde 1941 a 1944. El hambre y el frío se apoderaron pronto de las calles. La ciudadanos morían tanto por el ataque de los nazis como por las crudas condiciones. Había gente haciendo interminables colas para conseguir una ración de pan, niños perdidos, personas que arrastraban sus cadáveres de sus familiares por las aceras… En medio de todo esto, conoceremos a Catarina, una joven que atraviesa la ciudad junto a Tania, una niña que acaba de conocer. Catarina y Nadia se ven, por obra y gracia del destino, de pronto en el grupo que encabeza el sargento de la policía secreta Anatoli Kubtkina, un joven valeroso tan empeñado en encontrar un nuevo hogar a las chicas como en desenmascarar a un temible traidor.
En el Leningrado de 1942, tiempo en el que transcurre la mayor parte de esta novela, está lleno de gente que muere literalmente de hambre. Mientras unos se dan por vencidos, otros deciden dedicarse al canibalismo. Dentro de estos últimos, podemos distinguir a los comedores de cadáveres, a los que vagan sin consciencia a la espera de tirarse al cuello del primero que pase y a los que hacen negocio con la carne del prójimo. Con los tres tipos de seres temibles se las verán nuestros héroes, aunque tal vez no tantas veces como el título de esta novela nos pueda hacer pensar.
Lo cierto es que en Leningrado, en esos momentos ocurrían un sinfín de situaciones que el lector interesado en la historia querrá conocer y esta novela es la excusa perfecta para hacerlo. Y es que Javier Cosnada, tal y como queda patente no solo en numerosos momentos del texto, sino en los apéndices finales, se ha basado en un buen número de hechos reales a la hora de escribir esta historia de aventuras.
¿Qué es un zombie? Un muerto viviente que come personas. Personas generalmente vivas. Es decir, que las ataca, primero, y luego se las come. ¿Eran los caníbales de Leningrado zombies? En principio, no, porque estaban vivos; pero, ¿podría considerarse que estaban en su sano juicio? Los que comerciaban con la carne humana, probablemente sí; pero todos aquellos que vagaban sin rumbo, a punto de morir, desesperados por llevarse algo a la boca, aunque ese algo fuera otra persona, creo que podría considerarse que eran como muertos vivientes. O algo así. Dicho esto, creo que muchos lectores podrían llegar a este libro pensando que va de una cosa y luego encontrarse con otra bien distinta. Por eso insisto en que Zombies de Leningrado es en realidad una ficción histórica de aventuras que invita a conocer no solo la cruel realidad de los caníbales de la ciudad, sino también el sinfín de penurias que los habitantes de Leningrado tuvieron que padecer durante largo tiempo. Una forma distinta de contar aquella verdad: una novela que seguro que a los amantes de la historia os resultará, cuanto menos, entretenida y original.
Cristina Monteoliva



Si quieres estar al tanto de las actualizaciones de La Orilla de las Letras, hazte seguidor de Blogger de este sitio o dale a Me gusta en

                      https://www.facebook.com/laorilladelasletras  




sábado, 22 de octubre de 2016

EL NACIMIENTO DEL MONSTRUO. Cristina Monteoliva





EL NACIMIENTO DEL MONSTRUO

CRISTINA MONTEOLIVA








Mary no dejaba de dar vueltas en la cama, incapaz de conciliar el sueño. Cada vez que lo intentaba, volvía a ella la necesidad de crear un buen relato lo antes posible. Por más que se esforzaba, sin embargo, ninguna historia lo suficientemente original y apasionada, a la par que terrorífica, acababa de dibujarse en su cansada mente.
Horas antes, cuando Byron propuso el juego, Mary se mostró mucho más entusiasmada que Percy y su anfitrión. Solo Polidori parecía tan dispuesto como ella a llevar a cabo el ejercicio de crear una buena historia de miedo aquella noche de tormenta en Villa Diodati.
Sabía que su amigo estaba escribiendo algo brillante y no quería quedarse atrás. Ansiosa, se puso a emborronar página tras página. Nada de lo que escribió, no obstante, le pareció lo suficientemente bueno al terminar la velada. Esperando que tras el merecido descanso la gran idea alcanzara como un rayo su mente, se fue a la cama.
Y fue precisamente un brillante rayo lo que entró por la ventana para cambiar para siempre la vida de Mary Wollstonecraft. Atravesó las cortinas, cruzó la estancia y, ante la atónita mirada de la joven escritora, hizo que el armario se abriera de par en par.
Lejos de asustarse ante un hecho tan sorprendente como improbable, Mary se levantó y caminó hacia el armario. Tras sus vestidos, divisó una pequeña luz. Parecía encontrarse lejos, en algún lugar más allá del fondo del mueble. Su voz interior la invitó a meterse dentro para comprobarlo. Ni siquiera se tomó un minuto para pensárselo.
La luz se encontraba al final de un largo pasillo, sobre una puerta de madera. Mary giró su desgastado pomo y atravesó con cautela el umbral. Al otro lado había una diminuta estancia de paredes color crema y extrañas luces blancas en el techo.
La puerta se cerró tras ella nada más entrar. Acto seguido, se fundió con la pared. En su lugar apareció enseguida un espejo de cuerpo entero que le proporcionaría a la joven una clara imagen del miedo que sentía en aquel momento.
Mary miró a su alrededor desesperada. En las paredes, tan cercanas las unas de las otras que le provocaron claustrofobia, había unos extraños garfios de metal. Una música estridente llegaba desde fuera del habitáculo. El aire olía raro, a flores muertas.
¿Era aquella la antesala del infierno?, se preguntó mientras fijaba la vista en una nueva puerta, en la pared opuesta a la del espejo, y en el pestillo que la mantenía cerrada.
–¿Está bien, señorita? –preguntó una voz ruda al otro lado.
Mary, deseosa de salir de aquel encierro, forcejeó con el pestillo hasta conseguir abrir la puerta.  Ante ella había un gigante de pelo rojizo, barba espesa y aros plateados en la nariz, el labio inferior y ambas orejas. Aquel individuo llevaba un extraño calzado verde brillante con cordones azules y medias blancas que solo cubrían sus tobillos. Sus piernas apenas estaban tapadas por unos calzones cortos de color tierra, y las mangas de su blusa, amarillo chillón, habían sido cortadas de forma que sus voluminosos brazos quedaban completamente a la vista.
El conjunto no podía resultar más pavoroso. Aun así, Mary no podía apartar sus ojos de él. Le llamaban especialmente la atención sus extremidades. Aquel hombre había hecho tatuarlas de arriba abajo, como los marineros o los piratas. Extraños símbolos arcaicos surcaban la piel de su brazo derecho, mientras que en el izquierdo había frases en idiomas que la joven desconocía. La pierna derecha parecía estar siendo devorada por un dragón verde de tres colas, mientras que la izquierda era un jardín donde crecían exóticas flores.
–¿Eso que llevas es un camisón? ¡Qué vintage! –dijo el tipo con su voz cavernosa a la par que se rascaba la barba. ¿Y la otra ropa?
Mary miró desconcertada al gigante, incapaz no solo de entender lo que quería decir en la lengua que hablaba, sino también de descifrar el rompecabezas de su cuerpo. Era como si alguien hubiera cogido partes de aquí y allá y las hubiera pegado para componer un ser terrorífico.
–Señorita, ¿qué ha hecho con las prendas con las que entró en el probador? –insistió rudamente–. Espero que no las esté intentando robar. Aunque, si no lleva bolso, ¿dónde podría esconderlas? Bueno, tal vez dentro de ese camisón tan amplio.
El hombre alargó el brazo. Mary, tan enfadada por la descortesía como asustada por la anatomía de aquel ser, cerró la puerta. Él golpeó la madera mientras ella forcejeaba con el cerrojo para cerrarlo. Sus gritos hicieron que a la joven se le erizaran todos los vellos. En verdad, aquel no era un hombre: ¡era un monstruo!
Aterrada, Mary se dio la vuelta. Por suerte, la puerta que la trajo allí volvía a estar en su lugar. Tras abrirla, corrió por el pasillo hasta llegar a su habitación en Villa Diodati. Sudorosa y con temblores en todo el cuerpo, cerró el armario y puso ante él un par de sillas y el secreter. Seguidamente, se metió en la cama y se tapó hasta las cejas.
¡Qué terrible pesadilla había sido aquella! ¡Qué hombre tan horrible! Y, sin embargo, había algo fascinante en él. Algo que no la dejaba apartarlo de su mente. Era como si le siguiera llamando desde el fondo del armario. Como si quisiera que ella lo trajera a su mundo.
De pronto, se imaginó a aquel hombre como fruto del trabajo de un científico que uniera partes de cadáveres para crear un nuevo ser. Un ser que debería de resultar perfecto, pero que, por obra del destino, jamás llegaría a serlo. El científico, frustrado, renegaría de su obra; el ser, marginado tanto por su creador como por una sociedad incapaz de comprenderle, volvería para reclamarle una vida mejor a su padre.
Decidida, Mary se levantó de la cama. Encendió una lámpara, cogió papel, preparó su pluma y se puso a escribir.
Aquella noche nacería el monstruo.




lunes, 17 de octubre de 2016

Entrevista: DANIEL MONEDERO.

Queridos lectores,

Hoy os traigo la entrevista que Daniel Monedero ha concedido recientemente a La Orilla de las Letras con motivo de la publicación de su primer libro de relatos: Manual de jardinería (para gente sin jardín).
Daniel Monedero ha escrito guiones de series tan exitosas como Siete vidas, varios álbumes ilustrados infantiles, novelas infantiles y juveniles, además de impartir talleres de guion y narrativa y colaborar con distintas instituciones culturales. Su faceta como escritor de relato tampoco es nueva, aunque hasta ahora no se hubiera estrenado publicando en este género. ¿Qué tiene que decir al respecto? La respuesta a esta y a otras muchas preguntas las encontrarás a continuación:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Cuando era adolescente, a los dieciséis años o así, para emular a los escritores que me gustaban, creo. Y para intentar impresionar a una chica. O a lo mejor eso se lo he leído a otro escritor y creo que lo hice yo, ya no me acuerdo. Después, más en serio, comencé a escribir cuando estudiaba en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid para varios grupos de teatro, y más tarde guiones para series televisión, literatura infantil, álbumes ilustrados y ahora estoy con los relatos. Mañana quién sabe, lo mismo escribo necrológicas en un periódico o mensajes en botellas y las lanzo al mar.

¿Y cuándo supiste que querías dedicar tu vida a la escritura?
Cuando caí en la cuenta de que no servía para muchas cosas más, que me gustaba pasar muchas horas solo y escribir era una buen manera de hacerlo, y además no se me daba mal del todo, porque la gente me decía: “No se te da mal del todo”. Después también me di cuenta de que como guionista de televisión podía ganarme la vida mientras iba escribiendo mis propios proyectos. Y no me pareció mal plan.

¿Qué autores crees que te han influenciado como escritor?
Eso es difícil decirlo con claridad y casi es más fácil que lo digan los que le leen a uno. No sé. Hay muchos. John Cheever, Bohumil Hrabal, Eloy Tizón, Vila-Matas… Y podría seguir, claro. Pero esos son los que me gustan, no puedo asegurar que me hayan influenciado. Esos y muchos más. Pero ellos no tienen la culpa. A lo mejor ni siquiera me han influenciado. A lo mejor me han influenciado más los cómics de Daniel Clowes, las películas de Lynch o las canciones de Nick Cave.



©Óscar Monedero.

Premios literarios. Hablemos del tema del mes: ¿Qué opinas del Nobel de Literatura de Bob Dylan? (Te diría que cantaras la respuesta, pero la entrevista va a ser publicada escrita).
Mejor, mejor que yo no cante. Canto muy mal.
Leonard Cohen dijo que ha sido como ponerle una medalla al Everest. Y yo respeto mucho la opinión de Leonard Cohen. También me ha interesado mucho el debate que ha generado. Fíjate, algunos creen que es el final de la literatura y otros que ya era hora de que se lo dieran. ¿El mundo no es un lugar maravilloso?

Podría decirse que has hecho un poco de todo en literatura: libros ilustrados, novelas, guiones para series de televisión… Manual de Jardinería (para gente sin jardín) es, sin embargo, tu primer libro de relatos dirigido a un público adulto. ¿Por qué no has publicado relato antes?

Llevo mucho tiempo escribiendo relatos, pero hasta ahora no tenía algo entre manos que me convenciera como dar el paso de intentar publicarlo. Además soy muy lector del género, me impone mucho y no quería entregar al lector cualquier cosa. Llevo mucho tiempo con este libro entre manos. Y quería que estuviera muy cuidado en el aspecto formal. Y porque para las prisas ya tengo los guiones y la vida en general. Creo que la literatura es algo en lo que uno debe tomarse su tiempo. Espero que la espera haya merecido la pena. A mí me la ha merecido, no me hubiera quedado satisfecho con algo que hubiese entregado hace dos años, por ejemplo. Era el momento perfecto en la editorial adecuada. Y no puedo estar más contento con la recepción y el recorrido que está teniendo el libro. Me alegro de mi paciencia en este caso y del trabajo laborioso que ha supuesto. La literatura necesita tiempo, distancia, y reposo. O eso creo ahora mismo.

 
©Óscar Monedero.

El desamor es un tema recurrente en los relatos de este libro. ¿Es algo premeditado o es una planta que te interesa especialmente?
No es premeditado. Ninguno de los temas del libro lo son. Son temas a mi pesar. Ni siquiera lo había pensado hasta que me lo has preguntado. Yo escribo y de ese modo veo lo que me preocupa. Si no lo escribiera, no lo sabría. Escribo para formularme preguntas. Pero supongo que el desamor es un tema clásico. Aunque a mí más que eso, lo que me interesa es la manera que encontramos de sobrevivir a ciertas decepciones o derrotas. Las estrategias que escogemos para seguir viviendo en el naufragio. Las tablas de salvación. Mis relatos creo que están llenos de personajes que buscan salvarse, recuperar el sentido de su existencia, que generalmente han perdido, de modos y maneras muy dispares. Gente que arrastra huecos, podría haber sido también un título para mi libro. Yo me pregunto en ocasiones cuando conozco a determinadas personas: “¿Cómo hace para soportar eso que le ha sucedido?”. Y también: “¿Cómo hago yo mismo?”. ¿Cómo lo logramos?

Otra característica de tus relatos es la de tener como punto de referencia ciudades extranjeras (Roma, Seattle, Honululú…) ¿Es esto también casual?
Más que casual, es inevitable. Me di cuenta cuando terminé el libro de esa geografía que se había trazado sin querer. A las que nombras también podríamos añadir Nueva York y Cracovia, y alguno más que quizá ahora no recuerdo. En algunas casos se hace referencia a sitios concretos, reales, en otros se trata más bien de ciudades interiores, de espacios del espíritu. Por ejemplo, Seattle es el lugar donde germinó el Grunge, pero en este caso también representa un lugar idealizado donde se sitúa la juventud perdida. Y Honolulú es un paraíso imaginado que ni siquiera el protagonista sabe con exactitud dónde se encuentra y cómo es. Es el lugar al que huir. Respecto a al cuento “Non Finito”, Roma es el lugar donde se muestra de manera tragicómica la desintegración de una pareja en un viaje algo disparatado. En general creo que se trata más de ciudades interiores, y los lugares no importan tanto.

¿Cuál de los relatos de este libro te ha costado más escribir y por qué?
No sabría decirte uno en concreto. Creo que cada uno ha tenido su dificultad en un aspecto diferente, unos en el tono, otros en la voz, otros en la estructura, en los personajes etc… En general me ha costado poner punto final a todos y decidir que ya no los corregía más. Me ha costado mucho abandonarlos y entregarlos a los lectores, esa es la verdad.


©Óscar Monedero.

¿Hay algo autobiográfico en este libro? ¿Algún amigo apellidado Merino, tal vez?
Jejejeje. Pues no, Merino como personaje es una invención. Quizá sea la mezcla de varias personas que he conocido en mi vida. Pero sí que es cierto que en concreto, la atmósfera y los personajes de ese relato: “Último verano en Seattle” están inspirados en mi propia adolescencia. Pasada, eso sí, por el filtro de la ficción y la literatura. Quizá sea el más claramente autobiográfico, porque evidentemente yo no he sido un joven negro de Queens que se cree una poeta polaca muerta, como en “Manual de jardinería”, pero si nos atenemos a lo que cuenta sobre la vocación literaria, la búsqueda de la identidad y otro tipo de temas, también es autobiográfico, porque esas son mis propias preocupaciones. Y eso mismo podría decir del resto de relatos que componen del libro.

Y a todo esto, ¿a ti se te da bien la jardinería o no?
Nunca he tenido jardín, así que no lo sé. De momento solo tengo un manual de jardinería. Para gente sin jardín. Como yo.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Manual de jardinería (para gente sin jardín)?
Un puñado de piezas literarias que les diviertan, les conmuevan y les digan algo sobre el mundo que les rodea y sobre sí mismos. Espero que les concierna lo que cuento y que les emocione. Algunos lectores me han comentado que es un libro que inspira a escribir. A mí también me gustan los libros que me incitan a la escritura y me encantaría que con mi libro pasase eso. Pero para resumir y no ponernos tan estupendos, diría que con que disfrutasen de su lectura y considerasen que no les he hecho perder el tiempo ya me parecería más que suficiente.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Ahora estoy escribiendo mi segundo libro de relatos en los huecos que me deja un guión que estoy escribiendo a varias manos. Y también estoy con el germen de mi siguiente novela para público infantil. Eso. Y también tengo que escribir una carta que nunca escribo y algún día escribiré.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Querría agradecer a los lectores que ha tenido el libro de momento su entusiasmo y sus muestras de afecto y admiración. Estoy emocionado y agradecido por ello, la verdad. Y espero que me acompañen durante mucho tiempo. Y gracias a ti por el interés.

Muchas gracias a ti, Daniel, por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos. Espero que tengas mucho éxito con tu primer libro de relatos, tanto como para que pronto hablemos por aquí del siguiente. Y con todos tus demás proyectos, por supuesto.
Y a vosotros, amigos lectores, muchas gracias por estar al otro lado de la red una vez más.

Cristina Monteoliva

Reseña: MANUAL DE JARDINERÍA (PARA GENTE SIN JARDÍN) de Daniel Monedero.

Título: Manual de jardinería (para gente sin jardín)
Autor: Daniel Monedero
Publica: Relee
Páginas: 167
Precio: 15 € / 8 € (Mobi y epub)

A muchos nos gustan las plantas. Sin embargo, no todos tenemos buena mano con ellas. Es más: algunos ni siquiera tenemos sitio para colocar un mísero geranio de plástico. Por eso cuando me enteré que Daniel Monedero había publicado su libro de relatos titulado Manual de jardinería (para gente sin jardín) supe que tenía que leerlo. Mi impresión sobre este curioso manual podéis encontrarla en los siguientes párrafos.
Manual de jardinería (para gente sin jardín) es un libro compuesto por un total de diez relatos, de lo más heterogéneo, de Daniel Monedero y un prólogo escrito por Matías Candeira. El volumen le debe la primera parte de su nombre, Manual de jardinería, a uno de sus relatos. En él, un muchacho de raza negra de Nueva York, convencido de ser la reencarnación de una famosa poeta polaca, emprende un viaje tanto físico como espiritual con el fin de encontrar su verdadera esencia. O, al menos, algo que le haga sentir menos vacío.
El mundo está llena de plantas de todo tipo: de hoja perenne, de hoja caduca; con flores, sin ellas; de tiempo seco, de tiempo húmedo… De igual manera, los jardines pueden componerse de plantas de muchos tipos. Plantas a veces pequeñas y otras grandes, por ejemplo. Como los relatos que encontramos en este libro: unos bastante largos (casi novelas cortas) y otros bastante breves (aunque sin llegar al microrrelato).
Cada planta de jardín necesita unos cuidados concretos. De igual manera, cada historia ha de narrarse desde una voz narrativa concreta y con el estilo que la haga brillar entre todas las demás historias. Daniel Monedero lo sabe bien. Por eso nos ofrece en su libro narraciones tanto en primera persona (como sucede en Diario de una mujer reunida, Llamadme Mississippi, Non finito, Antología de poesía universal, Honolulú y Último verano en Seattle) como en segunda (Universos paralelos) y tercera (Manual de jardinería, Sumamente azul y Sylvia y Ted); cuentos biográficos desde la perspectiva del diario personal (Diario de una mujer reunida), de las vivencias de toda una vida (Llamadme Mississippi, Antología de poesía universal) o de solo una parte de ella (Non finito, Último verano en Seattle); incluso relatos en los que sus protagonistas divagan y hacen divagar a los lectores (Antología de poesía universal, Sumamente azul).
El libro comienza con Universos paralelos, una historia sobre las expectativas que ponemos en las relaciones amorosas, cómo pueden acabar con el paso de los tiempo y la distinta evolución de los componentes de dicha relación. Siguiendo con la analogía botánica, diré que este relato, una larga oración cargada de comas de varias páginas de longitud, me ha recordado bastante a aquella planta trepadora que teníamos cuando yo era pequeña. Sin darnos cuenta, trepó por las paredes del edificio hasta llegar a la azotea. Si el bloque hubiera sido más alto, estoy segura de que habría seguido su escala. Años después, murió sin que supiéramos hasta dónde habría sido capaz de llegar.
El desamor, como pronto también vosotros descubriréis, es una flor común en el jardín de este manual. Otros relatos que tratan este tema son Diario de una mujer reunida, un cuento escrito a manera de diario personal de una mujer de negocios que ve cómo su matrimonio se desmorona poco a poco; Non finito, un divertido texto que nos habla de lo cruciales que pueden ser los viajes de placer para acabar con las relaciones maduras; Honolulú, un relato sobre los amores platónicos que no llegan a ninguna parte por culpa de la intervención de terceros indeseables; Último verano en Seattle, un cuento biográfico en el que el protagonista, entre otras muchas cosas, habla de su primera ruptura sentimental; y Sylvia y Ted, una historia sobre los amores que, como esas flores que plantamos los que tenemos tan mala mano con las plantas,  están condenados a la muerte nada más nacer.
Estos relatos no solo nos hablan de jardines de aquí, sino de los que podríamos plantar en lugares tan distantes como las inmediaciones del río Mississippi, Nueva York, Cracovia, Roma, Seattle… Queda comprobado, una vez más, que la literatura hace que el lector viaje con la imaginación a lugares en los que nunca estará.
En los jardines hay que tener cuidado con los nutrientes, el agua, los insectos y también los pájaros. Estos animalitos alados se han colado en varios relatos: Sumamente azul, un relato de corte fantástico, yo diría que mágico, un tanto angustiante; y Honolulú, donde, ya muertos, le hacen una gran faena a ese pobre oficinista que ve la vida pasar desde la triste ventana de su puesto de trabajo.
También en este manual se han colado personajes metaliterarios, como el amigo de Tom Sawyer en Llamadme Mississippi; ídolos de adolescencia, como en Último verano en Seattle; poetas ganadoras del nobel, como en Manual de jardinería… Tantas y tantas cosas, en definitiva, que podría pasarme horas y horas escribiendo. Pero, entonces, vosotros aburriríais de tanto leer y ya no tendríais ganas de saber qué otros grandes consejos sobre jardinería, amores, pájaros, viajes, etc tiene para daros Manual de jardinería (para gente sin jardín), un libro de cuentos tan completo como cargado de significado que a ti, amante de la buena literatura breve, te está esperando para hacerte pasar un rato de lo más enriquecedor. ¿A qué esperas para comprobarlo?

Cristina Monteoliva


Si quieres estar al tanto de las actualizaciones de La Orilla de las Letras, hazte seguidor de Blogger de este sitio o dale a Me gusta en

                      https://www.facebook.com/laorilladelasletras  

domingo, 16 de octubre de 2016

Reseña: UN CUENTO OSCURO, de Naomi Novik.

Título: Un cuento oscuro
Autora: Naomi Novik
Traducción: Julio Hermoso
Publica: Planeta
Páginas: 686
Precio: 19,50 € / 10,99 € (epub)

Nos pasamos la vida deseando que nos toque la lotería, que la declaración de la renta nos salga “a devolver” o que simplemente seamos los primeros en la cola para pagar en el supermercado. Queremos con todas nuestras fuerzas que el universo nos destine todo lo bueno, y lo malo, pues que le toque al vecino. Pero, ¿qué pasa cuando estamos seguros de que eso tan malo que esperamos que le toque a otro viene hacia nosotros? La respuesta la encontrarás en Un cuento oscuro, la novela de Naomi Novik de la que hoy os voy a hablar.
Agnieszka es una chica de diecisiete años de la aldea de Dvernik, en el reino de Polnya, con el poder de ir con la ropa tan estropeada y manchada como si aún tuviera cinco. A tan solo once kilómetros de su casa, se sitúa el temible Bosque, un lugar tenebroso que atrapa a todo aquel que entra en él. Pero Agnieska no solo teme al Bosque: también tiene miedo del Dragón, el poderoso mago protector del valle que vive solo en una torre. Una vez cada diez años, el Dragón baja al valle para elegir a la mejor de las chicas de diecisiete años. Agnieska, al igual que todos los del valle, está casi segura de que este año elegirá a Kasia, su amiga del alma: la chica más valiente y hermosa. Pero, ¿qué pasaría si el Dragón se fijara en ella por algo que ella jamás sospecharía?
Agnieszka, la protagonista y narradora de esta historia, es una muchacha desastrosa e inocente que un buen día se encuentra con que las cosas no son como ella siempre creyó. Así, ni su amiga Kasia es la más especial del valle, ni el Dragón (el mago cuyo nombre real es Sarkan) se lleva a las jovencitas a su torre para convertirlas en sus amantes por un periodo de diez años, ni ella es una chica normal, ni el temible Bosque, ese ser maligno que lleva años avanzando sin que nadie le haga mella, es totalmente indestructible.
El Dragón, por su parte, es un hombre malhumorado acostumbrado a dar órdenes y a resolver solo todos los problemas relacionados con la magia. Si bien Agnieszka le resulta un ser totalmente desesperante nada más conocerla, por su capacidad para mancharse la ropa y provocar desastres propios de una niña pequeña, con el tiempo irá cogiéndole cariño, hasta el punto de comprender que no solo ella es la única capaz de acabar con el gran problema del reino, sino también con los de su solitaria torre.
Por supuesto, Agnieszka y el Dragón no son los únicos personajes de esta novela. De hecho, esta cuenta con un elenco muy extenso de actores. De todos ellos, me gustaría destacar a Kasia (en mi opinión, el mejor personaje de todos, por el papel tan interesante que le toca jugar), el Halcón (el mago de nombre Solya, un ser ambiguo hasta el final), el príncipe Marek (obsesionado con liberar a su madre, la reina Hannah, de las garras del Bosque) y, por supuesto, el temido, tenebroso e inquietante Bosque.
Un cuento oscuro, novela galardonada con el prestigioso Premio Nébula en 2016, es una historia de fantasía épica llena magia, criaturas tan extraordinarias como tenebrosas, sorprendentes traiciones, batallas sangrientas y giros inesperados, en la que predominan los valores de la amistad, la familia y el amor. Una obra escrita con un estilo impecable que nos lleva a conocer a una protagonista valerosa a la par que inocente, un reino de cuento y situaciones emocionantes que te atrapa exactamente como lo haría el oscuro Bosque: de forma lenta pero segura. Un libro, en definitiva, que seguro que a ti, amante de la literatura fantástica de calidad, se te hará imprescindible en tu biblioteca de aquí en adelante, si es que no lo has leído ya.

Cristina Monteoliva


Si quieres estar al tanto de las actualizaciones de La Orilla de las Letras, hazte seguidor de Blogger de este sitio o dale a Me gusta en

                      https://www.facebook.com/laorilladelasletras           




jueves, 13 de octubre de 2016

Biografía Imaginativa (III): EDUARDO MARTÍNEZ-ABARCA.

Pues nada oye, que hacía yo teatro y en esas que se puso de moda hacer monólogos. Unos amigos y yo nos apuntamos a la movida y empiezan a contratarnos en una cadena que tiene programas de humor. Bueno, en realidad contrataban a los demás. Yo un día hice un monólogo sobre animales (superchulo) y le hice sujetar, metafóricamente, un testículo de ballena franca a uno de la primera fila. Resultó ser el director de la cadena y como era un poco quisquilloso no me contrató. Otro día hice un monólogo sobre Egiptología (supereducativo) en una discoteca en Vallecas. La gente estaba a otro rollo, quizá comentar algo de Marcel Proust o Kant. El caso es que salí vivo que no fue poca cosa.
Cambié de profesión.
Como había hecho teatro infantil y los niños son más pequeños que los que van a discotecas pensé “Esto va a ser lo mío”. Así que escribí mi primera novela “Andrea y los masticadores”. Es buenísima y si Guttenberg no lo remedia, voy a publicar más aventuras de Andrea.
También escribo cuentos fantásticos y de los otros. Si alguien conoce un ilustrador que se quiera aventurar y eso pues ya sabe.

domingo, 9 de octubre de 2016

Biografía Imaginativa (II): JAVIER CASTAÑEDA DE LA TORRE.

Javier Castañeda de la Torre, escritor de profesión y profesor de filosofía en sus ratos libres para poder dar de comer a su familia, sueña con ganar pasta gansa con la escritura, aunque nunca lo reconocerá. Mientras tanto te dirá que se divierte haciéndolo y que con que le lea una persona le basta. Eso sí, tendrías que verle cuando gana un premio literario, el Alberto Magno con Horror Vacui, la nominación al Ignotus por El Traductor de Dios o el finalista del UPC con Jinetes de la Tormenta, que se pone como si hubiese conquistado la final de la Champions. Porque aunque no den mucha pasta (la mayoría ninguna), también escribe para calmar su insaciable ego.
Pero todos saben que  la verdadera razón por lo que lo hace es para que su hija de tres años y medio pueda leerle algún día y se sienta orgullosa de su padre. Eso, si es capaz de entenderle, porque con lo filosófico y profundo (ella dice «pesado, papá») que se pone en sus libros, es más fácil que  le den el premio Nobel a que le descifren en su totalidad. Y es que cómo dice Borges, su autor favorito, leer es siempre releer y en eso, en conseguir un texto en que no se agoten las innumerables relecturas, es un crack el jodío. 

sábado, 8 de octubre de 2016

Entrevista: ESTHER RECIO.

Queridos amigos,

La entrevista que os traigo hoy nos la ha concedido Esther Recio.
Esther Recio, Licenciada en Filología Alemana, traductora e intérprete y campesina aficionada, es una autora con un marcado interés por la ciencia y la investigación, lo que no obvia una tendencia mística que la hace buscar la soledad y el silencio.
Por si todo esto fuera poco, ha decidido probar suerte autopublicando en Amazon su novela breve Invierno en Brasil (Apuntes de zoología interior). Hablamos con ella sobre su novela, pero también de otros temas. Si queréis saber cuáles, no tenéis más que seguir leyendo:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
No sé, no lo recuerdo. Creo que siempre he escrito, desde que era niña. Como todos, fui una adolescente solitaria que se refugiaba en la palabra clandestina y atormentada. Ya entonces me invadían secuencias de palabras que no podía sacar de mi cabeza más que en forma de poemas.

¿Qué escritores crees que te han influenciado como escritora?
Bueno, desde luego los maestros Cortázar, Borges y Nabokov. A riesgo de parecer ñoña, diré que me gusta mucho Heine, pero lo compensaré recordándome a mí misma que también me encantan Brecht y Tucholski...

¿Cómo te surgió la idea de escribir Invierno en Brasil (Apuntes de zoología interior)?
Fue un proceso largo que comenzó a germinar después de un viaje a Brasil allá por el año 1992, en el siglo pasado, ya ves, cuando habitábamos un mundo tan diferente… Comencé a escribir sobre el viaje y me sobrevino la historia, que fue tomando forma poco a poco.



¿Por qué te decantaste por la autopublicación en Amazon?
Terminé esta novela hace unos dieciocho años e intenté publicarla,  pero nadie la comprendió. Ha dormido desde entonces en el disco duro de mi ordenador hasta que un día decidí sacarla a la luz, y pensé que el medio que me ofrecía más oportunidades de recibir un feedback directo de los lectores y comprobar si la incomprensión generalizada de los editores que acompañó los primeros intentos de publicarla estaba justificada o no.

Después de leer la historia, he de decir que creo que hubiera dado para muchas más páginas. ¿Por qué quedarse en la novela breve?
­Hay varias razones. La primera es que soy mujer de pocas palabras...jajajaja. Ahora en serio… más que lo que cuento, me importa cómo lo cuento y el proceso interior del personaje a medida  que  avanza  la  narración.  La novela tenía más páginas, pero al final decidí eliminar todo lo que no hacía más que redundar en lo que ya había expresado, o eso me parecía a mí.
Escribir así duele, y en mi estupidez empática me da por pensar que a quien lo lee también le duele en la misma medida...cosas de poeta.

¿Y por qué situar la acción en Brasil?
Como ya te he dicho, estuve en Brasil con tres amigas en el verano de 1992, huyendo de la fiebre olímpica en nuestro país. Era muy joven, y lo que vi causó una impresión que tardé mucho tiempo en digerir. Ya te imaginas que no fue precisamente Copacabana lo que me impresionó...



¿Hay algo de autobiográfico en esta novela?
Sí y no. A ver, yo estuve en los lugares que describo, pero no me ocurrió nada parecido a lo que narro. En absoluto. Fue un contacto duro con la miseria, pero en nada comparable con la historia de Carmen.
De todas maneras, siempre se dice que los personajes tienen algo de su autor, y quizá son reflejo de aspectos quizá inconscientes de uno mismo, que surgen de pronto y te dan la oportunidad de que los elabores y los investigues.

Carmen, la protagonista de tu historia, es una mujer que se deja arrastrar por la pasión ciega, lo que siempre le trae graves consecuencias. ¿Crees que en algún momento conseguirá ser feliz?
Creo que el final de la novela apunta precisamente en esa dirección, puesto que ella por fin se hace cargo de sí misma y pone paz en sus recuerdos y sus sentimientos.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Invierno en Brasil (Apuntes de zoología interior)?
En primer lugar, disfrute de las palabras… después, quizá una oportunidad para indagar en su interior, que al final creo que es para lo que estamos aquí todos… Y, parafraseando a Nabokov, yo escribo una historia porque me la tengo que sacar de la cabeza; lo que el lector haga con ella ya no está en mis manos…



¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
He reordenado y reagrupado un volumen de relatos cortos que está a punto de publicarse. Estoy trabajando en una novela que tiene que ver con Homero… y siempre surgen poemas o relatos. En fin, ¡sin parar!

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar con esta entrevista?
Simplemente agradecer a los lectores la acogida de la novela, y a ti tu tiempo y tu interés. Muchas gracias.

Muchas gracias a ti, Esther, por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales. Te deseo mucha suerte con todos tus proyectos literarios.
Y a vosotros, amigos lectores, muchas gracias por estar ahí un día más.

Cristina Monteoliva