jueves, 1 de septiembre de 2016

Historia de un fracaso literario veraniego


Pongamos que alguien que conozco muy bien (tan bien como si fuera yo misma, vamos) presenta un relato a un concurso. Los concursos generalmente son difíciles de ganar ya que a ellos se presenta mucha gente para un solo premio, como mucho dos o tres. Pero en este concurso, aunque los premios son tres, hay todos los años 31 finalistas que se dan a conocer a razón de uno al día durante el mes de agosto. No sería muy extraño, por tanto, que esta persona esperara que su relato quedara al menos entre esos 31 seleccionados, aunque sepa que ganar un premio (por muchas razones, en este caso) sea algo inalcanzable.
Conforme van pasando los días del mes de agosto y el relato no aparece en el medio en el que se dan a conocer los finalistas, la persona de la que os hablo se va haciendo a la idea de que su historia no ha sido seleccionada. Por supuesto, la esperanza es lo último que se pierde, pero algo le da en la nariz que este año, al igual que la última vez que participó en el concurso, tampoco va a ser posible.
¿Era su relato tan malo como para no entrar en una lista de 31 seleccionados? ¿Acaso no ha sabido transmitir claramente el mensaje? ¿Será que no ha sido del gusto del jurado? ¿Debería esta persona dejar de escribir y dedicarse a algo más tranquilo, como el punto de cruz?
La verdad es que en el caso de esta persona desanimarse, aunque solo sea un poco, resulta casi inevitable. Digamos que las cosas nunca salen como pretende y lleva un tiempo con la autoestima literaria un tanto baja.
La anterior vez que se presentó esta persona en este concurso. En aquella ocasión, venía de haber sido finalista del mismo durante tres años consecutivos. El no ser finalista por tercer año le hizo pensar entonces que tal vez no seleccionaran relatos de un mismo autor tres veces seguidas. Más tarde, sin embargo, creo recordar que la persona, que se había venido muy arriba con la buena acogida de sus últimos relatos, se puso un poco en plan digna. Y después… Después se desanimó (cosa común en ella) y decidió no participar en ese concurso durante un montón de años.
Pasado un tiempo, esta persona releyó aquel relato no seleccionado y comprendió por qué no lo había sido. Era malo. Muy malo. Pésimo. Intentó resumir una historia larga en dos páginas y no le salió bien, cosa que por aquella época, me temo, le sucedía bastante.



¿Por qué esta persona decidió participar este año? Pues simplemente porque tenía un relato que cumplía con las normas. Lo había escrito para un proyecto fallido y, ya que lo tenía, pensó hacer algo con él, y ese algo fue enviarlo al concurso.
¿Puede ser que dentro de un tiempo esta persona piense que el relato no era bueno? Bueno, actualmente esta persona está convencida de que en esta ocasión el relato estaba bien escrito. En principio debía de ser un microrrelato y la extensión que le dio finalmente le pareció la apropiada. También el ritmo, la ambientación, el final… En fin, que esta persona se lo pasó muy bien escribiendo este relato y cree que es justo lo que ella tenía en mente. Pero dentro de un tiempo, pues ya veremos.
El problema real es: ¿qué hacer con este relato que ni siquiera ha sido seleccionado? ¿Habrá que meterlo en el cajón de relatos que fueron mandados a otros concursos y que esta persona ha decidido enterrar para siempre? ¿Sería mejor revisarlo dentro de un tiempo y enviarlo a otro concurso? Y, lo que es más importante: ¿se puede considerar que un relato es un verdadero fracaso porque no ha convencido a un jurado, aunque ese jurado seleccione 31 relatos?
En fin, amigos, esta persona y yo dejamos ya de daros la brasa con este asunto. Vamos a leer mucho, a escribir más y a seguir siempre adelante. Y tal vez algún día, aunque sea uno muy lejano, por fin volvamos a ser finalistas de un concurso o incluso ganar uno. ¡O no!  

4 comentarios:

  1. Vaya que pena!!! Quizás el jurado sea malo de narices y por eso no se lo eligieron. :(
    En fin... yo quiero leerlo, ¿sirvo?
    Seguro que sí, ánimo y a por otro concurso.
    Besos

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    1. Gracias por pasarte por aquí para comentar.
      Me consta que los miembros del jurado del concurso en cuestión son personas muy formados y con peso en el mundo literario, por lo que probablemente mi relato no se ajustaba a los criterios de selección, de alguna manera.

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  2. Bueno, a lo mejor simplemente había 31 relatos igual de buenos o que gustaron más al jurado. Piensa que cada vez se presenta más gente a los concursos. Eso no significa que el relato sea malo. Ánimo.

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    1. ¡Muchas gracias!
      La verdad es que mi relato no me parece malo. Igual dentro de unos meses o un año le encuentro los fallos, pero ahora mismo creo que era justamente el relato que quería escribir. Y sí, probablemente este año se ha presentado muchísima gente, y el nivel estaba muy alto, y elegir seguro que ha sido complicado para los jueces.
      En fin, no me quiero preocupar mucho más. La pataleta me duró un día. Ahora mismo estoy centrada en otras cosas, y contenta. ;-)

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