lunes, 18 de julio de 2016

Entrevista: SONSOLES FUENTES JURADO


Queridos lectores,

se esperan altas temperaturas en los próximos días y en La Orilla de las Letras queremos empezar la semana con la refrescante entrevista que nos ha concedido la autora Sonsoles Fuentes Jurado.
Sonsoles Fuentes Jurado está licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Comenzó trabajando en la radio y actualmente escribe artículos de contenido social y psicológico en medios como el Magazine de La Vanguardia, las revistas Woman, Glamour, Man y Sexologies. También ha colaborado en la sección de sexualidad del programa La naranja metálica (Canal 9) y como contertulia en espacios televisivos.
Como escritora ha publicado los libros Chicas malas. Cuando las infieles son ellas, Él está divorciado, Las aventuras de ser una single, Como la seda, Sex Confidential, Segundas esposas, Sedúceme otra vez, Inteligencia sexual y Alas negras y chocolate amargo. Como coautora ha publicado los libros Dímelo al oído. Las mujeres cuentan sus fantasías sexuales y Lo que la verdad nos pone. Hombres y mujeres desvelan sus fantasías sexuales.
Nuestra autora se encuentra actualmente sumergida en la promoción de su última novela, Alas negras y chocolate amargo. Esta obra, solo disponible en Amazon, está participando precisamente en el  Tercer Concurso Literario de Autores Indie que convoca esta plataforma. Hablamos con ella sobre su última novela, el concurso y muchas más cosas. Sin más dilación, aquí os dejo con sus palabras:

Cursaste estudios en Ciencias de la Información, y aunque como periodista podías haberte decantado por muchos campos, lo has hecho por los temas sociales, los psicológicos y los sexuales. La mayoría de tus libros tratan precisamente sobre temas sexuales y psicológicos. ¿En qué momento decidiste enfocar tu carrera hacia estos temas?
Sucedió de un modo natural. Siempre he dicho que tengo complejo de esponja, y que la gente me cuenta su vida en cuanto tiene oportunidad. No sé qué transmito para que eso ocurra. Antes, todo lo que me contaban me pesaba, lo absorbía, y creía que esa capacidad de escuchar a los demás era un defecto porque me implicaba emocionalmente. Hasta que aprendí a canalizarlo en mi trabajo periodístico. Ahora tengo mucho material y más tiempo para dedicarme a la narrativa.

Tus libros sobre sexología están dirigidos fundamentalmente a mujeres. ¿Crees que nos queda mucho todavía por aprender en este campo?
Creo que todavía tenemos que aprender cómo deseamos vivir nuestra sexualidad. Siento que padecemos la ley del péndulo. Nuestras madres y abuelas sufrieron la represión. En palabras que suelen utilizar los sexólogos, no se daban permiso para sentir placer. Tenían miedo a los embarazos y a ser marginadas por la sociedad. La píldora fue nuestra gran aliada. Pero no tengo claro que las nuevas generaciones disfruten de su sexualidad como de verdad desean y necesitan. Ahora tienen que aprender a decir «no», porque la libertad también es eso. «No» a hacerlo sin preservativo, «no» a hacerlo en los lavabos del instituto, «no» a hacerlo de cualquier manera, «no» a fingir que eres una actriz porno... Hay miedo al abandono y a ser rechazada por el grupo que piensa que para ser “guay” hay que tener una vida hipersexualizada. Esa es una nueva batalla. Creo que en la novela, la más liberada es la tía Nana. También Fani lo está, pero tiene ese miedo a enamorarse que no deja de ser algo que reprime.

¿Crees que las españolas estamos menos liberadas en aspectos sexuales y de pareja que el resto de las europeas?
No sabría qué decir, tengo la impresión de que no somos tan diferentes. En Francia, por ejemplo, parece que tengan que soportar el adulterio del marido como si fuera algo muy “chic”, comenzando por los de sus presidentes y primeros ministros. Espero que sea un tópico falso. Y no lo digo por razones morales con respecto a la infidelidad, sino porque detecto un componente machista en esos modelos de relación.

Con respecto a tus libros, ¿te sientes más cómoda escribiendo ensayo, novela o artículos periodísticos?
Escribo los ensayos como reportajes periodísticos que me permiten profundizar más en los temas que el hueco que me deja un artículo. Hace quince años que publiqué mi primer libro y unos cuantos más que comencé a escribir para revistas, así que esa es mi zona de confort. Las novelas son más difíciles y absorbentes, pero me gustan más.




Tu última novela se titula Alas negras y chocolate amargo. ¿Cómo surgió la idea de escribirla?
No puedo contarlo sin traicionar a la persona que me hizo la confidencia que fue el germen de esta historia. Sólo diré que cuando comencé a explicar a algunos psicólogos la trama de Carol y su marido psiquiatra, todos me dijeron que conocían algún caso que se parecía o que habían tenido a algún paciente que había sido manipulado de forma parecida por un profesional con el doctor Norberto. De todos modos, aquello sólo fue el germen, todo lo demás lo puso mi imaginación, alimentada por varios de los testimonios que tengo en mi cajón y que he acumulado durante años para los libros y trabajos anteriores. También el miedo a la pérdida que siente Fani, y que se traduce en un miedo a amar está presente en historias personales de quienes tienen conflictos para superar el duelo.

Y el título, ¿es algo que tenías ya pensado desde el primer momento?
No del todo. El primer título que tenía en mente contenía las palabras “chocolate amargo”, pero temía que diera una idea de novela erótica o romántica. Y “alas negras” a solas parece que sea de fantasía. Cuando me acerqué al final, lo tuve claro. Creo que es un título en el que se mezcla el suspense y el romance que contiene la novela.

Estás participando con Alas negras y chocolate amargo en el concurso Indie de escritores de Amazon. ¿Por qué probar suerte en este concurso y no intentarlo con las editoriales tradicionales?
Por impaciencia. La escritura de esta novela me ha llevado mucho tiempo y pensar en el proceso de enviarlo a editoriales y esperar pacientemente a que se lo lean me resultaba angustioso. No estoy acostumbrada, supongo, porque siempre me han contratado el proyecto o la propuesta de un libro. Esta es la primera vez que escribo sin saber si me lo iban a publicar o no. Cuando vi cómo funcionaba el concurso me animé, porque no consiste en enviar tu manuscrito a la editorial que lo convoca, sino en publicarlo en edición digital y confiar en que guste a los lectores. Después, es el jurado el que decide.
  


¿Qué vas a hacer si ganas el premio?
Carpe diem. La vida no suele regalarnos muchos momentos deliciosos. Espero aprovecharlo para continuar escribiendo, que es lo que más me gusta, aunque también me hace sufrir. La cuantía es pequeña, pero el premio aporta visibilidad.

Con respecto a la trama de Alas negras y chocolate amargo, diremos que la historia está protagonizada por dos hermanas con muchos traumas y problemas por resolver. Las dos son muy parecidas, pero a la vez muy distintas. ¿Con cuál te sientes más identificada?
Salvo en los despistes de Carol y la tendencia a morderse las pieles de los dedos de Fani, creo que me parezco poco a ellas. De hecho, es a lo que más esfuerzo he dedicado: a construir dos personajes que fueran muy diferentes de mí y distintas entre ellas, y parecidas como suelen serlo dos hermanas. He perdido la cuenta de las veces que reescribí los primeros capítulos para lograrlo. Porque están narrados en primera persona por las dos protagonista y quería que ninguna de sus voces se pareciera a la mía, además de ser diferentes la una de la otra. Sé que va a sonar a esas chaladuras o tópicos de los escritores, pero sucedió: comencé a escuchar esas voces y la escritura fue mucho más fluida a partir de ese momento. Soy muy dada a la introspección, eso es verdad, como ellas.

Alas negras y chocolate amargo trata, entre otros temas, el del maltrato psicológico por parte de un importante psiquiatra a su mujer, Carol, una de las hermanas protagonistas. ¿Has conocido en el mundo real algún caso parecido?
Como decía antes, no puedo contar cuál es el germen de la historia, pero el caso de Carol en concreto es fruto de mi imaginación. Por desgracia, el maltrato psicológico es común en muchas relaciones, ya sean conyugales o entre padres e hijos, y entre “amigos”. Hay relaciones amistosas basadas en el maltrato. Y no siempre son mujeres las víctimas. He conocido a muchas maltratadoras psicológicas o a quienes las han padecido. Es un tipo de abuso es muy sutil y difícil de detectar. Y si lo detectas, es más difícil aún aportar pruebas. Lo único que puedes hacer es apartarte de quien maltrata.



Fani, la otra hermana, por su parte, tiene fobia social, entre otras cosas. ¿Es esto más común de lo que imaginamos en el mundo real?
Fani padeció fobia social en su adolescencia. Supe de ese trastorno y de otros asociados a él, como la agorafobia, gracias al programa de radio que conduje hace años. Cuando escuché los relatos de las personas que contaron cómo lo vivieron me impresioné. Después, he conocido a alguna persona que ha pasado por ello. Cualquiera lo puede sufrir, aunque de forma pasajera, si cae en una depresión o por una experiencia traumática. Para escribir la novela, leí en foros de Internet, de los que también extraje información para construir el personaje de Fani. La red es una vía de comunicación fabulosa para gente que sufre ataques de pánico si sale a la calle a tratar cara a cara con otros seres humanos.

¿Qué esperas que tus lectores encuentren en Alas negras y chocolate amargo?
Lo mismo que yo espero de las novelas, que se emocionen y que les entretenga, que se diviertan en los momentos de humor. Considero que el entretenimiento es saludable cuando no adormece la mente ni adoctrina. Y si además aprenden algo más de sí mismos, si les ayuda a conocerse o a detectar un abuso psicológico antes de complicarse la vida, mucho mejor.

¿Te gustaría que Alas negras y chocolate amargo se llevara al cine?
Sería un sueño de los buenos, siempre que no desvirtúen la historia.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
He comenzado el primer borrador de otra novela y tengo varias ideas pensadas para otras. Con eso de la inspiración no tengo problemas, nunca he comprendido lo del bloqueo. Sí he pasado por crisis cuando llega el momento de ejecutar mis ideas. La distancia entre lo que tengo en mente y lo que queda escrito suele ser grande, y eso es lo que me produce desasosiego. Creo que el principal trabajo de un escritor consiste en acortar al máximo esa distancia.

Por último, ¿te gustaría añadir algo antes de dar por finalizada esta entrevista?
Agradecerte que me des la oportunidad de hablar de mi criatura. Y aprovecho para dar las gracias, también, a todos los lectores que durante estos años han buscado el modo de contactar conmigo para decirme que les gustaron mis libros y me animaron a seguir en este oficio.

Muchas gracias a ti, Sonsoles, por tu tiempo, tus fotos personales y tus respuestas. Espero que tengas mucha suerte en el concurso. Ánimo también con la novela que estás comenzando a escribir, ¡a ver si la vemos también pronto publicada!
Y a todos vosotros, lectores de esta entrevista, muchas gracias por estar al otro lado de la pantalla. Feliz día y felices lecturas a todos.

Cristina Monteoliva

No hay comentarios:

Publicar un comentario