miércoles, 13 de julio de 2016

COSAS QUE NO ME GUSTAN DE LOS LIBROS (II)

Mi amiga sigue con ganas de que abra un canal en Youtube para hablar de los libros que no soporto. Le dije que lo haría si ella me acompañaba. Ya está pensando en comprar unos pasamontañas para que vayamos las dos de incógnito, uno rosa y otro verde pistacho. Tenemos que comprobar si los venden en el Tiger, el paraíso de los complementos imposibles. Aunque, si os lo estoy contando aquí, ¿cómo vamos a ser irreconocibles cuando hagamos nuestros programas?
Canales de Youtube y frikadas varias aparte, lo que sí voy a hacer hoy es seguir contándoos las cosas que no me gustan de los libros, en general. En el anterior post (apunto el enlace para los que no lo hayáis leído y estéis interesados: http://laorilladelasletras.blogspot.com.es/2016/07/cosas-que-no-me-gustan-de-los-libros-i.html) comenté cinco puntos. Aquí van otras cinco cosas que no soporto cuando voy a leer una novela, libro de relatos u obra de ensayo:

1.- Las portadas en las que el nombre del autor es mucho más grande que el título de la obra. Creía haber dejado zanjado en el artículo anterior todo lo relativo al exterior del libro hablando de diseños de portadas, sinopsis y fajas, cuando de pronto me di cuenta de que me había olvidado de algo que me pone de mal humor: las portadas en las que el nombre del autor se come, casi literalmente, el nombre del libro.


John Le Carre mola y lo sabes. Aunque yo creo que molaría igual si el título de su nueva novela tuviera una letra más grande que la de su nombre.

Imagino que habrá mucha gente que se deje llevar por esta estrategia de marketing y, efectivamente, compre tal o cual libro porque lo escribe ese escritor o esa escritora con tanta fama internacional. Igual eso sirve también para identificar rápidamente el libro de tu autor favorito en la mesa de novedades de una librería grande. Igual incluso lo que pasa es que yo soy la rara por fijarme primero en el título y en la sinopsis mucho antes que en el nombre de la persona que lo ha escrito. Porque, ¿qué es lo que importa en realidad? ¿El libro en sí o la persona que lo firma?
En definitiva, el nombre del autor, bajo mi punto de vista de lectora maniática que huye de ciertas estrategias de marketing, tendría que estar escrito en la portada dos puntos por debajo del tamaño de letra del título o, como mucho, en el mismo tamaño.

2.- Las páginas con letra de tamaño muy pequeño. Creo que no es lo mismo que yo escriba en este tamaño, en este o en este a la hora de que os sintáis cómodos leyendo este artículo.
Un tamaño de letra muy pequeña puede ser aceptable en textos cortos, pero en novelas largas es algo que se me hace muy cuesta arriba. Me molesta a la vista y hace que me desespere porque tardo el doble de tiempo en leer una página de letra pequeña que una de letra normal o de letra grande. Si leyera menos a menudo, igual no me importaría tanto; pero yo soy reseñista. Leo una media de dos libros a la semana, y encontrarme con libros que se me hacen eternos porque la letra es muy pequeña es algo que me desespera. Llamadme rara también por esto.  


Y luego os preguntaréis por qué Carrie la lió parda en el instituto. ¡Si es que hasta en la editorial la hacen de menos a la muchacha!

3.- El exceso de notas a pie de página. Las notas a pie de página son algo por lo que se pirran ciertos autores, sobre todo los de novela histórica. En su afán por dar la mayor cantidad posible de información a los lectores, a veces nos encontramos con más notas a pie de página que texto en la página. Lo malo de este tipo de información adicional es que cada vez que la consultas, te fuerzas a salir de la trama, y puedes acabar sintiéndote como si estuvieras viendo una película de Antena 3 con sus doscientos tramos de publicidad.
¿Qué haría yo con las notas a pie de página excesivas? Suprimiría todas las que no fueran necesarias de ninguna manera, intentaría incorporar a la trama toda aquella información indispensable y, el resto, los agregaría en un apéndice de libre consulta al final del libro, tal y como ya hacen algunos autores.

4.- Los mensajes en otros idiomas que no se traducen. En un mundo ideal todos hablamos inglés, francés y alemán a la perfección (y puede que también un poco de chino o de japonés). En el que yo vivo, sin embargo, la mayoría de la gente no tiene tantos conocimientos como para saber qué quieren decir los protagonistas de una historia cuando de pronto se encuentran en la ONU y tienen que hablar en francés, inglés o alemán con un personaje secundario.
Aunque me defiendo bastante bien en inglés e italiano, tengo unas noticias de alemán y comprendo lo más básico de francés, me fastidia muchísimo encontrar frases en otros idiomas en las novelas sin que aparezca una justificada nota a pie de página (sí, estas notas a pie de página sí que me gustan; soy toda contradicción) o un apéndice final al que el lector pueda acudir para saber qué se están diciendo los personajes.
¿O es que acaso las editoriales y los autores se han propuesto que nos esforcemos buscando lo que no entendemos? Pues ojalá que no esperen que lo hagamos consultando el traductor de Google, porque ya sabemos las traducciones tan imaginativas que esa maquinita ofrece.


Si yo fuera Justin Scott, la depresión me duraría cinco años.

5.- El exceso de información innecesaria a lo largo del texto. No me ocurre mucho, pero a veces me siento con la tentación de sacar mi boli rosa (el rojo se me gastó) y ponerme a tachar párrafos y más párrafos de una novela. Lo que tacharía serían todos esos datos innecesarios que aparecen en esos textos: recuerdos que no importan, descripciones que hacen que no avancemos en la lectura, escenas de acción ridículas… Me hacen perder el tiempo y, como digo, no aportan gran cosa a la trama en sí.
En estas ocasiones, me pregunto por qué nadie le dijo al autor antes de publicar su libro que se quedara con lo importante y quitara del manuscrito todo lo demás. ¿O es que soy yo la rara que ve información desechable por todas partes?


Las aguas eran tan tranquilas, que casi ni se ven.  


Y como no me gusta el exceso de información innecesaria, aquí lo dejo por hoy. Coincidamos o no en nuestros gustos, espero que os haya interesado el artículo. Y si no, a ver si el próximo os gusta más. En todo caso, gracias por leerlo. 

2 comentarios:

  1. Hola guapa. Este es mi segundo intento de escribirtelo. Hoy mi móvil está Guasón. Sobre la letra tienes razón no hace mucho me tocó leerme un libro gordo muy gordo con una letra diminuta. Me costó horrores.
    Sobre los mensajes en otro idioma me gustan siempre que vengan traducidos. Como no sea así... muero.

    Algunos libros les sobra partes de libros e incluso libros enteros. Lo que sucede con trilogías convertidas en sagas.
    Besos y gracias por el súper post.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola!
      Gracias por pasarte por aquí y dejar un comentario.
      Me alegro de que te haya gustado la entrada.
      Besos

      Eliminar