lunes, 11 de julio de 2016

COSAS QUE NO ME GUSTAN DE LOS LIBROS (I)

Tengo una amiga que está deseando que abra un canal de Youtube en el que solo hable de los libros que me parecen un espanto. Siento comunicarle a mi amiga, y de paso a todos vosotros, que por ahora voy a seguir en mi línea de recomendar libros en el blog y dejar mis canales de Youtube para frikadas varias. Lo que sí voy a hacer en este artículo es hablaros de algunos de los aspectos de los libros, en general, que no me gustan especialmente. ¿Preparados? Pues ahí voy:

1.- Las fajas. Las fajas en los libros son esas tiras de papel que los envuelven por la parte inferior. Están cada vez más de moda y suelen ir en colores llamativos (predomina el rojo). La mayoría de ellas dicen cosas como “El gran escritor Fulanito de Copas opina que este libro es la repanocha en verso” o “Más de dos millones de ejemplares vendidos en Burundi” o “Mejor libro del año según La Gaceta Deportiva de Grazalejo de la Sierra”(ejemplos de coña, por supuesto; es solo para que os hagáis una idea).
O sea, que las fajas pretenden llamar la atención sobre la obra literaria, pero que para mí suelen ser elementos totalmente prescindibles. Y lo que es peor: ¡la mayoría de ellas no me dejan ver bien la portada del libro en cuestión! Para tener una idea del diseño de portada, he de quitar la fajita. ¿Y qué pasa cuándo quito una fajita? Que la acabo usando de marcapáginas, primero, y perdiéndola, después. Así que si yo trabajara en una editorial y me interesara que los lectores no se perdieran para nada del mundo estos datos sobre el éxito que precede al libro en otros países o la buena opinión que ha generado entre otros escritores de renombre, los colocaría en la contraportada, bajo la sinopsis del libro. (Algo, que, por cierto, ya hacen algunas editoriales)

Todas las fajas son un engorro.

2.- Las portadas malas. Existen tantos medios hoy en día al alcance de las editoriales y tantos buenos profesionales en el mundo del diseño, que el que le pongan diseños malos a los libros me parece algo injustificable. No estoy hablando de las portadas que subjetivamente a mí no me gustan (que son muchas también) sino de las que se nota que apenas han sido trabajadas. Y si además el título del libro es malo, ¡apaga y vámonos!

Mira que me gustan los perros, pero esta portada como que no me convence.


La portada es la carta de presentación de un libro en una librería. Vale que muchas personas vayan a comprar el libro independientemente de su portada (pasa cuando el libro es un clásico, cuando viene precedido de gran fama en otros países o cuando el autor del mismo tiene muchos amigos, familiares, conocidos, etc con ganas de leerlo), pero, ¿cómo se puede llamar la atención de los nuevos lectores si tu libro es el que tiene la peor portada en una mesa de novedades?

 Me están dando unas ganas horribles de leer esto. Horribles.

Otra cosa es que un editor o un escritor autoeditado no sepa distinguir lo que es una portada mala de la que no. ¿Qué hacemos entonces? Ni idea, la verdad. Mejor pasamos al siguiente apartado:

3.- Las sinopsis malas. Una sinopsis mala para mí no solo es aquella que está mal redactada (con faltas de ortografía, exceso de puntos suspensivos y una sintaxis, digamos demasiado creativa), sino también la que no da idea alguna del libro que tienes entre manos. Esto último hace que, o bien no consigan que el libro me llame la atención o, lo que es peor, que cuando lea el libro me sienta profundamente desilusionada.  
Que las editoriales decidan poner como sinopsis un fragmento del libro puede crear cierta intriga, pero tampoco creo que ayude mucho al lector que verdaderamente quiere hacerse una idea más o menos clara de si el libro podría gustarle o no.
En definitiva, no quiero que me resuman todo el libro, tampoco que me destripen la trama. Lo que quiero es un texto que invite de verdad al lector a leer la obra, que ofrezca argumentos válidos. Y si no ocupa más de la mitad del cuerpo de la contraportada, mejor. ¿Tan exigente soy?

4.- Los prólogos prescindibles. Para mí existen dos tipos de prólogos: los que es importante leer y los que no. Los primeros suelen aportar datos que no se cuentan a lo largo del libro y que ayudan a hacernos a la idea de lo que vamos a leer después (en las novelas, suelen ser parte de la trama y funcionan como un capítulo cero), las motivaciones del autor o las dificultades a la hora de realizar el libro. La mayoría de las veces vienen escritos por el propio autor del libro, por el encargado de realizar una antología o por el estudioso de la vida del protagonista real de la obra de ensayo que tengamos entre manos.
               Los segundos suelen ser escritos por amigos escritores del autor del libro de relatos o novela. Este tipo de prólogos nos vienen a indicar que el libro es bueno porque la persona que lo escribe lo certifica. Su lectura, sin embargo, no resulta obligatoria a la hora de comprender el libro en sí. La mayoría, además, son como una reseña del mismo, por lo que considero que, si hay que leerlos, mejor que sea tras la lectura del grueso del volumen.
               Y vosotros diréis: ¡pero si tú has escrito alguna vez el prólogo de un libro! Pues sí, lo he hecho. Y si me piden que lo vuelva a hacer, probablemente lo haga. Si el autor se siente más seguro con un prólogo en su libro escrito por otro escritor, pues adelante. Lo que no me veo es pidiendo a alguien que me escriba el prólogo a una novela mía. No, no lo veo necesario. En mis novelas hay prólogos que son parte de la trama en sí (y epílogos también, que yo soy muy de meterlo todo). Con respecto a los otros, prefiero las opiniones sobre lo que escribo en otros sitios: blogs de literatura, redes sociales, etc.

Pues no tengo ahora mismo ejemplos de sinopsis o prólogos malos, pero portadas horribles, todas las que queráis.

5.- Las citas. Sí, ya sé que adoráis las citas. Os encantan las frases célebres, los poemas en inglés, los aforismos que sientan cátedra. Esas frases han inspirado al autor a escribir su obra, pero yo las leo antes de leer el libro en cuestión y me quedo igual. Solo tras leer la novela, libro de cuentos o ensayo entiendo que la cita le guste tanto al autor. Así que yo votaría, sin duda, por ponerlas al final. Mientras me las coloquen antes de empezar la narración, me temo que seguiré saltándomelas la mayoría de las veces.
               Pero, bueno, que sí, que sé que os encantan las citas. Por eso voy a terminar este artículo con una que yo pondría si alguien me obligara a poner citas antes de mis novelas o relatos:


9 comentarios:

  1. Hoooola. Primero me encanta esta entrada. Yo metería más cosas como las portadas clonadas. Que en algunos faltan mapas, glosarios y esas cosas.
    Y por supuesto no en todos son necesarios los prólogos y en muchos faltan epílogos. Besos guapa.

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  2. Hola, Ester:

    Muchas gracias por pasarte por aquí.
    Pues la verdad es que yo no me he encontrado nunca ante la tesitura de reseñar dos libros con la misma portada. Aunque también se da en otros géneros, creo que es algo más frecuente ahora mismo en novela romántica, y como ya sabes que yo novela romántica leo muy poca...
    También resulta que encuentro más libros con exceso de glosarios, notas de página y demás anexos que lo contrario.
    Con respecto a los epílogos, hablaré de ellos cuando haga la segunda parte de este artículo.
    Besos y gracias de nuevo.

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  3. Yo soy muy de citas, hasta dos o tres te puedes encontrar XD Pero lo que sí me molesta es cuando ni leyendo el libro veo la relación con lo escrito. Porque hay cada cita críptica...

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    1. ¡Esas son sin duda las peores! Tienen un significado personal y totalmente intransferible. Si consigues entenderlas, estarás un paso más cerca de desentrañar el verdadero sentido de la vida. XD
      Gracias por pasarte por aquí, Javi. :-)

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  4. Lo más molesto, abrir un libro,una página en blanco,otra con los datos de la editorial,otra en blanco,dos seguidas con una cita,dos más en blanco,y por fin... el prólogo,largo y extenso, aburrido, a esas alturas ya estoy más pendiente de lo que estoy pensando que tengo que hacer luego que de la lectura,ni me acuerdo de qué iba el libro

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    1. Es verdad, eso es muy molesto. Aunque últimamente me encuentro lo contrario, que también es bastante chocante: libros que empiezan en cuanto abres la tapa, prácticamente.
      Gracias por tu comentario, José.

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  5. Yo pondría otro punto más: las traducciones. La mayoría de las veces son espléndidas pero otras veces consiguen que la lectura de los libros sea imposible. Una de mis escritoras preferidas, Elizabeth Gaskell, en la nueva edición de su libro, Las crónicas de Cranford de 2010, la traducción es infumable. La traductora, Elisabete Fernandez Arrieta, consigue que haya párrafos enteros incomprensibles, como si hubiera utilizado el google translator para hacer la traducción. Una pena.

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    1. Gracias por tu comentario, Pilar.
      Siento que te hayas topado con este tipo de inconveniente, por no decir fastidio gordo. Creo que hasta ahora he tenido la suerte de encontrarme pocas traducciones malas de libros. Ahora mismo no consigo recordar ninguna anécdota relacionada con el tema.
      Lo que más me encuentro, si te digo la verdad, son libros de escritores españoles mal escritos y mal corregidos.

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  6. Yo pondría otro punto más: las traducciones. La mayoría de las veces son espléndidas pero otras veces consiguen que la lectura de los libros sea imposible. Una de mis escritoras preferidas, Elizabeth Gaskell, en la nueva edición de su libro, Las crónicas de Cranford de 2010, la traducción es infumable. La traductora, Elisabete Fernandez Arrieta, consigue que haya párrafos enteros incomprensibles, como si hubiera utilizado el google translator para hacer la traducción. Una pena.

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