domingo, 31 de julio de 2016

Reseña: UN ROMÁNTICO INDOCENTE, de Rosario P. Blanco.

Título: Un romántico indocente
Autora: Rosario P. Blanco
Publica: Editorial Artificios
Páginas: 158
Precio: 12 €

Hay quien pensará que dar clases en un centro para adultos es pan comido. Al fin y al cabo, se supone que los alumnos asisten a las clases por propia voluntad (no como los adolescentes, que muchas veces se ven obligados a cursar el bachillerato forzados por sus padres). Además, este tipo de alumnos (también en teoría) tienen cierta madurez. Pero, ¿qué pasa con los problemas entre la organización del centro? ¿Acaso estos no van a ser los mismos en unos institutos y en otros? O incluso puede que lleguen a ser peores, pienso tras la lectura de Un romántico indocente, la novela de Rosario P. Blanco de la que hoy os voy a hablar.
Eduardo es un joven profesor de lengua y literatura que vaga sin rumbo de instituto en instituto. Convencido de que su vida será mucho más fácil dando clases a alumnos adultos en vez de adolescentes, decide pedir plaza para el curso 2001–2002 en un centro de educación de adultos de Carabanchel. Sin embargo, como pronto podrá descubrir Eduardo, su nuevo instituto no se diferencia mucho a otros en los que ha estado. Y es que en este no solo hay varios alumnos de carácter difícil, sino también profesores con ganas de rebelarse ante el director, al que algunos tienen por un pequeño dictador. Movido por su amor por una profesora, Eduardo acabará involucrándose en las acciones políticas del centro, lo que le traerá consecuencias tanto positivas como negativas. ¿Le merecerá la pena haberse implicado al final?
Eduardo, el protagonista absoluto y narrador de esta historia,  es un profesor de lengua y literatura especializado en el romanticismo. Harto de dar clases a adolescentes, decide probar suerte en un centro para adultos. Allí conocerá a Cristina, una profesora que le da una de cal y otra de arena en el amor. Por ella se implicará en la revuelta en contra del director del instituto, un tipo anticuado que hace y deshace a su antojo en el centro. Esto le traerá cosas positivas, pero también otras que no tanto.
Esta es la historia de un hombre enamoradizo, idealista y un tanto vago que se deja manipular hasta el punto de hacer algo hasta entonces impensable para él: implicarse en la organización del centro educativo en el que trabaja. Como buen romántico, Eduardo vive su proceso de enamoramiento por una compañera con cierto dramatismo y desasosiego. Pero, ¿quién sabe? Quizá su historia prospere. O tal vez el amor esté donde menos se lo espere.
Por un lado, tenemos la relación de Eduardo con sus compañeros de profesión; por otro, aquella que mantiene con sus alumnos: personas de distintas edades y motivaciones que le harán comprender que a veces aquellos que han pasado con creces la edad del pavo tampoco están por la labor de ponérselo fácil al profesor, lo que no quita que entre ellos pueda surgir relaciones de complicidad, incluso de amistad.
Aunque las idas y venidas de los personajes, sus evoluciones y sus complicadas psicologías están muy bien marcadas en esta novela, para mí lo más interesado ha sido descubrir ese submundo de la organización de los centros educativos. Lo que la historia nos viene a enseñar es que todo centro de enseñanza, ya sea de niños, adolescentes o adultos, se parecen en cuanto a que todos tienen su director, su jefe de estudios, sus representantes de alumnos y sus profesores, y que a veces no todos son capaces de ponerse de acuerdo a la hora de llevar las tareas del colegio o instituto adelante.
Un romántico indocente, en definitiva, es una peculiar novela sobre la educación de adultos, el amor romántico, la manipulación, las relaciones entre profesores y alumnos y aquellas que se dan en la organización de un centro. Sus momentos románticos, alegres y dramáticos, así como lo interesante de los temas que la historia toca, hacen de este libro una novela ideal para muchos tipos de lectores. Uno de ellos podrías ser tú. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva



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jueves, 28 de julio de 2016

Reseña: EL ENEMIGO EN EL ESPEJO, de Leif Davidsen

Título: El enemigo en el espejo
Autor: Leif Davidsen
Traducción: Sergio Torremocha
Publica: Funambulista
Páginas: 560
Precio: 19,50 €

Puedes cambiar de nombre, de país y hasta de aspecto; pero si tu pasado está lleno de actos criminales graves, lo más probable es que alguien acabe encontrándote. Pero, ¿y si el que te encuentra te ofrece un trato? ¿Crees que podrías redimirte de tus pecados realizando un puñado de buenas acciones? Este es el punto de partida de El enemigo en el espejo, la novela de Leif Davidsen de la que a continuación os voy a hablar.
Vuk es un serbocroata criado en Dinamarca con un importante pasado delictivo a sus espaldas. Intentando huir de sus crímenes, se instala en Estados Unidos con su familia. Nadie sospecha de él, nadie imagina que vive bajo un nombre falso. Hasta el atentado del 11 de septiembre. Tras esta fecha, la CIA le descubre. Lejos de entregarle a la Interpol, el gobierno de los Estados Unidos le brinda la posibilidad de trabajar bajo sus órdenes. Su misión será dar con un importante miembro de Al Qaeda. Lo que no sabe Vuk es que el comisario danés, Per Toftlund, su gran enemigo, también anda tras las pistas de nuevos posibles terroristas. ¿Qué pasará si Toftlund se entera de que Vuk está vivo?
El 11 de septiembre marcó un ante y un después en la vida de los norteamericanos y de todos los que comprobamos con horror lo que eran capaces de hacer los terroristas islámicos. A partir de ese día, todos los países extremaron sus medidas de seguridad, especialmente los Estados Unidos. El gobierno americano puso en marcha varios planes de acción. El enemigo en el espejo, esta obra de ficción, nos habla de uno de estos supuestos planes: la captación por parte de la CIA de un delincuente perseguido en Europa con el fin de, gracias a él, conseguir encontrar a importantes miembros de Al Qaeda en el mundo.
En esta novela nos encontramos con dos personajes fundamentales: Vuk y Per Toftlund. La historia comienza con Vuk, bajo el hombre de John, en Death Valley. Vuk es un serbiocroata criado en Dinamarca que conoce muy bien los horrores de la guerra. Como soldado, tuvo que hacer cosas de las que no se siente orgulloso. De hecho, en Dinamarca aún le persiguen por ello. Sus habilidades son precisamente las que hacen que la CIA lo capte. Como pronto comprobará el lector, Vuk es realmente bueno siguiendo pistas. Pero, ¿y si otros van tras la suya?
Por otra parte tenemos a Per Toftlund, un concienzudo comisario de policía que en el momento de la narración no solo tiene que lidiar con el terrorismo islámico, sino también con un matrimonio que hace aguas. Per es un policía rudo que hará todo lo posible por dar con lo que le han encargado. Y probablemente acabe encontrando más de lo que espera.
De los personajes secundarios me gustaría destacar a Aisha, la compañera de trabajo de Toftlund en esta importante misión. Aisha, de orígenes palestinos, es una mujer moderna que intenta conciliar su vida como musulmana con su vida como danesa. Para su familia, es una deshonra. Para los daneses, una inmigrante más. Su fortaleza, su inteligencia y su corazón harán que el lector comprenda aún mejor cómo se sienten aquellos que son víctimas del machismo, el racismo y xenofobia.
El enemigo en el espejo es el tercer libro de una trilogía que comenzó con El danés serbio y siguió con La mujer de Bratislava. Esta historia, sin embargo, puede leerse perfectamente de forma independiente, tal y como yo he hecho. Los hechos relevantes en el pasado de los protagonistas, por un lado, quedan bien explicados a lo largo de sus páginas; y, por otra parte, la aventura que aquí viven sus protagonistas no guarda relación con las que vivieran en los otros libros.
La acción de este volumen nos lleva a sitios tan dispares como Death Valley y Kauai, en Estados Unidos, Copenhague, en Dinamarca, y Cuenca, en España. La trama, por otra parte, nos traslada a la época justo posterior al atentado del 11 de septiembre de 2001, haciéndonos investigar, junto a los protagonistas, con el fin de desarticular nuevas posibles células terroristas. Finalmente, la psicología de los personajes así como su forma de vida y su forma de relacionarse con los demás son elementos muy importantes en esta novela.
El enemigo en el espejo, en definitiva, es una novela negra interesante que pone el punto de mira en el terrorismo que conocimos a raíz de la caída de las torres gemelas, pero también en la guerra que hizo que Yugoslavia quedara fragmentada en varios países distintos. La historia aborda también temas como el papel de la mujer en el mundo islámico, así como en la Europa de nuestros días, la xenofobia, el racismo y la sed de venganza. Una historia diferente, arriesgada y llena de acción que estoy segura que hará las delicias de muchos lectores de novela policíaca actual.

Cristina Monteoliva



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domingo, 24 de julio de 2016

COSAS QUE NO ME GUSTAN DE LOS LIBROS (III)

Creo que mi amiga ya no piensa en que hagamos un canal de youtube hablando de los libros que no puedo soportar. Mejor así, que lo del pasamontañas ya me estaba dando calor solo de pensarlo. Eso mejor lo volvemos a ver en invierno, cuando haga fresquito.
Con lo que sí voy a seguir es con mi sección de cosas que, en general, no me gustan de los libros. Si no has leído mis anteriores artículos sobre cosas que no me gustan, el I: http://laorilladelasletras.blogspot.com.es/2016/07/cosas-que-no-me-gustan-de-los-libros-i.html y el II: http://laorilladelasletras.blogspot.com.es/2016/07/cosas-que-no-me-gustan-de-los-libros-ii.html, tal vez te interese hacerlo. Dicho esto, vamos con la lista de hoy:

1.- Los márgenes que se unen demasiado al centro del libro, y no te queda más remedio que abrir el libro a lo bestia para enterarte de lo que estás leyendo. Generalmente, acabas estropeando el libro, quieras o no. No digáis que eso no es irritante.

2.- Tapas demasiado blandas. Encontrarme con una tapa blanda siempre me supone un dilema: ¿estropeo el libro leyéndolo o lo dejo tal cual, así de mono? Porque cuando una tapa es demasiado blanda lo más probable es que se acabe estropeando durante la lectura. Vale, lo sé: la vida está muy mala y hay que ahorrar en gastos. ¡Pero es que a algunos nos gusta que los libros sigan siendo bonitos tras la lectura!



Ahora me diréis que eso con un ebook no pasa.

3.- Las malas correcciones, por no hablar de las inexistentes. Se supone que las editoriales convencionales corrigen los manuscritos antes de publicarlos, maquetan el libro, le diseñan una portada y se encargan de la distribución. Y como ellas se encargan de todo ese lío, tú, el autor, acabas cobrando el 10% del precio de venta del libro, como mucho. El problema es que a veces la corrección no está bien hecha o, directamente, no existe, de manera que conforme vas leyendo te vas encontrando comas puestas a lo loco, puntos suspensivos a porrillo o faltas de ortografía bastante llamativas. O no me las encuentro, porque más de un libro no lo he terminado de leer por este motivo.

4.- Los epílogos innecesarios. Algunos epílogos están bien porque aportan datos a la historia, te dejan con cierta intriga o simplemente intentan matizar el final. Otros, no. Eliminándolos, el texto queda más redondo.

5.- Las sagas extranjeras que no se publican en su totalidad en España. A menudo las editoriales comienzan a publicar una saga de libros que en el extranjero ha tenido éxito. La historia, sin embargo, no tiene tantas ventas en España, por los motivos que sea. La editorial entonces decide no publicar el resto de los libros, sin tener en cuenta a los lectores que sí quieren saber cómo continúan las aventuras de los personajes.
Hasta la fecha me ha pasado esto con dos sagas: la de Gothic Doll y la de El Círculo. En el primer caso, la editorial solo publicó el primer tomo de la saga. Podría conseguir los demás libros en español comprándolos en páginas extranjeras, ya que la autora de la saga es mexicana, pero me encuentro con que uno de los tomos es excesivamente caro (y a mí todavía no me ha tocado la lotería).
En el caso de El círculo, la editorial publicó dos de los títulos de la colección: El círculo y Fuego. Aquí lo tengo más complicado para enterarme de cómo siguen las aventuras de los protagonistas puesto que los autores de la historia son suecos. Probablemente los libros estén traducidos al inglés, pero mi nivel del idioma no es tal como para poder leer el tercer volumen de forma fluida, así que me tenéis esperando que algún día la editorial que publicó los primeros dos libros en España cambie de idea y publique el tercero, aunque solo sea en ebook.




Y con esto doy por finalizada, al menos por ahora, mi sección de COSAS QUE NO ME GUSTAN DE LOS LIBROS. Espero que os haya gustado. ¡Feliz día y felices lecturas!

jueves, 21 de julio de 2016

Reseña: EL MÉTODO 15/33, de Shannon Kirk

Título: El método 15/33
Autora: Shannon Kirk
Traducción: María José Díez
Publica: Ediciones B
Páginas: 368
Precio: 17,50 €

Si hay algo que ya todos deberíamos haber aprendido en esta vida es que las apariencias engañan. Miramos a alguien, observamos lo que dice un par de veces y ya creemos saber cómo es esa persona. ¿Y qué pasa cuando nuestros juicios de valor están del todo equivocados? Pues que podemos encontrarnos con cosas totalmente sorprendentes. Este sería el caso de la más que inquietante chica rubia que protagoniza El método 15/33, la novela de Shannon de la que hoy os hablaré.
Una chica de dieciséis años sale de casa una mañana y no vuelve a saberse de ella. Lleva una mochila con ropa y acaba de dar a conocer su embarazo a sus padres, por lo que todo el mundo piensa que se ha fugado cuando en realidad ha sido secuestrada. Lejos de llorar y temer por su vida, la muchacha se muestra fría y calculadora. Su mente superdotada y capaz de administrar los sentimientos a su antojo está dispuesta a hacer todo lo posible por escapar de sus captores y salvar a su hijo. Consciente de que las prisas no son buenas, la chica se arma de valor y se dispone a elaborar un meticuloso plan. El resultado del mismo, sin duda, no dejará a ninguno de los lectores de esta intensa novela indiferente.
Cuando alguien empieza la lectura de una obra de suspense cuyo punto de partida es un secuestro siempre espera encontrarse con lo mismo: un psicópata con oscuras intenciones y una víctima inocente asustada. La premisa inicial de El método 15/33, sin embargo, es bien distinta. En esta novela, los secuestradores de la chica protagonista son perversos y no parecen estar muy bien de la azotea, ¡pero la chica está dispuesta a hacer todo lo que sea posible por acabar con ellos!
Todo empieza mucho después, cuando la chica ya tiene treinta y tres años. Superada toda la traumática experiencia, la mujer que ya es decide contar lo que le pasó cuando tenía dieciséis años y se quedó embarazada de su novio en un arrebato pasional, todo el proceso del secuestro, el plan que trazó durante el mismo y el sorprendente final de aquella aventura.
Los capítulos en los que la fría e inteligente chica se dirige a nosotros, los lectores, se alternan con aquellos en los que habla el agente especial del FBI Roger Liu. Esto nos da una visión más completa del caso, además de dos perspectivas de lo más interesantes.
Con respecto a los personajes, he de decir que la chica rubia de dieciséis años me ha resultado un ser inquietante por el que he llegado a experimentar sentimientos contrapuestos. Desde luego, esta chica dista mucho de ser una tierna adolescente. Su mente prodigiosa y su capacidad para desconectar sus sentimientos a su antojo la convierten en un arma letal, todo un objeto de estudio psicológico y psiquiátrico que hará las delicias de los amantes de lo oscuro.
El agente Roger Liu, por su parte, es un tipo pesimista, pero a la vez dispuesto a resolver el caso que se le presenta sea como sea. Su vista prodigiosa y su puntería de francotirador se completan a la perfección con el olfato de sabueso y la osadía de su compañera de equipo, la agente Lola.
Otros personajes interesantes que conoceréis cuando leáis esta novela (creedme: tenéis que hacerlo) son la madre de la chica, una despiadada abogada que casi nunca está en casa; el padre de la chica, un físico que antes estuvo en el ejército; y, por supuesto, los secuestradores, unos tipos con siniestros planes para nuestra muchacha.
El método 15/33 fue galardonada con el Premio Nacional Indie Excellence a la Mejor Novela de Suspense de 2015. Opino que es un premio muy merecido. Esta novela no solo es original y sorprendente en cuanto a su planteamiento, sino que, gracias a la complicada psicología de sus personajes, a su eficaz prosa y a la dosificación de la información, así como a lo ingenioso que resulta todo el plan de la chica rubia, consigue que el lector no pueda despegarse de sus páginas hasta llegar al final. Hacía mucho que no leía con tanta pasión una novela negra. Ahora solo me queda esperar que Shannon Kirk vuelva a intrigarme con una nueva historia y a convenceros de que vosotros os hagáis con un ejemplar de El método 15/33, una novela increíble que hará que paséis grandes momentos lectores este verano.

Cristina Monteoliva



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lunes, 18 de julio de 2016

Entrevista: SONSOLES FUENTES JURADO


Queridos lectores,

se esperan altas temperaturas en los próximos días y en La Orilla de las Letras queremos empezar la semana con la refrescante entrevista que nos ha concedido la autora Sonsoles Fuentes Jurado.
Sonsoles Fuentes Jurado está licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Comenzó trabajando en la radio y actualmente escribe artículos de contenido social y psicológico en medios como el Magazine de La Vanguardia, las revistas Woman, Glamour, Man y Sexologies. También ha colaborado en la sección de sexualidad del programa La naranja metálica (Canal 9) y como contertulia en espacios televisivos.
Como escritora ha publicado los libros Chicas malas. Cuando las infieles son ellas, Él está divorciado, Las aventuras de ser una single, Como la seda, Sex Confidential, Segundas esposas, Sedúceme otra vez, Inteligencia sexual y Alas negras y chocolate amargo. Como coautora ha publicado los libros Dímelo al oído. Las mujeres cuentan sus fantasías sexuales y Lo que la verdad nos pone. Hombres y mujeres desvelan sus fantasías sexuales.
Nuestra autora se encuentra actualmente sumergida en la promoción de su última novela, Alas negras y chocolate amargo. Esta obra, solo disponible en Amazon, está participando precisamente en el  Tercer Concurso Literario de Autores Indie que convoca esta plataforma. Hablamos con ella sobre su última novela, el concurso y muchas más cosas. Sin más dilación, aquí os dejo con sus palabras:

Cursaste estudios en Ciencias de la Información, y aunque como periodista podías haberte decantado por muchos campos, lo has hecho por los temas sociales, los psicológicos y los sexuales. La mayoría de tus libros tratan precisamente sobre temas sexuales y psicológicos. ¿En qué momento decidiste enfocar tu carrera hacia estos temas?
Sucedió de un modo natural. Siempre he dicho que tengo complejo de esponja, y que la gente me cuenta su vida en cuanto tiene oportunidad. No sé qué transmito para que eso ocurra. Antes, todo lo que me contaban me pesaba, lo absorbía, y creía que esa capacidad de escuchar a los demás era un defecto porque me implicaba emocionalmente. Hasta que aprendí a canalizarlo en mi trabajo periodístico. Ahora tengo mucho material y más tiempo para dedicarme a la narrativa.

Tus libros sobre sexología están dirigidos fundamentalmente a mujeres. ¿Crees que nos queda mucho todavía por aprender en este campo?
Creo que todavía tenemos que aprender cómo deseamos vivir nuestra sexualidad. Siento que padecemos la ley del péndulo. Nuestras madres y abuelas sufrieron la represión. En palabras que suelen utilizar los sexólogos, no se daban permiso para sentir placer. Tenían miedo a los embarazos y a ser marginadas por la sociedad. La píldora fue nuestra gran aliada. Pero no tengo claro que las nuevas generaciones disfruten de su sexualidad como de verdad desean y necesitan. Ahora tienen que aprender a decir «no», porque la libertad también es eso. «No» a hacerlo sin preservativo, «no» a hacerlo en los lavabos del instituto, «no» a hacerlo de cualquier manera, «no» a fingir que eres una actriz porno... Hay miedo al abandono y a ser rechazada por el grupo que piensa que para ser “guay” hay que tener una vida hipersexualizada. Esa es una nueva batalla. Creo que en la novela, la más liberada es la tía Nana. También Fani lo está, pero tiene ese miedo a enamorarse que no deja de ser algo que reprime.

¿Crees que las españolas estamos menos liberadas en aspectos sexuales y de pareja que el resto de las europeas?
No sabría qué decir, tengo la impresión de que no somos tan diferentes. En Francia, por ejemplo, parece que tengan que soportar el adulterio del marido como si fuera algo muy “chic”, comenzando por los de sus presidentes y primeros ministros. Espero que sea un tópico falso. Y no lo digo por razones morales con respecto a la infidelidad, sino porque detecto un componente machista en esos modelos de relación.

Con respecto a tus libros, ¿te sientes más cómoda escribiendo ensayo, novela o artículos periodísticos?
Escribo los ensayos como reportajes periodísticos que me permiten profundizar más en los temas que el hueco que me deja un artículo. Hace quince años que publiqué mi primer libro y unos cuantos más que comencé a escribir para revistas, así que esa es mi zona de confort. Las novelas son más difíciles y absorbentes, pero me gustan más.




Tu última novela se titula Alas negras y chocolate amargo. ¿Cómo surgió la idea de escribirla?
No puedo contarlo sin traicionar a la persona que me hizo la confidencia que fue el germen de esta historia. Sólo diré que cuando comencé a explicar a algunos psicólogos la trama de Carol y su marido psiquiatra, todos me dijeron que conocían algún caso que se parecía o que habían tenido a algún paciente que había sido manipulado de forma parecida por un profesional con el doctor Norberto. De todos modos, aquello sólo fue el germen, todo lo demás lo puso mi imaginación, alimentada por varios de los testimonios que tengo en mi cajón y que he acumulado durante años para los libros y trabajos anteriores. También el miedo a la pérdida que siente Fani, y que se traduce en un miedo a amar está presente en historias personales de quienes tienen conflictos para superar el duelo.

Y el título, ¿es algo que tenías ya pensado desde el primer momento?
No del todo. El primer título que tenía en mente contenía las palabras “chocolate amargo”, pero temía que diera una idea de novela erótica o romántica. Y “alas negras” a solas parece que sea de fantasía. Cuando me acerqué al final, lo tuve claro. Creo que es un título en el que se mezcla el suspense y el romance que contiene la novela.

Estás participando con Alas negras y chocolate amargo en el concurso Indie de escritores de Amazon. ¿Por qué probar suerte en este concurso y no intentarlo con las editoriales tradicionales?
Por impaciencia. La escritura de esta novela me ha llevado mucho tiempo y pensar en el proceso de enviarlo a editoriales y esperar pacientemente a que se lo lean me resultaba angustioso. No estoy acostumbrada, supongo, porque siempre me han contratado el proyecto o la propuesta de un libro. Esta es la primera vez que escribo sin saber si me lo iban a publicar o no. Cuando vi cómo funcionaba el concurso me animé, porque no consiste en enviar tu manuscrito a la editorial que lo convoca, sino en publicarlo en edición digital y confiar en que guste a los lectores. Después, es el jurado el que decide.
  


¿Qué vas a hacer si ganas el premio?
Carpe diem. La vida no suele regalarnos muchos momentos deliciosos. Espero aprovecharlo para continuar escribiendo, que es lo que más me gusta, aunque también me hace sufrir. La cuantía es pequeña, pero el premio aporta visibilidad.

Con respecto a la trama de Alas negras y chocolate amargo, diremos que la historia está protagonizada por dos hermanas con muchos traumas y problemas por resolver. Las dos son muy parecidas, pero a la vez muy distintas. ¿Con cuál te sientes más identificada?
Salvo en los despistes de Carol y la tendencia a morderse las pieles de los dedos de Fani, creo que me parezco poco a ellas. De hecho, es a lo que más esfuerzo he dedicado: a construir dos personajes que fueran muy diferentes de mí y distintas entre ellas, y parecidas como suelen serlo dos hermanas. He perdido la cuenta de las veces que reescribí los primeros capítulos para lograrlo. Porque están narrados en primera persona por las dos protagonista y quería que ninguna de sus voces se pareciera a la mía, además de ser diferentes la una de la otra. Sé que va a sonar a esas chaladuras o tópicos de los escritores, pero sucedió: comencé a escuchar esas voces y la escritura fue mucho más fluida a partir de ese momento. Soy muy dada a la introspección, eso es verdad, como ellas.

Alas negras y chocolate amargo trata, entre otros temas, el del maltrato psicológico por parte de un importante psiquiatra a su mujer, Carol, una de las hermanas protagonistas. ¿Has conocido en el mundo real algún caso parecido?
Como decía antes, no puedo contar cuál es el germen de la historia, pero el caso de Carol en concreto es fruto de mi imaginación. Por desgracia, el maltrato psicológico es común en muchas relaciones, ya sean conyugales o entre padres e hijos, y entre “amigos”. Hay relaciones amistosas basadas en el maltrato. Y no siempre son mujeres las víctimas. He conocido a muchas maltratadoras psicológicas o a quienes las han padecido. Es un tipo de abuso es muy sutil y difícil de detectar. Y si lo detectas, es más difícil aún aportar pruebas. Lo único que puedes hacer es apartarte de quien maltrata.



Fani, la otra hermana, por su parte, tiene fobia social, entre otras cosas. ¿Es esto más común de lo que imaginamos en el mundo real?
Fani padeció fobia social en su adolescencia. Supe de ese trastorno y de otros asociados a él, como la agorafobia, gracias al programa de radio que conduje hace años. Cuando escuché los relatos de las personas que contaron cómo lo vivieron me impresioné. Después, he conocido a alguna persona que ha pasado por ello. Cualquiera lo puede sufrir, aunque de forma pasajera, si cae en una depresión o por una experiencia traumática. Para escribir la novela, leí en foros de Internet, de los que también extraje información para construir el personaje de Fani. La red es una vía de comunicación fabulosa para gente que sufre ataques de pánico si sale a la calle a tratar cara a cara con otros seres humanos.

¿Qué esperas que tus lectores encuentren en Alas negras y chocolate amargo?
Lo mismo que yo espero de las novelas, que se emocionen y que les entretenga, que se diviertan en los momentos de humor. Considero que el entretenimiento es saludable cuando no adormece la mente ni adoctrina. Y si además aprenden algo más de sí mismos, si les ayuda a conocerse o a detectar un abuso psicológico antes de complicarse la vida, mucho mejor.

¿Te gustaría que Alas negras y chocolate amargo se llevara al cine?
Sería un sueño de los buenos, siempre que no desvirtúen la historia.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
He comenzado el primer borrador de otra novela y tengo varias ideas pensadas para otras. Con eso de la inspiración no tengo problemas, nunca he comprendido lo del bloqueo. Sí he pasado por crisis cuando llega el momento de ejecutar mis ideas. La distancia entre lo que tengo en mente y lo que queda escrito suele ser grande, y eso es lo que me produce desasosiego. Creo que el principal trabajo de un escritor consiste en acortar al máximo esa distancia.

Por último, ¿te gustaría añadir algo antes de dar por finalizada esta entrevista?
Agradecerte que me des la oportunidad de hablar de mi criatura. Y aprovecho para dar las gracias, también, a todos los lectores que durante estos años han buscado el modo de contactar conmigo para decirme que les gustaron mis libros y me animaron a seguir en este oficio.

Muchas gracias a ti, Sonsoles, por tu tiempo, tus fotos personales y tus respuestas. Espero que tengas mucha suerte en el concurso. Ánimo también con la novela que estás comenzando a escribir, ¡a ver si la vemos también pronto publicada!
Y a todos vosotros, lectores de esta entrevista, muchas gracias por estar al otro lado de la pantalla. Feliz día y felices lecturas a todos.

Cristina Monteoliva

Reseña: ALAS NEGRAS Y CHOCOLATE AMARGO, de Sonsoles Fuentes Jurado

Título: Alas negras y chocolate amargo
Autora: Sonsoles Fuentes Jurado
Publica: Amazon
Páginas: 416
Precio: 2,99 € (versión Kindle)

A menudo, miramos a los demás y nos hacemos ideas erróneas de cómo son sus relaciones, su forma de ser, su manera de entender la vida, etc. Para conocer por qué nuestros amigos, familiares o conocidos son como son y se comportan como lo hacen, tal vez tendríamos que conocer datos que no nos resultarían agradables. O puede que sí. Sea como sea, para saber más sobre este tema y otros muchos relacionados con la psicología del ser humano no dejes de leer Alas negras y chocolate amargo, la novela de Sonsoles Fuentes Jurado que a continuación os vengo a comentar.
Lejos de estar triste por la muerte en accidente de tráfico de Norberto, su marido, Carol se siente liberada. Además de su esposo, Norberto era su psiquiatra, y desde el principio de su matrimonio, veinte años atrás, la tuvo en tratamiento por múltiples motivos. Una vez liberada de las redes del matrimonio y los medicamentos, Carol viaja feliz a París en compañía de otra psiquiatra de su confianza. Allí se reencontrará con Fani, su díscola hermana menor. Cuando Ester, la amiga de Fani, decide volver a España con su amante convertido en novio oficial, Fani decide también emprender el camino de regreso. En esta nueva etapa de sus vidas, Carol y Fani decidirán vivir juntas. La convivencia entre hermanas hará que pronto vayan aflorando los secretos de ambas y, de paso, el de otros miembros de la familia. Solo al tener todas las piezas del rompecabezas Fani comprenderá hasta qué punto tenía Norberto atrapada a Carol y Carol, por su parte, por qué su hermana pequeña se comporta cómo lo hace aunque hagan tantos años desde la muerte de su primer novio.
Carol es una mujer de treinta y nueve años que ha vivido siempre prisionera de un marido dominante (no la dejaba trabajar, ni siquiera aprender a usar internet) que, además, era su psiquiatra. Cuando este muere, Carol decide abrirse a la vida con optimismo. El problema es que Carol está llena de culpas, traumas y pesares que no la dejan avanzar como debe. ¿Qué es lo que esconde Carol? ¿Cambiará la opinión que de ella han tenido siempre sus seres queridos cuando sus secretos salgan a la luz?
Fani, por su parte, es una mujer de veintinueve años marcada por la muerte de su padre, primero, y de su novio, después. Sus traumas han sido siempre la excusa perfecta para no acabar ninguna de las carreras universitarias que emprende y no mantener una relación seria con nadie. Sin embargo, eso no es todo. Fani también tiene sus secretos, sus miedos, sus anhelos. Solo cuando reconozca cuáles son sus verdaderos problemas, conseguirá avanzar en la vida.
Alas negras y chocolate amargo, esta novela tan amable y divertida como oscura y siniestra, está narrada por dos sus dos protagonistas, Carol y Fani. La alternancia de voces narrativas no solo nos hace la lectura más amena sino que, además, nos demuestra lo distintas que pueden ser las visiones de dos hermanas de unos mismos hechos. Solo gracias a esta visión global de los problemas de ambas podremos llegar a empatizar del todo con ellas, hasta el punto de comprender del todo sus problemas y su forma de actuar en cada momento.
Aunque Carol y Fani ocupen con sus recuerdos del pasado, sus vivencias del presente y sus opiniones buena parte de la trama, encontramos otros personajes interesantes en esta novela. Personajes como Norberto, el marido acomplejado que se aprovechó de su título de psiquiatra para manejar a su antojo a Carol durante veinte años; Gracia, la madre de nuestras protagonistas, tan convencional y conversadora, a la vez que tan llena de secretos; la alegre tía Nana y sus creencias new age; Julián, el amigo de la infancia de Fani, que de mayor es un experto en chocolates; Ester, la amiga de Fani, tan incapaz de ver que la relación con su adorado Benito no le conviene… Y muchos más que conoceréis por vosotros mismos cuando os decidáis a leer esta novela.
Alas negras y chocolate amargo, en definitiva, es un thriller psicológico que también tiene su parte de comedia romántica y de obra contemporánea. Sus protagonistas nos dan cuenta a lo largo de sus páginas de traumas infantiles, adolescentes y sexuales, así como de maltratos psicológicos y otros problemas que tendrán que ir superando a lo largo de la trama. Tras la lectura, comprobaremos cómo ha cambiado la visión que teníamos de las dos hermanas protagonistas con respecto al comienzo de la narración. Gracias a todo lo que por fin sabremos, podremos hacernos una mejor idea de cómo son, cómo lo han pasado, cómo sienten… Y, sin embargo, ¿no creéis que aún podrán darnos alguna sorpresa? Porque, ¿quién conoce del todo a los demás? En fin, no dejéis de leer Alas negras y chocolate amargo. Estoy segura de que esta novela, además de haceros pasar un buen rato, os dará mucho en lo que pensar.

Cristina Monteoliva



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miércoles, 13 de julio de 2016

COSAS QUE NO ME GUSTAN DE LOS LIBROS (II)

Mi amiga sigue con ganas de que abra un canal en Youtube para hablar de los libros que no soporto. Le dije que lo haría si ella me acompañaba. Ya está pensando en comprar unos pasamontañas para que vayamos las dos de incógnito, uno rosa y otro verde pistacho. Tenemos que comprobar si los venden en el Tiger, el paraíso de los complementos imposibles. Aunque, si os lo estoy contando aquí, ¿cómo vamos a ser irreconocibles cuando hagamos nuestros programas?
Canales de Youtube y frikadas varias aparte, lo que sí voy a hacer hoy es seguir contándoos las cosas que no me gustan de los libros, en general. En el anterior post (apunto el enlace para los que no lo hayáis leído y estéis interesados: http://laorilladelasletras.blogspot.com.es/2016/07/cosas-que-no-me-gustan-de-los-libros-i.html) comenté cinco puntos. Aquí van otras cinco cosas que no soporto cuando voy a leer una novela, libro de relatos u obra de ensayo:

1.- Las portadas en las que el nombre del autor es mucho más grande que el título de la obra. Creía haber dejado zanjado en el artículo anterior todo lo relativo al exterior del libro hablando de diseños de portadas, sinopsis y fajas, cuando de pronto me di cuenta de que me había olvidado de algo que me pone de mal humor: las portadas en las que el nombre del autor se come, casi literalmente, el nombre del libro.


John Le Carre mola y lo sabes. Aunque yo creo que molaría igual si el título de su nueva novela tuviera una letra más grande que la de su nombre.

Imagino que habrá mucha gente que se deje llevar por esta estrategia de marketing y, efectivamente, compre tal o cual libro porque lo escribe ese escritor o esa escritora con tanta fama internacional. Igual eso sirve también para identificar rápidamente el libro de tu autor favorito en la mesa de novedades de una librería grande. Igual incluso lo que pasa es que yo soy la rara por fijarme primero en el título y en la sinopsis mucho antes que en el nombre de la persona que lo ha escrito. Porque, ¿qué es lo que importa en realidad? ¿El libro en sí o la persona que lo firma?
En definitiva, el nombre del autor, bajo mi punto de vista de lectora maniática que huye de ciertas estrategias de marketing, tendría que estar escrito en la portada dos puntos por debajo del tamaño de letra del título o, como mucho, en el mismo tamaño.

2.- Las páginas con letra de tamaño muy pequeño. Creo que no es lo mismo que yo escriba en este tamaño, en este o en este a la hora de que os sintáis cómodos leyendo este artículo.
Un tamaño de letra muy pequeña puede ser aceptable en textos cortos, pero en novelas largas es algo que se me hace muy cuesta arriba. Me molesta a la vista y hace que me desespere porque tardo el doble de tiempo en leer una página de letra pequeña que una de letra normal o de letra grande. Si leyera menos a menudo, igual no me importaría tanto; pero yo soy reseñista. Leo una media de dos libros a la semana, y encontrarme con libros que se me hacen eternos porque la letra es muy pequeña es algo que me desespera. Llamadme rara también por esto.  


Y luego os preguntaréis por qué Carrie la lió parda en el instituto. ¡Si es que hasta en la editorial la hacen de menos a la muchacha!

3.- El exceso de notas a pie de página. Las notas a pie de página son algo por lo que se pirran ciertos autores, sobre todo los de novela histórica. En su afán por dar la mayor cantidad posible de información a los lectores, a veces nos encontramos con más notas a pie de página que texto en la página. Lo malo de este tipo de información adicional es que cada vez que la consultas, te fuerzas a salir de la trama, y puedes acabar sintiéndote como si estuvieras viendo una película de Antena 3 con sus doscientos tramos de publicidad.
¿Qué haría yo con las notas a pie de página excesivas? Suprimiría todas las que no fueran necesarias de ninguna manera, intentaría incorporar a la trama toda aquella información indispensable y, el resto, los agregaría en un apéndice de libre consulta al final del libro, tal y como ya hacen algunos autores.

4.- Los mensajes en otros idiomas que no se traducen. En un mundo ideal todos hablamos inglés, francés y alemán a la perfección (y puede que también un poco de chino o de japonés). En el que yo vivo, sin embargo, la mayoría de la gente no tiene tantos conocimientos como para saber qué quieren decir los protagonistas de una historia cuando de pronto se encuentran en la ONU y tienen que hablar en francés, inglés o alemán con un personaje secundario.
Aunque me defiendo bastante bien en inglés e italiano, tengo unas noticias de alemán y comprendo lo más básico de francés, me fastidia muchísimo encontrar frases en otros idiomas en las novelas sin que aparezca una justificada nota a pie de página (sí, estas notas a pie de página sí que me gustan; soy toda contradicción) o un apéndice final al que el lector pueda acudir para saber qué se están diciendo los personajes.
¿O es que acaso las editoriales y los autores se han propuesto que nos esforcemos buscando lo que no entendemos? Pues ojalá que no esperen que lo hagamos consultando el traductor de Google, porque ya sabemos las traducciones tan imaginativas que esa maquinita ofrece.


Si yo fuera Justin Scott, la depresión me duraría cinco años.

5.- El exceso de información innecesaria a lo largo del texto. No me ocurre mucho, pero a veces me siento con la tentación de sacar mi boli rosa (el rojo se me gastó) y ponerme a tachar párrafos y más párrafos de una novela. Lo que tacharía serían todos esos datos innecesarios que aparecen en esos textos: recuerdos que no importan, descripciones que hacen que no avancemos en la lectura, escenas de acción ridículas… Me hacen perder el tiempo y, como digo, no aportan gran cosa a la trama en sí.
En estas ocasiones, me pregunto por qué nadie le dijo al autor antes de publicar su libro que se quedara con lo importante y quitara del manuscrito todo lo demás. ¿O es que soy yo la rara que ve información desechable por todas partes?


Las aguas eran tan tranquilas, que casi ni se ven.  


Y como no me gusta el exceso de información innecesaria, aquí lo dejo por hoy. Coincidamos o no en nuestros gustos, espero que os haya interesado el artículo. Y si no, a ver si el próximo os gusta más. En todo caso, gracias por leerlo. 

lunes, 11 de julio de 2016

COSAS QUE NO ME GUSTAN DE LOS LIBROS (I)

Tengo una amiga que está deseando que abra un canal de Youtube en el que solo hable de los libros que me parecen un espanto. Siento comunicarle a mi amiga, y de paso a todos vosotros, que por ahora voy a seguir en mi línea de recomendar libros en el blog y dejar mis canales de Youtube para frikadas varias. Lo que sí voy a hacer en este artículo es hablaros de algunos de los aspectos de los libros, en general, que no me gustan especialmente. ¿Preparados? Pues ahí voy:

1.- Las fajas. Las fajas en los libros son esas tiras de papel que los envuelven por la parte inferior. Están cada vez más de moda y suelen ir en colores llamativos (predomina el rojo). La mayoría de ellas dicen cosas como “El gran escritor Fulanito de Copas opina que este libro es la repanocha en verso” o “Más de dos millones de ejemplares vendidos en Burundi” o “Mejor libro del año según La Gaceta Deportiva de Grazalejo de la Sierra”(ejemplos de coña, por supuesto; es solo para que os hagáis una idea).
O sea, que las fajas pretenden llamar la atención sobre la obra literaria, pero que para mí suelen ser elementos totalmente prescindibles. Y lo que es peor: ¡la mayoría de ellas no me dejan ver bien la portada del libro en cuestión! Para tener una idea del diseño de portada, he de quitar la fajita. ¿Y qué pasa cuándo quito una fajita? Que la acabo usando de marcapáginas, primero, y perdiéndola, después. Así que si yo trabajara en una editorial y me interesara que los lectores no se perdieran para nada del mundo estos datos sobre el éxito que precede al libro en otros países o la buena opinión que ha generado entre otros escritores de renombre, los colocaría en la contraportada, bajo la sinopsis del libro. (Algo, que, por cierto, ya hacen algunas editoriales)

Todas las fajas son un engorro.

2.- Las portadas malas. Existen tantos medios hoy en día al alcance de las editoriales y tantos buenos profesionales en el mundo del diseño, que el que le pongan diseños malos a los libros me parece algo injustificable. No estoy hablando de las portadas que subjetivamente a mí no me gustan (que son muchas también) sino de las que se nota que apenas han sido trabajadas. Y si además el título del libro es malo, ¡apaga y vámonos!

Mira que me gustan los perros, pero esta portada como que no me convence.


La portada es la carta de presentación de un libro en una librería. Vale que muchas personas vayan a comprar el libro independientemente de su portada (pasa cuando el libro es un clásico, cuando viene precedido de gran fama en otros países o cuando el autor del mismo tiene muchos amigos, familiares, conocidos, etc con ganas de leerlo), pero, ¿cómo se puede llamar la atención de los nuevos lectores si tu libro es el que tiene la peor portada en una mesa de novedades?

 Me están dando unas ganas horribles de leer esto. Horribles.

Otra cosa es que un editor o un escritor autoeditado no sepa distinguir lo que es una portada mala de la que no. ¿Qué hacemos entonces? Ni idea, la verdad. Mejor pasamos al siguiente apartado:

3.- Las sinopsis malas. Una sinopsis mala para mí no solo es aquella que está mal redactada (con faltas de ortografía, exceso de puntos suspensivos y una sintaxis, digamos demasiado creativa), sino también la que no da idea alguna del libro que tienes entre manos. Esto último hace que, o bien no consigan que el libro me llame la atención o, lo que es peor, que cuando lea el libro me sienta profundamente desilusionada.  
Que las editoriales decidan poner como sinopsis un fragmento del libro puede crear cierta intriga, pero tampoco creo que ayude mucho al lector que verdaderamente quiere hacerse una idea más o menos clara de si el libro podría gustarle o no.
En definitiva, no quiero que me resuman todo el libro, tampoco que me destripen la trama. Lo que quiero es un texto que invite de verdad al lector a leer la obra, que ofrezca argumentos válidos. Y si no ocupa más de la mitad del cuerpo de la contraportada, mejor. ¿Tan exigente soy?

4.- Los prólogos prescindibles. Para mí existen dos tipos de prólogos: los que es importante leer y los que no. Los primeros suelen aportar datos que no se cuentan a lo largo del libro y que ayudan a hacernos a la idea de lo que vamos a leer después (en las novelas, suelen ser parte de la trama y funcionan como un capítulo cero), las motivaciones del autor o las dificultades a la hora de realizar el libro. La mayoría de las veces vienen escritos por el propio autor del libro, por el encargado de realizar una antología o por el estudioso de la vida del protagonista real de la obra de ensayo que tengamos entre manos.
               Los segundos suelen ser escritos por amigos escritores del autor del libro de relatos o novela. Este tipo de prólogos nos vienen a indicar que el libro es bueno porque la persona que lo escribe lo certifica. Su lectura, sin embargo, no resulta obligatoria a la hora de comprender el libro en sí. La mayoría, además, son como una reseña del mismo, por lo que considero que, si hay que leerlos, mejor que sea tras la lectura del grueso del volumen.
               Y vosotros diréis: ¡pero si tú has escrito alguna vez el prólogo de un libro! Pues sí, lo he hecho. Y si me piden que lo vuelva a hacer, probablemente lo haga. Si el autor se siente más seguro con un prólogo en su libro escrito por otro escritor, pues adelante. Lo que no me veo es pidiendo a alguien que me escriba el prólogo a una novela mía. No, no lo veo necesario. En mis novelas hay prólogos que son parte de la trama en sí (y epílogos también, que yo soy muy de meterlo todo). Con respecto a los otros, prefiero las opiniones sobre lo que escribo en otros sitios: blogs de literatura, redes sociales, etc.

Pues no tengo ahora mismo ejemplos de sinopsis o prólogos malos, pero portadas horribles, todas las que queráis.

5.- Las citas. Sí, ya sé que adoráis las citas. Os encantan las frases célebres, los poemas en inglés, los aforismos que sientan cátedra. Esas frases han inspirado al autor a escribir su obra, pero yo las leo antes de leer el libro en cuestión y me quedo igual. Solo tras leer la novela, libro de cuentos o ensayo entiendo que la cita le guste tanto al autor. Así que yo votaría, sin duda, por ponerlas al final. Mientras me las coloquen antes de empezar la narración, me temo que seguiré saltándomelas la mayoría de las veces.
               Pero, bueno, que sí, que sé que os encantan las citas. Por eso voy a terminar este artículo con una que yo pondría si alguien me obligara a poner citas antes de mis novelas o relatos: