martes, 28 de junio de 2016

Reseña: CIANURO Y CHOCOLATE, de Fayna Bethencourt

Título: Cianuro y chocolate
Autora: Fayna Bethencourt
Publica: Domen Editorial
Páginas: 200
Precio: 16,95 €

De pequeños nos dicen que los monstruos tienen cuernos retorcidos, grandes patas y cuerpos peludos. Que viven en cuevas apestosas o en el armario de las escobas. Que salen cuando hay luna llena o justo cuando te has dormido. Que se comen a los niños y aterrorizan a los mayores. Pero, ¿qué pasa cuando crecemos? Pues que nos damos cuenta de que los monstruos de los cuentos son seres entrañables comparados con los de verdad, con todos esos seres humanos que deciden hacer realidad nuestras peores pesadillas. Si quieres conocerlos mejor, te recomiendo que leas Cianuro y chocolate, el libro de relatos de Fayna Bethencourt del que hoy os vengo a hablar.
Cianuro y chocolate es un volumen compuesto por once relatos de terror tanto de extensión como de temática variadas, aunque podemos encontrar algunos puntos en común entre ellos.
El libro comienza con un plato fuerte de título Caos. Caos es la macabra historia de un psicópata y su cómplice. El tipo, antes de ser capturado, era tenido por todos sus vecinos por un buen empresario y ciudadano ejemplar. Su sangre fría y sus más oscuros deseos le llevan a cometer crímenes atroces.
El asesino de Caos no es el único personaje con doble cara en este libro. En Cascabeles, por ejemplo, nos encontraremos a un ser despreciable que engaña a los niños y del que los adultos no sospechan, y en Mala racha, a una mujer que hace que aprecia a otra mientras conspira vilmente a sus espaldas. Finalmente, en Bienvenidos a casa Mirtha, un estremecedor relato, toda una familia guarda las apariencias cuando una pareja de jóvenes inocentes aparece por el lugar.
El amor nos puede llevar a hacer cosas impensables por el otro, pienso tras la lectura de Volar en pedazos. Este relato nos habla de un amor llevado al extremo, una relación en la que uno de los dos intenta complacer los deseos del otro hasta límites insospechados. Otro relato que nos habla de un amor de pareja intenso es Toda una vida y un poco más. En este caso, nos encontramos con otro tipo de locura amorosa: una con el que probablemente los lectores seamos más capaces de empatizar que con otros casos de este libro.
A veces los que más nos quieren, nuestros padres, madres y hermanos, son los seres que más daño nos pueden hacer, tal y como nos vienen a demostrar historias como Pena y olor a fresa, Querido papá, Se admiten devoluciones y Desde los huesos.
Ninguno de estos relatos te deja indiferente. Muchos te producen horror mientras te hacen preguntarte si algunos tipos de locura podrían ser identificados a tiempo para frenar los impensables actos que los personajes pueden llegar a cometer. Algunos te harán sentir una profunda pena. Otros te harán experimentar sentimientos opuestos. Pero aquellos en los que hay niños de por medio, como Cascabeles, Se admiten devoluciones y Querido papá te harán acostarte por la noche temiendo tener pesadillas. En estos casos he de decir que considero muy acertado por parte de Bethencourt haber situado al narrador siempre muy cercano al personaje infantil, de manera que la empatía y el miedo sean mayores en el lector.
Aunque todos los relatos me han sorprendido, yo de este libro destacaría por su originalidad y su desarrollo dos de ellas: El orden de las cosas y Desde los huesos.
El orden de las cosas es un relato desconcertante que tiene lugar en un mundo muy peculiar. La trama se desarrolla de forma angustiante tanto para el protagonista como para los lectores. Llegar al final supone todo un alivio, sobre todo porque en él por fin entiendes la forma de funcionar este mundo creado por Bethencourt.
Desde los huesos, por su parte, es un relato que gira en torno al mundo de la taxidermia. Dos hermanas de carácter totalmente opuesto luchan por imponerse. Al final, una lleva a su terreno a la otra, pero no de la forma esperada. Me ha parecido un relato totalmente inolvidable. Muy acertado lo de ponerlo al final del libro: así lo cerraréis con más desazón, con más horror, ¡y con más ganas de que Fayna Bethencourt publique pronto un segundo volumen de relatos terroríficos!
Cianuro y chocolate, en definitiva, es un libro de relatos de terror sorprendentes, originales, fantasmagóricos, horripilantes y estupendos los seguidores del género no deberíais dejar escapar. Así que, ¿a qué estáis esperando para haceros con vuestro ejemplar?
Cristina Monteoliva



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