martes, 17 de mayo de 2016

Reseña: DIARIO DE UN HOMBRE SUPERFLUO, de Iván Turguénev

Título: Diario de un hombre superfluo
Autor: Iván Turguénev
Ilustraciones: Juan Berrio
Traducción: Marta Sánchez-Nieves
Editorial: Nórdica Libros
Páginas: 128
Precio: 18 €

¿Os habéis sentido alguna vez innecesarios?  ¿Superfluos?  Así es como se sentiría el protagonista de la novela que os traemos hoy, Diario de un hombre superfluo, obra escrita por Iván Turguénev, si no fuera porque él no se consideraría a sí mismo protagonista ni de su propio diario, ni de su propia vida.  Ahora que está en la cama con sus treinta años y esperando a morir, decide contarse su propia vida sin molestar a nadie.  
Chulkaturin, nuestro no-protragonista, repasa la que ha sido su breve vida y, de paso, nos describe la Rusia donde vive y su férrea jerarquía social.  Casi sin querer, se centra en su historia de no-amor  con Yelizaveta. 
Pese a que se ilusiona cuando la conoce y en algunos momentos todo le parece ir bien, se cruza en su camino un príncipe del que Liza (así llaman a Yelizaveta) se enamora sin remedio.
Un amor no correspondido puede ser, a menudo, la razón por la que nos sintamos innecesarios y superfluos.  ¿Será ese el caso de Chulkaturin?  ¿O será simplemente el episodio que saca a la luz ese sentimiento que ya existía previamente?  ¿Yelizaveta se enamoró de la elegancia y presencia del príncipe o fue Chulkaturin el que no supo actuar a tiempo? Tal vez aún teniendo sus ojos abiertos, e incluso abriéndolos muchísimo, «no llegó a ver nada, o lo veía bajo un luz equivocada».  Muchas preguntas para una novela tan corta. Será labor del lector responderlas. 
Esta pequeña novela de Tungueneíev es un buen ejemplo de lo mejor de la literatura rusa del siglo XIX. Logra plantear una historia de la forma más sencilla, llana y directa, de una forma que nos permite reflexionar y sentir perfectamente la realidad que plantea, el mundo del protagonista.  Esta obra le da nombre al que posteriormente se consideró el personaje arquetípico de la literatura rusa y que podemos ver ampliamente en las obras del propio Tungeneíev, Puschkin, Dostoievsky o Chejov: el hombre superfluo.  Un hombre culto, inteligente, que por incomprensión del mundo en el que vive acaba por tener un sentido amargo de la existencia pudiendo llegar, en el mejor de los casos, al nihilismo más contemplativo. 
El trabajo de la traductora Marta Sánchez-Nieves es excelente, dejando que la lectura de Diario de un hombre superfluo sea fluida y aclarando perfectamente los puntos donde la traducción lo necesita sin entorpecer la lectura.  Y por último mencionar el estupendo trabajo de Nórdica Libros en esta maravillosa edición con ilustraciones de Juan Berrio, que hace que este libro sea el mejor tributo a su contenido y la mejor manera de conservarlo.
Sergio M. Planas



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