miércoles, 27 de abril de 2016

Reseña: YO SOY TODOS LOS BESOS QUE NUNCA PUDE DARTE, de Francisco López Barrios.

Título: Yo soy todos los besos que nunca pude darte
Autor: Francisco López Barrios
Publica: Ediciones Dauro
Páginas: 169
Precio: 15 €

¿Hasta qué punto puede llegar el amor de un hijo por uno de sus progenitores? ¿Cuándo una relación paterno-filial es enfermiza y cuándo no? ¿Y cuándo es el mejor momento para dejar el nido? Todas estas y muchas más creo que podréis contestarlas tras la lectura de Yo soy todos los besos que nunca pude darte, el libro de Francisco López Barrios ganador del XXII Premio Andalucía de la Crítica 2016 en la modalidad de relato: el libro que a continuación vengo a reseñar.
Yo soy todos los besos que nunca pude darte es un volumen compuesto por varias historias. La primera de ellas, titulada Cubanito, está dividida en tres partes. En la primera de ellas, conocemos al cubano que narra su propia historia, un muchacho que no parece tener muy claro lo que quiere hacer en la vida. Un buen día, el muchacho y su padre emprenden el viaje a Estados Unidos. Tras un tiempo trabajando allí, el cubano protagonista es arrastrado por su padre de nuevo, esta vez hasta tierras malagueñas, lugar en el que el progenitor se empeñará en buscar a sus antepasados españoles. Ya en la segunda parte, el muchacho conocerá al amor de su vida, y en la tercera, nos narrará el trágico suceso que llevará a ambos jóvenes a huir al norte de España.
Tanto por su extensión como por su estructura, yo diría que Cubanito es más una novela corta que un relato largo que se encuadraría en el género de la narración autobiográfica (ficticia, en este caso). Por los distintos lugares que nos describe el narrador, también podríamos hablar de narración de viajes, aunque los sitios que el cubano visita no son tan importantes en sí para la trama como las cosas que le suceden siempre, a mi forma de entender, por encontrarse a la deriva en el mar de su propia existencia: primero arrastrado por su padre, más tarde, por ciertas circunstancias turbias.
El segundo texto que nos encontramos en el libro es el que le da título a este volumen, Yo soy todos los besos que nunca pude darte. En esta historia, conoceremos a un veterano comisario granadino empeñado en averiguar si el sospechoso de un crimen es o no el culpable del mismo. Las personas supuestamente asesinadas son la madre y la hija del sujeto. Ambas ejercían la prostitución y ambas morirían por sobredosis. El comisario se reúne con un amigo psiquiatra al que le entrega varios textos escritos por el sospechoso: una larga carta escrita a su madre, Amor de madre, en la que se ve claramente que madre e hijo llegaron a mantener relaciones incestuosas cuando el hijo era tan solo un adolescente, y un relato titulado En la playa (homenage au Maroc), del que os hablaré más adelante.
Tras la lectura de la carta, dividida en dos partes, comisario y psiquiatra vuelven a la narración no ya solo para analizar la psique del supuesto asesino, sino para descubrir un siniestro suceso.
Una vez más, por la extensión y la estructura del texto, yo diría que Yo soy todos los besos que nunca pude darte es más una novela corta que un relato largo. Se trataría, además, de una historia escrita de una forma muy original, ya que se intercalan distintas tramas, distintos narradores y distintos estilos en una misma historia. La narración principal es claramente de género negro, mientras que la trama secundaria es una historia biográfica con una gran carga psicológica. De esta segunda destacaría, sin embargo, el buen retrato que se hace de Marruecos justo antes de dejar de ser Protectorado Español, dando a conocer a los lectores un universo ya casi olvidado: el de los españoles que vivían en Marruecos por aquel entonces.
En la playa (homenage au Maroc), el último texto de este volumen, es claramente un relato breve, tanto por su extensión como por su voluntad de reflejar tan solo un pasaje anecdótico de un día de playa en aquel Marruecos español. En este relato, queda clara la relación entre españoles y marroquís en aquellos tiempos, de una forma sencilla pero a la vez cargada de significado.
El Marruecos bajo dominio español, como podéis ver, es un elemento que se repite en los distintos textos de este volumen. No es este, sin embargo, el único elemento que veremos aparecer varias veces a lo largo de estas páginas. Otro de ellos, para mí el más significativo, es la relación entre padres e hijos en los distintos relatos. Así, tanto en Cubanito como en Amor de madre, texto que se incluye dentro de Yo soy todos los besos que nunca pude darte, nos encontramos con dos relaciones paternos filiales en la que la parte paternal es más fuerte. Si bien en Cubanito esta relación es de una dependencia más simple, por así decirlo, en Amor de madre descubrimos hasta qué punto llega la relación dominante de esa madre hacia ese hijo.
Por último, indicar que el mundo del toro también está muy presente en esta obra, en todas las formas que podáis imaginar: toros, sangre, arena, toreros que se creen grandes, mitómanos de los toreros, círculos taurinos, tragedia, plazas de toros…
Yo soy todos los besos que nunca pude darte, en definitiva, es una obra que comprende una serie de textos heterogéneos, originales en cuanto a su forma de narrar, que pretenden transmitir la vida y sentimientos de unos personajes complejos y atormentados. Un libro que nos transporta a lugares de ensueño y de pesadilla. Un libro que invita a reflexionar al lector sobre temas diversos. ¿Te atreves a comprobarlo por ti mismo?
Cristina Monteoliva


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miércoles, 20 de abril de 2016

Reseña: MATERIA OSCURA, de Ángel Zapata

Título: Materia oscura
Autor: Ángel Zapata
Publica: Páginas de Espuma
Páginas: 96
Precio: 12 €

¿Y si Dios fuera una liebre que hubiera creado una luz triste, una verdadera birria de luz? ¿Qué pasaría si de pronto un sábado un tipo fuera visitado por un grupo de tijeras que vinieran a elogiar a otro grupo de piedras pómez? ¿Qué pasó con Lázaro de Betania después de su resurrección? La respuesta a estas y a otras muchas preguntas sin duda debes buscarlas en Materia oscura, el nuevo libro de narrativa breve de Ángel Zapata del que a continuación os hablo.
Materia oscura es un volumen breve (no llega a las cien páginas) compuesto por un total de cuarenta y tres textos de diversa extensión. Estas piezas se distribuyen a lo largo de cinco apartados, a excepción de la primera de ellos, Cosmogonía, que se encuentra fuera del primero y funciona como prólogo o introducción a los siguiente capítulos. Si bien un buen número de estos textos puedan llegar a considerarse relatos breves o hiperbreves, existen también otros tantos difíciles de etiquetar. Yo me aventuraría a denominarlos poemas narrados o textos de poesía narrativa, aunque creo que lo mejor sería que cada lector decidiera cómo denominarlos por su cuenta.
Creo que para leer todo el volumen es fundamental fijarse bien en el primer relato, el ya mencionado Cosmogonía. Gracias a su lectura yo he llegado a pensar (es probable que vosotros, cuando lo leáis, lleguéis a otra conclusión) que todo gira en torno a un surrealista universo que ha sido creado por una liebre un tanto ladina y torpona que es azuzada continuamente por un inconformista narrado. En el mundo tan peculiar que crea este no menos curioso dios, no es difícil encontrar huevos que descubren que siempre han tenido la yema dura, muelas que crecen cuando la gente se pelea y disminuyen de tamaño cuando para la riña, tijeras y piedras pómez que van de visita los sábados, peluquines voladores o botellas de sifón que insisten en tener parentesco con un narrador al que nada de eso le importa.
Tras tan divertidas escenas, tras tanto surrealismo e ironía, se esconden diversos mensajes, aunque no siempre sea fácil identificarlos. Estos mensajes nos hablarían, por ejemplo, de lo mucho que dependemos del destino, de las preocupaciones de las mentes simples, de la soledad, de la importancia de mantener la mente ocupada o de la necesidad de justificar nuestra propia existencia.
Los textos más poéticos de este volumen son también los más serios y pesimistas, aunque también los más oníricos. Estas piezas nos hablan de desaliento, de desesperación, de agonía… Pero también de vida: la que aún queda en las siguientes páginas de este singular mundo de Zapata.
Si bien la manera de combinar todo tipo de elementos dispares en este curioso universo son las más diversas que podamos imaginar, si bien existen tantísimos elementos en estos textos como podamos pensar, lo cierto es que hay algunos temas que se repiten. Así, he identificado varios relatos en donde se trata el cristianismo (el Jesús de este mundo me parece muy, pero que muy interesante, por cierto) y muchos en los que aparecen elementos acuáticos, como ríos, cascaras o mares, como parte fundamental de la narración. ¿Será porque sin el agua no existe la vida, tampoco en los mundos surrealistas?
Materia oscura, en definitiva, es un volumen breve pero muy intenso que será muy del gusto tanto de los lectores de relato breve como de los amantes de las obras más surrealistas y de aquellos que buscan profundidad y enigma en sus lecturas. Un libro con el que soñar que todo puede ser posible cuando lo imaginas o para reflexionar sobre el sentido de las cosas que importan y las que no. Una obra en la que perderse para luego encontrarse una y otra vez. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva


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Reseña: LA FLOR Y NATA, de Mamen Sánchez

Título: La flor y nata
Autora: Mamen Sánchez
Publica: Espasa
Páginas: 317
Precio: 19,90 € / 12,99 €

¿Eres una fan de las revistas del corazón? ¿Te gustaría saber cómo es el trabajo de una periodista en una publicación de este tipo? ¿Echas de menos aquellos tiempos en los que las revistas solo hablaban de lo más granado de la sociedad? Si has contestado que sí a todas estas preguntas, no puedes perderte esta reseña sobre La flor y nata, la nueva novela de Mamen Sánchez.
Principios de los años 90. La protagonista de esta novela, una joven periodista que acaba de terminar sus estudios y comienza a trabajar en la prestigiosa revista del corazón de su familia, conoce en una de sus primeras misiones periodísticas importantes a Cara Noland, una italiana emparentada con la nobleza británica gracias al matrimonio. A pesar de la diferencia de edad entre ambas, periodista y dama de la alta sociedad pronto emprenderán una amistad afianzada por medio de la correspondencia escrita. Cuando el marido de Cara muere, todas las propiedades pasan a Nelson, su único hijo. Más interesado por las aves y sus estudios en zoología, el joven Noland se ve en la tesitura de contraer matrimonio con Teresa Trotti, una joven heredera italiana famosa por sus conquistas, con el fin de poder seguir manteniendo sus propiedades. Por supuesto, ambos dicen estar muy enamorados. Y todo el mundo les cree. Pero, ¿qué pasará cuando nuestra joven periodista conozca a Nelson y sea la encargada del reportaje fotográfico de la pedida de mano para la revista de su padre y más tarde, de la lujosa boda?
El mundo de los famosos ha cambiado mucho en los últimos años. Si bien hoy en día cualquiera puede tener su espacio en las revistas del corazón solo por el hecho de aparecer en la tele y protagonizar algún tipo de escándalo, hubo un tiempo en que solo los más ricos y nobles podían hacerlo. La flor y nata nos transporta justamente al final de esa época, a principios de los 90, para hacernos conocer el glamour, la beautiful people y los lugares  más exclusivos de la vieja Europa en compañía de la protagonista, una joven de la que nunca sabremos su nombre.
Con una narración del estilo de las novelas biográficas, La flor y nata nos da a conocer las vivencias de esta veinteañera que se abre paso en el mundo laboral, sino también a la entrañable familia de nuestra periodista, así como la cotidianidad de aquellos tiempos. Una cotidianidad en la que se hacía gran uso del teléfono fijo, se veían películas en vhs, se usaban los primeros teléfonos móviles (verdaderos ladrillos) y los primeros ordenadores portátiles, y la gente se comunicaba mucho a través del correo postal.
En esta época ocurrieron varios sucesos importantes a nivel social, tanto en el mundo como en nuestro país. La autora prefiere, no obstante, fijarse en las noticias de fuera de España y le dedica especial atención tanto a los personajes de Lady Di y Jacqueline Kennedy Onassis, si bien también hace mención a los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.
Con respecto a la historia de amor que se encierra en estas páginas, he de decir que es del todo inocente, muy propia de la comedia romántica para todos los públicos que esta novela es. Así, aunque los protagonistas se encuentren rodeados de cierto halo de picardía (sobre todo por parte de algunos personajes secundarios), tanto la periodista como su noble inglés son jóvenes sin ningún tipo de malicia que se atraen por su gusto común por las aves, en especial por las extrañas barnaclas cariblancas. La aparición de estas aves en la obra quiere decirle algo más al lector, ya que representa algo importante para la periodista. Por supuesto, no puedo decirlo aquí, pues le quitaría toda la gracia a la lectura.
La flor y nata, en definitiva, es una comedia romántica de la que yo destacaría, especialmente, el contexto histórico y social en el que se enmarca, por el detalle con el que la autora nos habla de aquella época, de los acontecimientos que tuvieron lugar en esos años a nivel social, de los usos y costumbres, las películas, etc. Una novela para los amantes del glamour, de las noticias del corazón, de las historias de amor con tintes nostálgicos y, por supuesto, de los que ansiáis grandes finales felices. Dicho esto, ¡no dejes que esta historia emprenda el vuelo sin ti!
Cristina Monteoliva

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lunes, 18 de abril de 2016

Reseña: MARTÍN ZARZA, de Miguel García

Título: Martín Zarza (Tomo 1)
Autor: Miguel García
Publica: El Último Dodo
Páginas: 265
Precio: 12 € / 2, 99 € (epub)

Martín Zarza es un joven de 26 años que en su día fue un brillante estudiante de Audiovisuales en Madrid fascinado por el cine y al que sus profesores y compañeros le auguraban un gran porvenir. Pero en algún momento de esa vida se sintió desencantado, abandonó la carrera y acabó trabajando en una televisión local realizando las tareas más tediosas y en una vida social, sentimental y sexual que tampoco le satisfacía especialmente. 
         Un buen día recibe la noticia de que un tío suyo, al que apenas conocía, le ha dejado en herencia un piso en Sevilla. Viendo ahí una oportunidad de cambiar su monótona existencia y sin creerse todavía propietario de un piso, lo deja todo y se marcha a Sevilla con todo su capital: 1700 euros. Con ello aspira tener un tiempo en el que poner en orden su vida y sus prioridades. «¿Eho como va a hé?», se preguntaría cualquier andaluz.  Efectivamente sus ansias de un tiempo de tranquilidad choca muy pronto contra la realidad más llana, cotidiana e inexorable. Las facturas, un quítame allá un calentador de agua nuevo y un seductor fontanero trepa le fuerzan a volver a concentrarse en las necesidades más prosaicas de la vida.
         Por suerte (por que ahí tuvo mucha suerte), su tío le dejó no solo su casa, sino su biblioteca y su fonoteca.  Así que, al menos, pudo disfrutar de toda la buena literatura que tenía su tío y discos desde David Bowie y Joy Division a Triana, y toda la flor y nata de la música, especialmente, de los últimos 40 años. Y, además, le dejó su máquina de escribir.  Con ella Martin escribe una especie de diario que el autor entremezcla con capítulos con narrador omnisciente ofreciéndonos los personales pensamientos de Martín sin intermediaros.
         Y esos pensamientos son, realmente, la trama del libro. Como cualquier joven español del 2010, se tiene que enfrentar a buscar trabajo, a observar un mundo que no acaba ni de entender, ni de gustar, con gente que trata de observar desde un punto de vista muy particular. Vemos como se enfrenta al hecho de la soledad en su nuevo piso, en sus ansias de conocer gente en una ciudad nueva. Su necesidad de buscar compañeras sexuales con cierto pragmatismo e incluso un punto de fobia social, y a la vez su encandilamiento con su compañera de piso, viviendo las dudas e inseguridades que nos invaden cuando nos enamoramos. Más cuando nuestro protagonista no deja de tener un fondo pesimista que raya en muchas ocasiones entre el cinismo y el nihilismo más clásico.
         Martín Zarza es, como conclusión, un libro que intenta recordar al realismo más tradicional llevándolo a nuestra epoca. Fácilmente reconoceremos las situaciones y circunstancias que está atravesando el personaje.  Se lee, además, de una manera ágil y rápida gracias tanto a un lenguaje directo y cercano (en algunos casos extremadamente cercano), como a la curiosidad de lo que le irá sucediendo al protagonista. Aunque realmente para saber qué le sucederá habrá que esperar al Tomo II de la saga. 
Sergio M. Planas


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domingo, 17 de abril de 2016

Entrevista: FÉLIX J, PALMA y MARÍA FORTEA

Queridos lectores,

Hoy tengo el placer, el gusto, el honor y la gran alegría (sí, yo soy así de exagerada y redundante) de traeros la entrevista que me han concedido con motivo de la publicación de su novela, El amor no es nada del otro mundo, los escritores Félix J. Palma y María Fortea.
Félix J. Palma estaba especialmente dotado para el arte de la papiroflexia. Sin embargo, no estaba destinado a triunfar doblando hojas de papel un millón de veces con el fin de crear perritos, aviones o rascacielos. Su verdadera vocación, aquello que le haría alcanzar el reconocimiento tanto en España como en el extranjero, era la escritura. A ella lleva casi toda la vida dedicado. Ganador de un sinfín de concursos literarios, ha publicado hasta la fecha cinco libros de cuentos y cinco novelas, siendo las más conocidas las que componen su exitosa «Trilogía Victoriana»: El mapa del tiempo (2008), El mapa del cielo (2012) y El mapa del caos (2014).
María Fortea siempre quiso montar un circo de pulgas para así aprovechar su maestría en el bello arte de adiestrar parásitos caninos. Jamás consiguió hacerlo. Lo que sí hizo fue estudiar Medicina (aunque no acabó la carrera), diplomarse en Enfermería y Dirección sanitaria, teatro y talleres de escritura creativa. Ha trabajado en el sector sanitario, en el inmobiliario, en el de la publicidad, el del cine y el teatro. No contenta con todo eso, un buen día decidió dar el paso de lectora voraz a escritora.
Un día, Félix y María se conocieron en Facebook, decidieron pasar el resto de sus días juntos y, lo que más os importa a vosotros como lectores: ¡escribir una novela juntos!

¿De quién surgió realmente la idea de escribir una novela juntos? ¿Y a quién la trama de El amor no es nada del otro mundo?
F: La idea de escribir juntos surgió de ambos, de una forma natural. Cuando nos conocimos, yo estaba enfrascado en la trilogía victoriana, preparando la segunda parte, y María, aunque nunca había publicado nada, llevaba mucho tiempo buscando el momento de escribir su primera novela. Justo por aquellas fechas había decidido tomarse un año sabático y dar el paso…
M: Hasta entonces ninguna de las novelas que había comenzado había llegado a buen puerto, supongo que por falta de seguridad en mí misma y, sobre todo, de criterio… Comenzar una relación personal con Félix supuso para mí tener un taller literario en casa, las 24 horas del día. Eso consiguió que ganara seguridad en mi talento, que fuera puliendo mis carencias. Por otro lado, Félix compartía conmigo su proceso creativo de la trilogía. Y, obviamente, el hecho de que ambos nos acostumbráramos a enseñarnos todo lo que escribíamos hizo que fueran surgiendo ideas para novelas conjuntas. Por otro lado, yo cada vez me sentía más preparada para escribir una novela sola y buscaba ideas para ella. De hecho, la idea de El amor no es nada del otro mundo se me ocurrió para mí, pero la idea había surgido a raíz de muchas conversaciones con Félix sobre temas que a él le fascinan. Los universos paralelos, las redes sociales, la idelización del amor, los sueños perdidos, el elemento fantástico entrando en la cotidianedad del protagonista y poniendo su vida patas arriba… Era una historia tan perfecta para Félix, tenía tanto de lo que a él le gusta, que se la ofrecí, pero él me dijo que, en el fondo, era la novela perfecta para escribirla juntos.


Félix, llevas media vida escribiendo en solitario. ¿Cómo se afronta desde esa perspectiva un proyecto a cuatro manos?
Pues como una aventura novedosa, agradable y divertida. Como bien dices, yo llevo escribiendo desde hace más de veinte años, y nunca antes había probado a escribir a cuatro manos con nadie. Te confesaré que a lo largo de mi trayectoria hubo algunos amagos de intentarlo con algún amigo, pero nunca pasaron de ahí porque creo que para escribir a cuatro manos con alguien debes estar muy en sintonía con esa persona, y yo no sentí eso hasta que conocí a María. Enseguida supe que su sentido del humor, tan parecido al mío, su imaginación y su sensibilidad artística la hacían la compañera perfecta para emprender con ella una aventura, en el fondo tan laboriosa, como la de escribir una novela juntos.

María, ¿te has sentido más segura al escribir tu primera obra en compañía de Félix o, por el contrario, te ha dado miedo trabajar mano a mano con un escritor de renombre?
Obviamente, nuestra relación personal le quita solemnidad al hecho de que Félix sea un escritor de prestigio, ya que también es la persona a la que cada noche le he de recordar que baje la basura. Pero, independientemente de eso, Félix ha sido y será siempre mi maestro en esto de escribir, así que estoy acostumbrada a que juzgue lo que escribo. En realidad, desde hace seis años, todo lo que escribo está dirigido a obtener su aprobación. Yo siento una gran admiración por Félix, pero también una inmensa confianza en él, en su criterio… Así que me he sentido muy arropada, muy segura. Sus críticas me duelen, claro, pero he crecido como escritora gracias a sus críticas. Y pretendo seguir haciéndolo.

¿Pero cómo ha sido lo de trabajar juntos en realidad? ¿Es fácil ponerse de acuerdo en un proyecto de este tipo? O, dicho de otra manera, ¿quién ha acabado durmiendo más veces en el sofá?
Jajaja… Había discusiones creativas, por supuesto, pero los dos intentamos que no derivasen hacia el ámbito doméstico, así que nunca tuvimos que echar al perro del sofá.

¿Por qué Facebook como medio para conectar con los universos paralelos?
Las redes sociales era uno de los temas sobre los que queríamos reflexionar. A ambos nos fascina el inconmensurable cambio que han sufrido las relaciones sociales, la sociedad en general, en un espacio de tiempo tan corto, debido a su aparición. Y teníamos claro que debían ser uno de los elementos de nuestra historia.
Ambos vemos las redes sociales como universos en sí mismos, lugares o dimensiones alternativas a la realidad donde nuestros gemelos, nuestros perfiles, deslían una historia paralela a la nuestra. Así que, si hubiera una conexión con otro mundo, lo lógico sería pensar que la brecha se abriera a través de ellas. Elegimos Facebook por una simple razón sentimental. María y yo nos conocimos a través de esa red.
  


¿De verdad creéis que las redes sociales distorsionan la realidad de sus integrantes?
Más que distorsionar, yo diría que las redes subliman la realidad…  En el fondo, en la “vida real”, por llamarla de alguna manera, también intentamos hacer eso: mostrar nuestra mejor cara, potenciar nuestras virtudes, esconder nuestros defectos. Eso es algo humano, no tiene que ver con las redes, ya existía esa necesidad impresa en nuestro ADN. Pero las redes nos han dado las herramientas para que sea más sencillo hacerlo, menos trabajoso, más efectivo. Le pones 4 filtros a la foto de tu café y, de pronto, mil personas piensan que tu despertar es mucho mejor que el suyo. Y en ese mundo paralelo donde has colgado la foto posiblemente lo es. Pero en la vida real todavía no te has quitado las legañas y, quizá, hayas tenido ya la primera discusión con tu pareja.

Hablando de Facebook, ¿creéis que es posible la promoción de un libro hoy en día sin Facebook?
Es una herramienta de promoción interesante, pero tampoco creo que sea imprescindible. En materia de promoción no hay reglas escritas y, en el fondo, nunca se sabe lo que va a funcionar y lo que no. En principio, promocionar tu obra en Facebook siempre sumará, nunca va a restar, pero la verdadera fórmula de una promoción efectiva e infalible todavía no se ha descubierto.

Félix, ¿qué tiene Ismael de ti?
La verdad es que mucho. Ismael es un tipo bastante inseguro que se enfrenta a la vida (y eso incluye todo, especialmente las chicas) con la armadura del humor. Se parece mucho a mí, pero también a la mayoría de los personajes que pueblan mis cuentos y novelas. Es un personaje con el que me siento cómodo, porque practicamente soy yo mismo, pertinentemente exagerado, claro.

María, ¿qué tiene Amanda de ti?
Amanda es un personaje muy irritante, una chica con las cosas demasiado claras, una empatía casi nula hacia los demás y una energía tan desbordante que anula a cualquiera. Y cuando se le mete algo entre ceja y ceja puede ser como una apisonadora. Pero también es ingeniosa, divertida, inteligente… Y es leal y generosa, eso sí, a su manera. Me gustaría pensar que me parezco a ella en las cosas buenas, aunque me temo que también algo de lo malo podría tener un puntito de inspiración personal. Pero muy, muy exagerado, ¿eh?

¿Por qué creéis que la gente tiende tanto a distorsionar la realidad? Es decir, ¿por qué somos incapaces de ver a los demás tal y como son?
Básicamente por dos razones: Porque nos ocultamos detrás de máscaras que construimos para gustar a los demás, y porque proyectamos sobre los demás las cosas que no nos gustan de nosotros mismos. Con ese cacao no hay manera de conocer realmente a nadie. Al menos hasta que pasa mucho tiempo y se viven muchas cosas junto a esa persona. Y a veces ni aun así…
Y de ahí surge otro de los temas que tratamos en la novela. La idealización del amor. Siempre que nos enamoramos lo hacemos, en el fondo, de un ideal, de una persona que, en realidad, no existe. Con el tiempo, a medida que avanza la relación, la verdadera persona que se oculta bajo ese ideal va surgiendo a la luz: con todos los defectos y carencias que no supimos ver al principio y, seguramente, también con nuevas virtudes. Y es entonces cuando nos vemos inevitablemente abocados a un triangulo amoroso: por un lado está el ideal del que nos enamoramos que comienza a desvanecerse y, por otro, está esa persona real que comienza a aparecer. ¿Con cuál quedarnos? ¿Qué hacer? ¿Aprendemos a amar a esa persona real o nos vamos en busca del ideal perdido? Nosotros queríamos darle fisicidad a ese triángulo metafórico y la teoría de los universos paralelos era perfecta para hacerlo. Ismael está enamorado de dos Amandas. Por un lado está la real, la de su mundo, una Amanda que le saca de quicio y le hace sentirse inseguro y pequeñito, y por otro lado está la otra, la Amanda de un mundo paralelo, con la que solo puede hablar por Facebook, que es dulce y adorable, y que le hace sentirse genial. Aunque, en el fondo, son la misma persona. ¿Parece la otra Amanda mejor que esta solo porque está sublimada por esa pantalla que la salvaguarda de la rutinaria realidad? Si pudiera… ¿debería Ismael ir en busca de ese ideal? ¿Arriesgarse a encontrar un espejismo que acabaría, antes o después, desvaneciéndose? Tú, que has leído la novela, sabes la respuesta.



¿Creéis que gracias a El amor no es nada del otro mundo, esta novela de ciencia ficción, amor y humor, la gente empezará a interesarse más en este país por la ciencia ficción?
Nosotros no la consideramos realmente una novela de ciencia ficción, si no más bien una comedia romántica con un ligero toque fantástico, en la línea de Atrapado en el tiempo, por ejemplo. El elemento de ciencia ficción es una excusa, un vehículo para narrar la historia que queríamos y reflexionar sobre ciertos temas de una forma divertida.
Creemos que es una novela que puede agradar tanto a los amantes de la ciencia ficción, ya que el elemento fantástico les hará más amena la historia, como a aquellos que no gusten del género, porque ese elemento apenas les molestará. Es una novela con diferentes lecturas.

¿Es cierto que hay un universo paralelo donde Vargas Llosa vende más que Belén Esteban?
En un multiverso infinito existe cualquier realidad que puedas imaginar, incluso uno en el que Belén Esteban es Premio Nobel y en el que Vargas Llosa es un colaborador de la prensa rosa. Por suerte, vivimos en este.

¿Os gustaría que El amor no es nada del otro mundo se llevara a la gran pantalla?
F. y M.: ¿Es una pregunta retórica, no?
Ahora en serio, sí, claro, cómo no. De hecho, creemos que es una película muy cinematográfica, en ocasiones está escrita casi en forma de guión, las escenas son muy visuales y, además, requeriría poco presupuesto. Ojalá algún productor se anime.
De hecho, mientras escribíamos teníamos algunos actores muy claros para los personajes y practicamente les pusimos sus caras. Pero dejaremos a los lectores que hagan apuestas sobre el posible casting.



¿Qué esperáis que los lectores encuentren en El amor no es nada del otro mundo?
Sobre todo queremos que se rían. A carcajadas, a ser posible. ¡Es tan importante la risa en estos tiempos tan difíciles! Por supuesto, no es la solución para todo. Son tiempos en los que todos debemos aportar nuestro granito de arena para intentar cambiar las cosas. Pero el humor ayuda. Da fuerzas para luchar. Une a las personas. Si un lector olvida durante un tiempo sus problemas al perderse entre nuestras páginas, si somos capaces de arrancarle una carcajada en un día oscuro, ese sería un gran premio.
Como ha dicho María antes, esta es una novela que tiene muchas lecturas, muchos planos. El lector que busque algo más profundo encontrará temas más o menos filosóficos sobre los que reflexionar. Pero, por supuesto, no renegamos del plano puramente lúdico. Si alguien quiere verlo como un simple producto de divertimento, no nos ofende, al contrario, es un halago. Divertir es un fin tan digno como cualquier otro. Y posiblemente tan difícil.

¿Volveréis a escribir juntos en el futuro?
F y M: Sí, seguro.

Y, por último, ¿qué proyectos tenéis ya en marcha por separado (si es que existen ya)?
Yo estoy escribiendo una novela policiaca que, como no podía ser de otra forma, tiene un elemento fantástico. Quería medirme con el género, ver si le podía aportar una visión personal.
Yo estoy escribiendo un falso trhiller con fantasmas protagonizada por un adolescente.

¡Pues ya sabéis que quiero ser la primera en leer esas novelas en cuanto estén terminadas!
Muchas gracias, Félix y María, por vuestro tiempo, vuestras respuestas y vuestras fotos personales. Espero que este proyecto conjunto en forma de novela titulada El amor no es nada del otro mundo tenga una gran acogida entre los lectores y pronto no solo os vea publicando obras por separado, sino también una nueva novela a cuatro manos.
Y, como siempre, ¡gracias a todos los que estáis leyendo y, sobre todo, compartiendo en redes sociales esta entrevista! Espero que os haya gustado tanto leerla como a mí realizarla.

Cristina Monteoliva


Reseña: EL AMOR NO ES NADA DEL OTRO MUNDO, de Félix J. Palma y María Fortea

Título: El amor no es nada del otro mundo
Autores: Félix J. Palma y María Fortea
Publica: Plaza & Janés
Páginas: 395
Precio: 18,90 € / 9,99 €

¿Eres un adicto a las redes sociales? ¿Crees que tus contactos de Facebook tienen vidas más interesantes que la tuyas y te esfuerzas en colgar citas, fotos, etc, con el fin de que los demás crean que tu existencia también es estupenda? ¿Llevas años buscando el perfil de un antiguo amor o amistad especial con la esperanza de tener con esa persona una segunda oportunidad? Entonces, ¿qué estás esperando para leer El amor no es nada del otro mundo, la novela de Félix J. Palma y María Fortea? Por si todavía no te he convencido, deja que te cuente un poco sobre esta desternillante, a la par que profunda, comedia romántica.
Ismael tiene treinta y ocho años, un trabajo en una pequeña empresa en el departamento de atención al cliente y un perfil de Facebook con el que hacer creer a sus conocidos que su vida es mucho más interesante de lo que es. Tras buscar durante años el perfil de Facebook de Amanda, su antiguo amor de infancia y juventud, Ismael consigue encontrarlo. Pero, ¿cómo es que Amanda dice que lleva años en Facebook, si ella renegaba de las redes sociales? ¿Y qué es eso de que ya no le gustan las guindas? ¡Pero si se moría por ellas! ¿Por qué esta Amanda se parece a la que Ismael conocía pero a la vez tiene cosas tan diferentes? Casi como si hubiera venido de otro mundo. Aunque, ¿es eso posible?
¿Se acuerda alguien de cómo era la vida antes de las redes sociales? Yo tengo un vago recuerdo, uno cada vez más lejano. Podría decirse que Facebook ha mejorado sustancialmente mi vida social. A cualquier hora del día puedo mandar un mensaje al mundo y casi siempre hay alguien al otro lado que me contesta para animarme, reírse conmigo (o de mí), lanzar cualquier tipo de comentario… En Facebook la gente cree que soy divertida e ingeniosa, cuando en realidad tardo un millón de años en plantear una gracia y la mayor parte del tiempo estoy de muy mal humor. Soy perfectamente consciente de que la idea que tenemos los unos de los otros está seriamente distorsionada precisamente por la forma en la que tenemos de relacionarnos hoy en día. Podríamos decir que este es precisamente el punto de partida de El amor no es nada del otro mundo.
Ismael, el protagonista de esta historia, es un tipo bastante normal que anhela impresionar a la gente en su afán por creer él mismo que su vida no es tan gris como es en realidad. Gracias a las redes sociales, lo tiene fácil. Pero, ¿qué pasará cuando se encuentre con Amanda en internet? Amanda, su mejor amiga hasta que ella decidió irse a estudiar a Estados Unidos y perdieron el contacto, siempre le mantuvo a raya en todos los sentidos, por así decirlo. Ella aparece de pronto un día en Facebook. ¿Cómo será su relación veinte años después? ¿Parecida a la que mantuvieron en el pasado o bien distinta? Teniendo en cuenta que pronto Ismael descubre que existen universos paralelos que confluyen en Facebook, ¡os aseguro que cualquier cosa puede pasar!
Por otro lado tenemos a la Amanda que Ismael conocía: rubia, guapa, inteligente… Pero también poco empática, mandona e irritante. Y luego tenemos a la Amanda del otro mundo, esa chica más dulce, más comprensiva, más… En fin, tendréis que leer el libro para averiguar en qué se parecen y en qué se diferencian las dos Amandas. O las tres, o las cuatro: tantas como universos paralelos descubráis en la lectura. ¿Llegará Ismael a cruzar al otro lado para conocer a la otra versión de Amanda, por cierto?
El amor no es nada del otro mundo es una novela muy cinematográfica. A mí concretamente me recuerda a las películas de amor adolescente (admitamos que nuestros protagonistas no es que sean especialmente maduros, al fin y al cabo) de los años ochenta y novela. Películas alegres llenas de personajes secundarios divertidísimos (en este caso, Óscar, el informático y Víctor, el jefe que quiere triunfar en el mundo del baile, por ejemplo), enredos, diálogos tronchantes y un final de lo más sorprendente.
La clave de este libro (o, al menos, una de ellas) la encontramos en el propio título: un magnífico juego de palabras en relación al tema de los universos paralelos, pero también una invitación al lector a reflexionar sobre lo que es el amor en sí mismo, en la visión que tenemos de él y, de paso, de las personas que amamos. Pocas veces he encontrado un título tan sugerente y a la vez tan acertado para una historia de ficción.
El amor no es nada del otro mundo, en definitiva, es una ingeniosa novela romántica con un toque de ciencia ficción y grandes dosis comedia. Un libro que nos invita a soñar con otros mundos, con volver a encontrar con la gente que echamos de menos para retomar amistades, amores, etc, a la vez que nos proporciona las herramientas para reflexionar sobre temas tan interesantes como la manera que tenemos de relacionarnos hoy en día con los demás en la era de las redes sociales, las expectativas que tenemos de los demás y de nosotros mismos. Un libro, amigos, tierno, nada predecible, imaginativo e inolvidable. Yo que vosotros no me lo perdería. Ni aquí ni el universo paralelo de al lado.
Cristina Monteoliva


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miércoles, 13 de abril de 2016

Reseña: ¡DESPIERTE, SEÑOR! de Jonathan Ames

Título: ¡Despierte, señor!
Autor: Jonathan Ames
Traducción: Joan Eloi Roca
Publica: Principal de los Libros
Páginas: 416
Precio: 22,50 € / 9,95 € (edición de bolsillo)

¿Te consideras un gran escritor pero te cuesta mucho pararte delante del ordenador al menos durante diez minutos seguidos para escribir algo? ¿Publicaste hace años tu primera novela y aún esperas que te llegue la inspiración para empezar a escribir la segunda? ¿Piensas que escribes poco porque tu entorno no te ayuda a ello? Pues igual lo que necesitas es leer una novela sobre alguien que se parezca a ti para darte cuenta de lo que te pasa realmente. Una obra como ¡Despierte, señor!, la novela de Jonathan Ames. Precisamente el libro que vengo hoy a comentaros.
Alan Blair es un escritor de treinta años con una sola obra publicada. Aquel primer libro pasó sin pena ni gloria por las mesas de las librerías. Alan, sin embargo, está convencido de que la segunda obra, ese gran libro que hace años pretende escribir, le llevará al éxito social y comercial. Aunque, ¿qué es lo que hace Alan Blair? No mucho, en realidad, aparte de beber mucho vino. Gracias a la sustanciosa indemnización que recibió tras un accidente, el joven vive a cuerpo de rey en casa de sus tíos, ¡pero si hasta ha contratado un ayuda de cámara! Jeeves, que así se llama este, no solo le ayuda hasta en la más mínima tarea, sino que también le acompañará en un viaje de lo más curioso. ¿Conseguirá Alan por fin escribir su obra gracias a sus nuevas experiencias?
Alan Blair, además del protagonista de esta obra, es también el narrador de la misma. Gracias a su forma de contarnos lo que pasa tanto dentro como fuera de él, comprenderemos que su visión de la vida es un poco distorsionada. Así, pronto nos daremos cuenta de que Alan no cree que tenga un grave problema con el alcohol, aunque así sea; de que Alan no se da cuenta de que si no se esfuerza, jamás escribirá su gran obra; y, sobre todo, de que Alan no es consciente de que trata a su ayuda de cámara como si fuera una niñera.
¡Despierte, señor! es una comedia con algún toque dramático. Su autor, Jonathan Ames viene del mundo de la televisión. Esto se refleja claramente en la forma que tiene de narrar esta historia, casi como si de un programa o de una serie de televisión se tratara. Y es que Alan se dirige a nosotros, los lectores, a través de largos monólogos cómicos sobre su vida. Reflexiones extensas llenas de guiños al lector, de momentos de humor, que se entienden cuando pensamos en lo absolutamente egocéntrico y narcisista que es el protagonista.
Alan: ese escritor que espera llegar a la cima de las letras sin mover ni un dedo. Aunque en esta novela se mueve mucho, gracias a sus aventuras y desventuras. Primero se va de vacaciones y luego acaba en un campamento para escritores. Allí conocerá a otros personajes tan singulares como él. Hasta llegará a enamorarse de una artista irresistible. Por culpa de este romance, Alan se verá envuelto en un lío desternillante. Lo mejor, sin duda, de toda la historia.
Aparte de esa parte final tan divertida, yo destacaría dos cosas más de esta obra: la existencia de ese campamento para artistas y la eterna presencia de Jeeves, el ayuda de cámara. Sobre el campamento he de decir que me ha parecido de lo más curioso que un grupo de supuestos artistas se reúnan para desarrollar su creatividad. Sobre todo cuando todos se parecen tanto, en el fondo, al disperso Alan.
Con respecto a Jeeves, he de confesar que su presencia y la manera que tiene Alan de tratar con su criado me ha resultado realmente desesperante. Quizá era eso lo que pretendía el autor: sacar de quicio a los lectores presentando una figura anacrónica comportándose más como un esclavo que como un empleado. O como un robot.
¡Despierte, señor!, en definitiva, es una comedia sobre el mundo de los escritores ficticios y del artisteo que es mera pose; una obra que además de hacernos reír con las disparatadas escenas que vive su protagonista nos hace reflexionar sobre algunos temas, como la dependencia a los demás, la incapacidad para admitir los propios errores, el daño que se le hace a los demás con nuestros actos… Una libro con un título muy acertado que te está esperando desde hace tiempo en tu librería más cercana.
Cristina Monteoliva


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sábado, 9 de abril de 2016

Reseña: FUGITIVOS EN EL TIEMPO, de Dalas Review

Título: Fugitivos en el tiempo
Autor: Dalas Review
Publica: Martínez Roca
Páginas: 215
Precio: 12,90 €

¿Te gustaría viajar en el tiempo? Sí, seguro que sí. Porque, ¿a quién no le gustaría visitar la antigua Roma, ver cómo era la gente hace un par de siglos o conocer cómo será el futuro de la humanidad? Pero, ¿y si de pronto te vieras atrapado dando saltos en el tiempo? ¿No crees que podría ser algo verdaderamente aterrador? ¿O te gustaría vivir una aventura así? Bueno, pues no tienes que salir de casa para averiguarlo. Solo tienes que leer un libro como Fugitivos en el tiempo, de Dalas Review para averiguar unas cuantas cosas sobre el tema.
Uriel es un delincuente informático de lo más normal hasta el día en el que es capturado por las autoridades, llevado a prisión y, más tarde, incorporado a un proyecto secreto del gobierno. Uriel no sabe en qué se llevan entre manos en las oficinas en las que trabaja hasta el día en el que tiene una experiencia de lo más curiosa. Y es que Uriel, después de descubrir un gran agujero en el suelo de su piso y saberse perseguido por matones, no salta en el tiempo una vez, sino un montón de veces. Mientras lo hace, se va encontrando con enemigos, aliados y un gran enigma por descifrar: cómo parar todo aquello. Aunque, ¿y si lo que se ha puesto en marcha es imparable?
Cuenta el youtuber, con más de un millón de visitas en sus dos canales de videos, Dalas Review en el prólogo de este libro que un día recibió en su casa el manuscrito de un amigo de internet, Uriel. Tras hablar con este sobre el tema, Dalas se comprometió a buscar una editorial para la historia. Una vez una editorial se mostró dispuesta a publicar la obra, Uriel no apareció, por lo que Dalas tuvo que acabar publicando el libro con su nombre. ¿Y qué pasó entonces con Uriel? En el epílogo del libro lo sabréis. Claro, que primero tendréis que leer el grueso de la obra.
Fugitivos en el tiempo es una historia con dos narradores en primera persona. Como ya he dicho antes, el prólogo y el epílogo están escritos por el youtuber Dalas Review. El grueso de la novela, como es de esperar, lo narra el misterioso Uriel, el supuesto delincuente informático metido en grandes apuros. El estilo y el tono de los dos narradores, cercanos, desenfadados y sin duda muy juveniles, sin embargo, son muy similares, yo diría que idénticos.
Uriel es un informático autodidacta de veintiocho años que se dedica a delinquir por internet. Sabe de cómo sacar dinero de bancos y otros lugares, de videojuegos y de reflexiones sobre la vida; pero nada de saltos en el tiempo. Ni siquiera cree que eso pueda ser posible hasta que se encuentra realizándolos. El muchacho no es un superhéroe, más bien todo lo contrario. Aunque, ¿y si de pronto consiguiera averigua cómo salvar a toda la humanidad de un fatídico destino?
El contrapunto al personaje de Uriel lo pone Rosella. Rosella es una matona con muy malas pulgas. Su relación con Uriel empieza mal, aunque acaba mejorando conforme van viviendo aventuras temporales. ¿Terminará enamorándose del desastroso informático?
Tobías es otro personaje a destacar de esta historia. Se trata de un oficinista al que en un momento dado Uriel da por muerto, pero que no lo está. Tobías tiene las claves que harán entender  a Uriel y Rosella cómo funciona la máquina del tiempo que hay en la oficina y cómo parar todo aquello que Uriel ha puesto en marcha por accidente.
Fugitivos en el tiempo es una novela de acción en la que, sin embargo, abundan las reflexiones del protagonista y narrador, en su afán (creo entender) por darse a conocer a los lectores. De las mismas reflexiones se puede deducir que este libro está enfocado fundamentalmente a un público adolescente o joven adulto, como se suele decir hoy en día. No conozco al autor, pero estoy segura de que su historia de ciencia ficción gustará especialmente a sus numerosos seguidores, pues es probable que gran parte de su personalidad y su estilo queden reflejados en la trama. Tampoco puedo olvidarme de los lectores amantes de las historias con viajes en el tiempo. Seguro que vosotros, amigos, sabéis apreciar esta vuelta de tuerca al tema. ¿Os atrevéis a comprobarlo?
Cristina Monteoliva


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