domingo, 15 de noviembre de 2015

LA ESCRITORA IMPACIENTE

Domingo de noviembre. Hace buen tiempo fuera y la gente se lo pasa bien en las terrazas de los bares. Lo sabes porque les estás escuchando desde tu habitación. Están muy felices, sí. Sientes envidia. Sin embargo, hoy no te puedes permitir ni ir a tomarte tu mísero botellín de agua con los colegas. Porque hoy es el día: hoy por fin vas a terminar con la rescritura de la primera parte de tu nueva novela.
         Los escritores serios esperan a terminar toda la novela antes de mandarle el manuscrito a sus lectores ZERO. Tú no. Tú eres una criaturilla impaciente que quiere saber qué le parece lo que estás escribiendo a tus lectores desde el primer momento. Por eso hace unas semanas comenzaste a escribir una nueva novela y te fíjate un primer objetivo: mandar la primera parte a los lectores zero en cuanto la terminaras.
         En realidad, la idea no es tan mala. Al fin y al cabo, vas a tardar meses en acabar de escribir esta novela, si es que acaso la acabas. Durante el proceso, vas a desanimarte muchas veces, incluso, como digo, puede que tires la toalla. Si le mandas un adelanto a tus lectores, a lo mejor consigues que sus opiniones te animen lo suficiente como para tomar carrerilla y escribirlo todo de un tirón.
         El problema es que si les vas dando cada parte, al final no se leerán el libro, en su versión “buena”. ¿O sí? Si les gusta mucho, igual lo releen. ¿Harían ese esfuerzo por ti?, te preguntas mientras vuelves a retocar ese párrafo que se te atraganta.
         Da igual: la decisión está acabada. ¡Esto lo va a leer alguien sí o sí!
         El día avanza y el proceso de escritura se va a acabando. Las últimas vueltas son siempre las más complicadas. Has decidido acabar hoy, pero las dudas te acosan a cada instante.
         Cosas que piensas mientras relees el texto:
-         No se lo mando a nadie hasta que no quede perfecto.
-         Bueno, igual no queda nunca perfecto. ¿Tengo que dejar de escribir y dedicarme de lleno al punto de cruz?
-         ¡Lo importante es que te guste a ti!
-         ¿De verdad tengo en la novela una manta que cambia de color aleatoriamente?
-         No puedo más. Necesito comerme urgentemente un crep gigante relleno de Nutella. En serio.
-         ¿PERO QUIÉN DEMONIOS VA A QUERER LEERME UN DOMINGO POR LA TARDE?
         Cuando por fin decides acabar, te sientes aliviada. Por fin podrás ponerte a hacer otra cosa en lo que queda de tarde. Y mañana será otro día, sí. Otro día para seguir escribiendo una nueva parte de la historia.
         Ahora queda esperar que los lectores zero lo lean y te digan algo. Los escritores ansiosos siempre esperamos que la gente esté lista para leer lo nuestro al instante. Nada más lejos de la realidad. El proceso puede tardar entre una hora y diez meses. Vas a tardar tiempo en recopilar todas las opiniones, buenas o malas. Mientras tanto, igual deberías ir a por ese crep con chocolate. Eso, sin duda, te animaría bastante.

         Y, a todo esto, ¿al final a quién le he mandado el archivo en .pdf? ¿Has mirado últimamente tu correo? 

THE PASION OS CREATION. Leonid Pasternak

1 comentario:

  1. No hay mal que no cure un crep relleno de Nutella. Bueno, quien dice uno dice una docena. :D

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