lunes, 30 de noviembre de 2015

NOVIEMBRE, el mes NANOWRIMO

El mes de noviembre llega a su fin, y mientras muchos lo hemos pasado sin intentar alcanzar ningún objetivo concreto, literariamente hablando, muchos escritores, novatos o no tanto, se lo han pasado dándole a la tecla como si no hubiera un mañana intentando alcanzar, al menos, las cincuenta mil palabras escritas antes del fin del día 30. Estos valientes, o temerarios (según se mire) de las letras están apuntados a una competición llamada Nanowrimo, National novel writing month (el mes de la escritura de novelas), algo que se celebra todos los años durante el mes de noviembre a lo largo de todo el mundo (a pesar de lo de National). Aunque toda la información la podéis encontrar en la página en la que hay que apuntarse para participar, www.nanowrimo.org, os hago aquí un breve resumen de los puntos esenciales de este evento:
         - Como he dicho antes, hay que escribir cincuenta mil palabras antes del fin del mes de noviembre.
         -Lo que se valora es el esfuerzo y el entusiasmo, no el resultado final. Es decir, el resultado final probablemente sea un buen borrador inicial, pero no una novela completa.
         -Aunque hay mucha gente apuntada en cada país, aquí compites contra ti mismo, fundamentalmente (hay premios, pero no son, digamos espectaculares) y el poco tiempo que tienes. Para seguir tu propia evolución, dispones de gráficos en la página.
         Me enteré de la existencia de este curioso, a la par que estimulante, evento a través de Nidia Jiménez, escritora, reseñista y, sobre todo, amiga, cuando nos encontramos en octubre en Madrid. Desde el primer momento, el Nanowrimo llamó mi atención, y en cuanto pude, me puse en contacto con la gente que está participando en España.
         Los “nanowrimeros” son gente entusiasta, creativa y luchadora. Sus motivaciones son diversas; sus obras, muy dispares. A continuación, para que sepáis un poco más del tema de primera mano, os pongo lo que de ello (y algo más) me han contado dos de los participantes:

Me llamo Ana Vigo, tengo 23 años y soy graduada en Comunicación Audiovisual. Actualmente estudio un master en animación 3D.
         Sé que suena a tópico, pero escribo desde siempre, no recuerdo la edad exacta porque siempre me ha gustado inventar historias y plasmarlas con palabras y dibujos. Por poner una edad clave, terminé mi primera novela a los 13 años.
         Aún no he publicado, pero es a lo que aspiro.
         Este es el primer año que me apunto a hacer el Nano, ni siquiera había oído hablar de él. Hasta que el 30 de octubre encontré una mención en un blog (no exagero). Como ya había empezado a desarrollar una idea, y me apetecía empezar a escribir aquella historia, me dije que era una buena oportunidad para obligarme a hacerlo con constancia, escribiendo un mínimo de palabras cada día.
         Al principio estaba convencida de que no lo conseguiría, y no me importaba. Estaba avanzando en mi novela, que para mí era lo importante. Sin pausa pero sin prisa.
         Antes del Nano ya tenía la costumbre de escribir cada día, pero me faltaba disciplina. Este mes me he obligado a sentarme cada noche y teclear hasta que prácticamente ya no veía nada (solo tengo ese momento para escribir, pues mis estudios ocupan casi toda mi jornada). Llegó un momento en el que me di cuenta de que sí que era posible que ganase el reto; a mediados de mes había superado las 25000 palabras, y la cantidad que escribía por sesión aumentaba exponencialmente.
         La verdad es que no tengo muy claro cuáles son los premios, aparte de la satisfacción personal y tal vez un descuento en Scrivener (éste sí que me interesaría, jeje). Cuando acabe el reto, dejaré reposar una semana por lo menos la novela; se la pasaré a un par de amigos para que me den su opinión. Y después dedicaré diciembre a mejorarla. Mi objetivo será intentar publicarla, tal vez la presente a algún concurso.
         Mi novela, La Guerra Súcrea, es una historia de ciencia ficción con detalles de histórica (hago alusión a la caída del comunismo en Rumanía); está dirigida a un público preadolescente. Mis ideas iniciales para la novela sufrieron muchos cambios, de los cuales no me arrepiento. Tanto en la cantidad de puntos de vista (al principio se correspondían con las dos niñas protagonistas, pero he añadido la visión de un par de secundarios que, creo, la enriquecen), como en los giros de la trama. Hasta el final ha cambiado, y estoy muy satisfecha con cómo está quedando. Por supuesto es solo el primer borrador, pero creo que puede salir algo bueno. 


Me llamo Daniel Garrido Castro, soy informático y tengo 31 años.
Escribir lo hago desde siempre, desde el colegio me gustaba inventar historias en los textos libres que nos dejaban escribir. Pero hacerlo algo más en serio, desde que fui finalista del Premio Domingo Santos en 2011 y a raíz de ello conocí online a algunos escritores.
         Aparezco en antologías de relatos. Por poner algunos ejemplos: en los números "Fútbol", "Steampunk" y "Que viene el coco" de las antologías "Calabazas en el trastero" con la editorial Saco de Huesos. También aparezco en las antologías de la escuela de escritura Escuela de Fantasía con temáticas "El bosque" y "La bruma". Y me hace especial ilusión decir que en 2016 apareceré en "Chikara", la primera antología greenpunk que se publicará en España.
         Varios amigos llevan años participando en Nanowrimo y esta vez me decidí a acompañarles. Esta es la primera que participo y además, también es la primera vez que intento escribir novela.
         No lo hago por los premios. Lo hago como reto a mí mismo y como estímulo, porque si no seguiría en la comodidad de los relatos y no terminaría de atreverme a por algo más grande. De hecho voy por la mitad del objetivo de palabras (a fecha 20 de noviembre), así que no creo poder conseguir el llegar a las 50000. Pero sí que me está sirviendo mucho como aprendizaje.
         La verdad es que estoy sacando un borrador, más que otra cosa. Salvo algunos diálogos y poco más, lo reescribiré por entero a ver si queda algo que me guste. Después de reescribirlo y dejarlo reposar, le haría otra revisión y luego lo pasaría a algún lector cero. Si veo me gusta y me dan buen feedback, sí que intentaría publicarlo.

¿Que si yo me he apuntado a esto? ¡Oh, no! Me temo que actualmente no puedo disponer de un mes entero de tranquilidad para dedicar a la escritura de una novela. Pero, mira, tampoco está mal lo de plantearte unos plazos e intentar cumplirlos cómo sea, ¡nada mal! Ahora ya es tarde, ¿pero qué tal vez si nos animamos a la competición del año que viene?
         Felicidades a todos lo que hayan participado en la Nanowrimo de este año y hayáis alcanzando el objetivo final. ¡Espero ver pronto muchas de vuestras novelas publicadas!
         Aquí os dejo una foto cedida por Sara Galisteo Gómez. Se trata de una de las imágenes que te salen en la web de Nanowrimo cuando por fin alcanzas tu objetivo.


         Y antes de que se me olvide, ¡gracias a todos los que me habéis ayudado a escribir este artículo!


viernes, 27 de noviembre de 2015

Reseña de POLI Y TIFÓN, de Ada Bell

Título: Poli y Tifón
Autora: Ada Bell
Ilustraciones: Ana López Caro
Publica: Toromítico
Páginas: 136
Precio: 13,95 €

No hace falta que lo confiese: los que me conocen bien saben perfectamente que soy toda una dormilona. Lo que la gente puede que no sepa que si me gusta tanto dormir es porque soy una persona que, cuando duerme, sueña mucho. La mayoría de mis sueños son tremendamente divertidos, por lo que desprenderme de ellos, me cuesta tanto. Creo que los sueños tienen algo de mágico, más aún después de leer Poli y Tifón, la mágica aventura escrita por Ada Bell.
Víctor, Diana y Oliver son tres hermanos españoles que viven en Inglaterra por cuestiones laborales de sus padres. Poli y Tifón son dos duendes sueñadores (repartidores de sueños) un tanto patosos. La aventura está asegurada cuando una noche los sueñadores se topan con los niños protagonistas de esta historia. A partir de entonces, todo podrá pasar en el mundo en el que se fabrican los sueños, lugar al que los duendes los llevan accidentalmente. La emoción y la diversión están aseguradas.
Poli y Tifón es un libro de aventuras mágicas de corte clásico, con su mundo de ensueño, sus reinas bondadosas, sus hadas y duendes, y sus pequeñas sorpresas y su final feliz. La historia, sin embargo, comienza desde un momento triste, pues Víctor y Diana, los hermanos mayores (Oliver es tan solo un bebé) echan de menos España. Sus padres se han tenido que mudar por motivos de trabajo a Inglaterra y los chicos no acaban de adaptarse al nuevo colegio y a los nuevos e incomprensibles compañeros de clase. Este punto de partida me ha dado mucho que pensar precisamente porque no es una ficción: repartidos por Europa tiene que haber montones de niños cuyos padres han tenido que irse a trabajar fuera, chiquillos que echarán de menos a sus primos, abuelos, etc, aquí en España. Ojalá todos ellos encuentren, como Víctor y Diana, la forma de sentirse a gusto en los países en los que están ahora.
Pero, ¿quiénes son Poli y Tifón? Como he dicho antes, Poli y Tifón son dos duendes sueñadores, o sea, dos duendes que reparten sueños por la noche. Poli es una rana muy lista y Tifón, el ratón comilón, se cree a pies juntillas todo lo que dice. Compañeros inseparables, tienen un sueño que se les hace un poco inalcanzable: conseguir una distinción por su trabajo. Digo que es difícil de conseguir para ellos porque son un verdadero desastre, ¡no dan ni una! Aunque, ¿y si al final hacen algo verdaderamente extraordinario?
Poli y Tifón vienen de un mundo lleno de magia, un país lleno de hadas, duendes, elfos y seres totalmente fantásticos, como las brugantes, los coquitos, las sirranas o los trolburones. Seres increíbles que, seguro, no dejan a ningún lector indiferente.
Como ya podréis imaginar, ya que antes he dicho que la estructura de esta historia sigue un esquema clásico, no todos son felices en este mundo. Hay un ser en concreto muy infeliz y muy malhumorado, el mismo que intentará por todos los medios cambiar las cosas para que los niños del mundo real sean tan desgraciados como él. ¿Hasta dónde llegarán sus terribles planos? ¡Tendréis que leer el libro para averiguarlo!
La lectura se completa con el marcapáginas mágico, un divertido invento que incluye este libro. El marcapáginas contiene el final de dos capítulos del libro. Los niños (o no tan niños) tendrán que localizarlos. Si quieren ganar dos muñecos de Poli y Tifón, deberán entrar en www.facebook.com/poliytifon e indicar el número de las páginas incompletas.
El libro se complementa, además (y sobre todo), con las magníficas ilustraciones en blanco y negro de Ana López Caro, unas imágenes que le vienen como anillo al dedo a esta mágica aventura. Imposible imaginar este libro sin estas ilustraciones.
Poli y Tifón, diré finalmente, es una historia que fomenta valores como la amistad, la unión entre hermanos, la solidaridad, el optimismo ante las situaciones adversas y el valor, a la vez que nos hace soñar con un mundo fantástico lleno de seres increíble, risas y magia, mucha magia. Una lectura ideal para niños a partir de 7 años (y no tan niños) y un libro muy a tener en cuenta de cara a las próximas fiestas navideñas. ¡Que comience la aventura!
Cristina Monteoliva


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martes, 24 de noviembre de 2015

Entrevista: VÍCTOR SÁNCHEZ GONZÁLEZ

¿A dónde se remonta tu pasión por la ciencia ficción? ¿Y la de la escritura?
Mi madre dice que cuando era muy pequeño veía Star Trek (Yo sólo me acuerdo de Espacio 1999), de niño iba al cine, veía en la tele Vikie el Vikingo, Mazinger Z, las películas del sábado por la tarde, leía a Verne, las historias ilustradas o Flash Gordon (más adelante a Asimov y a otros clásicos), pero si tenemos que hablar de un comienzo, del verdadero comienzo…todo empezó en 1977, “hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana”, con una nave que parecía no acabarse nunca… La Guerra de las galaxias marca un antes y un después no sólo en la historia del cine, sino en la de todos nosotros, en la conciencia colectiva de toda una generación.
En cuanto a la escritura, la afición a contar historias me viene de muy pequeño, mi tía me decía que tenía que ser dibujante, sin embargo me pasé pronto a la letra escrita. Estudié periodismo en el Madrid de los ochenta y he tenido la oportunidad de ejercer esa maravillosa pero ingrata profesión hasta el desencanto. Ha sido en este desconcertante e incierto inicio del nuevo siglo cuando ya me he decidido definitivamente por la escritura. Aunque seguiré siendo siempre periodista, ahora soy escritor y periodista.

¿Qué autores de novela, series o películas te han influenciado como escritor de ciencia ficción?
Como te he dicho antes, los clásicos, y cuando digo los clásicos me refiero a los de antes. Desde Homero en adelante. Especialmente los del diecinueve, Verne, Dumas, Doyle, Wells, Los rusos… En el veinte, los anglosajones como Hemingway, Orwell, Asimov, Clarke, también el cine clásico de aventuras, la serie B, la Hammer, la Corman, Spielberg y Lucas (siempre digo de George Lucas es “mi tío de San Francisco”), también la tele de los setenta y ochenta, el comic…Toda la novela rezuma olores y sabores de ellos…y toda la entrevista también.

Y a todo esto, ¿por qué escribir novelas de ciencia ficción en un país en el que ese género es prácticamente minoritario?
Para mí escribir no es un calculado acto funcional sino algo que sale de dentro, que sale por sí solo y sale así, sin más explicación. ¿Por qué ciencia ficción? ¿Y por qué no? Te diré también que esta serie de novelas va un poco a contracorriente de la tendencia actual. No es una compleja y sesuda distopía que se pierde en interminables marañas de complicados personajes llenos de conflictos en un intrincado mundo violento y postapocalíptico. No, no y no. Es una novela de aventuras, trepidante y novedosa, pero al estilo de los clásicos antes mencionados, sobre todo de Verne y Asimov. Digo en la cubierta que mi objetivo es acercar a grandes y pequeños al género clásico de aventuras y ciencia ficción que tanto hizo disfrutar a los niños y jóvenes de mi generación. No más pero tampoco menos. No estamos aquí para complicar la vida al lector sino para hacerle pasar un rato agradable, que se emocione, que a veces sonría, que vuele con la imaginación, que pueda escapar por un instante de las tribulaciones del día a día, que llegue “donde ningún ser humano ha llegado antes.”



¿Siempre tuviste claro que la protagonista de Estrellas del Meteoro sería una chica?
Desde el principio. Todo surge de ella, es como un torrente y lo llena todo. Es la auténtica protagonista, con ella la pluma corre, son sus vivencias, sus emociones, es ella y no yo quien hace la historia. Sí que es verdad que, aun hoy todavía, puede chocar una joven heroína protagonista de una space opera, pero, ya era hora, ¿no crees?

Háblanos de Elsa Layns.
Elsa es piloto, aventurera y jugadora. Es inteligente y sagaz, siempre va por delante (de mí, del lector y del resto de los personajes), no rehúye el peligro, domina la situación y la maneja, se hace con el control, y si no lo tiene, sufre. ¿Es perfecta? Como has visto, no. Ni siquiera físicamente (aunque es una chica atractiva y es consciente de ello), no es alta y eso le pasa factura en el juego, tampoco su carácter es, digamos, fácil, no se la maneja, y también tiene pequeños vicios como la famosa bebida Azul y verde. 
Ella tiene un poco de todas las heroínas clásicas, desde la epopeya griega en adelante. Tiene su valentía, su determinación, su inconformismo, su pasión, su belleza…Ella es Errol Flinn en Robin Hood y Maureen O’Sulivan en Tarzán. Es Medea, es Ariadna, es Casandra, es Nadia, es Dale Arden, es Jane Fonda, es Claudia Cardinale, es Caroline Fry, es Jordan Dos Delta, Triss, que es posterior, tiene de ella. También toma de algunos héroes masculinos: el arrojo de Kirk, la determinación de Koenig, el rodaje de Indi, la ironía de Solo, la “salida de lugar difícil” de MacGyver, la tenacidad de Hilts…No quiero dejarme tampoco los seriales que oía mi madre por la radio, del Flash Gordon español, Diego Valor, ni al héroe justiciero de nuestra tele en blanco y negro, Curro Jiménez. En fin…la lista sería interminable.

¿Por qué Elsa es una chica tan solitaria, a pesar de sus numerosos romances?
Como has visto, en Elsa se da esa dicotomía contradictoria, por un lado es la forastera solitaria, como el Clint Eastwood de Sergio Leone, pero por otro, como el intrépido solitario MacGyver, tiene la extraña capacidad de hacer amigos allá donde va porque ella es “auténtica”; y, además, como buena navegante (en este caso, capitana del espacio), va dejando “un amor en cada puerto” (al estilo Jim Kirk).  En cuanto a su carácter, tengamos en cuenta que ella ha nacido en una nave y ha vivido siempre en el espacio, no se siente cómoda entre mucha gente y tampoco en ambientes planetarios (le agobia el terreno abierto). Tampoco quiere atarse a nada ni a nadie…bueno, sí, a su pequeña y veloz nave de carga. Le gusta ser su propia capitana y vivir aventuras, pilotar, jugar y beber. No quiere hacerse preguntas…pero al final se las hace.

¿A qué crees que le teme Elsa?
Bueno, aunque en estas primeras aventuras de la serie la vemos pasar situaciones peligrosas y auténtico miedo, creo que debemos esperar un poco para conocer a lo que se va a enfrentar en las próximas entregas. No obstante, no quiero dejar de responder a tu excelente pregunta. ¿A qué le tiene miedo Elsa? Como ya sabes, Elsa, como el resto de los personajes, responden un poco a los arquetipos del género: ¿A qué le tiene miedo el capitán Kirk, o el capitán Solo, la capitana Fry, el capitán Hilts o el Dr. Jones? A nada…a nada físico o ambiental me refiero, tal vez sí a algo relacionado más con ellos mismos, con sus capacidades, con su control de la situación. En el caso de Elsa también, pero incluso puede haber algo más que la turbe…la verdad. Esa verdad que subyace en el relato, que se insinúa y en la que ella no cree o no quiere creer.



¿Por qué Elsa no se las ve con robots en esta novela? ¿Tal vez en una próxima entrega?
Bueno, ESTRELLAS DEL METERORO no es una novela de robots. A mí hay una palabra que me fascina: Regresión tecnológica. No es exactamente eso lo que ocurre en este universo, en este posible futuro, pero sí se caracteriza, aparte de por su caos ordenado y aparentemente pacífico, por una concepción muy funcional de la tecnología, en la que los robots, como has visto, son sobre todo de uso planetario y no son comunes en las rutas espaciales (aquí aparecen sólo en labores pesadas de carga). Pese a que son plenamente fiables y capaces, al estilo tres leyes de Asimov, corren rumores, viejas leyendas de un pasado en que pudo no haber sido así, y ella desconfía mucho de ellos, le incomodan, y ten por seguro tendrá en el futuro que enfrentarse a situaciones en las que aparezcan más y mejor.

¿Qué es lo que más te ha costado escribir de esta novela?
Como te he dicho antes, las aventuras de Elsa corren solas, ella es un personaje muy agradecido para un escritor, y todo es tan fulgurante, tan dinámico que casi no te das cuenta. Solo hay una cosa en la que sí tengo especial cuidado: como sabes, la novela está escrita en tercera persona al estilo clásico pero cuenta lo que le sucede a ella, lo que ella piensa y lo que ella siente, sin acción paralela de forma consciente. Por ello, como escritor he tenido que adaptarme a la forma de ver las cosas, de decir las cosas, de exclamar las cosas, de una persona que ha vivido siempre en el espacio y para la que los objetos o referencias que para nosotros son comunes, no existen o hay que explicarlos porque no sabe bien lo que son. Es una adaptación compleja para el escritor pero, ya lo has visto, muy sencilla para el lector.

¿Te gustaría que se hiciera una película o una serie de televisión de Estrellas del Meteoro?
Pues claro. Más que de la novela en sí, que también, del propio personaje. Elsa es una heroína con mucha fuerza que espero tenga un puesto en la iconografía del género. Creo que lo merece y me encantaría que me trascendiera. Es una protagonista de comic, de poster en la pared, de una serie televisiva, pero no al estilo actual Juego de tronos, sino a la antigua, con guiones sencillos, mucho fundido y “cartón piedra” o de una película de serie B…bueno, vale, también de una superproducción pero…¿A qué joven estrella de Hollywood le ofrecemos el papel?



¿Qué esperas que tus lectores encuentren en Estrellas del Meteoro?
Es una novela para todas las edades, aunque por el estilo, el género y el formato pueda considerarse juvenil. El lector joven va a encontrar trepidantes aventuras, romance y acción a raudales. El lector adulto va a volver a sentirse joven. Y el lector aficionado al género va “renovarse el carnet de conducir” naves espaciales.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Bueno, Elsa tiene muchas aventuras por delante y ha llegado para quedarse, con vocación de serie. Ya sabes que el mundo editorial es extraordinariamente árido y complicado. Yo espero que las aventuras de Elsa se hagan un huequecito en el panorama literario del género y ello me permita seguir adelante. Creo que se lo merece. Por ahora estamos en período de lanzamiento y tanto yo como la gente fantástica de Esdrújula Ediciones estamos muy esperanzados de que así sea.
En cuanto a otros proyectos, te diré que, aunque me encanta la serie de Elsa, soy un escritor incansable y me gusta mucho también cultivar el género policíaco (esta vez con protagonista masculino), e incluso alguna historia relacionada con el humor y el deporte. Hablaré con mis editores al respecto a ver si logro tentarles.

¿Te gustaría añadir algo más antes de terminar esta entrevista?
Darte las gracias y decirte que espero que te haya gustado la novela, que te hayas sentido dentro de las aventuras, que hayas volado, que hayas jugado, que hayas sufrido, que hayas gozado, que te hayas reído y en definitiva que te sientas un poco más feliz.

Muchas gracias a ti, Víctor, por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales. Espero que tanto tu nuevo proyecto literario como el resto de libros de Elsa Layns salgan a la luz pronto sin ningún problema mientras los lectores se animan a conocer las primeras aventuras de la guapa piloto en Estrellas del Meteoro.


Cristina Monteoliva

Reseña: ESTRELLAS DEL METEORO, de Víctor Sánchez González

Título: Estrellas del Meteoro
Autor: Víctor Sánchez González
Publica: Esdrújula Ediciones
Páginas: 446
Precio: 20 € / 6,95 € (e-Book)

¿Te gusta la ciencia ficción pero tienes la sensación de que lo que se escribe hoy en día es demasiado complicado para ti? ¿Echas de menos aventuras como las que se hacían en los años 60, 70 y 80 del pasado siglo? ¿Quieres recomendar un libro de este tipo a alguien que quieres que se inicie en el género? No te hagas más preguntas: tu libro es Estrellas del Meteoro, la novela de Víctor Sánchez González publicada por Esdrújula Ediciones. ¿Quieres saber un poco sobre este libro? Sigue leyendo esta reseña entonces.
En un futuro lejano, La Tierra será prácticamente un mito. La población humana, bastante mermada si tenemos en cuenta los datos demográficos actuales, vivirá dispersa en el espacio, entre los planetas “terraformados” y las naves espaciales. Elsa Layns es una piloto de estas naves, concretamente, la única que hay en la ruta comercial. En su pequeña Vega, Elsa transporta, fundamentalmente, mercancías. Sin embargo, si el pago es suculento, la piloto puede llevar pasajeros, como sucede en la primera aventura de este libro. Lo que no sospecha nuestra valiente chica es que sus pasajeros transportan mercancías que la pondrán en peligro. Pero, ¿hasta qué punto? Tendrás que leer esta novela para averiguarlo.
En una segunda aventura, Layns, que no cree en la existencia de La Tierra, se enfrentará a otro de los temas para los que es tremendamente escéptica: la existencia de alienígenas en el Universo. ¿Será cierto que los humanos no están solos en el espacio? Averigua adentrándote en las páginas de este libro qué sucede cuando la intrépida piloto acude a una llamada un tanto sospechosa.
En la última de las aventuras de este volumen, Layns demostrará tanto al lector como a sus coetáneos lo bien que se le da jugar al Meteoro, el deporte de moda en el espacio. Por supuesto, no solo el juego se complicará en esta última trama para Lays. Pero, lo repito: tendrás que leer el libro para saber qué es lo que pasa en realidad.
Imaginad por un momento un mundo en el que La Tierra quedó tan atrás que es considerada un mito, un cuento para niños, por muchas personas. Un buen número de planetas han sido colonizados y “terraformados” (transformados hasta el punto de parecerse a La Tierra, en cuanto a las condiciones de habitabilidad humana se refiere) y las naves espaciales van de aquí para allá llevando mercancías y pasajeros. En este mundo sin robots, con comida poco apetitosa y sin vida extraterrestre, pero con muchos otros alicientes, vive Elsa Layns, una joven y valiente piloto que conduce su propia nave, de nombre Vega.
Elsa Layns es rubia y guapa, aunque no precisamente perfecta. Le pierden los hombres, su bebida exótica favorita y las competiciones, por ejemplo. Tampoco le hace ascos a una buena aventura, aunque esta sea peligrosa. Es por ello que siempre la veremos lidiando con algo en este libro, y en los que venga, pues su autor, Víctor Sánchez González, ha prometido que este volumen es solo el primero de toda una emocionante saga espacial.
Este primer libro hace alusión en su título al juego con el que se entretienen en el espacio, una competición que puede recordar a otras de otras novelas o películas. Y así es como llegamos a otro de los puntos a señalar de esta obra: el gran número de referencias clásicas de ciencia ficción que aparecen, directa o indirectamente, a lo largo de la trama. Todo un homenaje a esas grandes obras que tantos hemos disfrutado los aficionados al género.
Estrellas del Meteoro es un libro de ciencia ficción a la vieja usanza, con aventuras sin grandes sorpresas con respecto al final, su buena dosis de emoción, una heroína sólida, un universo bien construido, un buen número de personajes atractivos pululando alrededor de ella y, sobre todo, con un villano clásico, divertido y entrañable que promete dar mucho juego también en próximos volúmenes de la saga. Esta es, en definitiva, una obra ideal para introducir a los más jóvenes en el mundo de la ciencia ficción espacial de forma sencilla o para pasar un buen rato de lectura futurista sin grandes pretensiones. ¿Te atreves a embarcarte en este vuelo?
Cristina Monteoliva 


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sábado, 21 de noviembre de 2015

Entrevista: MARIANA TORRES

Mariana Torres, dice la nota biográfica de la solapa interior de “El cuerpo secreto”, escribe desde siempre. ¿Qué recuerdas de tus primeros escritos?
Escribo desde siempre o, al menos, escribo desde que tengo memoria. O más bien escribo para tener memoria, porque tengo el recuerdo de empezar a escribir un diario para que no se me olvidara lo que ocurría. Cuando era niña vivimos en muchas casas diferentes, nos mudábamos casi cada año por causa del trabajo de mi padre, así que en algún momento empecé a anotar las cosas que me parecían importantes. Al principio todo eran diarios, escribía algunas pequeñas historias, pero las recuerdo más como esquemas, dibujos y comienzos que como algo completo, con un final que pudiera sentir como tal. Lo primero que recuerdo con unidad fue una poesía que nos encargaron para clase, tendría unos once años, era un largo “poema” de aventuras en un castillo encantado. Me divertía mucho, participaba todos los meses en un concurso de una revista donde había que enviar resúmenes (en rima) de libros de “El barco de vapor”, escribía muchas cosas de ese tipo, era todo un juego.  

Mariana Torres escribe desde siempre, pero sobre todo a partir del Taller de Escritura de Madrid de 2001. ¿De qué forma te ayudó o influenció el taller?
El Taller de Escritura me ayudó en todas las formas posibles. Acababa de empezar una carrera que no acaba de gustarme, o más bien no acababa de encajar en ella (porque la carrera, en sí misma, era una preciosidad: Químicas) y descubrí, buscando en Internet, que “existían” clases de escritura. Empecé con toda la ilusión, y encontré no solamente un lugar donde escribir, aprender y compartir, sino un montón de amigos, tan diferentes y dispares entre sí que se parecían más conmigo que toda la gente que había conocido antes. Y sobre todo descubrí a profesores pasionales, que estaban entusiasmados por lo que enseñaban, y compañeros de clase que asistían por voluntad propia, por gusto. Ambas cosas fueron un tesoro, un lugar así es un entorno perfecto para aprender a escribir, pero también a leer, a teorizar, a criticar.

A pesar de la popularidad de los talleres de escritura hoy en día, todavía hay gente que recela de ellos. ¿Cómo convencerías a estas personas de la utilidad de estos talleres a la hora de formar escritores?
Creo que los más recelosos a los talleres de escritura serán, si acaso, los que no los conocen. No creo que nadie con un mínimo de experiencia literaria pueda decir que las clases de escritura no son útiles, es como decir que no son útiles las clases de piano o de pintura. Tal vez si recelan de ellos es porque no conocen de primera mano cómo se forma un escritor, no es algo que crezca en el campo como las flores. Por otro lado siempre digo que las clases de escritura son el principio de un camino, nadie sale convertido en escritor, sino que sale con las herramientas que le permitirán, si sigue adelante, trabajar como escritor. La formación del escritor es continua y nunca termina, como en todas las disciplinas artísticas que conocemos. Y las clases de escritura hacen este camino más corto, sí, pero solo el camino inicial, sirve para allanar los primeros pasos, para evitar dar demasiados palos de ciego.
  

©Isabel Wagemann. Foto facilitada por Editorial Páginas de Espuma.

El cuerpo secreto es tu primer libro de cuentos publicado. ¿Qué ha supuesto para ti esta publicación?
Supone un primer paso muy importante, un primer paso real. Es como si llevara media vida haciendo las maletas y marcando rutas en un mapa para, por fin, empezar el viaje. Y llegados a cierto punto es necesario, al menos para mí, porque sin la publicación del libro hubiera seguido trazando rutas nuevas y comprando navajas multiusos. He tenido que cerrar la maleta y salir de casa, con las cosas que me han cabido en la maleta y nada más. También tengo la seguridad, después de tanto tiempo, de que en la maleta, aunque es pequeña, llevo justo lo que necesito, que no falta nada. Al menos llevo lo que necesito ahora para el primer viaje, ya la iré vaciando y llenando de otras cosas. Este primer libro supone, por tanto, una enorme ilusión y curiosidad por cómo será el viaje, por cómo se leerá el libro, qué pasará ahora que hemos empezado a caminar.

¿Qué tiene que tener para ti un buen cuento?
Un buen cuento tiene que atravesar al lector por algún lugar. Un buen cuento no puede ni debe dejar indiferente. Para ello el cuento puede usar el mecanismo que sea más efectivo, sea cual sea, y son mecanismos muy diferentes en función del autor o del género y la extensión del cuento. Pero si el texto final emociona, atraviesa y trastoca al lector, entonces es un buen cuento. Lo que ocurre a continuación son efectos secundarios: buenos, malos, agradables o no. Pero si no hay una conexión con el lector, una conexión fuerte que le haga atravesar una experiencia, no hay buen cuento.

¿Dónde encuentras la inspiración a la hora de ponerte a escribir?
En general en la propia escritura, suelo pensar escribiendo, las ideas no se me ocurren mientras estoy andando por la calle (al menos no generalmente). Sí suelo coleccionar imágenes que veo o sueño, o historias que me cuentan o escucho en el autobús (es decir, historias robadas); pero eso solo son apuntes. Hasta que no me siento a escribir una idea y a darle vueltas y vueltas con palabras no suele ocurrir nada. Si mis ideas no pasaran por un proceso de escritura no serían más que imágenes huérfanas. Tal vez potentes, pero serían trozos sueltos, sin cuerpo de historia.

Los cuentos de El cuerpo secreto se mueven en el fantástico mundo de la infancia. ¿Tiene algo que ver tu infancia con la de los protagonistas de estas historias?
Esa pregunta es un poco trampa porque creo firmemente que en todas las historias que puedan leerse, de cualquier autor, la infancia tiene que ver y está influenciando de alguna forma (más o menos evidente, pero está ahí). Los primeros años de vida no son algo de lo que podamos desprendernos al escribir, aunque sea por omisión las experiencias de esos primeros años están ahí debajo, contando a la vez que nosotros. A mí me ha ocurrido alguna vez, por ejemplo, escribir una historia que yo pensaba que era totalmente inventada, dársela a leer a mi madre (que a pesar de ser mi madre es muy buena lectora de cuento) y que me comentara que eso que yo describía en la historia era una de las costumbres más comunes de mi tío, por ejemplo, imagen que yo no tengo grabada para nada como recuerdo de la realidad.



©Ático 26. Foto facilitada por Mariana Torres.

Pero, ¿por qué la infancia?
Este libro está muy conectado tanto con el elemento físico, el cuerpo en si mismo (el origen, la tierra, las raíces, el carbono…) como con el elemento emocional. Está muy poco conectado con el elemento racional, esa parte nuestra más calculada, cerebral, razonada y razonable. Y es en la infancia cuanto más presente está el cuerpo y la emoción y menos la parte emocional, el niño vive intensamente y vive rápidamente, no tiene tiempo que perder con tonterías. Así que la infancia, en este caso, tiene que ver con la temática y la intención del libro. Y de hecho en el último cuento del libro el personaje principal lo que hace es conectar con una infancia que tenía olvidada y enterrada, volver a ella ya desde el adulto.

¿Y por qué tenemos más narradores testigo que narradores protagonistas en estos cuentos?
Pues justamente porque muchos de los protagonistas son niños. Cuando se trabaja con personajes niño, y más aún con el tipo de cuentos que componen en este libro —donde los temas de fondo son el dolor y el cuerpo—, es más verosímil utilizar narradores testigos, en primera persona las voces narrativas correrían el riesgo de infantilizarse, que no es la idea para nada. Y también porque en gran parte de los cuentos el protagonista debe ser la emoción del lector, cada lector interpreta y aporta su emoción a la trama. Varios de los cuentos son tan abiertos que, leídos por ejemplo por personas de diferentes edades, se entienden de diferentes maneras.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en El cuerpo secreto?
Espero que encuentren unas historias y unas voces que conecten con sus emociones directamente, que tiendan un puente a esa zona un poco tenebrosa y oscura que no comprendemos del todo. Que no encuentren historias que puedan entenderse con la lógica básica. Que encuentren cuentos que, leídos en diferentes momentos, puedan recibirse y resonar de maneras distintas.
  

©Isabel Wagemann. Foto facilitada por Editorial Páginas de Espuma.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Suelo trabajar en varios proyectos al mismo tiempo y, normalmente, alternar entre ellos para dejarles tiempo de reposo. En este momento estoy más centrada en la reescritura de una novela en la que ya llevo trabajando un par de años, estoy dándole una vuelta completa a la estructura porque cuando terminé el borrador me di cuenta que tenía más sentido contarla de otra manera. Pero también trabajo al mismo tiempo con cuentos, no es algo que pueda dejar fácilmente o desprenderme de ello porque van orbitando y construyéndose poco a poco, pasan por muchas y diferentes fases. Llega un punto del proceso en que un cuento levanta la patita y es cuando me centro más en él y lo cierro, después sigo con otra cosa o vuelvo a la novela. Son diferentes procesos de maduración, cada cosa lleva su tiempo y tiene su proceso.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Sí, y aunque ya me has hecho un par de preguntas acerca de la enseñanza de la escritura, y de cómo me he formado yo, me gustaría hablar del trabajo que hacemos en Escuela de Escritores. Sobre todo del trabajo que hacemos a distancia, que es donde yo estoy más enfocada, en los cursos virtuales. Porque tenemos la sede principal en Madrid, y es un local precioso, luminoso y con alumnos pululando por allí todas las tardes; pero gran parte de los músculos y el corazón de Escuela de Escritores está en Internet. Es relativamente sencillo residir en Madrid, o Barcelona, o Valencia, y encontrar talleres literarios y clubs de lectura. Pero si resides en un pueblo de la montaña de Huesca, por poner un ejemplo, no es tan sencillo acceder a la formación de este tipo. Lo que me ocurrió a mí cuando encontré el Taller de Escritura de Enrique Páez, le pasa cada día a más gente, gracias a Internet, y porque llegan a nuestros cursos desde diferentes puntos de España, Europa y el resto del mundo. Y es una experiencia preciosa de cara a los alumnos y también de cara a los profesores. En los grupos presenciales siempre valoramos mucho la diversidad de edades y profesiones de los alumnos, y lo más maravilloso de los grupos de Internet es que, además de edades y profesiones diferentes, los alumnos viven en los lugares más dispares y variopintos, con sus propias tradiciones, costumbres, horarios. Eso enriquece muchísimo la experiencia del grupo, y no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de ello, ya que tienes un blog que también llega, seguro, a todos los rincones del mundo. Esas ventanas se agradecen muchísimo, los que vivimos en centros urbanos a veces nos olvidamos de ello, pero es muy importante para mucha, mucha gente.  

Muchas gracias, Mariana, por tu tiempo, la foto que me has proporcionado y tus respuestas. Espero que todos tus proyecto salgan adelante con éxito y que lo que nos has contado resulte de interés a los que lean esta entrevista.
Gracias también por animar a los futuros escritores a acercarse a los talleres de escritura creativa. El tema de la formación en temas de escritura siempre me resultará fascinante.
Y gracias también a Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, por proporcionar el resto de fotos para esta entrevista.


Cristina Monteoliva

Reseña: EL CUERPO SECRETO, de Mariana Torres.

Título: El cuerpo secreto
Autora: Mariana Torres
Edita: Páginas de Espuma
Páginas: 136
Precio: 14 €

A menudo echamos la vista atrás, hacia nuestra infancia, con la esperanza de recuperar parte de aquella inocencia, de aquella magia, de aquella luz que iluminaba nuestros pasos. Intentamos no recordar el dolor, los instintos básicos que nos movían, lo unidos que estábamos en realidad a cualquier cachorro de mamífero. Y, sin embargo, ahí está todo, lo bueno y lo malo, lo alegre y lo triste, lo valiente y lo cruel, pienso tras la lectura de El cuerpo secreto, el libro con el que se estrena en el mundo del cuento (editorialmente hablando), Mariana Torres, de la mano de Páginas de Espuma.
El cuerpo secreto es un volumen compuesto por un total de treinta y cuatro relatos de extensión variable (desde el microrrelato hasta el relato largo que amenaza con convertirse en novela corta), todos ellos con un tema común (aunque en algunos se vea más claro que otro): la infancia.
Aunque en este libro hay tanto narradores en primera persona como en tercera o en primera, casi nunca encontraremos narradores protagonistas. Por lo general, el narrador, tenga la voz que tenga, nos habla del actor principal desde la cercanía familiar o la del amigo, casi siempre con un tono maduro, por lo que hemos de pensar que ha pasado algún tiempo entre la historia y la narración en sí.
El libro comienza con El hombre araña, una historia desconcertante que nos habla de un niño que tiene una caja de tesoros muy especial. Creo, sin duda, que este es un buen punto de partida, pues precisamente este cuento nos da idea de lo que vamos a encontrar a lo largo de este libro: infancia, inocencia, instintos primarios, crueldad, alegría, desconcierto, inquietud, misterio…
La infancia es un territorio fantástico donde la ilusión y la realidad pueden llegar a confundirse. Aunque muchos crean que lo fantástico es siempre algo bueno, muchos sabemos que también puede esconder cosas terribles, miedos inenarrables. De eso nos damos cuenta precisamente en los siguientes relatos: Esos niños que lloran, El monstruo está despierto y La planta que grita.
En este lado fantástico de la infancia hay niños que se salen de lo común por su extraña anatomía. Aunque nos puedan dar pena, lo cierto es que no todos ellos sufren, ya que casi todos ellos tienen asumidas sus limitaciones. Conoceremos  a estos niños en relatos como: El otro lado, El niño pera, Árbol monstruo niño árbol, Época de muda, El otro, Fuego, El grito y Como cuando era niño.
Los niños con trabas físicas, por desgracia, no solo son cosa del mundo de la fantasía. Todos hemos conocido alguno al menos una vez en nuestra vida y sabemos lo cruel que pueden ser los demás niños con ellos, la manera positiva que tienen de llevar sus limitaciones físicas o, por el contrario, lo difícil que se les hace enfrentar la vida con la anatomía que la naturaleza les ha dado. De todo esto nos deja constancia en este libro cuentos como Estrella caída, El corsé y la niña, El cuerpo sólido, Los niños rotos y Volver a la tierra.
Volvamos a lo fantástico para mirar por un momento con los ojos despiertos de un niño. Seguro que descubrimos cosas la mar de curiosas de este modo. Seres fascinantes que aparecen donde no deberían, fenómenos meteorológicos singulares, etc. De esto y mucho más nos hablan los relatos titulados Escarcha, Crucero, Después de la caída, Desierto, Pólvora, Terrario y Surcos.
El tema de la infancia, como vemos, se puede abordar desde muy distintos puntos de vista. Admito que, en este libro, me han gustado especialmente todos aquellos que tenían que ver, de una forma u otra, con el núcleo familiar. Estos relatos nos hablan de niños que recuerdan episodios familiares de su infancia, padres que recuerdan la infancia de sus hijos y hijos que recuerdan a sus padres tal y como eran cuando ellos eran niños. Los cuentos con esta temática se titulan: El entierro, Mi padre, Palomitas de maíz, Todo tan blanco, El camino a Oh, Tierra madre, Nido, Todos los colores y La máquina.
He dicho antes que este libro comenzaba dejando muy buen sabor de boca. Como era de esperar, la última pieza de este volumen, no iba a ser menos. De hecho, En la cuerda floja, el relato final, es mi favorito de todo el volumen. En esta historia, la infancia ha quedado atrás para los personajes, pero no olvidada. El protagonista, un equilibrista, acude al funeral de la mejor amiga de su niñez. Lo que pasa durante la trama me parece tan razonable como triste. Este es, sin duda, el relato que más me ha dado que pensar, pues su historia me ha resultado la más cercana. Una historia que nos podría pasar a cualquiera de los lectores.
El cuerpo secreto, en definitiva, es un libro lleno de historias increíbles, a veces alegres, a veces siniestras, que prometen no dejar al lector de ninguna forma indiferente. Escritas todas ellas con un estilo único, con una voz brillante, estos cuentos exploran la infancia desde múltiples puntos de vista, sobre todo desde el fantástico real o imaginario. Un libro este, sin duda, que los amantes de los relatos originales no deberían dejar escapar. ¿Lo harás tú?
Cristina Monteoliva

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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Reseña de EL CINÉFILO, de Walker Percy

Título: El cinéfilo
Autor: Walker Percy
Traducción: Marcos Jávega
Edita: Ediciones Alfabia
Páginas: 319
Precio: 20,90 €

¿Quién no se ha sentido perdido en el mundo y ha pretendido encontrarse? ¿Quién no lo ha intentado al menos una vez? Pero, ¿acaso es posible ver claro tu camino a seguir en este mundo tan confuso en el que vivimos? Para encontrar una respuesta, tal vez tengamos que leer un buen libro y reflexionar un poco después. El cinéfilo, de Walker Percy, publicado por Alfabia, la novela ganadora del National Book Award (USA) de la que a continuación os vengo a hablar, me parece una buena opción.
Binx Bolling está a punto de cumplir los treinta años. Afincado en Nueva Orleans, trabaja como administrador de una sucursal de la agencia de negocios de su tío. Le encanta el cine. No está casado, pero romances no le faltan. Las secretarias vienen y van por la agencia y a él le gustan todas. Aún así, Binx se siente un tanto aburrido. No sabe si seguir con su trabajo o dejarlo para estudiar Medicina, como quiere su tía. Su vida cambiará drásticamente precisamente tras una charla con esta. Pero, ¿hasta qué punto?
Esta es la historia de Binx Bolling, un joven hombre de negocios de Nueva Orleans que no se encuentra del todo a gusto en el mundo. Tras la muerte de su padre, su madre dejó al cargo del pequeño Binx a la tía Emily, una mujer de carácter. La tía Emily ejercerá una enorme influencia sobre Binx durante toda su vida, tal vez de una forma más fuerte de la que el propio narrador y protagonista de esta historia cree.
Binx es un hombre cínico, aparentemente fuerte, con demasiados traumas a sus espaldas. Tras una infancia desestructurada, Binx asiste a la muerte de dos de sus hermanastros en la edad adulta. Antes de esto último, fue a la Guerra de Corea, donde tuvo su buena dosis de tragedia. En definitiva, Binx tiene razones más que suficientes como para sentirse un tanto perdido.
La mayor parte de la trama tiene lugar en la ciudad de Nueva Orleans durante el colorido Carnaval que le da fama mundial a la ciudad. Binx intenta ligar con su nueva secretaria, la fría Sharon, mientras la tía Emily se preocupa por la prima Kate. En realidad, Binx también se preocupa bastante por Kate, aunque todavía no lo sabe. Será conforme pasen los días cuando nuestro protagonista se dé cuenta de hasta qué punto.
Existen un buen número de personajes alrededor de la figura de Binx (la madre distante, la mandona tía, la fría secretaria, el inaguantable criado, el hermano enfermo…). Aunque todos ellos están muy bien perfilados en la trama, la prima Kate, sin duda, me parece el más interesante. Al fin y al cabo, Kate está tan perdida como Binx, ¡quizá mucho más! Lo que hará a lo largo de la trama seguro que te resultará un tanto desconcertante, aunque igual no tanto como la forma que tiene Binx de reaccionar ante sus acciones.
Como ya he dicho, y creo que queda claro por el título, Binx es un gran enamorado del séptimo arte. La parte cinéfila de Binx queda bastante patente a lo largo de las páginas, con las numerosas referencias que el autor va haciendo de actores, películas y demás parafernalia relacionada con el séptimo arte. Por si en algún momento alguien se pierde (Binx es un hombre de la década de los sesenta del siglo pasado y sus referencias distan mucho de las que podríamos tener los treintañeros de esta época, por ejemplo), el libro consta de un anexo final en el que sabremos algo más de todos los famosos del celuloide, hombres y mujeres, de los que habla Binx.
El cinéfilo, en definitiva, es una muy buena novela en la que se mezclan la filosofía, el costumbrismo de los años sesenta de Nueva Orleans, el romance y el amor por las películas que se hacían en aquella época que hoy nos suena tan lejana. Una obra escrita con un estilo único (muy cinematográfico a veces, por cierto) que promete no dejar indiferente a ningún lector. Una historia, sin lugar a dudas, de cine. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva



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