jueves, 29 de octubre de 2015

¡ABAJO LA MALA LITERATURA!

Imagino que muchos de vosotros, asiduos de las redes sociales, consultaréis de vez en cuando algún diario en internet para estar al tanto de lo que pasa en el mundo. Yo, además de eso, suelo ver las noticias en la tele, sobre todo mientras como. Pues bien, estaba yo hace un par de semanas acabando mi plato (¿era domingo?, ¿era pollo asado?) cuando de pronto saltó a la pantalla una noticia que, en un principio, me dejó bastante perpleja. Según la conductora del programa, un grupo de manifestantes se había plantado en Boston ante un museo reclamando que retiraran de la exposición unos cuadros de Renoir. ¡Unos cuadros del mismísimo Renoir!



En el Moulin de la Galette. Renoir, 1877.
¿Este no es el cuadro que salía en Amelie? 

         Yo no soy una gran entendida en arte, pero a mí Renoir me sonaba a impresionista de renombre, por lo que en un principio pensé que aquella gente que reclamaba algo tan disparatado igual es que tenía muchas ganas de llamar la atención en plan troll (y bastante tiempo libre).



Foto publicada en The Guardian.
Cuatro colgados haciendo mucho ruido. Pocos, sí, pero han dado la vuelta al mundo.

         La cosa me quedó un poco más clara cuando la locutora explicó que Pierre Auguste Renoir tuvo una primera época excelente dentro del impresionismo, por la que siempre será reconocido; pero que a mitad de su carrera decidió que igual había que ir pagando facturas y tal y se acomodó al gusto de los ricachos de la época. Unos gustos bastante ñoños, por lo visto. Aunque sus detractores van mucho más allá, diciendo que las proporciones son un sindiós, que algunas figuras (humanas) tienen ojillos de gamba, etc. Total, que un buen número de los cuadros de Renoir son, para muchos, verdaderos bodrios que no merecen estar expuestos en ningún museo que se precie.
         Podéis encontrar la noticia en diversos medios en internet. Solo tenéis que poner en Google “manifestación contra Renoir” y empezar a alucinar.



Las bañistas grandes, 1919.
No sé vosotros, pero yo veo las lorzas de estas muchachas raras. Parecen primas del muñeco de Michelín.

         Como decía antes, yo de pintura no es que entienda mucho. De literatura, creo que un poquito más. Es un tema en el que, desde luego, pienso mucho cada día. Así que después de ver la noticia y pensar un rato en ella, tuve una suerte de alucinación en la que montones de lectores y entendidos furiosos se manifestaban ante bibliotecas, librerías y editoriales pidiendo la retirada de los libros malos. Montones de personas de todas las edades con carteles con mensajes como los siguientes:

¡Abajo los libros malos!
¡No más pornografía sentimental!
¡Esa historia ya la hemos visto en películas de sobremesa unas 200 veces!
¡Fulanito solo fue bueno hasta los 50 años, luego se dedicó a escribir chorradas!
¡Que las editoriales revisen los textos antes de publicarlos!

         Porque lo cierto es que el mundo está cada vez más lleno de libros malos de todo tipo. Millones y millones de ellos. Libros de todos los tamaños, categorías y géneros. Libros con escasa enjundia escritos con poca gracia. Volúmenes con faltas de ortografía y gramática que hacen que me aumente la miopía. Libros, en definitiva, que hacen que los buenos, en esta jungla editorial en la que nos vemos sumidos a día de hoy, brillen menos de lo que deberían.



Publicado en www.emblemática.com
Vale, lo de la hoguera es un poco exagerado. Pero la imagen me encanta. 

         Por suerte, dentro de unos años, la mayor parte de estos libros caerán en el olvido. Pero, ¿y si se nos cuela en el futuro alguno tipo “Renoir de la última época”? No pensemos tan lejos, quedémonos con los que ya nos han colado de décadas y siglos atrás. ¿Deben esos libros seguir estudiándose en los colegios? ¿O reditándose como si fueran joyas solo porque su autor sí que escribió antes o después libros geniales, por ejemplo? ¿Os imagináis que de pronto nos diera por protestar por ello?
         En fin, creo que por lo pronto todo esto se va a quedar en lo que dije hace un rato, en una divertida alucinación de la autora de este artículo. Aunque, ¿por qué no soñar con el día en el que las voces de los que protestamos por los malos libros se escuche en alguna parte? ¿No deberíamos estar haciendo algo, en la medida de lo posible, por acabar con todos los libros malos del mundo? ¿Por qué libro malo protestarías, en un hipotético caso de manifestación? ¿Te atreves a contarlo?

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