lunes, 28 de septiembre de 2015

Reseña de LA LEYENDA DE ZUM, de Txabi Arnal y Roger Olmos

Título: La leyenda de Zum
Escribe: Txabi Arnal
Ilustra: Roger Olmos
Edita: Nube Ocho
Páginas: 48
Precio: 15,90 €

Aunque parezca que el hombre ha conseguido explorar todos y cada uno de los lugares del planeta, yo estoy convencida de que aún quedan rincones prácticamente inalcanzables. Esos sitios, estoy segura también, están llenos de magia. Una magia que tal vez no esté al alcance de todos vosotros. A no ser que os adentréis en el libro La leyenda de Zum, el álbum ilustrado de Nube Ocho que sale a la venta el 5 de octubre, y del que hoy os vengo a hablar.
Existe un pueblo muy remoto de nombre Zum. Este pueblo, tan lejano y aislado, podría ser en realidad como cualquier otro si no fuera por la niebla que lo envuelve durante un día cada cinco años. El fenómeno meteorológico llega a la localidad en busca de una canción, la primera flor de la temporada y el niño o la niña más desobediente para llevárselos para siempre. Jamás los habitantes de Zum han conseguido evitar que la niebla les prive de tan preciados tesoros. Veremos si este año el extraño fenómeno se sale con la suya de nuevo.
Zum es un pueblo misterioso. Un pueblo mágico, sin duda. Cada cinco años, como decía antes, la misteriosa niebla lo envuelve y le roba a sus habitantes tres cosas preciadas: una canción, una flor y un niño. Pero, ¿por qué lo hace? ¿A dónde se los lleva? ¿Es posible frenar este fenómeno?
La leyenda de Zum es una historia intrigante. Su lectura me ha tenido en vilo de principio a fin. Y el final, he de decirlo, me ha sorprendido muchísimo. Pensándolo bien, es el final que más se ajusta con lo que podríamos esperar en la vida real (si es que acaso existieran los pueblos mágicos, por supuesto).
¿Es esta una historia con moraleja? El final de la historia me hace pensar que no. Sin embargo, si lo miras desde otros puntos de vista, descubrirás que sus autores sí que intentan resaltar ciertos aspectos interesantes a lo largo de la trama: la existencia de fenómenos inevitables en nuestras vidas, la importancia que le damos a lo bello, el valor de la amistad…
Txabi Arnal, el escritor, y Roger Olmos, el ilustrador, forman, sin lugar a dudas, un buen equipo. Juntos han conseguido que el texto y las ilustraciones encajen a las mil maravillas. Una pieza literaria ilustrada inolvidable.
Diré para finalizar esta reseña que La leyenda de Zum es un álbum ilustrado no solo indicado para los más jóvenes de la casa. Estoy convencida de que también los adultos, tanto los que os gustan las buenas ilustraciones como aquellos que buscáis historias que os den que pensar, o los que preferís ambas cosas, vais a disfrutar de esta obra. Un libro con el que viajar a lugares remotos y fantásticos donde lo terrible y lo maravilloso se dan la mano un día cada cinco años.
Cristina Monteoliva

lunes, 14 de septiembre de 2015

Reseña de CÓDIGO ROJO, de Luis Gonzalo Segura.

Título: Código rojo
Autor: Luis Gonzalo Segura
Edita: Destino
Páginas: 320
Precio: 19 € / 9,99 €

Horacio de las Heras, juez militar, aparece muerto en circunstancias de lo más macabras, al igual que otros personajes vinculados, de una u otra manera, al Ejército español. Las notas escritas por el autor de las muertes, depositadas por el mismo cerca de sus víctimas, así como su modus operandi, dejan entrever que se trata de un peligroso asesino en serie con una misión concreta. Los encargados de perseguir al asesino no serán otros que Fernando, un cabo de la Guardia Civil, y su jefa, Sira. A ellos se unirá a lo largo de la investigación Guillermo, un teniente expulsado del Ejército por denunciar las múltiples irregularidades e injusticias dentro de las Fuerzas Armadas. Fernando, Sira y Guillermo no solo tendrán que utilizar toda su inteligencia para cazar al criminal, sino que también deberán batallar contra otros obstáculos, como el cierre del caso. Y, mientras tanto, el autor de los hechos sigue suelto, acechando a nuevas víctimas. ¿Podrían los investigadores detenerlo? ¿Averiguarán la verdad de los asesinatos?
La mayoría de los españoles conocimos al teniente Luis Gonzalo Segura hace relativamente poco, a raíz de la publicación de su primera novela, Un paso al frente (Tropo Editores), una obra polémica puesto que, aunque se trataba de una novela ficticia, supuestamente en ella su autor destapaba un buen número de escándalos militares. Muchos medios de comunicación se hicieron eco de las represalias que sufrió Segura tras la publicación de su obra. La mayoría hablaban de su novela de una forma muy genérica, por lo que nunca llegué a saber exactamente de qué iba la historia. Buceando por internet he podido averiguar unos cuantos datos. La información me lleva a pensar que Código rojo, su segunda novela, está muy en la línea de Un paso al frente, por lo que creo que los seguidores de la primera novela de Gonzalo Segura disfrutarán de igual forma de esta que os vengo hoy a comentar.
Código rojo, además del título de la novela de Segura, es el término militar que define el acoso extremo en el ámbito militar. Se supone que cuando un soldado u oficial se niega a cumplir con la cadena de mando, por el motivo que sea, la maquinaria militar se pone enseguida en su contra. A simple vista, el término pone el punto de mira sobre el personaje de Fernando, ese militar venido a menos por culpa de sus denuncias en contra del Ejército (un personaje que, por cierto, me recuerda mucho al Luis Gonzalo Segura que he visto en televisión), y las graves consecuencias que esas denuncias le portaron. Analizando más profundamente, sin embargo, llegas a darte cuenta de que el término también encaja con todo lo que rodea al misterioso asesino que tiene en jaque a nuestros tres protagonistas.
La novela es un thriller, aunque en muchas ocasiones el lector puede llegar a olvidar que se encuentra ante una novela policiaca. Digo esto porque la trama está plagada de numerosos y largos diálogos en los que los personajes, principalmente Sira, Fernando y Guillermo, comentan los también numerosos casos de supuesta corrupción (el autor apunta en la página de créditos que esta obra es un ejercicio de ficción) que se dan en el ámbito del Ejército español, así como en otros estamentos de poder.
Lo cierto es que la historia se fundamenta en el diálogo, pues cuando los personajes no hablan de lo apuntado en el anterior párrafo, comentan pasajes de la historia universal que pueden tener algo que ver con el modus operandi del asesino.
Con respecto a los personajes principales, por un lado tenemos a Fernando, un Guardia Civil homosexual que sabe manejar a los mandos a su antojo; a Sira, la jefa de derechas con muchos prejuicios y otros tantos complejos; y, finalmente, a Guillermo, del que ya he hablado suficiente a lo largo de esta reseña. No se puede decir que los tres formen un gran equipo, ya que Sira parece estar en contra de Fernando y Guillermo casi todo el tiempo; pero cuando se trata de investigar, los tres pondrán toda la carne en el asador. Aunque, ¿conseguirán cazar al asesino a tiempo?
Código rojo, en definitiva, es un thriller cruento a la par que ligero en el que el tema de la corrupción militar  y el de las altas esferas, supuestamente desde la ficción literaria, tiene un peso considerable. Una lectura ideal sobre todo para los que estén interesados en estos temas tan turbios (tanto los ficticios como los reales). Y como dije anteriormente, si leíste un Paso al frente y te gustó, esta segunda novela del mismo autor también te agradará.
Cristina Monteoliva 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Reseña de LA BANDA DE JUBILADOS QUE CANTÓ DOS VECES BINGO, de Catharina Ingelman-Sundberg

Título: La banda de jubilados que cantó dos veces bingo
Autora: Catharina Ingelman-Sundberd
Traducción: Enrique Alda
Edita: Roca Editorial
Páginas: 352
Precio: 17,90 € / 7,99 € (epub)

¿Cómo te imaginas con, digamos, ochenta años? ¿Viviendo solo en casa? ¿Con la familia tal vez? ¿Y qué tal una residencia de ancianos? Las residencias puede resultar, según se mire, la solución más cómoda. Aunque dicen que pueden llegar a ser verdaderamente aburridas. Sobre todo para las personas que aún tienen muchas ganas de vivir pequeñas y grandes aventuras. Justamente como los protagonistas de La banda de jubilados que cantó dos veces bingo, la novela de Catharina Ingelman-Sundberd de la que a continuación os hablaré.
Tras salir huyendo de Suecia, la banda de jubilados ladrones, compuesta por Märtha, Lumbreras, Rastrillo, Anna-Greta y Stina, se instala en Las Vegas. Aunque la ciudad les resulta muy estimulante, los jubilados deciden volver con identidades falsas a su país natal para averiguar qué ha pasado con el dinero que habían destinado a un buen número de obras benéficas. Una vez en Suecia, los dicharacheros abuelos no solo deberán volver a sus actividades delictivas, sino que se enfrentarán a múltiples dificultades. ¿Conseguirán salir indemnes una vez más?
Comencé a leer La banda de jubilados que cantó dos veces bingo sin saber que el libro era la continuación de otro, La bolsa y la vida (Random, 2013). Enseguida me di cuenta de que me había perdido algo, puesto que las aventuras de los jubilados no empiezan en una residencia de ancianos, tal y como yo esperaba, ni tan siquiera con el primer robo. Así, en La banda de los jubilados que cantó dos veces bingo queda claro desde el principio que los protagonistas llevan ya bastantes delitos a sus espaldas y, como decía antes, han debido mudarse a Las Vegas huyendo de la policía sueca.
¿Es necesario leer La bolsa o la vida antes de hacerse con un ejemplar de La banda de jubilados que cantó dos veces bingo? En mi opinión, no necesariamente, ya que si bien los libros se continúan, el segundo guarda la suficiente independencia con respecto al primero como para poder ser leído y disfrutado por sí mismo. Otra cosa es que los lectores del segundo decidan ir al primero después o viceversa, por supuesto.
¿Qué vais a encontrar en este libro? Básicamente, a un grupo de jubilados que no se aburre nunca. Los cinco son personas muy activas y con grandes ideas a la hora de cometer delitos. Eso sí: no siempre sus planes salen bien, de ahí que siempre tenga que estar de aquí para allá, recuperando dinero perdido, evitando que les quiten parte del dinero, huyendo de la policía, etc.
La jefa de la banda es Märtha, una mujer cuya imaginación no conoce límites. A su lado encontramos siempre a Lumbreras, un pretendiente con el que tal vez por fin pueda tener la jefa algo más que amistad. Por su parte, Stina va detrás del gruñón de Rastrillo, encaprichado, a su vez, de una vecina pitonisa, ¡aunque no por mucho tiempo!. Después tenemos a Anna-Greta y su risa caballuna. Anna-Greta, la experta en bancos, está enamorada de Gunnar, quien en algún momento del libro se convierte en el sexto componente del grupo.
El libro, además, está plagado de personajes secundarios tan desastroso como los moteros Tompa y Jörgen o los policías Carlsson y Blomberg. Personajes que, por otro lado, les darán mucha guerra a los abuelos ladrones. Las situaciones disparatadas y las salidas airosas están garantizadas.
Las aventuras de los abuelos no parecen tener fin. Nada más empezar a leer el libro, ya les ves tramando algo. Y, por supuesto, nunca sabes cómo van a acabar sus aventurillas. Son todas tan alocadas e impredecibles, que te dejarán sorprendido, y siempre con una sonrisa en los labios.
La banda de jubilados que cantó dos veces bingo, en definitiva, es una novela fresca, entrañable y divertida. La lectura ideal para vacaciones o fines de semana lluviosos. Si además de querer pasar un buen rato en compañía de unos abuelos que se niegan a quedarse aparcados en una residencia oscura y aburrida, quieres conocer cosas de Suecia de una forma amena y novedosa, ¡no te la pierdas!
Cristina Monteoliva

lunes, 7 de septiembre de 2015

Escritores: EXPECTATIVAS VERSUS REALIDAD.

Que no te engañen: todos los escritores soñamos con triunfar. Que todo el mundo hable de tus libros, que tus obras dejen una huella imborrable en sus lectores, que la crítica te respete y que por fin dejes de preocuparte por el estado de tu cuenta corriente. Seguro que te habrás encontrado muchos que te habrán dicho otra cosa. No los creas: aunque no sean consciente de ello, lo que quieren es vivir de lo que escriben.
Está bien, la cosa está muy difícil. Demasiada competencia feroz, demasiadas modas que para muchos de los que escribimos no tiene sentido. Aún así, ¿por qué no podemos soñar con vivir algún día de esto? ¿Acaso no trabajamos tantas horas y tan duro como en cualquier otro empleo? ¿Qué tiene de extraño querer ganar dinero con aquello que haces? ¿Pagar las facturas tiene que estar reñido con el arte?
Los escritores tenemos grandes expectativas que chocan de frente con la realidad. Todos creemos que aquello que estamos escribiendo y que nos gusta tanto, eso que hemos pulido hasta que las ojeras nos han llegado a los dedos de los pies, va a encontrar fácilmente su nicho de lectores. Entonces publicas y sí, tu libro tiene éxito entre tus amigos, conocidos y familiares. Pero, ¿qué hay del gran público? ¿Cómo consigues llegar a ellos cuando tu libro no puede contar con una gran campaña de marketing o no entra dentro de los cánones establecidos por las modas literarias del momento?

Sacas tu libro a la venta y te imaginas a la gente así, dándose de leches por conseguir un ejemplar. ¡Ja! 

Este fenómeno puede suceder ante cualquier libro de cualquier escritor que publique en una pequeña o mediana editorial, incluso con algunos que han llegado a una grande. Pero, sobre todo, se da entre los que hemos optado por la autopublicación. Sin el respaldo de un equipo de prensa o un sello editorial que de vez en cuando haga “algo” por ti, te ves teniendo que hacer publicidad de tu obra a cada segundo en las redes sociales. Los grupos, páginas, foros, están cada vez más saturados de información aportada por autopublicadas, por lo que es cada vez más difícil llamar la atención. Encontrar lugares adecuados, sitios donde la gente al menos lea lo que pones, es una tarea casi imposible.


La gente espera que acabes haciendo esto.

Imposible también se hace encontrar tiempo para escribir tu próxima obra. Y la concentración necesaria. Por no hablar del ánimo. ¿O es que vosotros no pensáis a veces que después de dos o tres obras vuestras que han pasado sin pena ni gloria igual no merece intentarlo? ¿No te da por pensar que por más que lo intentes, por muy buena que tú sepas que es tu obra, no vas a encontrar la manera de conectar con un público mucho más amplio que con anteriores libros? ¿O soy yo la única que se desanima de vez en cuando?
Si te desanimas y lo dejas por un tiempo (un tiempo de descanso, de reflexión de regeneración), no pasa nada. Si te enfadas con el mundo y lo dejas, y de pronto decides que mejor te dedicas a coleccionar sellos, a lo mejor que es que lo tuyo no era verdadera pasión por la escritura.
Me desanime o no, yo no puedo dejar de escribir. He escrito desde que era pequeña y no voy a dejarlo aunque al final solo me lean cuatro personas. Tampoco voy a dejar de creer que algún día podré vivir de esto. Solo es cuestión de cambiar el chip, de no dejar que el agujero negro de la desesperanza y la autocompasión te engulla. Tienes que creer en ti, en lo que haces, en todo el empeño que le pones cada día. Saber que todo trabajo duro al final tiene su recompensa. El camino es largo. No hay que tener tanta prisa. Al final de este túnel, encontrarás la luz.

domingo, 6 de septiembre de 2015

reseña de KOKORO, de Natsume Sōseki

Título: Kokoro
Autor: Natsume Sōseki
Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
Edita: Impedimenta
Páginas: 304
Precio: 19,95 €

¿Qué hace que dos personas se hagan amigas? ¿Los gustos comunes, tal vez? ¿La empatía? ¿O quizá la admiración mutua? ¿Pero cómo se mantiene una amistad cuyos cimientos son débiles, o incluso, imaginarios?, me pregunto tras la lectura de Kokoro, la obra culmen de la carrera de Natsume Sōseki. El libro del que hoy, como ya habréis imaginado, os vengo a hablar.
Principios del siglo XX. Un joven universitario camina por una playa de veraneo. De pronto, ve a un hombre de mediana edad hablando con un extranjero. El hombre de mediana edad despierta la curiosidad del joven. Se acerca a él y se hacen amigos, a pesar de las reticencias del hombre de mediana edad. Y es que, como pronto descubre el joven, el hombre, además de resultarle interesante, supone para él todo un reto. ¿Qué secretos esconde? ¿Por qué no se abre más con él? Y, sobre todo, ¿hasta dónde llegarán con su extraña relación?
Natsomi Sōseki es un autor imprescindible de la literatura japonesa de todos los tiempos. Sus obras, traducidas a un sinfín de lenguas, cobran un nuevo significado a la luz de nuestros días. Kokoro está considerada su novela más importante. Con motivo del centenario de su publicación en 2014, la obra fue reeditada en nuestro país por varias editoriales. Yo he tenido la suerte de revisar la versión tan cuidada que nos ofrece Impedimenta.
Kokoro (corazón en español) es la historia de amistad de dos hombres tremendamente dispares. Por un lado, tenemos al joven sin nombre que busca desesperadamente alguien en quién apoyarse. El joven, a punto de terminar la universidad, se debate entre quedarse en Tokio, ciudad que le atrae muchísimo, o volver con sus padres a su casa en el campo, el sitio donde las obligaciones le esperan. Un día, paseando por la playa, conoce a un hombre que le parece culto y admirable. A partir de entonces, el joven llamará a este hombre Sensei y lo frecuentará todo lo posible con el fin de acercarse cada vez más a él, a pesar de las reticencias de este.
La otra cara de la moneda nos la ofrece el llamado Sensei (maestro), un hombre que apenas sale de casa, que no quiere relacionarse con el exterior y al que no se le conoce oficio conocido. Aunque no quiera admitirlo, la presencia del joven produce un efecto positivo en el alma de este ser misterioso y, en cierta manera, oscuro.
El libro se compone de tres partes claramente diferenciadas, las dos primeras narradas por el joven y la tercera, por el maestro. En la primera parte, conocemos la relación de amistad entre el maestro y el estudiante. Es una parte lenta, en muchos tramos. Hay momentos, incluso, en los que no parece que vaya a pasar nunca nada entre el obstinado universitario y el cerrado maestro. En esta parte, en definitiva, nos damos cuenta de lo difícil que le resulta al universitario llegar al corazón del hombre que admira.
En la segunda parte, el joven se encontrará ante el dilema de seguir en la ciudad o de volver al pueblo. El padre del muchacho cae gravemente enfermo y todo el mundo espera que el joven se haga cargo de la herencia familiar. El joven, sin embargo, tiene otros planes para su futuro. Planes que tal vez no pueda jamás llevar a cabo.
En la última parte, la más esclarecedora y profunda, conoceremos, gracias a una extensa carta dirigida al joven, todo lo que el sensei no se atrevió a contarle a su amigo. La misiva habla de un pasado lleno de sucesos cruciales que marcaron el carácter del maestro, así como su futuro. De dudas, de arrepentimiento, de culpa. Esta es sin duda la parte más conmovedora, la que más da que pensar. La que me hizo entender por qué esta novela es considerada una verdadera obra maestra.
Kokoro es una novela sobre cómo se construye la amistad; pero, sobre todo, es una historia que bucea en temas como los celos, el sentido del deber, la culpa y el peso que los errores tienen sobre nuestro yo presente. Es una obra que comienza de una forma ligera para convertirse poco a poco en una novela profunda, cargada de significado. Una historia inolvidable que recomiendo encarecidamente no solo a los amantes de la literatura japonesa, sino también a todos los que queráis averiguar qué hay más allá de la fachada sombría de una persona culta como el enigmático sensei. Qué se esconde tras la máscara de tu mejor amigo.
Cristina Monteoliva

sábado, 5 de septiembre de 2015

LA RENTRÉE DE LA ORILLA DE LAS LETRAS

Septiembre siempre será para mí un mes de sentimientos encontrados. Por un lado, el cambio de tiempo, los días más cortos y el descenso leve de las temperaturas que suele venir acompañado con un viento (ligero o no) hacen que mi ánimo decaiga. La nostalgia me invade y me pongo a hacer recuento de todo lo que he hecho antes, durante y después del verano. Me doy cuenta de que mi vida sigue más o menos como siempre, y me desespero.
Pero, ¿de verdad no he hecho nada hasta ahora? No, claro que no. Desde enero hasta julio he leído una buena cantidad de libros, me he centrado en la promoción de mis novelas y he comenzado con la escritura de una historia juvenil. En el blog he retomado las entrevistas a autores y he dejado de hablar de cosas que creo que solo me interesan a mí misma. Y aunque todavía no me han llamado para lo del Premio Planeta del 2015, confío en que se acuerden de mí para el del 2016.
Como algunos habréis notado, el blog ha estado poco activo durante el mes de agosto. Soy poco dada a tomarme vacaciones, pero este año ha sido un poco caótico, a nivel personal, y no he tenido tiempo. Ahora toca ponerse al día con todas las reseñas pendientes, ¡y con las lecturas!
Decía antes que septiembre era un mes de sentimientos encontrados para mí. Y sí, me pongo triste. Pero, por otro, la idea del comienzo de un nuevo año literario me hace soñar con nuevos y grandes descubrimientos literarios. Las editoriales ya han empezado a mandar notas de prensa y a promocionar algunos de sus grandes bazas para la temporada otoñal. En cuanto me ponga al día con los libros pendientes, espero poder ofreceros algunas recomendaciones de estos meses. Aunque también voy a estar muy ocupada rescribiendo mi novela. Porque si no escribes, ¡jamás te llamarán para el Premio Planeta, tontuela!
Antes de acabar este post de reentrada del curso literario, me gustaría dar las gracias no solo a las personas que más cercanas que me apoyáis cada día, sino también a todos los que no conozco y que habéis estado mirando el blog últimamente, aunque no hubiera material nuevo. Sin vuestras visitas, esto no tendría sentido.

Dicho esto, ¡felices lecturas otoñales, amigos!