martes, 30 de junio de 2015

NO OS LO VAIS A CREER, PERO...

Antes de seguir con esta entrada, me gustaría disculparme por tardar tanto tiempo en actualizar el blog. La semana pasada estuve bastante ocupada con asuntos personales y no pude dedicarle ni un ratito a las reseñas, las entrevistas o las divagaciones literarias (aunque sí pude leer). A lo largo del verano, aunque la cosa viene calentita, en muchos sentidos, intentaré ser más constante, ¡a ver si lo consigo!
Cosas de trabajar sola, que tú te lo guisas y tú te lo comes. O sea, que tú tienes que tirar para adelante con el carro del blog. A veces pasa que puedes dedicarle más tiempo  a los libros de los demás; otras veces, ves que no llegas a tiempo para publicar los contenidos que tienes en la cabeza y desearías tener un poco de ayuda para poder actualizar más a menudo. Así que sé que muchos no os lo vais a creer, pero desde hace un tiempo echo de menos un poquito, solo un poquito La Biblioteca Imaginaria.



Hace dos años que le di carpetazo a La Biblioteca Imaginaria, un proyecto que duró cinco años. Desde el cuarto año estuve quemada. Muy quemada. Si aguanté un año más fue precisamente por los colaboradores. Durante ese último año, llegué a quemarme más aún, hasta el punto de no poder enumerar las cosas buenas que aquello tenía.
Han pasado dos años y ahora sí soy capaz de ver todo lo bueno que había en aquel proyecto:
-El contacto con un buen número de reseñistas-colaboradores. Era genial intercambiar opiniones sobre literatura, comentar reseñas, etc.
-El mayor caso que hacían editoriales y autores al tratarse de un proyecto mayor.
-La posibilidad de actualizar más a menudo.
¿Podría resucitar La Biblioteca Imaginaria? Bueno, una cosa es que yo eche de menos algunos aspectos de La Biblioteca Imaginaria, y otra bien distinta es que esté dispuesta a trabajar de nuevo 4 horas diarias o más. Tampoco estoy segura de que La Biblioteca Imaginaria sobreviviera a estos tiempos. Me explico: LBI tenía bastantes visitas diarias hace dos años. Pero es que hace dos años no había tantos blogs de reseñas como había ahora. Y luego está el hecho de que yo me he vuelto aún más exigente. En estos momentos creo que sería una pésima coordinadora de reseñistas (serían muy pocos y estarían siempre hartos de mi malhumor). Total, que LBI podría convertirse en…¡un zombi!
Bueno, dejo de daros la lata. Acabo este post deseándoos unas muy felices lecturas veraniegas (no olvidéis ir mirando lo que os voy recomendando) y con este enlace para los nostálgicos de LBI:

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