lunes, 8 de junio de 2015

Entrevista: JUAN RAMÓN BIEDMA

Enhorabuena por haber ganado el II Premio Valencia de Novela Negra con tu obra Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado. ¿Qué se siente al recibir un premio tan importante?
Llega un momento a lo largo de tu carrera en que todo forma parte de una especie de proceso global, así que, aparte de la emoción por la ingente cantidad de personas que se han alegrado sinceramente del triunfo, lo más importante es la sensación de haber dado un paso más, de seguir contando con los medios para difundir tus historias entre la gente.
Todo va en función de la siguiente novela, que en realidad es lo único que importa porque es lo único que existe.

Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado es una novela negra que transcurre en el Londres victoriano. Londres, Inglaterra. Seguro que muchos de tus lectores asiduos se están preguntando lo mismo que yo: ¿en qué momento se te ocurrió sacar a tus personajes de tu adorada Sevilla?
Todo parte de los zoológicos humanos, de los que más adelante hablaremos en profundidad, un suceso propio del siglo XIX y que estuve a punto de situar en Barcelona. Pero Barcelona requiere su propia novela y con el Londres victoriano tenía pendiente una historia donde el malvado fuera el principal motor de la historia, un arquetipo que sólo podía ser el profesor Moriarty, así que terminamos recalando allí.

¿Y por qué una novela de Sherlock Holmes? ¿No lo consideras, tal vez, un poco arriesgado?
Cuando un primer borrador de la novela ya estaba completamente planificada, Sherlock aún no estaba allí. Tenía personajes suficientes para soportar los distintos afluentes de la intriga principal y Moriarty ya contaba con opositores de sobra para dar sentidos a sus maquinaciones, pero el desafío de revisitar una novela misterio del XIX con la libertad de movimientos de nuestros días era un desafío trucado; sólo al incluir a Holmes y encontrar la manera de extraer nuevas facetas del personaje sin alterar su naturaleza tuve la sensación de que el retrato que pretendía llevar a cabo estaba completo.

Aunque en realidad yo no creo que esta sea una novela de Sherlock Holmes. Al fin y al cabo, el detective comparte protagonismo con Moriarty y Cox, entre otros. Por cierto, ¿cuál de tus tres te gusta más como personaje? ¿Te sientes identificado con alguno de ellos?
Sin duda, Moriarty es el centro de la acción, el detonante alrededor del cual se mueven no sólo los otros personajes sino, por un momento, el imperio británico en su totalidad.
El mal, o mejor aún, la maldad, me interesa como concepto cultural y como reflejo de las tendencias más reveladoras del ser humano, así que hacía mucho tiempo que deseaba dedicar una historia al malvado por antonomasia y afrontar el reto de humanizarlo en cada uno de sus movimientos.



¿Por qué crees que los autores de novela victoriana se ocupan tanto de lo que reluce y tan poco de lo que permanece en las sombras?
La figura del detective privado se afianza por la necesidad de los pater familias de que aquella época de contar con un representante de sus intereses que permitiera restablecer el orden y apartar a sus hijos de sus desviaciones sociales y sexuales para devolverlos a su responsabilidades al frente de la industria.
De alguna manera, mi novela responde al deseo de adentrarme en el reverso de esas andanzas que leímos cuando niños, recuperar los escenarios físicos y morales que se nos ocultaron y mostrar unos entramados que el sistema de censura de la época –no olvidemos que la mayoría de los relatos se publicaban por entregas en publicaciones como el Strand con un control creativo férreo- no permitía mostrar.

Hablando de cosas oscuras, ¿qué puedes contarnos de los zoológicos humanos?
Los zoológicos humanos o exposiciones antropozoológicas son una creación de Carl Hagenbeck, tatarabuelo del escritor mexicano Francisco Haghenbeck, un buen amigo que me descubrió su existencia durante una conversación en Gijón hace unos años. Desde el principio me pareció uno de los fenómenos más atroces de los que haya tenido noticia: secuestrar aborígenes para exhibirlos a miles de kilómetros de su entorno habitual para terminar abandonándolos después, asustados y enfermos, me pareció una monstruosidad tan propia del ser humano que debía ser reflejada en una novela.

Zoológicos humanos, leprosos secuestradores de niños, ladrones de tumbas, casas enigmáticas, fotógrafos malditos, verdugos de niños, teatros casi clandestinos… ¿Qué te hubiera gustado meter más en esta novela pero no has podido por la razón que sea?
Verás Cristina, lo que te voy a contar es la primera vez que lo comento con alguien, dentro o fuera de una entrevista: en el plan inicial había un sacerdote español, antiguo capellán del ejército carlista, exiliado en Inglaterra por motivos políticos y que actuaba como una especie de investigador a las órdenes de la pareja de aristócratas; era un personaje muy interesante que suprimí para no romper equilibrios narrativos pero que me reservo para el futuro.

Acabas de volver de Granada Noir, un evento que ha aglutinado a muy buenos escritores de novela negra españoles y a un buen puñado de las mentes más malvadas de este país. ¿Qué te ha aportado, como escritor y lector, este festival?
Los festivales de género negro, además de la posibilidad de compartir experiencias con compañeros de profesión y de dar a conocer tu obra entre los lectores interesados, nos proporcionan la oportunidad de conocer o recordar atmósferas y emplazamientos para situar nuestras tramas. En este caso he podido buscar localizaciones en el Albayzín, que me ha parecido una de las zonas más potencialmente siniestras, intrincadas e interesantes que he conocido en mucho tiempo.
  


¿Crees que escribir novela negra es más difícil que escribir cualquier otro género?
No, cada género tiene sus propias dificultades, y los autores capaces de escribir textos humorísticos que de verdad lo sean o románticos no esperpénticos tienen toda mi admiración.
De lo que sí dispone el policíaco es de una raza de lectores muy especializados en sus reglas y con una gran capacidad de interacción que pueden mostrarse implacables con los novelistas que malogren los elementos de sus obras.

Te has atrevido con perturbados mentales, con zombis y criminales de todo tipo y toda época. ¿Qué nos depara la próxima novela de Juan Ramón Biedma?
La novela en la que estoy trabajando en la actualidad regresa a los barrios más olvidados de Sevilla, regidos por leyes gitanas donde las mujeres que no se han casado a los dieciocho pueden ser repudiadas por su entorno, lugares donde siguen vigentes enfermedades contagiosas que han sido erradicadas del resto de Europa y donde se llama zombis a yonquis sin hogar, que vagan por ciertos barrios sin atención ni recursos de ninguna clase. Como puedes ver, no hay que alejarse mucho para encontrar diversas formas de horror.

Desde luego, si alguien puede encontrar el horror en cualquier parte, ese eres tú. ¡Mucha suerte con esa nueva novela! Y, por supuesto, con Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado.
Muchas gracias por tu tiempo, tus fotos personales y tus respuestas. Espero que pronto publiques esa nueva novela y podamos charlar de nuevo.



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