martes, 30 de junio de 2015

NO OS LO VAIS A CREER, PERO...

Antes de seguir con esta entrada, me gustaría disculparme por tardar tanto tiempo en actualizar el blog. La semana pasada estuve bastante ocupada con asuntos personales y no pude dedicarle ni un ratito a las reseñas, las entrevistas o las divagaciones literarias (aunque sí pude leer). A lo largo del verano, aunque la cosa viene calentita, en muchos sentidos, intentaré ser más constante, ¡a ver si lo consigo!
Cosas de trabajar sola, que tú te lo guisas y tú te lo comes. O sea, que tú tienes que tirar para adelante con el carro del blog. A veces pasa que puedes dedicarle más tiempo  a los libros de los demás; otras veces, ves que no llegas a tiempo para publicar los contenidos que tienes en la cabeza y desearías tener un poco de ayuda para poder actualizar más a menudo. Así que sé que muchos no os lo vais a creer, pero desde hace un tiempo echo de menos un poquito, solo un poquito La Biblioteca Imaginaria.



Hace dos años que le di carpetazo a La Biblioteca Imaginaria, un proyecto que duró cinco años. Desde el cuarto año estuve quemada. Muy quemada. Si aguanté un año más fue precisamente por los colaboradores. Durante ese último año, llegué a quemarme más aún, hasta el punto de no poder enumerar las cosas buenas que aquello tenía.
Han pasado dos años y ahora sí soy capaz de ver todo lo bueno que había en aquel proyecto:
-El contacto con un buen número de reseñistas-colaboradores. Era genial intercambiar opiniones sobre literatura, comentar reseñas, etc.
-El mayor caso que hacían editoriales y autores al tratarse de un proyecto mayor.
-La posibilidad de actualizar más a menudo.
¿Podría resucitar La Biblioteca Imaginaria? Bueno, una cosa es que yo eche de menos algunos aspectos de La Biblioteca Imaginaria, y otra bien distinta es que esté dispuesta a trabajar de nuevo 4 horas diarias o más. Tampoco estoy segura de que La Biblioteca Imaginaria sobreviviera a estos tiempos. Me explico: LBI tenía bastantes visitas diarias hace dos años. Pero es que hace dos años no había tantos blogs de reseñas como había ahora. Y luego está el hecho de que yo me he vuelto aún más exigente. En estos momentos creo que sería una pésima coordinadora de reseñistas (serían muy pocos y estarían siempre hartos de mi malhumor). Total, que LBI podría convertirse en…¡un zombi!
Bueno, dejo de daros la lata. Acabo este post deseándoos unas muy felices lecturas veraniegas (no olvidéis ir mirando lo que os voy recomendando) y con este enlace para los nostálgicos de LBI:

jueves, 18 de junio de 2015

Entrevista: MAITE NÚÑEZ

Maite Núñez lleva años recibiendo premios por sus relatos. ¿Cómo es que hasta ahora no habías publicado un libro con una selección de los mismos?
Pues puede que suene a falsa modestia, pero no me parecía que mis relatos merecieran ser publicados en forma de libro. Algunos de ellos habían aparecido en recopilaciones y alguna que otra revista, y, efectivamente, contaban con el aval –si se quiere decir así- de un premio, pero muchas veces me resulta difícil superar las inseguridades y abandonar esa lacra de la insatisfacción con lo escrito. Necesité que David Aliaga, el coordinador de la colección de Narrativa  Hispánica de la Editorial Base, me asegurara de todas las maneras posibles que el libro era bueno para que empezara a creer que era el momento de publicar.

Volviendo al tema de los premios, ¿qué crees que tienen tus relatos a la hora de llamar la atención de los jurados?
Lo que llama o no la atención de los jurados es tan variable como tantos concursos de relatos pueda haber ahora mismo.  Algunos de mis relatos premiados habían sido ignorados con anterioridad en otros certámenes. Lo que le gusta a un jurado puede estar en las antípodas de lo que valora otro, así que no podría decir. En algunas ocasiones los jurados hacen públicos sus comentarios. Recuerdo que de  “Asimetría” el jurado del V Concurso de Relatos del Diari de Terrassa dijo que era una narración “transgresora, de gran contundencia literaria y buena dosis de humor negro”. De “Reciclaje”, el jurado del VIII Premio de relatos Luis del Val valoró “su frescura y su lenguaje cinematográfico”.  Pero sobre todo intento ser honesta con lo que escribo, no sé si eso es algo que se perciba en lo escrito, intento no ser efectista.

¿Y qué tiene que tener un buen relato para ti?         
Me gusta mucho lo que dice Cristina Cerrada sobre el cuento. Lo define como el arte de lo no dicho, lo omitido. En sus propias palabras, el relato es “el agujero del donut”. A mí me interesa sobre todo el relato que cuenta algo que no está en lo explicado, aquel en el que pese más lo que no se dice que lo que se cuenta.  Para  mí, un buen relato es también aquel que tiene un final consecuente, no de traca. En mi concepción del cuento, un relato es un fragmento de vida y, en este sentido, no tiene final, ni abierto ni cerrado, no acaba nunca, sino que está siempre sucediendo.


El libro se titula Cosas que decidir mientras se hace la cena. ¿Qué cosas decide hacer o no hacer Maite Nuñez mientras se hace la cena?
El título plantea una metáfora significativa respecto del contenido del libro. Para mí las grandes gestas son las que suceden en el ámbito doméstico, las encrucijadas vitales que en ocasiones pasan desapercibidas fuera de nuestras cuatro paredes. El ser humano se enfrenta a continuas  tomas de decisiones en las que no siempre es capaz de dilucidar con facilidad lo que más le conviene .
En este sentido, no soy muy diferente del resto de mortales, así que cada día tengo algo sobre lo que tomar alguna decisión. Las decisiones que tomamos, más o menos acertadas, incluso aquellas que no tomamos, se convierten de alguna forma en el motor  o en el ralentizador de nuestra existencia.


¿Qué tiene de especial lo cotidiano?
Como decía, en el ámbito doméstico suceden, a mi entender, las batallas más importantes. Los objetos o las acciones cotidianas, en mis relatos, creo que catalizan los pequeños dramas domésticos por los que pasamos a diario.
Pero, en el fondo, lo que para mí tiene de especial lo cotidiano es que muchas veces, en estas historias de cocinas y dormitorios, nada es lo que parece. Me gusta decir que estas historias son la punta del iceberg de algo más grande. Si rascamos sobre la superficie de un gesto cotidiano como puede ser el bajar la basura podríamos encontrar infinidad de historias.   
Por otro lado, la soledad, la falta de comunicación, el no aceptar la realidad, el conformismo, la resignación ante la adversidad son algunos de los temas que me preocupan. Y todos ellos, creo, se desatan, tienen su máxima expresión, en el ámbito de lo cotidiano.
        
¿Por qué guardamos todos tantos secretos?
Creo que en la era de Internet cada vez guardamos menos secretos, todo se hace público. Creo que se ha perdido un poco la noción de lo secreto. Sin embargo, sigo pensando que hay cosas que es mejor no contarlas, es el único reducto que nos queda. Tal vez la única verdad posible sea la que no se cuenta.

Tus relatos tienen varios puntos en común. Uno de los temas que se repite es el del cáncer. ¿Te costó abordar este asunto en tus historias?
Sí y no. Sí, porque los cuatro relatos del libro que tocan el tema tienen para mí una fuerte carga emocional. Y no, porque abordarlos fue una decisión expresa. Quise hablar del tema. Y quise hacerlo abordando la enfermedad desde diferentes fases de la misma: la incertidumbre del diagnóstico, el impacto psicológico de una mastectomía, etc.  He intentado no caer en el sentimentalismo ni en el drama. Creo que el tema está tratado en alguno de los cuentos, incluso, con cierto toque de humor negro, con lo que intento quitar importancia a la enfermedad, reirme de ella. No en vano muchas veces escribo para deshacerme de lo que me preocupa o lo que me duele.

Otro punto en común es ese lugar en el que viven muchos de tus personajes, San Cayetano. ¿No se te ha ocurrido escribir un libro solo con esas historias?
Los relatos, en su mayor parte, suceden en San Cayetano, una imaginaria urbanización de casas exentas y con piscina, con barbacoas vecinales, símbolo de la incomunicación que asola a muchos de los personajes. En este sentido, creo que el libro que apuntas ya está escrito, y es este. Por otro lado, creo que también debo mencionar que hay otra localización en estos relatos, que es Londres, que funciona como paraíso imaginado, como un punto de fuga, aquel lugar al que huir, al que tender. En cambio, San Cayetano, que es-como he dicho- un lugar imaginario es aquel en el que ocurren las cosas en el plano de lo real. Y esta dicotomía creo que es más importante que el hecho en sí de que los cuentos tengan un  escenario común.



¿Cuál de estos cuentos te ha costado más a la hora de escribirlo?
Sin duda alguna, Todos los seres queridos. Fue el más costoso de escribir, tanto desde el punto de vista técnico como el emocional. Desde el punto de vista técnico, porque me costó encontrar un argumento que me ayudara al cien por cien a hablar del tema que yo quería. Pasé por diversas historias hasta que encontré que la de la mujer que busca niñera para su hijo era la que mejor se ajustaba a mi necesidad narrativa. En cuanto a las implicaciones emocionales eran, y son,  altísimas. Aunque escribirlo fue una catarsis.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en este libro?
No sé si espero algo. Creo que cada lector puede hacer su propia lectura de estos quince relatos y encontrar en ellos algo a la altura de sus expectativas. En general, me han dicho que son historias que te propinan un puñetazo, que son una aguja que se clava entre las costillas, que hacen daño. Creo que estas historias tienen la capacidad de conectar con el lector. Pero nada de esto es algo que yo me haya planteado de antemano al escribirlas.

Como verás, no soy la mejor entrevistadora del mundo. Seguro que te hubiera gustado que te hiciera otras preguntas. Si tienes algo más que añadir antes de terminar, ¡adelante!
He estado encantada de contestarte. Si puedo, querría añadir que, además de las redes sociales, la única manera en que un libro de una autora poco conocida, publicado por una editorial pequeña e independiente, puede llegar a crecer en lectores es el boca a boca, así que animo a que se lea, pero también a que se recomiende, se regale, en fin, que no muera antes de tiempo.

Como autora de novelas independientes, suscribo totalmente lo que acabas de decir, Maite.

Muchas gracias por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales. Espero que tengas mucha suerte con Cosas que decidir mientras se hace la cena y que pronto te veamos publicando otro libro. 

Reseña de COSAS QUE DECIDIR MIENTRAS SE HACE LA CENA, de Maite Núñez

Título: Cosas que decidir mientras se hace la cena
Autora: Maite Núñez
Edita: Editorial Base
Páginas: 104
Precio: 13,90 €


El verano es tiempo de grandes estrenos cinematográficos. Los grandes estudios nos ofrecerán en estos meses elaboradas tramas con costosos efectos especiales. Querrán que creamos que solo en las grandes pantallas podemos encontrar intriga, emoción, acción. Como si la vida real no estuviera, en sí, llena de montones de grandes y pequeñas historias. Algunas de ellas, cierto es, pasan desapercibidas. Como aquellas que habitan en lo cotidiano, pienso tras la lectura de Cosas que decidir mientras se hace la cena, el libro de Maite Núñez del que a continuación os hablaré.
Cosas que decidir mientras se hace la cena es un volumen compuesto por un total de quince relatos que habitan en lo cotidiano de sus personajes. Ocho de estos nueve cuentos han sido premiados o han recibido menciones de diversa consideración en concursos literarios, lo que ya os puede dar una idea de la calidad literaria que tiene el libro en su conjunto.
El volumen le debe su título al relato con el que da comienzo, Cosas que decidir mientras se hace la cena, una historia que nos habla de lo que perdimos, de lo que no nos hace feliz en el presente y de todo aquello que no sabemos como dejar porque la vida nos asusta. Este primer relato está escrito en tercera persona, al igual que la mayoría de los cuentos que encontraréis en este libro, una voz narrativa que combina a la perfección con las tramas de estas historias.
Otra cosa que tienen en común la mayoría de estos relatos es el sitio en el que tienen lugar: la idílica urbanización de San Cayetano; un lugar donde, sin embargo, nada es lo que parece. Ya que existe un lugar común y personajes que aparecen en más de un relato, si solo nos quedáramos con estos cuentos, podríamos hablar de novela disruptiva. Pero ya que hay otros escenarios, catalogaremos este libro simple y llanamente como libro de cuentos.
Lo cotidiano es un universo fascinante. Miles de cosas distintas pasan por nuestras mentes mientras cocinamos, limpiamos el polvo o tomamos el sol bajo una sombrilla. Gracias a esa amplificación que nos ofrece Maite Núñez de lo que no vemos cuando miramos a los demás, conoceremos nostalgias de amas de casa o de niñas condenadas a vivir la vida de sus madres (Cosas que decidir mientras se hace la cena, Dry Martini); las distintas formas de reaccionar de mujeres y maridos al descubrir que el otro era infiel (Reciclaje, ¿Guardan las cenizas memoria del fuego?, Miopías, Mudanzas), todo aquello que se ocultan por no preocupar a los demás (El plano de Londres, Planes de futuro); las fantasías de ellas y de ellos (En el semáforo, Panorama desde Primrose Hill, Liturgia para mujeres despechadas)…
Especial relevancia para mí tienen los relatos que hablan del cáncer desde distintos puntos de vista (Todos los seres queridos, Asimetría, Pelo, pestañas, cejas y Zona de sombrillas). Aunque todos los relatos de este volumen me hayan aportado algo, aunque todos tengan, en su menor o en su mayor medida, su carga de emotividad, creo que estos cuatro son los más desgarradores y llenos de sentimiento que encontraréis en este libro. Imposible olvidarse de ellos tras su lectura.
No puedo dar por concluida esta reseña sin señalar la importancia de los finales de estos relatos. Y es que si bien los cuentos de otros autores terminan de una forma efectista (a veces, demasiado), los de Maite Núñez lo hacen de un modo mucho más sereno, pero también acorde a las historias que nos cuenta. Estos finales nos vienen a recordar que la vida a veces es así, que se pasa de un tema a otro sin que la línea de división entre el primero y el segundo sea clara. Casi sin darnos cuenta.
Cosas que decidir mientras se hace la cena, en definitiva, es un muy buen libro de relatos realistas que nos habla de la soledad, la incomprensión, los anhelos, la rabia y otros muchos sentimientos que habitan en lo cotidiano. Maite Núñez disecciona la vida de sus personajes para mostrarnos historias que podrían ocurrirle a cualquiera, pero que no por ello dejan de ser extraordinarias. Porque la vida es eso: algo fascinante, algo que puede sorprendernos continuamente. Por eso, amigos, si queréis sorprenderos con buenas historias muy bien escritas, pero a la vez aptas para todo tipo de lectores, no dejéis de asomaros al universo de Cosas que decidir mientras se hace la cena.

Cristina Monteoliva


miércoles, 17 de junio de 2015

Reseña: MELANIE, de M.R.Carey

Título: Melanie
Autor: M. R. Carey
Traducción: Manuel Mata
Edita: Minotauro
Páginas: 416
Precio: 18,95 € / 8,99 €


¿Es posible escribir algo original dentro del universo zombi? ¿Acaso escribir una novela de zombis no consiste siempre en seguir el mismo guion cambiando, si acaso, un poco los personajes y las situaciones? ¿Qué impide que un buen autor se decida a darle una vuelta de tuerca al género para ofrecer un poco de lo que los fans tradicionales quieren y otro poco de los que ansiamos cosas más originales? Ofrecer algo como Melanie, por ejemplo, la novela de M.R. Carey que vengo hoy a comentaros.
Cada mañana, Helen Justineau acude a su puesto de trabajo como profesora. Su aula no está en un colegio, sino en un bunker. El bunker está muy vigilado por soldados. Y sus alumnos no son niños como todos los demás. Y es que estos niños son muy inteligentes, pero necesitan estar atados a sus sillas. Si por algún momento los niños se desataran, podría ocurrir algo terrible. Casi tan terrible como el cariño que siente Melanie, la niña más inteligente de toda la clase, por su profesora, la señorita Justineau. Un cariño que hará posible la libertad de ambas más allá del bunker, de la terrible y peligrosa enfermedad de Melanie y de todos los obstáculos que encontrarán en su camino de huida.
Perdonadme si la que yo he escrito no os resulta especialmente clara. Es difícil escribir una sinopsis cuando te parece tan fácil destripar en ella la trama de una novela. Espero que al menos os sirva de algo, ya que la contraportada del libro tampoco os va a aportar más información con respecto a la historia, solo os va a dar un buen puñado de buenas opiniones de medios importantes. En la web de la editorial, sin embargo, sí que encontraréis una breve sinopsis. Os invito a que la busquéis. Ya veréis como no es muy diferente de la que yo os he escrito (o sea, que, por suerte, no desgrana lo mejor de la trama, cosa que sería una verdadera pena).
¿Qué puedo decir de Melanie sin destrozaros las expectativas? En primero lugar, tal y como anuncia la portada de este volumen, que esta es una novela de zombis. Un thriller, para más señas. Así que si te gustan los zombis y la intriga y estás buscando uno bueno con el que pasar parte del verano, sigue leyendo esta reseña.
También os puedo contar que Melanie es una niña inteligente, pero potencialmente peligrosa, que vive junto a otros niños con su mismo problema en un bunker del ejército de Gran Bretaña. Todos los días, Melanie y los otros niños asisten a clase. Como decía antes, una de las profesoras es Helen Justineau, una mujer carismática. Helen es la profesora favorita de Melanie, prácticamente una figura materna para la niña. Esta conexión entre ambas será fundamental durante toda la novela.
Muchos autores de novelas de zombis se ocupan mucho en escribir escenas de acción con mucha casquería y poco en dar vida propia a sus personajes. Este no es el caso de M. R Carey, reconocido escritor británico de ficción y cómic. Así, Carey, además de ofrecernos escenas llenas de tensión, nos perfila personajes tremendamente ricos en matices con los que es fácil empatizar en algún momento (incluso con los malos de la historia).
Aunque lo cierto es que ningún personaje le hace sombra a Melanie, esa niña inquieta, inteligente, cariñosa y meticulosa que busca su lugar en el mundo. Ni siquiera su querida señorita Justineau, siempre tan valiente, lo consigue. Melanie es el verdadero motor de esta historia, la pieza que le da sentido a una trama que desemboca en uno de los mejores finales que he leído últimamente. Imposible olvidarse de ella, por mucho que pase el tiempo tras la lectura de esta excelente novela.
Las novelas clásicas de zombis constan de varios elementos que se repiten: el ataque de los infectados, la huida de los supervivientes y la muerte progresiva de los actores hasta que solo quedan unos pocos de ellos. Melanie tiene estos elementos, pero también otros que la hacen diferente a otras obras que he leído antes: la explicación de la propagación de la enfermedad zombi, la existencia de los niños especiales, los otros enemigos que encontrarán los supervivientes en su camino…Sin olvidarnos de algo fundamental: la calidad literaria que le otorga M. R. Carey, muy de agradecer en estos tiempos de novelas de género escritas muy a lo loco.
El resultado de esta magnífica combinación no solo es una novela original, sino también algo realmente emocionante y adictivo ya no solo para los amantes de las novelas de muertos vivientes, sino para todo aquel lector interesado por las buenas obras de ciencia ficción con un poco (o un mucho) de terror. Es por ello que pienso recomendar encarecidamente la lectura de Melanie a todos mis amigos, ¡y también a ti!

Cristina Monteoliva




lunes, 8 de junio de 2015

Entrevista: JUAN RAMÓN BIEDMA

Enhorabuena por haber ganado el II Premio Valencia de Novela Negra con tu obra Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado. ¿Qué se siente al recibir un premio tan importante?
Llega un momento a lo largo de tu carrera en que todo forma parte de una especie de proceso global, así que, aparte de la emoción por la ingente cantidad de personas que se han alegrado sinceramente del triunfo, lo más importante es la sensación de haber dado un paso más, de seguir contando con los medios para difundir tus historias entre la gente.
Todo va en función de la siguiente novela, que en realidad es lo único que importa porque es lo único que existe.

Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado es una novela negra que transcurre en el Londres victoriano. Londres, Inglaterra. Seguro que muchos de tus lectores asiduos se están preguntando lo mismo que yo: ¿en qué momento se te ocurrió sacar a tus personajes de tu adorada Sevilla?
Todo parte de los zoológicos humanos, de los que más adelante hablaremos en profundidad, un suceso propio del siglo XIX y que estuve a punto de situar en Barcelona. Pero Barcelona requiere su propia novela y con el Londres victoriano tenía pendiente una historia donde el malvado fuera el principal motor de la historia, un arquetipo que sólo podía ser el profesor Moriarty, así que terminamos recalando allí.

¿Y por qué una novela de Sherlock Holmes? ¿No lo consideras, tal vez, un poco arriesgado?
Cuando un primer borrador de la novela ya estaba completamente planificada, Sherlock aún no estaba allí. Tenía personajes suficientes para soportar los distintos afluentes de la intriga principal y Moriarty ya contaba con opositores de sobra para dar sentidos a sus maquinaciones, pero el desafío de revisitar una novela misterio del XIX con la libertad de movimientos de nuestros días era un desafío trucado; sólo al incluir a Holmes y encontrar la manera de extraer nuevas facetas del personaje sin alterar su naturaleza tuve la sensación de que el retrato que pretendía llevar a cabo estaba completo.

Aunque en realidad yo no creo que esta sea una novela de Sherlock Holmes. Al fin y al cabo, el detective comparte protagonismo con Moriarty y Cox, entre otros. Por cierto, ¿cuál de tus tres te gusta más como personaje? ¿Te sientes identificado con alguno de ellos?
Sin duda, Moriarty es el centro de la acción, el detonante alrededor del cual se mueven no sólo los otros personajes sino, por un momento, el imperio británico en su totalidad.
El mal, o mejor aún, la maldad, me interesa como concepto cultural y como reflejo de las tendencias más reveladoras del ser humano, así que hacía mucho tiempo que deseaba dedicar una historia al malvado por antonomasia y afrontar el reto de humanizarlo en cada uno de sus movimientos.



¿Por qué crees que los autores de novela victoriana se ocupan tanto de lo que reluce y tan poco de lo que permanece en las sombras?
La figura del detective privado se afianza por la necesidad de los pater familias de que aquella época de contar con un representante de sus intereses que permitiera restablecer el orden y apartar a sus hijos de sus desviaciones sociales y sexuales para devolverlos a su responsabilidades al frente de la industria.
De alguna manera, mi novela responde al deseo de adentrarme en el reverso de esas andanzas que leímos cuando niños, recuperar los escenarios físicos y morales que se nos ocultaron y mostrar unos entramados que el sistema de censura de la época –no olvidemos que la mayoría de los relatos se publicaban por entregas en publicaciones como el Strand con un control creativo férreo- no permitía mostrar.

Hablando de cosas oscuras, ¿qué puedes contarnos de los zoológicos humanos?
Los zoológicos humanos o exposiciones antropozoológicas son una creación de Carl Hagenbeck, tatarabuelo del escritor mexicano Francisco Haghenbeck, un buen amigo que me descubrió su existencia durante una conversación en Gijón hace unos años. Desde el principio me pareció uno de los fenómenos más atroces de los que haya tenido noticia: secuestrar aborígenes para exhibirlos a miles de kilómetros de su entorno habitual para terminar abandonándolos después, asustados y enfermos, me pareció una monstruosidad tan propia del ser humano que debía ser reflejada en una novela.

Zoológicos humanos, leprosos secuestradores de niños, ladrones de tumbas, casas enigmáticas, fotógrafos malditos, verdugos de niños, teatros casi clandestinos… ¿Qué te hubiera gustado meter más en esta novela pero no has podido por la razón que sea?
Verás Cristina, lo que te voy a contar es la primera vez que lo comento con alguien, dentro o fuera de una entrevista: en el plan inicial había un sacerdote español, antiguo capellán del ejército carlista, exiliado en Inglaterra por motivos políticos y que actuaba como una especie de investigador a las órdenes de la pareja de aristócratas; era un personaje muy interesante que suprimí para no romper equilibrios narrativos pero que me reservo para el futuro.

Acabas de volver de Granada Noir, un evento que ha aglutinado a muy buenos escritores de novela negra españoles y a un buen puñado de las mentes más malvadas de este país. ¿Qué te ha aportado, como escritor y lector, este festival?
Los festivales de género negro, además de la posibilidad de compartir experiencias con compañeros de profesión y de dar a conocer tu obra entre los lectores interesados, nos proporcionan la oportunidad de conocer o recordar atmósferas y emplazamientos para situar nuestras tramas. En este caso he podido buscar localizaciones en el Albayzín, que me ha parecido una de las zonas más potencialmente siniestras, intrincadas e interesantes que he conocido en mucho tiempo.
  


¿Crees que escribir novela negra es más difícil que escribir cualquier otro género?
No, cada género tiene sus propias dificultades, y los autores capaces de escribir textos humorísticos que de verdad lo sean o románticos no esperpénticos tienen toda mi admiración.
De lo que sí dispone el policíaco es de una raza de lectores muy especializados en sus reglas y con una gran capacidad de interacción que pueden mostrarse implacables con los novelistas que malogren los elementos de sus obras.

Te has atrevido con perturbados mentales, con zombis y criminales de todo tipo y toda época. ¿Qué nos depara la próxima novela de Juan Ramón Biedma?
La novela en la que estoy trabajando en la actualidad regresa a los barrios más olvidados de Sevilla, regidos por leyes gitanas donde las mujeres que no se han casado a los dieciocho pueden ser repudiadas por su entorno, lugares donde siguen vigentes enfermedades contagiosas que han sido erradicadas del resto de Europa y donde se llama zombis a yonquis sin hogar, que vagan por ciertos barrios sin atención ni recursos de ninguna clase. Como puedes ver, no hay que alejarse mucho para encontrar diversas formas de horror.

Desde luego, si alguien puede encontrar el horror en cualquier parte, ese eres tú. ¡Mucha suerte con esa nueva novela! Y, por supuesto, con Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado.
Muchas gracias por tu tiempo, tus fotos personales y tus respuestas. Espero que pronto publiques esa nueva novela y podamos charlar de nuevo.



Reseña de TUS MAGNÍFICOS OJOS VENGATIVOS CUANDO TODO HA PASADO, de Juan Ramón Biedma

Título: Tus magníficos ojos vengativos cuanto todo ha pasado
Autor: Juan Ramón Biedma
Editorial: Lengua de Trapo
Páginas: 438
Precio: 19,50 €


La época victoriana está de moda, en parte por el movimiento steampunk, en parte por las novelas de corte romántico que acaban convertidas en películas o series de televisión. Estas historias suelen ofrecer algunas visiones de la parte oscura de aquellos tiempos, normalmente de forma amable, aunque lo que más se saque a relucir sea la elegancia y la riqueza. Y lo curioso es que, tal y como señalaban muchos autores coetáneos a esta época en sus cuentos y novelas, aquel mundo estaba lleno de perversión, oscuridad, ambientes malsanos y futuros imposibles. Si queréis conocer esa realidad siniestra, lo mejor es que os hagáis con un ejemplar de Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado, la novela de Juan Ramón Biedma ganadora del II Premio de Valencia de Novela Negra.
Mes de abril, 1981. La niebla tóxica cae sobre la ciudad de Londres mientras muchos padres asustados se preguntan qué habrá sido de sus pobres hijas secuestradas. Algunas de esas niñas son de origen humilde; cuatro de ellas, sin embargo, pertenecen a las familias con más poder del todo el Reino Unido. Como la hija de Lord Canciller, cuya madre, Rambalda, hará cualquier cosa por recuperar. Incluso contactar con Cox, un antiguo amante caído en desgracia que se dedica a robar los objetos de los difuntos directamente de sus tumbas. En Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado no solo acompañaremos a Cox en esta aventura, sino también a Moriarty y a Sherlock Holmes en sus propias pesquisas, el primero por encontrar a un compinche desaparecido; el segundo, por atrapar al primero y detener así la ola de crímenes que asola el país. ¿Conseguirán los tres sus objetivos?
Sherlock Holmes es el detective victoriano por excelencia. Sus aventuras han inspirado a cientos de lectores y escritores a lo largo de más de un siglo. Muchos, incluso, se han atrevido a inventar nuevas aventuras para este fascinante investigador. Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado es, en parte, una de estas novelas; aunque no puede decirse que sea exactamente “una novela de Sherlock Holmes”.
Me explico: Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado parte de El problema final, el enigmático relato de sir Arthur Conan Doyle. Juan Ramón Biedma monta toda una novela alrededor de este relato, el cual encontramos en cursiva a lo largo de la narración. El texto está narrado en primera persona por un doctor Watson que solo aparece de esta forma en la novela, por lo que no se le puede considerar ni siquiera un personaje secundario, sino más bien un actor testimonial. Por otro lado, aunque Sherlock Holmes sí aparece, y mucho, en la obra, su papel, a mi modo de ver, es más de secundario que de protagonista, y eso que él quiere resolver está a la vista del lector casi desde el principio. Digo más: en esta obra, Cox, el ladrón de tumbas, y Moriarty, el gran malvado, se comen al personaje de Sherlock Holmes (no literalmente, claro). O, al menos, así lo he sentido yo durante la lectura.
Creo que los que hayáis leído a Biedma en más de una ocasión entenderéis mi punto de vista. Vosotros sabréis, habréis entendido tan bien como yo, que a Biedma no solo le gustan los malvados, los canallas, los miserables, sino también que se le dan muy bien. Porque lejos de tratarlos como la escoria que para muchos son, Biedma los humaniza. Se mete en su pellejo y nos los muestra en todas las dimensiones para que entendamos por qué hacen lo que hacen y qué les mueve a hacerlo. Que en algún momento ellos fueron como nosotros pero que la vida no fue tan generosa con ellos. Que no les quedó más remedio que ser los malos de la historia para que pudieran vivir los buenos.
Todo esto, además, lo hace Biedma con elegancia, señalando las partes más sucias solo cuando lo requiere el texto, no de forma gratuita y sin sentido.
Como decía hace un rato, esta novela consta de tres tramas principales que engloban las respectivas búsquedas por los bajos fondos londinenses de Cox, Holmes y Moriarty. Estas tramas, a su vez, se ramifican en un sinfín de subtramas que mantendrán al lector bien atento, no vaya a ser que se pierda algo. En ellas encontraremos monjes moribundos, ladrones de tumbas, cementerios de prostitutas, verdugos de niños, contaminación atmosférica a nivel del suelo, teatros con espectáculos espantosos, fotógrafos perturbados, matones, enfermos de lepra, habitantes de sociedades ideales en decadencia, huelgas de coches de caballos, los primeros coches a motor, casas de arquitectura extraña… Tantas y tantas cosas que garantizan el asombro del que se enfrente a las páginas de esta novela.
Si hay algo que destaque entre tanto elemento espantoso, eso es el zoológico humano. De hecho, tal y como dice Juan Ramón Biedma en la sección de agradecimientos, la idea inicial de esta historia nació tras el conocimiento del autor de la existencia en el pasado de un zoológico así en Londres. Una vez más, la realidad supera a la ficción.
Otra curiosidad: el título, Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado, es el último verso de un poema de Oscar Wilde que podréis leer nada más comenzar el libro (Impressions de théatre, concretamente).
No podría acabar esta reseña sin mencionar dos cosas que me han encantado: el principio y el final del libro. Dos escenas perfectamente dibujadas que podrían funcionar por sí solas como relatos independientes, pero que a la vez son tan imprescindibles a la hora de quedar atrapados en el oscuro universo de Biedma. Simplemente brillante.
Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado es, en definitiva, una novela de género negro cargada de misterio, aventuras, emoción y una pizca de amor. Juan Ramón Biedma combina a la perfección una serie de increíbles elementos para crear una novela siniestra de atmósfera envolvente, trepidante y perversa que hará las delicias tanto de los amantes de la buena novela de crímenes como de aquellos interesados por el mundo victoriano en todos sus aspectos. Una obra redonda que no deberías dejar escapar.
Cristina Monteoliva

miércoles, 3 de junio de 2015

¡LIBRO GRATIS!

El pasado 15 de mayo del presente año 2015 tuvo lugar en Almuñécar la presentación del libro colectivo Crónicas sexitanas. 

     Crónicas sexitanas, este libro publicado por la Asociación Literaria Voces, recopila un buen puñado de relatos escritos por igual número de escritores dedicados a la ciudad de Almuñécar. Los géneros son variados, así como los estilos que encontraréis en este volumen. 

     El libro incluye mi relato La cabra montés, el cual dí a conocer en este blog no hace mucho.

     Aunque Voces publica cada año una revista literaria, la falta de medios económicos ha hecho que el libro de este año se publique solo en formato digital (en pdf, concretamente). Podéis descargarlo de forma totalmente gratuíta en el enlace que a tal efecto ha habilitado en su blog el escritor sexitano Francisco Javier Martín: 






martes, 2 de junio de 2015

Reseña de DOCTOR ZIBELIUS, de Jesús Ferrero

Título: Doctor Zibelius
Autor: Jesús Ferrero
Publica: Algaida
Páginas: 256
Precio: 18 € / 9,99 € (epub)


Dicen que querer es poder y, hasta la fecha, todo lo que el ser humano se ha propuesto crear, prácticamente lo ha hecho. Digo “prácticamente” porque todavía quedan unas cuantas barreras por salvar. Aunque quién sabe en el futuro. La ciencia y la tecnología avanzan a pasos agigantados, y lo que era impensable hace un par de décadas, hoy en día es una realidad. Pero, ¿qué me decís de los trasplantes de cuerpo entero? ¿Creéis que puedan llevarse a cabo algún día? Con un doctor que desea con toda su alma realizar uno con éxito: así es cómo empieza Doctor Zibelius, la novela de Jesús Ferrero ganadora del VII Premio Logroño de Novela.
Juan Antonio Zibelius heredó de su padre la pasión por la medicina y un cuaderno con los grandes descubrimientos de su progenitor; no así su gusto por las relaciones sexuales desenfrenadas extramaritales. Tras largos años de formación, por fin Zibelius se ve listo para llevar a cabo su gran proyecto: el trasplante de cuerpo humano. El destino hará que pronto encuentre en su camino dos donantes sanos y perfectos para tal cometido. ¿Conseguirá el doctor que su proyecto se lleve a cabo con éxito? ¿Se sentirá Zibelius satisfecho con los resultados? ¿Y qué consecuencias tendrá el experimento tanto en el doctor como en sus pacientes?
A primeros de 2015 todos los medios se hicieron eco de la increíble noticia: Sergio Canavero, un reputado neurocirujano italiano, afirmaba tener los medios necesarios para conseguir el trasplante total de cuerpo. Pocos días antes, casualmente, imaginaba yo una historia en la que hay un trasplante de este tipo. Investigando sobre el tema, me di cuenta de que mucho antes de mis elucubraciones mentales y la noticia de Canavero, Jesús Ferrero había escrito una novela sobre trasplantes totales de cuerpo. ¡Y la historia había ganado un premio! Enseguida supe que tenía que leer dicha obra.
Aunque Jesús Ferrero nos cuenta lo más importante de la infancia y la juventud de su doctor Zibelius, el grueso de la trama se concentra en la madurez del protagonista en los locos ochenta españoles. Será en esta época tan colorista y desenfadada cuando Zibelius encuentre dos individuos perfectos para su experimento. No desvelo nada si digo que a nivel médico todo sale bien. El mayor problema lo encontramos a la hora de reconectar psíquicamente el cuerpo de un donante con la cabeza de otro. ¿Conseguirá el nuevo individuo adaptarse a su nueva condición? ¿Y si esa nueva condición es mucho más favorable que la que tenía antes de la operación?
Pero, ¿quién es este doctor Zibelius? Desde luego, un ser muy peculiar. Marcado por ciertas escenas que vio de niño y por el destino de sus padres, Zibelius crece como un hombre con un solo objetivo: el trasplante de cuerpo. Aunque le pretenden hombres y mujeres, Zibelius se muestra como un ser totalmente asexual. Tiene amigos, sí; pero muy poca empatía. Y, aun así, no deja de resultar fascinante desde el punto de vista literario. Él es, sin duda, el alma de esta novela sórdida, sarcástica, irónica, inquietante, pero, sobre todo, tremendamente macarra y divertida que intenta dar una versión disparatada a la par que real de un tema tan controvertido como el trasplante de cuerpo.
¿Y qué podemos decir de los personajes secundarios? No mucho, puesto que no quiero destriparos la trama. Solo lanzaré un par de datos: en esta novela hay un extraño círculo amoroso que acaba de una forma muy original.
Doctor Zibelius, en definitiva, es una buena obra con la que pasar un rato divertido a la par que profundizamos en temas morales y éticos de plena actualidad en el 2015. Estoy segura que tanto si estás al tanto del tema de los trasplantes de cuerpo como si no, pero te gustan los científicos locos y lo oscuro que invita a la reflexión, esta novela te va a gustar. ¿Lo comprobamos?
Cristina Monteoliva