domingo, 19 de abril de 2015

Sobre ferias del libro y gente que no lee (breve reflexión)

Este fin de semana estoy un poco triste. Vosotros diréis “¿y cuándo no estás tú triste?”. Sí, vale. Yo casi siempre estoy entre triste, melancólica y deprimida. Pero este fin de semana tengo un motivo serio para estar triste: la Feria del Libro de Granada ha comenzado y yo no podré ir. ¡Ni siquiera he mirado el programa de este año por no ponerme más triste! Tan cerca y tan lejos en mis posibilidades, amigos. Y lo que es peor: ¡es la primera vez en muchos años que no acudo a esta cita! Solo de pensarlo, lógicamente, me pongo triste.

Estamos en primavera, la época ideal para las ferias del libro. Hay más luz, se supone que es más probable que haga buen tiempo y la gente se anima a salir a la calle para acercarse a los puestos de estas ferias. Muchas aprovechan para organizarse coincidiendo con el 23 de abril, Día del Libro. Ya sabéis que en Barcelona es un día aún mucho más especial. Sant Jordi es todo un evento anual que reúne a numerosos autores y lectores.  La gran fiesta del libro, sí señor. ¡Otra cosa que me pierdo este año! Aunque, bueno, como a Sant Jordi no he ido nunca, me pica un poco menos.


¿No veis un fallo garrafal en el párrafo anterior? No hay premio para que el que lo adivine (una es así de rata), solo la satisfacción de saber que tienes ojo de halcón. Para sacaros de dudas, os lo digo: en el párrafo anterior he hablado de autores y lectores. ¿Lectores? ¿Todos los que van a Sant Jordi o a cualquier feria del libro son lectores? Muchos imagino que ese día fingirán serlo. Alguno puede que compre un libro para regalar o incluso, ¡ojo!, para quedárselo. Estos últimos se llevarán el libro a casa, unos días después se preguntarán por qué lo compraron (ay, esos impulsos de comprador compulsivo) y lo dejarán en un rincón olvidado por siempre jamás. 

Nosotros, los lectores, conocemos los beneficios de la lectura: la posibilidad de vivir aventuras sin salir de casa, el mayor desarrollo intelectual de la persona (con todo lo que ello implica), el momento de relajación, la vía de escape de problemas… Probablemente los no lectores también hayan escuchado estas razones alguna vez. Entonces, si saben que leer es bueno, ¿por qué no lo hacen?

Bueno, algunos sí lo hacen. Mirad si no lo que ha pasado con la moda de “Cincuenta sombras de Grey”, un libro que ha leído mucha gente que hasta entonces no leía (pero que muchos de los que leemos libros en cantidades industriales no vamos a leer). Me pregunto, sin embargo, si después estas personas habrán seguido leyendo. Espero que sí, que no sea que estén muchos esperando a que llegue otro libro de moda para plantarse en el sofá a vivir aventuras inventadas por otros.

Los libros de moda llegan a muchas personas, sí; pero no a todo el mundo. Siempre queda gente que, a pesar de las tentaciones a su alrededor, sigue sin leer. Y nosotros empecinados en que lean, oye. ¡No estaremos contentos hasta que todo el mundo en este país lea!
 
La pregunta es: ¿cómo demonios haces para que alguien que no lea quiera hacerlo? Pues mira, a ciencia cierta, yo no lo sé. Siempre me digo que para toda regla hay una excepción, y para la gente que no le gusta leer, también tiene que haber al menos un libro. El libro no va a ser genérico (ya sabemos que estas personas pueden resistirse a las modas). Para averiguar qué libro le interesaría, habría que conocer muy bien al individuo, sus gustos y motivaciones. Una vez que tuviéramos los suficientes datos en mente, podríamos sugerirle una serie de títulos.
¿Creéis que conseguiríamos así que esas personas leyeran? No soy una persona especialmente optimista (más bien todo lo contrario). Me gusta pensar que sí. Aunque, ¿se convertirían en lectores asiduos? 
En fin, mejor lo dejamos aquí. Que la última pregunta la contesten desde Cuarto Milenio. Mientras tanto, queridos amigos, si vais a las ferias del libro de vuestra zona, ¡pasadlo bien! ¡Y no os olvidéis de celebrar como se merece el Día del Libro! 
Por cierto, esta es la entrada 200 de este blog. Si has llegado hasta el final, o sea, si estás leyendo esto, ¡muchas gracias! Y si además miras este blog de vez en cuando, ¡muchas, muchas más gracias!

2 comentarios:

  1. Copio desde Facebook:

    Pedro Berenguel Nieto:

    200 entradas? Buah! De nada baby y creo que debería linkearte un ratillo a ver. Respecto a la manera de conseguir que la gente lea... en ocasiones basta con que se empiece por cómics o revistas.
    Mi mujer no leía mucho hasta que le dejé leer Memorias de una Geisha. Se lo pasó tan bien que se convirtió en una lectora voraz.

    Conocer al posible lector es muy importante si queremos que le pique el gusanillo. Muchas veces empezar por El Quijote o Moby Dick (Dios... Moby Dick... casi me muero leyendo ese libro) o incluso los Pilares de la Tierra (¡Oh no un ladrillo, no lo describas... noooooooooooooo!) y tal pues tira mucho para atrás.

    Además hay gente con mucho complejo. Saben que no saben y prefieren seguir así porque aprender se le hace muy cuesta arriba por no decir que en su entorno puede estar mal visto que sepan leer o que lean mucho.

    Y para terminar no olvidemos esta corriente juvenil cada vez más potente con aroma estadounidense (¿dije aroma? Quise decir tufo...) de que el que estudia es un empollón, un pringao, un rarito, que lo que mola es ser transgresor, alcohólico, follar a los 13 años y ser imbécil en general.

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  2. Sobre lo que dice Pedro Berenguel, le añado un "pero": Lo primero es que mola beber, ser transgresor y follar cuando eres un adolescente, y eso no quita por ningún lado que te guste leer o seas alguien inteligente (y por norma general el líder de esos grupillos hormonados suele ser un intelectual en su intimidad). Rechazar las normas sociales es un error. Si la gente ahora lee menos es por la simple razón de que ahora hay mil ofertas de ocio que antes no existían. En los 80' solo existía la tv, en los 90' tv o videojuegos y ahora... internet.
    Soy escritor, no pasa nada por que se lea menos (aunque quemaría con un lanzallamas a toda la "cultura del gimnasio" ) debemos adaptarnos y luchar por nuestros ideales sin hipocresía. Y lo digo yo que no vendo casi nada.
    saludos y felicidades por esos 200.

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