jueves, 2 de abril de 2015

Reseña de AVENIDA DE LA LUZ, de María Zaragoza

Título: Avenida de la Luz
Autora: María Zaragoza
Edita: Minotauro
Páginas: 320
Precio: 18,95 € / 9,99 € epub2

Bajo las calles de Barcelona existió hace décadas un próspero centro comercial llamado Avenida de la Luz del que, hoy en día, solo quedan algunos (y escasos) vestigios (una tienda de la cadena Sephora, unas bonitas columnas…). Hubo un tiempo, sin embargo, mucho antes de que el lugar cayera en la más oscura de las decadencias, en que se pensó ampliar el centro comercial, creando así la Ciudad de la Luz. ¿Por qué no se realizaron las obras? ¿Y si se llevaron a cabo pero hubo que darle carpetazo al proyecto por misteriosos motivos? ¿No te gustaría conocer qué hubiera podido pasar en ese caso? De esto y mucho más va Avenida de la Luz, la nueva novela de María Zaragoza de la que hoy os hablaré.
El abuelo de Pere, Hermenegildo, ha vuelto a desaparecer. La primera vez que lo hizo estaba trabajando en la ampliación de la Avenida de la Luz, unas obras que jamás llegaron a terminarse. Hermenegildo, Herme, se esfumó en la nada para volver a aparecer diez años después contando asombrosas historias. Pere sospecha que el abuelo Herme ha vuelto a la Avenida de la Luz por algún extraño motivo y aprovecha su cita con un grupo de exploración urbana formado en internet para buscarlo. A los jóvenes adultos les acompaña Xurxo, el pequeño hermanastro albino de Pere, un chico sin duda especial (más allá de su problema de pigmentación dérmica). Todos juntos se adentrarán en las entrañas del centro de la ciudad condal sin saber que en las profundidades de la urbe hallarán mucho más que una aventura inocente.
El misterio puede esconderse en cualquier lugar, especialmente en aquellos sitios que vivieron un pasado espléndido antes de caer en la más terrible de las decadencias. Esos lugares que pasan desapercibidos para muchos, precisamente por el aspecto ruinoso en el que se encuentran actualmente, nos fascinan a otros tantos. No es de extrañar, por tanto, ya no solo que se escriba sobre ellos, sino que además se creen grupos para explorarlos. Así es cómo comienza esta historia: con una reunión en el metro de Barcelona de un grupo muy heterogéneo de exploradores urbanos con ganas de saber qué pasó con las obras de la Ciudad de la Luz y, de paso, buscar al abuelo de uno de ellos, Pere.
Pere es un chico tímido que se parece físicamente a Jared Leto y que lee novelas de aventuras durante las clases de Derecho en la Universidad. Su padre volvió a casarse cuando murió su madre. La nueva esposa vino acompañada de un misterioso niño albino, Xurxo, del que enseguida se encariñó Pere. Como su padre y su madrastra han salido la noche que queda con los otros chicos del grupo de exploración urbana y no hay nadie a quien pueda dejar al niño, Pere se lleva con él a su hermanastro sin saber lo peligrosa que puede resultar esta decisión.
Xurxo, el niño albino, tiene ciertos poderes especiales que ni él mismo sabe controlar. Como podréis suponer, esos poderes serán decisivos durante la fabulosa, a la vez que siniestra, aventura que va a vivir junto a Pere. Aunque Xurxo, en realidad, no es el único con poderes. O al menos, no es el único al que le han pasado cosas de esas que no hay manera de explicar en nuestro mundo. Pero sigamos con los personajes, que son, junto a la enigmática Ciudad de la Luz, la esencia misma de esta novela.
El siguiente que os nombraré es William, el chico inglés experto en exploración de lugares misteriosos que está con la beca Erasmus en España. Will parece el más serio, el que mejor puede controlar sus emociones. Sin embargo, el chico perdió hace dos años a su novia, y solo acordarse de ella puede ser terrible.
Uno de los personajes más atrayentes del grupo es Adela, la bruja vestida de blanco. Adela es una cazadora de fenómenos paranormales sin miedo alguno. Hasta que conoce la Ciudad de la Luz, por supuesto.
El trío madrileño lo componen Arturo, el atleta que de niño fue un gordito amargado; Bea, la chica de las gafas grandes que tanto disfruta modificando muñecas del tipo blythe; y Laura, la sensata e inseparable amiga de Bea que pronto se fijará en Pere.
El amplio elenco de esta novela coral lo completa Hermenegildo, más conocido como el abuelo Herme, un personaje con un misterioso pasado y quien, involuntariamente, mete a los chicos en un verdadero aprieto.
Hay muchos aspectos que hacen de esta una estupenda novela. Como, por ejemplo, la buena descripción psicológica de los personajes; algo fundamental, por otro lado, a la hora de entender cómo se desarrolla la historia. La narración no solo se centra en el presente de los personajes, sino que nos lleva a conocer el pasado de ellos cada vez que la trama lo exige. Pasado y presente llegan a fundirse en distintos momentos de la historia, como si ciertas cosas estuvieran condenadas a repetirse. Como si las pesadillas fueran realidad.
Avenida de la Luz está llena de buenas y bastante heterogéneas (¡arriba la Montiel!) referencias tanto literarias como musicales y cinematográficas. Y de series de televisión, por supuesto. Atentos los fans de doctor Who, El ministerio del tiempo o de la saga de victoriana de Félix J. Palma, porque seguro que esta novela también os va a encantar.
Imagino que llegados a este punto habrá quedado claro que esta es una obra que mezcla terror y ciencia ficción. Lo que supongo que no sabréis es que para que el universo fantasmagórico de la Ciudad de la Luz esté realmente completo debemos contar con una serie de elementos, algunos clásicos (como las referencias de las que antes os hablaba), otros novedosos (no pondré ejemplos para no arruinar la sorpresa). Todos ellos se combinan entre sí para dar algo nuevo, para reinventar el género de terror en nuestro país.
Y lo que es aún mejor, amigos: María Zaragoza es una escritora experimentada que escribe ya no solo con una prosa ágil, sino también con una gran calidad literaria. ¿Qué más se le puede pedir a una buena novela?
Avenida de la Luz, en definitiva, es una novela de terror, ciencia ficción y aventuras intensa, emocionante y sorprendente que va a hacer las delicias de todos los amantes de los tres géneros, tanto por separado como unidos, a partir de ahora. Una muestra más de que en nuestro país se pueden hacer grandes cosas, ¡a veces mucho mejores que las que vienen de fuera! Así que, amigo lector, no te lo pienses: hazte ahora con un ejemplar de Avenida de la Luz y descubre un lugar fascinante, unos personajes estupendos y, tal vez, tus propios miedos. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva 

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