jueves, 18 de septiembre de 2014

Dedicado a los seguidores de LA BIBLIOTECA IMAGINARIA


Hace tiempo que anuncié en el blog de La Biblioteca Imaginaria, www.labibliotecaimaginaria.blogspot.com, que el proyecto quedaba concluido y que, por tanto, ya no publicaríamos más reseñas y entrevistas allí. Me consta, sin embargo, gracias al panel de control de blogger, que la bitácora sigue siendo visitada, lo que me da por pensar que todavía hay mucho nostálgico suelto que hecha de menos el trabajo que allí realizábamos. Para todos aquellos, GRACIAS, y una pequeña sorpresa:
¿Lo habéis abierto ya? ¡Efectivamente, es la antigua web de La Biblioteca Imaginaria! Esta, www.labibliotecaimaginaria.es,  duró cuatro años. Finalmente decidí dejar de pagar el dominio en esa plataforma y la web se cerró. Yo pensaba que todo se había perdido, pero un amigo, Sergio Martín Planas, me mandó el enlace que os puse arriba, ¡creo que con toda la información de esos cuatro años!
La Biblioteca Imaginaria fue un buen proyecto, pero demasiado agotador para compaginarlo con trabajo fuera de casa y el de escritora de mis propias obras de ficción. El último año me resultó tan pesado, que durante mucho tiempo después no quería ni pensar en lo que había dejado atrás.
Por supuesto, todo aquello tuvo sus cosas positivas. Gracias al proyecto, conocí a reseñistas, editores y autores. También leí mucho, muchísimo. Por entonces tenía más tiempo y podía dedicarle más a todos los libros que me llegaban. Libros muy variados, puesto que por entonces las editoriales no tenían aún restricciones para mandar ejemplares de prensa (o, al menos, no tantas como ahora). Eran tiempos, además, en los que percibía que la gente apreciaba más el tipo de trabajo que hacían mis compañeros y yo misma. Eso, sobre todo, es lo que hecho de menos.
No, no debería quejarme. Yo solita decidí meterme en la aventura de crear un espacio en principio solo mío (ojo, que si me da por ahí, puedo cambiar las normas), para tener más tiempo, actualizar cuando realmente pueda y no tener que lidiar con tantas gestiones. Era consciente de que la unión hace la fuerza, y la desunión da más trabajo a la hora de captar la atención de los seguidores. Lo que no sabía, eso sí, es que los gustos de los lectores iban a variar tanto como lo han hecho en los últimos tiempos.
¿Qué haría si volviera a abrir La Biblioteca Imaginaria? Lo primero, ser mucho más selectiva, en todo. Mucho más exigente, empezando por mí misma, por supuesto, pero también con los contenidos. Lo segundo, intentar no cargarme con tanto trabajo (delegando un poco y no sintiéndome comprometida a reseñar esto o lo otro). Y lo tercero… No, lo tercero no lo he pensado. Pero ya lo haría el señor Látigo por mí (mi verdadera mano derecha).
En fin, amigos, gracias por seguir La Biblioteca Imaginaria, La orilla de las Letras y todos los proyectos tanto de los colaboradores como míos. En este medio o en cualquier otro, espero seguir dándoos guerra durante mucho tiempo.

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