miércoles, 9 de julio de 2014

Y una vez más, todo comienza en verano.

Aunque el calendario dice que el año empieza en enero, para mí, desde hace unos años, es el verano lo que marca el final y el comienzo de todo.
No voy a aburriros con mis problemas. Solo sabed que los tengo, y que en cierta manera ellos han determinado la falta de actividad de este blog en los últimos tiempos.
Otra cosa que me ha animado bien poco a escribir con más regularidad ha sido el tema de las visitas, escasas, que este espacio recibe. Por supuesto, sabía que estando yo sola aportando material en un nuevo proyecto, no iba a tener los mismos seguidores que cuando llevaba La Biblioteca Imaginaria. Allí éramos muchos trabajando, lo que aportaba variedad y reseñas de muchos tipos de libros. Con el tiempo conseguimos muchos seguidores fieles, y llegar a nuevos autores y lectores tampoco parecía costar tanto. No éramos los más visitados, en definitiva, pero la cantidad de asiduos a la web era muy aceptable.
Al principio intenté suplir esa falta de variedad de puntos de vista con variedad de artículos (en La Biblioteca Imaginaria solo publicábamos entrevistas, reseñas y noticias; aunque el espacio de noticias lo suprimí mucho antes de que la web desapareciera): entrevistas, reseñas, temas literarios con comentarios no solo míos sino también de los amigos de Facebook, especiales sobre autores… Hasta una novela empecé a escribir por capítulos en este espacio, ¡fíjate tú por donde! Lo único que me ha faltado ha sido hacer juegos malabares. O hacer lo que se lleva ahora para tener seguidores en los blogs: ¡sorteos, sorteos y más sorteos!
Pues sí, por lo visto, hoy en día, si tienes un blog literario y quieres que te sigan, lo único que tienes que hacer es un sorteo tras otro indicando una serie de pasos en Facebook. Personalmente, no lo veo mal; yo misma hice un amago en Facebook de hacer uno (con mis propias reglas. No cuajó la cosa, no). Lo que no acabo de entender es que esa táctica de consiga que la gente se haga seguidora de los blogs, de verdad de la buena. Porque yo soy de las que me apunto a un sorteo de una web y luego no la miro nunca más. Y como yo hay mucha más gente.
Otra cosa que no llego a entender, independientemente de las visitas, es la proliferación en sí de los blogs literarios, así, en general. ¿Cómo es que de pronto a todos nos ha dado por los libros? ¡Pero si en España cada vez se lee menos!
Abro algunos de estos blogs a menudo. Me entristece comprobar que en muchos de ellos se limitan, durante buena parte del tiempo, a copiar las sinopsis de las editoriales y sus notas de prensa. Con respecto a las reseñas, la mayor parte del tiempo no me entero de lo que dicen, pues me da por ir corrigiendo mentalmente lo escrito. Por supuesto, yo no soy perfecta y a veces cometo errores (a veces, o constantemente). Pero después de tantos años escribiendo y corrigiendo textos ajenos creo que puedo decir que antes de publicar una reseña, todos deberíamos darle un buen repaso al texto.
En fin, creo que este artículo me está quedando muy largo. Lo único que voy a añadir antes de terminar es que voy a intentar escribir unos cuantos artículos en lo que queda de mes (julio), aunque no puedo asegurar que vuelva a coger un ritmo regular. Sigo intentando centrarme en mi labor como escritora, y como ya me he dado cuenta de que lo que digo por aquí interesa a pocos, tampoco es que me vaya a desvivir, ¿no os parece?
Si alguien está interesado en este blog, recordad que ahora es www.laorilladelasletras.blogspot.com
Gracias a todos los que han leído esto y feliz verano. Y recordad: todo libro malo que caiga en vuestras manos este verano, os servirá para matar medusas en la playa. 

3 comentarios:

  1. Primera visita a tu blog y primer comentario. Con respecto a la proliferación de blogs literarios, creo que una de las razones principales es la posibilidad de conseguir libros gratis, algo que se agradece mucho cuando eres un lector compulsivo con escaso presupuesto.

    Ahora bien, aciertas de pleno cuando dices que muchos de esos blogs se limitan a copiar sinopsis y, con suerte, añadir un par de comentarios personales. En cuanto a la redacción de las reseñas, hay un blog en concreto (en el cual colaboraba hace tiempo) cuyo responsable ha llegado a publicar frases dignas de figurar en una antología del disparate. Por lo tanto, comprendo perfectamente tu indignación ante las carencias a la hora de escribir de ciertos reseñadores.

    Lo que a mí me molesta de verdad es que las editoriales, en su mayoría, no parecen fijarse en la mayor o menor calidad de las reseñas. Es como si se dieran por satisfechos con la "publicidad" que se les hace, sin pensar en ningún momento que la forma en la cual se critica una obra (cuando existe tal crítica, porque en el blog al que he hecho referencia anteriormente teníamos prohibido hacer reseñas negativas, aunque el libro fuera una castaña) debería cumplir unos mínimos de forma y contenido.

    En fin, no te doy más la brasa. Seguiré pasándome por aquí.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Ante todo, muchas gracias por tu comentario. Paso en seguida a contestarte:

    Efectivamente, para un lector compulsivo, lo de recibir libros gratis es algo estupendo. ¡Y además libros que son novedades editoriales! Yo nunca hubiera leído tanto si no me hubiera hecho reseñista. Ya sé que las bibliotecas están para algo, pero siempre he sido de comprarme los libros que quería leer. Y, claro, con mi economía, como mucho podía comprarme dos o tres al año.

    Ahora bien, si recibes un libro, lo lees y decides escribir una reseña, tómatelo como un trabajo que hay que hacer lo mejor posible. Las reseñas literarias son un género literario en sí. Algunas son tan buenas, que superan literariamente al libro del que hablan.

    Con respecto a las editoriales, me temo que la mayoría solo se fijan en las visitas que tengan los blogs. Algunas de ellas han dejado de mandarme libros diciéndome claramente que para tener ese privilegio mi blog debía de alcanzar un número bastante alto de seguidores. Otras me han dicho que no tenían ejemplares de prensa de ningún tipo, pero luego he visto que se los mandaban a otros blogs. Imagino que esas editoriales lo que miran también es la popularidad del sitio.

    ResponderEliminar
  3. Me temo que tienes razón. Pero las editoriales deberían comprender que número de visitas y valor del blog no tienen por qué ir de la mano, al igual que hay innumerables libros que son superventas pero carecen de calidad literaria.

    ResponderEliminar