jueves, 27 de marzo de 2014

¿Merece la pena pensar que alguna vez (algunos) viviremos de la escritura?

Hace mucho que no acabo una novela, a pesar de tener un buen número comenzado. Cada vez que llego a la página 100 de la historia de turno (más o menos), me atasco y me deprimo. Lo del atasco puede tener solución;  lo de mis depresiones literarias recurrentes, creo que por ahora, no tanto.

¿Que qué es lo que me entristece? Fácil: pensar en volver a buscar editoriales, en esperar como una tonta respuestas que no llegan, en conformarme con contestaciones del tipo “escribes bien, pero…”.  Me desanimo, llego a pensar que nada de lo que haga será suficiente, por mucho que me esfuerce, por mucho empeño que le ponga. No veo salida y entonces… Entonces se me ilumina una bombillita en la cabeza, se me ocurre una historia que “puede que las editoriales no rechacen porque parece que la cosa podría ser más comercial” y me pongo a ello. Hasta que me vuelvo a atascar, vuelvo a pensar en los rechazos editoriales, etc, etc.
Hace poco pensé: “Bueno, pues como ya te ha fallado la fe en los concursos y estás cansada de tocar tú misma en las puertas de las editoriales para ser rechazada cuán testigo de Jehová, ¿por qué no lo intentas con un agente? Vale que hay algunos un tanto impresentables, pero, ¿y si lo intentas y sale uno bueno?”

Vale, hasta ahí, todo bien. La tonta de la Cris con las esperanzas puestas en algo, funciona mejor. Hasta que, por supuesto, ¡las esperanzas se van al traste al enterarse la misma tonta que los agentes hoy en día están menos por la labor de contestar que las editoriales! Y no es que lo sepa por una persona, sino por varias.

Entonces, si me pongo a acabar una novela, ¿qué? Porque lo de autoeditar está muy bien para obras puntuales y si lo que quieres es simplemente publicar. Pero si tu sueño es vivir de la escritura, es normal que quieras llegar a una editorial “tradicional” en un momento dado, escalar peldaños y quizá, puede que quizá, llegar a cobrar algo así como un sueldo por lo que escribes en un momento de tu vida…

Otra cosa: cierto es que conozco casos de gente que ha llegado a las editoriales grandes o a los agentes importantes de forma casi milagrosa. Pero, ¿me pasaría algo así a mí? No, claro que no. Pero si luchando tampoco…


En fin, amigos (los tres o cuatro que vais a leer esto), voy a ver si me despejo un rato después de soltaros mis patéticos pensamientos y escribo algo. Y a ver si no me atasco más, aunque me siga deprimiendo. Mucho.  

1 comentario:

  1. Te he leído con atención, amiga Cris y, aunque no soy tan prolífico como tú, comparto tu punto de vista al cien por cien.

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