viernes, 7 de marzo de 2014

LA AVENTURA DE LA AUTOEDICIÓN I: Hola, me llamo Cristina Monteoliva y he autoeditado un libro.

Hola, me llamo Cristina Monteoliva y he autoeditado un libro. Lo digo levantándome de la mesa, ante vosotros, todos ante vuestras pantallas, como el que dice, “hola, soy fulanito de tal y soy alcóholico/drogadicto/comprador compulsivo/adicto a los adivinos de la tele”. Porque lo de ser autoeditado todavía mal visto en ciertos círculos literarios. ¿Por qué? Empecemos por el principio.

Seguro que alguno de los que leáis esto en algún momento sois lo que se dice “un escritor novel que aún no ha publicado”. Seguro que alguno también, como me pasó a mí en su día, pensará que llegar a las editoriales es complicado, pero no imposible; que el que busca encuentra, pero que perseverando, se consiguen las cosas. Seguro que también muchos de vosotros pensará que eso de la autoedición es para perdedores, impacientes o perdedores impacientes, y que seguro que esos libros autoeditados no han sido publicados por editoriales convencionales porque no valen un pimiento (y que, por supuesto, lo vuestro vale al menos tres pimientos, qué digo, ¡seguro que son más de 100!).

Pongamos por caso que alguno de vosotros os da entonces por haceros reseñista de libros (ajenos, por supuesto. Lo de reseñar libros propios es el colmo) y creer que porque poco a poco has ido haciendo contactos con las editoriales, los jefazos de ahí arriba, o al menos la persona que lee manuscritos, os tendrá un poquito en cuenta cuando le mandéis vuestro hijo literario. ¿Qué pasaría si de pronto, sí, os hicieran cierto caso, pero, desde luego, no pudiérais llegar a tantas editoriales como pensabais? ¿Y si después de tener la cortesía de leerse vuestra obra maestra las editoriales os contestan aquello de “está muy bien escrito, pero…”?


Yo creo que llegados a este punto, cualquiera empezaría a impacientarse un poco y a bajar un poco el listón. Porque, ¡oh, sí, he olvidado decirlo!: vosotros empezaríais con las grandes editoriales, seguiríais con las medianas y, llegados a este punto que os digo, empezaríais a considerar publicar en la primera cosa con pinta de editorial que se os presentara por delante. ¿Qué no? Encuéntrate en el caso, y luego me cuentas. Yo lo único que voy a decir para acabar este primer artículo sobre la autoedición, en el que en realidad no he tocado para nada el tema, es que, os lo creáis o no, ES MEJOR AUTOEDITAR QUE EDITAR CON EDITORIALES DE LAS QUE NO ENCUENTRES BUENAS REFERENCIAS. 

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