sábado, 29 de marzo de 2014

LA AVENTURA DE LA AUTOEDICIÓN: EL QUE ESPERA, SE DESESPERA

Vuelvo a daros la tabarra con la autoedición, todavía con cuestiones previas, siempre para que lleguéis a tener claro por qué la gente llega a la conclusión de que a veces es mejor autoeditar que otra cosa. Concretamente hoy os hablaré de las esperas con las editoriales.

El otro día una editorial de las gordas publicó en twitter algo así como “¿Todavía no sabes cómo mandarnos tu manuscrito?”, y ponía en link a la página de su web donde lo explican. A mí esto me resultó muy gracioso. Porque sí, yo también pensaba antes que cuando las editoriales grandes ponían estas páginas informativas no lo hacían sólo por quedar bien, sino que de vez en cuando fichaban a alguien nuevo. Con el tiempo, y con un poco menos de ingenuidad, sin embargo, me di cuenta de que no vas a obtener respuesta de la gran mayoría de las editoriales grandes (ojo, que no digo de todas. Siempre hay alguna que contesta), a no ser que tengas un agente o alguien muy cercano a estas editoriales te recomiende (cosa que cada vez se da menos. La cosa está chunga para todo el mundo, y mejor tampoco poner en un compromiso a nadie, ojo).

Yo mandé mi manuscrito a editoriales de todo tipo, desde grandes hasta muy pequeñas, pasando por las muy dudosas. Algunas contestaron rechazando mi manuscrito, otras me ofrecieron cosas dudosas y una gran mayoría no contestaron nunca.

Tengamos una cosa clara, que es ésta: hay que entender que una editorial que no ha solicitado tu manuscrito no conteste. Ellos igual han puesto un email de contacto en su web, pero no han dicho que acepten manuscritos. O igual explican claramente que sólo aceptan ciertos manuscritos, y nosotros nos empeñamos en mandar los nuestros, que no se ciñen a las normas. La cosa es que a veces también pasa que las editoriales reciben tu manuscrito, te dicen que “ya te contestaremos” y te quedas mirando el techo durante un año, dos, tres… ¡Y la respuesta nunca llega! Dentro de este caso y similares, se pueden dar todo tipo de casos anecdóticos. Como, por ejemplo, que tú les escribas y ellos con condescendencia te digan un “pero tenga usted paciencia. Le contestaremos. Nosotros contestamos a todos los escritores” (lo que no te dicen es que tardan como 50 años, ¿no?).

Así que cuando te cansas de esperar a que las cincuenta editoriales que te faltan en la lista te contesten, cuando ya no sabes qué hacer, entonces igual piensas en la autoedición como salida para una obra que te niegas a dejar en un cajón.
Dicho esto, y aunque parezca un sinsentido, cuando acabe mi última novela, también puede que la mande a las grandes, a ver si esos emails que ponen ahora sí que funcionan bien… O por reirme un rato de mí misma, no sé.





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