martes, 18 de marzo de 2014

EL DÍA EN EL QUE ME CANSÉ DE VER LIBROS ESCRITOS POR FAMOSOS Y MIS NIVELES DE MISANTROPÍA ALCANZARON UN RÉCORD HISTÓRICO

Lo bueno de que no te lea casi nadie es que puedes decir lo que te salga de la peineta. Y si me da la gana de decir que hoy el mundo literario-comercial me tiene de muy mal humor, pues lo digo y punto.

Sí, de muy mal humor. Hoy no tengo ganas de mostrarme optimista ante lo obvio, de creer que hay más allá de lo que hay. ¿Que qué demonios me pasa? Pues que otro personaje mediático, otra persona que trabaja en televisión, ha sacado libro al mercado, y esto se pasa ya de castaño a oscuro. ¡De castaño a oscuro! Vale que a un presentador le dé por escribir un libro, vale. Pero que les dé por lo mismo a todos, y en el mismo año, y que los libros los publiquen las editoriales grandes… ¡Vamos, vamos, vamos! Vaya, que ni optimismo ni leches, que algo huele a podrido en Dinamarca y más en el mundo de los bestsellers.

Bestsellers, sí. Porque si algo está claro es que los libros de los mediáticos van a ser grandes ventas en breve. Y, uy, qué casualidad, pero si dentro de un mes es el día del libro, y ya mismo las grandes ferias del libro de España…

Vale, me estoy ya desviando del asunto: mediáticos, bestsellers y calidad literaria. Porque a mí lo que me preocupa de verdad es eso, la calidad literaria. La misma que sospecho que se va a ver cada vez más resentida sí, oh qué casualidad, de pronto todo el mundo de la tele publica. Y no sólo lo creo yo, sino también mucha más gente. Gente mucho más entendida que yo y que escribe estupendos artículos sobre cómo está el patio de las grandes ventas en España. Personas como José Luis Ibáñez Ridao, cuyo excelente artículo me dio a conocer ayer mismo el escritor Eduardo Laporte. Vale que en él no se habla concretamente de autores mediáticos, pero, por favor, no dejéis de leerlo:


¿Lo habéis leído ya? ¿Sí? Vale, bien. Pues os digo lo que pienso yo tras su lectura:

-         La calidad de los bestsellers ha bajado en España, no así en otros países. Como prueba de ello, tenemos montones de buenas novelas que traducen al español editoriales tal vez no tan grandes, obras que a algunos nos hace recobrar la esperanza en la humanidad (aunque en España no vendan tanto como en sus países de origen, todo hay que decirlo también).
-         En España en realidad siempre ha habido bestsellers cutres. No olvidemos las novelillas rosas baraticas y las del oeste. Todas cortadas por el mismo patrón, y mira lo que gustaban.

-         Si la calidad de la escritura sigue decayendo, ¿a dónde vamos a llegar?

-         ¿Cabe esperar que algún día los libros geniales sean los más vendidos o eso sólo puede ocurrir en un universo paralelo?

En fin, dejo de daros la vara con este asunto. Ahora me voy a escribir mi novela preguntándome para qué me preocupo tanto por darle profundidad a los personajes, credibilidad a la trama, momentos para que el lector reflexione y una sintaxis totalmente coherente cuando lo que verdaderamente me hace falta es conseguir salir en la tele para que una editorial se fije en mí. Y después, a dejar de preocuparse por cómo está escrito todo. Mientras la gente lo compre…


2 comentarios:

  1. Si lo piensas mucho es deprimente, ahí está el caso de David Cantero, que ni siquiera es periodista (empezó de cámara) y escribe novelas sobre Japón que venderá a miles... sin haber estado en Japón (dice, eso sí, que ha visto muchas películas y leído muchos cómics).

    La cosa ahora no es escribir una novela buena. Eso es lo más fácil. Hay que presentar un programa en la tele y a partir de entonces hablamos...

    jejej, por suerte, quedan otros resquicios, pero vamos...

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    1. Ésa es la cuestión: que pararse a pensarlo, es muy, pero que muy triste. Sobre todo por toda esa gente que se lo curra día a día, que se mata buscando editorial y sólo encuentra rechazo (y, a veces, ni eso).
      Y con respecto a los resquicios, parece que cada vez van quedando menos en este país, por culpa de la crisis, la falta de interés, etc... En fin... Mejor pensamos en otra cosa...
      Muchas gracias por tu mensaje, Eduardo.

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