domingo, 1 de diciembre de 2013

OT, un relato de VÍCTOR CASSINI

Jesús Vázquez miró a las cámaras fijamente y dijo:
- ¡Qué ganas teníamos de verle! ¡Qué ganas teníamos de tenerle con nosotros! Este programa se hace siempre por y para vosotros, así que, ante las insistentes peticiones de la audiencia y de Rafa Cano………. con vosotros, por primera vez en Operación Triunfooo: ¡¡¡¡Ricardoooooo Aaarjonaaaa!!!!
Se hizo una pausa y se encendieron de golpe los 40000 watios de los focos del plató para darle paso al cantante. En esa pausa, se escucharon los tímidos aplausos de un público extrañado y cogido por sorpresa, entre los que se pudo escuchar a través de los micrófonos de ambiente frases como: “¿Quién ha dicho que es?”; “Ah, es el cantante de los Mojinos Escozíos”; “¿Ese no sale en Rebeldes?” o “¡Qué piercing más molón llevas, Jonathan!”.
Ricardo apareció pisando fuerte sobre el escenario mientras gran parte del auditorio aprovechaba para enviar sms con vistas a salvar a sus triunfitos preferidos o para descargar politonos con lo último de King África.  Iba ataviado con camisa negra, vaqueros, zapatillas de deporte, gafas oscuras y un gorro. Acompañaba al conjunto una barba de varios días. Su actitud denotaba ese aire de seguridad de quien está acostumbrado a desenvolverse en los platós. O tal vez el de un ingenuo que desconoce lo que le espera.  
Jesús, que ni tan siquiera por fotografía se había tomado la molestia de conocer al cantautor antes del programa, comenzó a dar muestras de un inusitado interés por el recién llegado cuando lo vio ante él y le dijo:
- Mmmm, Ricardo, ¡qué bueno tenerte aquí! Ven, que esta noche, con toda esta belleza hispana por testigo, España y Guatemala se van a fundir en un fuerte abrazo…
Mientras decía esto, caminaba rápidamente hacia él con los brazos abiertos y las manos plenas de deseo.
Ricardo, que había podido coger al vuelo un brillo de lascivia en los ojos del presentador, le esquivó casi instintivamente, yendo Jesús a abrazarse con el pie de micro.
Después de esta accidentada presentación, y mientras Noemí Galera se afilaba la lengua, Jesús le indicó al cantante que se sentara junto a él en el sofá.
- Bueno, Ricardo – comenzó mientras le acariciaba suavemente el muslo derecho a la vez que el maestro seguía con desconfianza las trazas de su mano, - ¡qué bueno tenerte aquí!
-Sí, bueno, - respondió apartando discretamente la pierna- me divertí mucho visitando la casa…
-Hablando de casa, os informamos, querido público, que a partir de mañana, en todas las oficinas de B B Ubre A, podéis conseguir la hipoteca DUPLO. La única pensada para vosotros, jóvenes que buscáis vuestro primer hogar. La única del mercado que funciona, como indica su nombre, con el Euribor multiplicado por dos y, lo mejor de todo, no os lo perdáis, con un redondeo al alza de 5 puntos. Sólo las primeras 10000 parejas que lo soliciten podrán beneficiarse de esta magnífica oportunidad -. Bien, amigo Ricardo –continuó-, vendrás dispuesto a dármelo todo, - sugirió, traicionado por su subconsciente, mientras con una pose sensual y sin el más mínimo recato miraba las zonas más prohibidas del maestro…
Sintiéndose virtualmente desnudo, el guatemalteco dudó unos instantes antes de contestar.
-Esteee, claro, en esta gala…
Sacando de debajo del tresillo un cartapacio infame, el presentador miró seductor a cámara:
-Hablando de galas, ya está a la venta el último número de la revista de OT, y de regalo, el CD con las canciones de nuestra última gala. Y, como regalo de excepción, hemos añadido el mayor éxito de este verano: nuestro insuperable Batuka Mix. Y girándose de nuevo hacia Ricardo, entornó los ojos, apretó ligeramente los dientes y masculló insinuante:
-Bueno, guerrillero, ¿cómo estás entre nosotros?
Un aliento de hormonas desbocadas golpeó con fuerza el rostro de nuestro amigo, quien, seguro de su procedencia, aprovechó para apartarse un poco más y contestó:
-Sí, sí, muy a gusto…
-A gusto te iba a dejar yo…- masculló. -  Pues nada, ponte de pie, que ha llegado la hora.
-¿Qué hora pues? – preguntó sorprendido.
-La hora de escuchar el veredicto de nuestro jurado.
-Pero, ¿no voy a cantar?
-Tú ya has cantado bastante, ahora a callar. Damos la palabra a Risto. Con su sabio, implacable e inapelable juicio musical.
Risto, para quien no lo sepa, viene a ser un híbrido entre Eugenio, la Señorita Rottelmeyer y el Dr. House. Es decir, la mezcolanza perfecta entre seriedad, severidad y mala baba. Lo más destacable de su aspecto era una media barba, gafas oscuras y pose de proxeneta de salón recreativo. Se mecía en su asiento como adormilado, mientras el brazo izquierdo le colgaba descuidadamente sobre el respaldo. Miraba despreciativo a Ricardo cuando empezó a hablar:
-Vamos aclarando el panorama, chaval. Dices en tu coplilla no sé qué de arruinarnos el momento. Pues mira por donde, a mí me has arruinado la noche. Ese ritmillo de “ra-ta-tan-tán” es más propio para ir fustigándose en la Semana Santa de Algeciras, vamos, para ir con la Cofradía de la Virgen del Mayor Dolor. ¡¡Que por poco me arranco por saetas, coño!! Quítate el complejo de cantante. Tienes cero en actuación. Tu temita no me convence: no te compro. Para mí, tú no eres un producto. Así que por mí, puedes ir llenando la maleta….pero tú, al contrario que la chica de la canción, no la vacíes.
Jesús, que era plenamente consciente de las duras críticas tanto como del buen cuerpo de Ricardo, aprovechó un descuido de éste para aproximarse y acariciarle la melena para consolar…..., bueno, para consolarse. El cantante, distraído, se dejó hacer por unos segundos antes de darse cuenta y propinarle un seco manotazo.
- Y es que en tu dúo con Chenoa,- prosiguió Risto, -te has dejado eclipsar por ella. Está muy por encima de ti. Te ha borrado de la canción. Deberías aprender de ella si quieres llegar a ser algo. De lo contrario, eres historia, tío.
Así que vamos a dejar tu permanencia en manos de la audiencia.
-Bueno, Ricardo,… -comenzó Jesús.
-Ah, y otra cosa.
-Dinos, Risto.
-¡¡¡Iluso!!!
-Pues nada, ya has oído. Pero no te vengas abajo. El jurado es duro, pero lo es por vuestro bien, para que así…
-No, no, si no pasa nada, - le interrumpió Arjona- de hecho, me ha dado ideas para una nueva canción.
- Ah, ¿Sí? ¿Y cómo la llamarás?
- “Gafas negras en el culo”.
- Bueno, bueno, ¡¡bandido!!….. Vamos a ver,  ¡¡Cándido, el otro nominado, baja a reunirte con nosotros!!
Cándido era un chaval de Cádiz que durante su actuación había cometido el grave error de descalzarse y bailar en redondo moviendo la cintura con las piernas zambas a ritmo de rumba mientras con una mano hacía como que se recogía una invisible falda y con la otra estiraba el dedo índice tal y como hubiera hecho la mismísima Lola Flores. El resultado había sido vistoso, lo malo de la cosa es que lo había hecho mientras cantaba una balada de Marc Anthony, el esclavo favorito del clan Stefan. Lo había hecho, se excusaba él, para expresar la fusión de las culturas, pero la explicación no le había valido de nada. Nominación fulminante sin derecho a repesca.
Cándido bajó la escalinata de dos en dos, se abrazó a Ricardo y, golpeándose luego en el pecho con el puño mientras le caía un lagrimón por la mejilla, le dijo:
-Ozú, pisha, ereh de lo mejón. Tío, joé, cago´n tó, te quiero musho, musho, chavá. Tengo toh tuh dihco, “La bahbacoa”, “El negro no pué”… Pa mí eh jun orgullo ehtá aquí con un campeón como tú. Quiiilo, quillo, quiiiilo, ¿eh?…Paze lo que paze, tira p´alante, mohtruo…. – Y, con los brazos levantados, balanceando las caderas hacia adelante y hacia atrás en un gesto que quería parecer sensual, le cantó pletórico escupiéndole a la cara: -Bailemo er Bimbó, Bimbó….
Ricardo ya no se enteraba de nada. Sobre todo porque sus nociones sobre la pronunciación del andaluz profundo eran más bien escasas, a lo que había que añadir que desconocía la discografía de Giorgi Dan…Bueno, simplificando, diríase que des-co-no-cí-a a Giorgi Dan. Entonces vio cómo un celoso Jesús apartaba discretamente a Cándido fuera de plano, y mirando a la cámara decía:
-Pues nada, ya sabéis, para salvar a Arjona, mandad un sms poniendo “Salvar Pingüinos” al 5557. Tenéis exactamente 60 minutos. Vaya, parece que ya tenemos aquí el sobre con el resultado de las votaciones. – Y, susurrando a la azafata, añadió: - A ver si la próxima vez se nos nota menos el tongo, leñe.
A continuación, abrió el sobre y sentenció:
-La audiencia ha decidido, que quien debe continuar su reclusión, estooo su formación en la academia seaaaa…………………¡¡¡Cándido!!!
Y así, mientras Cándido zapateaba por bulerías, una azafata empujó a Ricardo hacia una puerta, mientras los participantes entonaban esa melodía tonta con avaricia:
“Adelante por los sueños que nos quedan, adelante por los sueños que quedan por venir…”
Y así se fue cerrando la puerta del plató, dejando al de Guatemala encerrado en un oscuro zulo. Lo siguiente que vio fue abrirse por el otro extremo del cuchitril una puerta de doble hoja. Mientras lo cegaba una brillante luz, se escuchó una voz femenina que decía:
-Y la puerta de Gran Hermano se abre para…..¡¡Ricardo Arjonaaaa!!
Tres zorrones irredentos se abalanzaron sobre él y le besuquearon sin decoro antes de que Mercedes Milá le cogiera del brazo y le sentara en un taburete.
-Bueno, se ha especulado mucho con el asunto, así que, dinos, ¿con cuál de estas tres chicas te metiste en la cama dentro de la casa?
-¿Dónde he visto yo antes este taburete a cuadros con manchas?- respondió un descentrado Ricardo mientras sus ojos buscaban a alguna becaria.
-¿Cómo dices?
-No, nada. Que yo..esteeee, no sé qué decir…
-Pues que hablen las imágenes. Adelante video.
Y allí se vio un sucio edredón moviéndose pausadamente arriba y abajo, arriba y abajo, mientras debajo reptaba algún irreconocible gusarapo lujurioso.
- ¿Qué tienes que decir a esto?
-¡¡Ayúdame Freud!!

Inició así una infernal espiral de giras entre plató y plató, desde Dolce Vita hasta el Tomate, pasando por una fugaz aparición en Yo soy Bea. Se comenta que desde entonces, el cantautor solo ha sido capaz de componer una mediocre melodía para la campaña electoral del PP.
¿Estáis seguros de que queréis que venga Arjona a OT?

Ricardo Arjona con cara de WTF!, ¿dónde carajo me he metido? 

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