viernes, 27 de diciembre de 2013

ENTREVISTA A LOLA LÓPEZ MONDÉJAR (I)

Lola López Mondéjar nació en 1958. Es psicoanalista y escritora, además de una persona encantadora que no duda en acercarse a sus lectores en las presentaciones, sonreír pase lo que pase y transmitir positividad allá por dónde va.
Sus narraciones invitan a los lectores a viajar por la mente humana. Ha publicado las novelas Una casa en La Habana, Yo nací con la bossa nova, No quedará la noche,  Lenguas vivas y La primera vez que no te quiero, y los libros de cuentos El pensamiento mudo de los peces y Lazos de sangre, además del ensayo El factor Munchausen: psicoanálisis y creatividad.
Si quieres saber más de ella, no dejes de leer los artículos de este especial que hoy le dedico.
Comenzamos con la primera parte de la extensa entrevista que me ha concedido: 

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Empecé a escribir ficción casi al mismo tiempo en que aprendí a escribir. Inventaba cuentos que escribía en folios doblados, para que se parecieran un poco a los libros que leía. Luego los ilustraba con torpes dibujos infantiles. Me sentía muy orgullosa de ellos.

Pero, ¿qué fue primero: tu interés por la escritura o por hurgar en la mente del ser humano?
Primero sentí una fuerte vocación literaria, que continuó mientras estudié la carrera de Psicología y me formaba paralelamente en psicoanálisis. Creo que una vocación y otra iban de la mano porque lo que me interesa de la literatura es también el conocimiento del ser humano que comporta. Antes de la psicología, la literatura y la filosofía ya habían penetrado en la opacidad de la mente y de la conducta, la habían explorado con habilidad. Charlotte Brönte, Stendhal, Flaubert, Elizabeth Gaskell, Tolstoi, tenían una mirada aguda y analítica sobre los sentimientos y comportamientos de los hombres y de las mujeres, mucho antes de que Freud inventara el psicoanálisis. Por no hablar de Nietzsche, Shopenhauer o Kierkegaard, que avanzaron la idea de inconsciente.
Yo leía a esos autores y quería comprender como ellos a mis contemporáneos, usando las dos vías que estaban a mi alcance: los estudios de psicoanálisis y la lectura de textos literarios.

Si tuvieras que elegir entre cuento y novela, ¿con qué te quedarías?
No podría elegir. Uno y otra surgen de procesos creativos distintos sobre los que no tengo poder de decisión. De modo que si engendro un cuento daré a luz un cuento, si una novela, una novela. Son dispositivos muy diferentes tanto en su gestación como en la ejecución de su escritura; uno es inmediato, como una inspiración muy precisa, la otra dilatada, pues implica la construcción de un mundo que me lleva años diseñar y habitar. Para mí son necesarios ambos géneros. En Lazos de sangre exploré el cuento largo con total intención, y me pareció también delicioso. Supone poner en marcha un reloj que no es exactamente el de la novela ni el del cuento breve, pero igual de preciso y exigente que este último.

Has publicado en 2013 dos libros: “Lazos de sangre”, un recopilatorio de cuentos, y “La primera vez que no te quiero”, una novela. ¿Cómo se lleva la promoción de dos obras prácticamente a la vez?
Lazos de sangre se presentó en Madrid en noviembre de 2012 y he tenido casi todo  un año para promocionarlo, hasta que en septiembre de 2013 se presentó a la prensa, también en Madrid la novela. Entre uno y otro llevo más de un año de promoción, y esto es algo que cansa físicamente, pero que me interesa muchísimo como autora, porque entiendo que es en el encuentro con los lectores, y con los presentadores (elemento muy importante de la promoción) cuando se cierra el ciclo de la escritura. La recepción de la obra ayuda a entender aspectos que, aún estando incluidos en ella, me pasaron desapercibidos. Recibir en vivo la opinión de los lectores muestra tanto los límites de la obra (respecto a tus expectativas iniciales), como, por el contrario, su capacidad evocativa y de generar reflexión (que puede ir más allá de lo que esperabas de ella). Y esto es un aspecto muy importante para mí.

De manera que llevo bien la promoción porque me interesa intelectualmente lo que me devuelven los lectores, los críticos y la prensa.


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