lunes, 19 de agosto de 2013

Reseña: LAS FRUTAS DE LA LUNA, de Ángel Olgoso

Título: Las frutas de la luna
Autor: Ángel Olgoso
Editorial: Menoscuarto
Págs: 216
Precio: 17,50 €

Hubo un tiempo en el que el ser humano miraba al cielo con ilusión. En esa época maravillosa, los planetas estaban poblados por maravillosas criaturas y la luna, el satélite plateado que se asoma a nuestro cielo cada noche, podría convertirse, si la ciencia lo conseguía, en un magnífico lugar de recreo en el que pasar largas temporadas. En la luna habría casas, jardines y, ¿por qué no?, árboles que dieran sus extraordinarios frutos. Así es como llegamos a “Las frutas de la luna”, el nuevo libro de relatos de Ángel Olgos donde, al igual que en esa luna de ensueño, predomina lo fantástico.
Puede que no sea un tipo mediático y que sus libros no se publiciten en televisión. Puede que las instituciones le nieguen los premios y su literatura no sea de lectura obligada en los institutos. Puede que tú, si no seas un aficionado al relato no le conozcas; pero aquí estoy yo para contarte que si pretendes sumergirte en el mundo de lo breve, más tarde o más temprano tendrás que enfrentarte a los cuentos de Ángel Olgoso, uno de los mejores escritores del género de nuestro país. Y ya que vas a hacerlo, ¿por qué no comenzar con “Las frutas de la luna”, su último libro? (Tal vez empezar con un autor  “de adelante hacia atrás” no sea lo más ortodoxo; pero es que yo, al igual que Olgoso, soy patafísica, así que otra cosa no te puedo recomendar.)
“Las frutas de la luna” es un libro compuesto por un total de veinte relatos de desigual extensión. Uno de ellos, “El síndrome Lugrís”, incluso, podría tomarse por una novela corta. Esto, desde luego, no es relevante para el lector que conozca la literatura de Olgoso por primera vez. A los otros, sus fieles seguidores, creo que sorprenderá. Y no es para menos, si tenemos en cuenta que Olgoso es un perfeccionista nato, un escritor detallista que no solo se dedica a buscar con ahínco la precisión del lenguaje hasta la extenuación, la concisión máxima, sino también la brevedad suma a la hora de contar una historia. Que este libro nos muestre textos más largos rompe con su tendencia de los últimos años, a la vez que resulta grato (especialmente a los que preferimos lo breve, pero no en extremo). Sinceramente, espero que en el futuro este autor siga por esta línea, alternando lo muy breve con lo menos breve, pues soy de las que piensan que algunas historias merecen muchas más palabras para ser contadas.
Llegados a este punto, estoy segura de que querréis saber exactamente qué es lo que vais a encontrar en este libro, cuando en realidad deberíais preguntaros qué es lo que no vais a encontrar. Y es que en la literatura de Olgoso, predominantemente fantástica aunque con mucha crítica a la realidad que vivimos, cabe un fin del mundo de lo más civilizado, afiladores que hacen soñar con la música del instrumento que siempre llevan consigo, planetas que se quedan a oscuras por no pagar el recibo de la luz, dioses angustiados, dobles que acuden a actos literarios para suplir a tímidos escritores, animales de todo tipo, reliquias que dan grima, extraterrestres exploradores de planetas incomprensibles, pinturas que se convierten en maldiciones o que simplemente atrapan al que las mira en ellas, mares sembrados de muertos, hombres obsesionados en nombrarlo todo (y que luego tan mal acaban), misántropos que ven animales en los demás o deformidades espantosas, promesas de volver de entre los muertos, niñas humildes que sueñan con no vivir las desgracias que les depara el destino, curiosos viajes a través de generaciones y, ¿cómo no?, una buena panda de viejas cotillas que no dudan en criticar a todo el mundo, incluso en un velatorio.
En definitiva, “Las fruta de la luna” es un libro para soñar con mundos imaginarios, angustiarse con problemas de lo más imaginativos, tomarse con sentido del humor muchos aspectos de nuestra vida cotidiana y reflexionar sobre muchos otros problemas de mayor gravedad, siempre a través de una literatura impecable y el estilo único de un autor siempre preocupado por la perfección en el lenguaje. Un libro que adorarán tanto los amantes de los buenos relatos como los de la literatura fantástica. Repito: si aún no conoces a Olgoso, comienza por este libro y luego me cuentas.
Cristina Monteoliva

1 comentario:

  1. Con muchas ganas de leerlo, como te comenté. Y este especial me pone un poco los dientes largos.

    Es curioso, pero no sabía que fuera granadino.

    Saludos.

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