domingo, 14 de julio de 2013

Pregunta de la semana: ¿DÓNDE ENCUENTRAS TÚ LA INSPIRACIÓN?

La pregunta que lancé hace unos días en mi Facebook y en el del grupo de La Biblioteca Imaginaria, https://www.facebook.com/groups/307163522726267/ es: ¿Dónde encuentras tú la inspiración? Las suculentas respuestas no se hicieron esperar. Aquí os pongo las más significativas:


Bruno Nievas En el trabajo, y me refiero al trabajo de escribir. Una idea la puedes tener en cualquier momento, pero solo con trabajo (y no poco) se convierte en una historia.

Jorge Magano Estoy al 100% con Bruno. Ideas las tenemos todos, pero sólo moldeándolas a través de la propia escritura logramos obtener de ellas lo necesario para convertirlas en algo más. La idea se espesa sobre el papel y cuanto más la trabajas, más lejos te lleva.

Francisco Javier Illán Vivas Si la inspiración existe, pues la encuentro caminando.

Ana Ceballos Dejando la mente volar en una bonita imagen ya sea un paisaje, ver a tus hijos jugar o con una oportuna canción que arrastra tus sentimientos.

Bcv Beatriz En mi cabeza. Aunque casi siempre motivada por la vida diaria. Esas pequeñas cosas que pueden llegar a ser grandes

Leticia Sánchez Ruiz Yo releo los grandes libros que me gustan, para ver si como se te pega una cancioncilla, yo logro al menos tararear una frase. También me gusta leer cosas extrañas en los periódicos, porque la realidad siempre supera a la ficción y es fuente de las historias más estrambóticas y maravillosas. Pero cuando el bloqueo es total, me siento en la cocina a fumar y mirar para la lavadora. Me aburro tanto que al final se me ocurre algo.

Bcv Beatriz Aquí Leticia Sánchez Ruiz ha tenido un punto crucial. El cigarro: solo cuando fumo me viene la inspiración

Nidia Ojo De Gato Yo encuentro inspiración en cualquier sitio, puedo estar haciendo cualquier cosa y me viene una idea. Aunque si que es verdad que el lugar más adecuado para buscar la inspiración es duchándome o en sueños.

 Deivid LopRod Me sumo a Nidia Ojo De Gato, sale solo.

Carlos Navarro ¡Eso quisiera saber yo!

Manuel Palacios González Cuando la pregunta sea donde la perdiste me avisas por favor.

Miguel Albandoz En el Mercadona. La venden en paquetes de medio kilo.

Conclusiones que yo saco de todo esto:

-      La inspiración viene sola, pero también a veces hay que trabajarla.
-      Cada persona encuentra la inspiración de una forma diferente.

-      ¡Incluso en el supermercado! 

LA INSPIRACIÓN

Yo la llamo INSPIRACIÓN, aunque muchos prefieren hablar de LAS MUSAS. Sea como sea, sin algo tan fundamental como esto, los escritores no seríamos nada. La inspiración o las musas es la fuerza que nos mueve a hacer lo que hacemos. Sin esta fuerza, ¿qué podríamos crear? Absolutamente nada.
La inspiración, ahora bien, es caprichosa, al menos en mi caso. Me abandona cuando tengo tiempo para escribir, pero acude a mí en los momentos en los que no puedo ponerme a escribir ni una palabra.
Hay quién se decide ir a buscarla y lo consigue. Yo siempre tengo que esperar a que venga a por mí.

La inspiración, también hay que decirlo, puede darte ideas claras o confusas. En este último caso, como algunas amigos escritores han apuntado en el artículo anterior, ¡hay que trabajárselo duro!


LVEUM. CAPÍTULO 2-2

Desperté por culpa de una luz cegadora colgada de un techo que no reconocía. Enseguida me percaté de que estaba sobre algo metálico y frío, prácticamente helado. Una especie de manta cubría mi cuerpo desnudo. La vista se me nublaba constantemente, en parte por culpa de aquella terrible luz, y la cabeza me daba vueltas. Y más que me iba a dar en cuanto me diera cuenta de que tenía sobre mí las caras expectantes del director seductor de pacotilla, de los obesos Bill y Murray, de mi abuela Rita y de Lory, la peluquera canina.
-Un momento… ¿Qué hace aquí la que le corta el pelo a los chuchos? – dije extrañada con una voz tan ronca como si me hubiera pasado las últimas noches cantando rancheras bajo la interperie.
- ¡Oh, cariño! ¡Por fin te has despertado! – exclamó la susodicha, con su voz aflautada y cantarina-. El doctor dijo que no tardarías en hacerlo, ¡pero qué encanto de hombre!
- Milagros, hija, ¿qué te han hecho estos imbéciles de ciudad? Si te han puesto la mano encima, te juro que los mato - dijo la abuela, más enfadada que nunca.
- Cálmese, señora- dijo el director con tono conciliador-. Esto ha sido tan solo un pequeño accidente. Estoy segura de que lo arreglaremos.
-O a lo mejor, no- dijo Murray por lo bajini.
-Esto…- comenzó a decir Bill- Bueno… Nosotros… Bueno, que nos olvidamos darte a firmar el contrato cuando fuimos a por ti, y ahora…
-¡Callaos, idiotas! – gritó el director, lo que hizo que mi dolor de cabeza se acrecentara.
-Contrato, ¿qué contrato? – dijo mi abuela.
-Estoy segura de que los abogados lo arreglarán, señora- insistió el director.
-Esto huele a juicio e indemnización, ¡qué emocionante! – dijo Lori, tan entusiasmada como chillona.
-Mi chica podría haber muerto. Alguien tiene que pagar por ello- dijo la abuela con su tono más amenazante y, probablemente (la luz no me dejaba verla claramente), su mirada más dañina también.
-¿Dónde demonios estoy? Y, por favor, contestad sin chillar- dije entonces.
-Esa es una buena pregunta - intervino Murray con voz calmada-. Queríamos llevarte a un hospital, pero el más cercano está a 150 millas. Pensamos entonces en un médico local, pero nos dijeron que estaba asistiendo a una parturienta. Así que optamos por lo único que quedaba.
-No me jodas- dije al darme cuenta por fin de mi situación-. Me habéis traído al veterinario.
-Sí, pero…- comenzó a decir Lori.
-Pero, Lori, ¿qué hace toda esta gente aquí? –la interrumpió una voz tremendamente varonil (no como la impostada del director fantoche, desde luego) desde la puerta de la sala-. Te dije claramente que la paciente necesitaba aire y tranquilidad.
-Se colaron sin que me diera cuenta- se excusó Lori-. Y son tantos, que yo no podía echarlos, doctor. Compréndalo, doctor. Yo soy muy pequeña, y aquí hay dos que son grandes como toros. No me irá a despedir por esto, ¿verdad?
-No, claro que no. Pero, por favor, que salga todo el mundo.
-Yo me quedo con mi nieta- se plantó mi abuela.
-He dicho todo el mundo- dijo el extraño con firmeza.
-Sí, fuera todo el mundo. Me dais más dolor de cabeza- dije yo.
Poco a poco, todos fueron saliendo de la sala. La abuela fue la última. A pesar de su carácter fuerte, se la veía muy preocupada. Me daba pena, pero tampoco tenía muchas ganas de estar en esos momentos con ella. Sabía que después de soltar unas lagrimitas por mi estado y de recordarme por enésima vez lo mucho que sufrió cuando mis padres murieron en aquel horrible accidente de tráfico, cuando su hermana Carol se fue por culpa de un devastador cáncer, cuando mi hermana Dory decidió largarse con la mitad de lo que el abuelo y ella tenían en la cuenta y cuando mi abuelo la obligó a pasar un año entero en un búnker, empezaría a reprocharme mi comportamiento irresponsable, el haberla tenido con el corazón en un puño, etcétera, etcétera. Ya habría tiempo de dramas cuando volviera a casa. Si es que acaso el veterinario no había decidido ponerme al inyección letal que se usa para sacrificar animales.
-Lamento todo este lío. Normalmente esto es mucho más…tranquilo- dijo con su cabeza justo bajo la luz mientras preparaba una jeringuilla. ¿Me iba a inyectar de verdad la inyección letal?-. Ha sufrido usted una lipotimia. Tranquila, que además de ser veterinario, soy doctor en medicina general (de humanos), con licencia para ejercer. Seguro que se pregunta por qué elegí entonces a los animales. Ya se lo contaré otro día. Ahora le voy a inyectar algo que hará que se sienta mucho mejor, y dentro de un rato, podrá irse a casa con su abuela.
>> Y, por cierto, me llamo Jake, Jake Crown.
Giré mis cansados ojos, que hasta entonces se había movido de forma errática por toda la habitación, hacia él y le miré fijamente. Durante largos y largos minutos. Una fuerza extraña me impedía despegar mis ojos de aquel rostro celestialmente iluminado por la que hasta entonces me había parecido una bombilla odiosa. Aquel hombre tenía la cara más bella que jamás había visto en mi vida, los ojos azules más profundos, una sonrisa de dientes perfectos, un precioso pelo largo y rubio recogido en una coleta y unas orejas que… Unas orejas que… Unas orejas que…

-Doctor- dije muy, pero que muy aturdida-, creo que es usted el duende de mi vida. 

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¡LA EXCLUSIVA! Annalena McAfee

Título: ¡La exclusiva!
Autora: Annalena McAfee
Traducción: Marta Salís
Editorial: Anagrama
Págs: 400
Precio: 19,90 € / 15,99 € (ebook)

Existen muchas formas de hacer periodismo hoy en día, casi tantas como lectores ávidos de todo tipo de información. La prensa denominada “seria” y aquella más ligera conviven muchas veces en los mismos espacios informativos de la forma más natural. Ambas formas de informar, sin embargo, no pueden ser a veces más distintas. Como distintos son los mundos de las dos periodistas protagonistas de ¡La exclusiva!, la novela de Annalena McAfee de la que hoy os hablaré.
1997, Inglaterra. Honor Tate es una veterana periodista de setenta y nueve años de edad a la que no le hace ninguna gracia que una joven colega venga a su casa y la entreviste para la revista The Monitor. La idea ha sido de su editora, empeñada en promocionar el último libro de artículos periodísticos de Honor adecuadamente. Ojalá tuviera ella,  la editora, que enfrentarse a las estúpidas preguntas que Tamara Sim, la chica de The Monitor, le formula a Honor. Preguntas que la anciana se niega a contestar, por supuesto. Esto supone un gran problema para Tamara, que en principio tenía pensado realizar un artículo apto para el público amante del cotilleo. ¿Conseguirá la chica una nueva entrevista con Tate? ¿Se librará Honor de la persecución de la joven? ¿Llegarán alguna vez ambas a un entendimiento?
Como decía antes, el periodismo hoy en día puede ser de muchos tipos. A menudo, sin embargo, parece que interesan más las noticias más ligeras, de cotilleo, que aquellas que nos revuelven las entrañas por dentro. Esta novela nos enfrenta a dos mujeres: una periodista comprometida con la cruda actualidad ya retirada, y una joven que piensa que lo que más importa es averiguar qué famosa tiene más celulitis. Gracias a este enfrentamiento y a la forma en la que transcurren las vidas de ambas a lo largo de las páginas, conoceremos en profundidad a dos periodistas separadas por un abismo generacional, dos profesionales con visiones muy diferentes tanto de la vida como de la forma de ejercer su profesión, así como la realidad del sector periodístico en Inglaterra a finales del siglo XX (cuando aún internet estaba en pañales y apenas existían diarios digitales). 
Por un lado, tenemos a Honor Tate, una mujer a punto de cumplir los ochenta años que no entiende muy bien por qué su editora se empeña en publicar otro libro con sus mejores artículos. Honor fue en su tiempo una periodista audaz que no dudó en ponerse en primera línea de fuego cuando la noticia lo requería. Sus artículos son comprometidos y han quedado para la historia. Pero Honor fue también una mujer bellísima con una forma atrevida de vestir que conquistó a muchos hombres. Eso es lo que más le interesa a la periodista que tenemos en el polo opuesto del imán: Tamara Sim.
Tamara Sim es una chica de veintisiete años con muchas ganas de conseguir el puesto fijo del que en el momento de la narración no dispone. Escribir sobre Honor Tate, un dinosaurio casi extinto del periodismo, es para ella todo un engorro, más aún si tenemos en cuenta que la anciana no está dispuesta a darle la información frívola que ella le pide. Tamara tendrá entonces que buscar nuevas fórmulas para conseguir escribir el artículo que ella quiere. Si lo conseguirá o no, es algo que tendrás que averiguar a través de la lectura.
Por si algún escéptico duda de la solidez de los argumentos que esta novela propone, diré que la autora de la misma, Annalena McAfee, ha trabajado durante treinta años como periodista, ha sido directora cultural y literaria del Financial Times y fundó el Guardian Review (suplemento literario de The Guardian). Nadie mejor que ella, en definitiva, para mostrarnos las dos caras de la moneda del periodismo.
¡La exclusiva!, en definitiva, es una sátira sobre cierto tipo periodismo que se hace hoy en día en contraste con los valores periodísticos que imperaban antes, protagonizada por dos  mujeres dispares que, cuando se las conoce tan bien como el narrador omnisciente nos permite, se las comprende y aprecia por igual, con sus virtudes y sus defectos. Adéntrate ahora en las páginas de esta novela de ritmo in crescendo y acompaña a Honor y Tamara en esta tremenda aventura de final sorprendente e inesperado. Estoy segura de que no solo aprenderás mucho sobre el mundo de la información, sino también de la naturaleza humana. ¿Te lo vas a perder?
Cristina Monteoliva

jueves, 11 de julio de 2013

Entrevista a JUAN DE DIOS GARDUÑO

Conocí a Juan de Dios Garduño a través de La Biblioteca Imaginaria, cuando, además de escritor, también era reseñista. Recuerdo que le gustaban sobre todo los libros de Stephen King y, en cuanto salían a la venta, él los leía con entusiasmo y los reseñaba para la web.
El mundo ha girado mucho desde entonces. Juan de Dios publicó poco tiempo después Y pese a todo…,  una novela de terror que enseguida se convirtió en un superventas, se embarcó en un sinfín de proyectos, dejó de tener dificultades para publicar… En fin, que hoy le entrevisto de nuevo (ya lo hice anteriormente para LBI) para hablar de todo esto y, sobre todo, de su nueva novela, El arte sombrío:

Te diste a conocer como escritor fundamentalmente tras la publicación de Y pese a todo…, una novela que enseguida se convirtió en un bestseller del género de terror. ¿Esperaste tener tanto éxito con ella en algún momento antes de su publicación?
Ni mucho menos. Con este tipo de éxitos suele pasar eso, nadie lo espera. “Y pese a todo” se escribió en muy poco tiempo e intentando escapar un poco de los tópicos del género. Aquí no hay un grupo de supervivientes huyendo hacia un sitio mejor, no hay militares combatiendo a hordas de zombis, etc. Solo a dos hombres, una niña y un perro, viviendo en un lugar alejado, años después de los ataques que terminaron con casi toda la población mundial. Enfrentados por cuestiones del pasado, orgullosos. Hasta que de repente, aparece el peligro que estaban esperando.

Y pese a todo… va a pasar del papel a la gran pantalla. ¿Qué ha supuesto para ti todo esto?
Imagina, de ser un desconocido a estar en la picota de los escritores de terror en España. De tener problemas para publicar a publicar sin problemas. De que mi nombre sonara en todas partes. No sé, pasar del anonimato a salir en presa, radio y televisión. De que mi email estuviera lleno siempre de mensajes de lectores felicitándome por la novela (o poniéndome verde porque no les había gustado).

Además de escribir tus propias novelas, has sido reseñista, dirigido antologías benéficas y ahora también eres editor. ¿Qué ha sido para ti más difícil?
Para mí lo más difícil es enfrentarme a los lectores cada vez que saco una novela nueva. En cierta manera compito contra el éxito de “Y pese a todo”, y siempre tengo que demostrar algo, porque todo el mundo espera más de ti. Es una presión constante, y me da que la tendré siempre. Cosa que por otro lado me viene bien para esforzarme más en mis nuevos trabajos.
  


Volvamos a tu trabajo como escritor, concretamente a tu última novela, El arte sombrío, una historia muy peculiar que tiene lugar en un pueblo no menos extraordinario. Cuéntanos de dónde surge la idea de escribir esta historia.
Esta novela se escribió tras “Y pese a todo”. Recuerdo que tenía ganas de escribir una novela coral, ya que con la novela de zombis solo había tenido tres protagonistas básicamente. Por aquella época vivía en Valencia, y me reunía mucho con mi gran amigo David Mateo. Le comenté mi idea y juntos nos pusimos a crear la sinopsis de lo que sería “El arte sombrío”. Se puede decir que esta novela nació en los bares, jajaja.

En Y pese a todo… rendías tu personal homenaje al que muchos sabemos que es tu autor favorito, Stephen King. También en El arte sombrío se menciona a King. ¿Crees que algún día serás considerado el Stephen King español?
Ya he sido considerado el Stephen King español en muchos medios y por muchas personas, pero como a mí, casi todo escritor español que destaca se le pone esa etiqueta. Creo que hemos sido una generación de escritores bastante grande la que nos hemos visto influenciados por el maestro de Maine. Es algo inevitable pues que nuestros estilos sean parecidos (odio eso de imitaciones).

En Y pese a todo… los monstruos eran zombis, mientras que en El arte sombrío el que atemoriza a la población es un asesino en serie (o varios). ¿Te ha resultado complicado escribir sobre un tema mucho más real, por así decirlo?
A mí me resulta complicado escribir sobre cualquier cosa, jaja. Soy muy obsesivo y leo y releo mil veces un párrafo hasta que lo doy por válido. No te digo nada a la hora de crear una trama. Es difícil meterte en la mentalidad de un asesino en serie y de describir lo que hacen, o meterte en la cabeza de la víctima que padece estos crímenes. Pero vamos, que para mí es igual que el monstruo tenga carácter fantástico o sea un ser humano.



El arte sombrío no deja de tener su parte sobrenatural. No me refiero a los ovnis que intenta cazar el tío Sam sino a dos personajes que dan mucho juego y que podrían aparecer en alguna próxima novela, ¿no lo crees así?
Algunos reseñadores han puesto pegas a los elementos sobrenaturales que aparecen en mis novelas, porque las consideran muy realistas hasta llegar a este elemento. Pero es que creo que es como ir a ver una película de superhéroes y quejarte porque uno de ellos vuela. Soy escritor del fantástico, en mis novelas meto elementos fantásticos, y no creo que por ello se le reste credibilidad a la parte realista de mis obras. Al contrario, le da más verosimilitud.
Volviendo a la pregunta, estos dos personajes tienen peso en la trama, y sí, aparecerán en más novelas mías.

¿Cuál es tu personaje favorito de esta novela y por qué?
Puf, pregunta difícil, y es curioso, porque los personajes que más me gustan a mí en mis novelas no suelen coincidir con los que más gustan a mis lectores. Me quedaría con Athman, aunque es un poco insoportable y quizá en la vida real le hubiera mandado al carajo. Con Brian, por lo bueno e ingenuo que es, y con Sam, ese viejo entrañable y friki que ve conspiraciones por todos lados.

¿Crees que también El arte sombrío dará el salto a la gran pantalla?
Como me viene pasando desde que se vendieron los derechos de “Y pese a todo” al cine hay productoras interesadas en leerla. Así como “El camino de baldosas amarillas” se está moviendo por productoras, hay alguna que se ha interesado en leer “El arte sombrío”. Desde luego la trama da para una novela de las que gustan en Hollywood, y mi agente para estos temas trabaja allí, así que todo pudiera ser. Pero vamos, es un mundo difícil donde por cualquier cosa hay retrasos de meses o años, sino mirad lo que está pasando con “Welcome to Harmony”, la adaptación de “Y pese a todo”. Lleva dos años y pico y siempre que se ha ido a empezar ha surgido algo que ha retrasado el rodaje.


¿Qué esperas que encuentren los lectores en El arte sombrío?
Entretenimiento y calidad, que no veo por qué tienen que estar reñidas, como opina mi amigo el escritor Javier Pellicer.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
En Octubre saldrá un relato largo o novela corta en la antología “REC: Los relatos olvidados”, que publica Timun Mas (Planeta). Son siete historias basadas en las películas de REC, prologado por Jaume Balagueró y Paco Plaza y donde me uno a varios premios Minotauro para contar buenas historias de estos zombis poseídos…

¿Hay algo que quisieras añadir antes de terminar esta entrevista?
Darte las gracias por ella.

Muchas gracias a ti por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Espero que El arte sombrío se venda, como mínimo, tan bien como Y pese a todo… y que pronto sepamos de tus nuevos proyectos.


Cristina Monteoliva

EL ARTE SOMBRÍO. Juan de Dios Garduño

Título: El arte sombrío
Autor: Juan de Dios Garduño
Editorial: Dolmen
Págs: 256
Precio: 17,95 €

Prepararse para la llegada de un huracán tiene que ser de lo más estresante: que si tienes que tener localizados a todos tus seres queridos, que si hay que comprar víveres suficientes, que si hay que salir corriendo en busca de un buen refugio… Imagina que además tengas otras preocupaciones que te distraigan de lo principal (la supervivencia, por supuesto). Como la investigación de un asesinato, ¡o de varios! Este es el punto de partida de El arte sombrío, la nueva novela de Juan de Dios Garduño de la que hoy hablaremos.
Bienvenidos a la encantadora localidad de Maringouin, Luisiana, el pueblo probablemente con el mayor número de sucesos delictivos, entre asesinatos y secuestros, por habitante de todos los Estados Unidos de América. No es de extrañar, por tanto, que aunque el huracán Odette se acerque a pasos agigantados, las autoridades, en vez de preocuparse por poner a la población a salvo, se calienten la cabeza intentando resolver los últimos asesinatos: el de un hombre aparecido en el pantano local y el de una vieja alemana y su sirvienta. Se sospecha del Comercial, un asesino en serie que ha actuado antes en los alrededores, pero, ¿quién sabe si no habrá más asesinos sueltos? ¿Te atreves a descubrirlo?
Me encanta el pueblo de Maringouin, ya no solo porque sea el típico pueblo sureño con denominación de origen, sino porque en él puede pasar casi de todo: que te pille de pleno un huracán de fuerza cuatro, encontrar un cadáver saponificado (cómo adoro estos términos científicos), descubrir las aficiones travestis del alcalde y los pensamientos pecaminosos de su mujer, ir a cazar extraterrestres con el tipo de la gasolinera o beber mojitos todo el día con el agente del FBI, hallar muerta a una anciana nazi…
El arte sombrío es un thriller plagado de cadáveres, desapariciones, asesinos potenciales y criminales que se esconden entre lo que hasta la aparición del primer cadáver parecía una localidad la mar de tranquila. No faltan en esta historia, como en otras de Juan de Dios Garduño, elementos sobrenaturales, que no hacen otra cosa que enriquecer una trama ya de por sí interesante. Por si todo esto fuera poco, nos encontramos con un narrador un tanto malhablado, irónico y/o sarcástico que, además de cercano, nos hace la lectura más amena.
Esta es una novela coral, una historia plagada de personajes peculiares, muchos de ellos con montones de secretos que ocultar. Me resulta difícil encontrar un favorito entre todos ellos. Me gustaría destacar, eso sí, los papeles que juegan Brian, el joven policía enamorado de Coyne, una mujer cuyo marido desapareció hace años; Athman, el agente del FBI que bebe en sus horas de trabajo y se comporta de una forma bastante extraña; Sam, el viejo cazador de extraterrestres y sus locas teorías; Samantha, la mujer del alcalde, una dama que se debate entre su gran religiosidad y sus deseos sexuales y, finalmente, Rick y John Deschaints, dos seres totalmente antagónicos que llegan a la ciudad para crear aún más confusión.
El arte sombrío, en definitiva, es un thriller con aire sureño, una novela de ritmo trepidante (recordemos que se acerca un huracán, y que los asesinatos no paran de sucederse) apta tanto para los lectores del género negro como para los amantes de las historias con elementos fantásticos con ansias de conocer una trama plagada de sucesos criminales, personajes peculiares e incógnitas sin resolver. Si has leído antes a Juan de Dios Garduño, estoy segura de que esta nueva obra suya no te defraudará. Y si simplemente estás buscando un lugar a dónde ir estas vacaciones… Bueno, en Maringouin te aseguro que harás de todo menos aburrirte.
Cristina Monteoliva


LVEUM. Capítulo 2- 1


HORTENSIA. Arbusto exótico.
HORTENSIA. Flor de la planta de igual nombre (se puede encontrar en diversos colores)
HORTENSIA. Cóctel a base de licor de piña, jarabe de fresa, vino de moras y otras exquisiteces frutales que se sirve en la cafetería de Tía Polly. Verdaderamente repugnante.
HORTENSIA. Mi vecina.
HORTENSIA. Mi compañera de pupitre.
HORTENSIA. Mi sombra.
HORTENSIA. Mi peor pesadilla.
HORTENSIA. ¡Pero si estabas muerta!
-Milagros, ¿qué haces tumbada en el suelo? Se te ve pálida - dijo la voz cavernosa del fantasma de Hortensia.
Fue entonces cuando me miré las manos para constatar, efectivamente, que estaba más blanca que las recién pintadas paredes del dormitorio de mis abuelos. Inmediatamente, además, empezaron a aflorar sobre mis muñecas un sinfín de puntitos rojos de alarmante aspecto. La garganta se me quedó seca y un escalofrío recorrió mi espalda de arriba abajo. Ni siquiera sé de dónde saqué las fuerzas para decir:
-Hortensia, esto no puede ser.
- ¿Qué es lo que no puede ser? –se apresuró a preguntar con su habitual tono autoritario el espectro-. No me digas que crees que van a suspenderte en Matemáticas, porque no te creo. Siempre dices lo mismo, y mira luego qué notas sacas. Si lo sabré yo… Y, venga, levántate, que pareces tonta ahí tirada.
-Hortensia, te aseguro que si ahora me hacen un examen, lo suspendo. Hace un millón de años que no estudio Matemáticas- dije mientras me levantaba muy lentamente y me sentaba en una de las viejas sillas, la vista dirigida hacia otro lado que no fuera el fantasma amorfo y brillante (no fuera a ser que me diera otro patatús y acabara cayéndome de bruces y partiéndome los dientes).  
-O sea, que sacas notazas sin estudiar. ¡Esta sí que es buena! Bueno, vamos a recoger las cosas e irnos a casa. Tengo ganas de llegar y ver qué ha cocinado mi madre. ¡Tengo tanta hambre como si llevara años sin comer!
-Es que llevas años sin comer. Y sin beber. Y sin respirar. Y sin existir.
-Definitivamente tienes que estar mal, porque mira que dices cosas raras- dijo colocándose justo delante de mis narices, ¡imposible no mirarla!
Intenté tragar saliva, pero tenía la garganta prácticamente cerrada. La vista se me nublaba por momentos y el sarpullido de la piel iba a peor. Aun así, hice de tripas corazón y, con el tono más alto que conseguí sacar de mis cuerdas vocales, dije:
-Hortensia, estamos en el año 2013. Hace dieciocho años, el día antes del baile de fin de curso, tuviste un accidente con el tractor de tu padre.
-¿Pero qué historia es esa? – gritó, tan fuerte y tan bestialmente, que todos los vellos de mi cuerpo se erizaron del miedo.
-Quedaste irreconocible- continué, a pesar del espanto-. Tuvieron que poner un ataúd cerrado en tu funeral.
-Y si todo eso ha pasado, ¿qué hago yo aquí?- inquirió aún bastante enfadada.
-No tengo ni idea. Pero, por favor, vete, que me estás asustando mucho – murmuré mientras sentía que mi cuerpo se encogía y se hacía cada vez más y más pequeño en la silla.
-¿Cómo puedo darte miedo? ¡Soy tu mejor amiga de toda la vida!
-Pues…A ver, eres un ser transparente y con voz de cantante de heavy metal trasnochado. No tienes pies. Flotas en el aire y no paras de moverte…Vaya, que eres un fantasma de los de verdad. El auténtico fantasma del instituto.
-¡Eso no es cierto! ¡Estás intentando asustarme tú a mí! Estamos en los 90. Y si no…y si no… ¡Mira tu camiseta de Bon Jovi!
-Mi camiseta de Bon Jovi… - dije esbozando una sonrisa nerviosa y sarcástica al mismo tiempo-. Bueno, yo es que soy una nostálgica. Una treinteañera patética, también.  
-¿Treinteañera? ¡Vamos, Mila! ¡Pero si tienes dieciséis años!
- Tengo treintaicuatro años, Hortensia, treintaicuatro. Hace muchos años que peino canas y uso esas estúpidas cremas antiarrugas.
-¡Pero si yo te veo igual!
-Debe de ser miopía de fantasma.
-A ver que me acerque y te vea bien– dijo volando, literalmente, hacia mí de forma violenta.

-¡No! ¡No vengas! – grité mientras me balanceaba hacia atrás en la silla, totalmente aterrorizada, justo antes de caer hacia atrás, golpearme de nuevo la cabeza y sumirme en un negro pero a la vez tranquilo sueño que, por desgracia, no habría de durar mucho. 

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domingo, 7 de julio de 2013

TRABAJAR EN DOMINGO

Pensaba que ya tenía superado lo de organizar contenidos, escribir reseñas y demás los domingos por la mañana. Creía que todo eso se acabaría cuando diera carpetazo al proyecto de La Biblioteca Imaginaria. Pero no. Aquí estoy de nuevo, un domingo por la mañana, planificando una actualización. Y es que el verano viene calentito, y aunque de pereza, hay que aprovechar cada rato, también en domingo.

En realidad, me gusta trabajar en domingo, por mucho que me queje. Los domingos por la mañana casi siempre me encuentro lo suficientemente despejada y tranquila como para ponerme a escribir un cuento o una novela. Todo se ve de otra manera los domingos por la mañana.

Pero, bueno, dejo ya de divagar, ¡que si no se me va el domingo!

En esta actualización tenéis:

-         Entrevista a ADRIANA ABENIA, autora de LO QUE MOJA LA LLUVIA. http://www.laorilladelasletras.com/2013/07/entrevista-adriana-abenia.html
-   Reseña de LO QUE MOJA LA LLUVIA, de Adriana Abenia. http://www.laorilladelasletras.com/2013/07/lo-que-moja-la-lluvia-adriana-abenia.html
-         Crónica de la presentación de ALMA EN SUMISIÓN, de David López Rodríguez en la Biblioteca de la Chana, Granada http://www.laorilladelasletras.com/2013/07/presentacion-de-alma-en-sumision-en.html
-         Capítulo 1 de LVEUNM COMPLETO. http://www.laorilladelasletras.com/2013/07/lveum-capitulo-1-completo.html

Entrevista a ADRIANA ABENIA

Seguro que a muchos os suena el nombre de Adriana Abenia, pues desde hace algún tiempo se ha convertido en una de las reporteras con mayor visibilidad en los programas de entretenimiento de televisión. Lo que puede que alguno no sepáis todavía es que Adriana es también escritora y que desde hace poco tiene novela en el mercado: Lo que moja la lluvia.
La inspiración viene cuando menos lo esperamos, y a Adriana le surgió la idea de escribir de cabo a rabo su historia en una noche de insomnio. Me interesa hablar de ella sobre este asunto, también sobre otros muchos relacionados con su primera novela publicada. Es por ello que decido entrevistarla, pruebo suerte escribiendo a un correo que encuentro en internet y, en pocos días, la amabilísima Adriana me remite las respuestas a mis preguntas. Todo esto lo podéis ver a continuación:

Lo que moja la lluvia es tu primera novela publicada, pero, ¿es la primera vez que escribes algo de ficción?
Sí, es mi bautizo de fuego. Lo demás todo han sido pequeños relatos.

¿Ha sido difícil compaginar la escritura de tu novela con tu trabajo en la televisión?
Querer es poder. Y las noches dan mucho de sí. Escribir un libro te debilita y fortalece a partes iguales. Cuando la terminé estaba hipersensible a cualquier estímulo, no podía parar de llorar recordando el final y sabiendo que no volvería a revivir París de esa manera tan bestial.

He leído en la contraportada de Lo que moja la lluvia que la trama nació en una noche de insomnio. ¿Sueles imaginar historias cuando no puedes dormir o es la primera vez que te ha pasado?
Mi mente viaja a kilómetros de distancia cuando me acuesto, pero concebir una historia de principio a fin y obsesionarme hasta el punto de necesitar escribirla desde ese mismo momento, nunca antes me había pasado. Fue una escritura tan intensa y trágica que a veces me llegué a plantear ser más misericordiosa conmigo misma y permitirme desconectar durante unos días, descansar mi mente... ¡pero no podía! Fueron 6 meses caóticos.

He leído también que la imagen de portada ha sido realizada por Leonor Solans, tu prima. ¿Ha sabido reflejar tu idea de Cecilia en ella?
Me hizo tanta ilusión que participara en mi loco reto... En un principio, a mi prima le pasé la foto de una chica que conozco y que físicamente era sencillamente Cecilia, pero mi prima dibujó lo que le dio la gana (risas), cogió a su propia modelo, la fotografió, la dibujó y el resultado fue excepcional. Sí es cierto que en el cuadro original, más claro, la chica tenía las piernas más cortas y las alargamos con el photoshop para que no pareciera tan niña; y el paraguas, negro inicialmente, lo convertimos en rojo, a juego con la letra de la portada.

La protagonista de la versión de Lo que moja la lluvia que escribe Cecilia se parece mucho a ella. ¿Se parece Cecilia a ti?
Los pasajes más felices están inspirados en momentos de mi vida distorsionados con fantasía, sensaciones; pero la historia es ficción. Hace unos días mi hermana terminó de leer el libro, es muy crítica. Le encantó. Y ella sí vio muchas cosas de Cecilia en mí. Supongo que algo así es inevitable.



¿Qué pensarías si un editor te ofreciera un piso en el que escribir tu próxima historia y te encontraras que este se parece al que tú ya habías descrito en Lo que moja la lluvia?
Saldría corriendo. Tiendo a desconfiar de la gente que no conozco. Sin embargo, Cecilia es víctima de ella misma y necesita vivir intensamente, para no morir en vida.

¿Es la ciudad de París un lugar tan mágico como en tu novela?
Sí lo es. Ya lo creo que lo es. Evocar París de esa manera tan real, casi tangible, me hizo llorar de amargura, reír de felicidad y sentirme sola al tenerla tan lejos... de ahí que me marchara hasta sus calles para concluirla.

¿Crees que Cecilia conseguirá alguna vez ser feliz de verdad?
Ya nunca. Y ella lo sabe.

¿Tienes miedo a las críticas literarias?
Ni a las literarias, ni a las de otro tipo. Vivo mi vida como deseo vivirla, no necesito el beneplácito de nadie. Hasta ahora me hace muy feliz, eso sí, que todas hayan sido positivas. Muchas de ellas comienzan hablando del prejuicio inicial de comenzar a leer un libro escrito por un personaje televisivo, pero acaban recomendándolo a otros lectores. Lo que moja la lluvia es una novela escrita con mucho sentimiento. Es dura, cuidada, bella y oscura al mismo tiempo.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Lo que moja la lluvia?
Un viaje de obsesiones a un húmedo París desde su cama, un parque o una plácida cafetería. He vivido en esa ciudad y conozco bien sus rincones, lo que se siente al pasear por sus calles y el olor que envuelve cada esquina.

¿Tienes nuevos proyectos literarios en marcha?
Hasta que una nueva historia no me arda en las entrañas como la anterior no me pondré manos a la obra. Me tiene que mover algo muy fuerte para volver a monopolizar mi vida en torno a un ipad. Cuando algo me emocione, os lo haré saber.

¿Te gustaría decir algo antes de terminar esta entrevista?
Agradecerte el interés por mi libro e invitar a todos los ojos lectores a subir a un avión a Francia de la mano de Lo que moja la lluvia. No se arrepentirán, ni les dejará indiferente. Lo prometo.


Muchas gracias a ti por tu tiempo, tus respuestas y tu foto personal. Espero que Lo que moja la lluvia refresque a muchos lectores este verano y pronto nos sorprendas con otro proyecto literario. 

LO QUE MOJA LA LLUVIA. Adriana Abenia.

Título: Lo que moja la lluvia
Autora: Adriana Abenia
Editorial: Espasa
Págs: 280
Precio: 19,90 € / 13,99 € (ebook)

Todos hemos vivido experiencias traumáticas. Algunas las superamos con un poco de tiempo, otras son mucho más difíciles de olvidar. Son estas últimas las que hacen que las personas que las vivieron no consigan avanzar en la vida, que se queden estancados, en cierta manera. Este es uno de los puntos de partida de Lo que moja la lluvia, la novela de Adriana Abenia de la que hoy hablaremos.
Tras el inesperado éxito de su primera novela, Cecilia recibe una sorprendente oferta por parte de una importante editorial francesa: la de escribir su segunda obra en París, en un piso alquilado expresamente para ella. Al llegar a la capital francesa, Cecilia se da cuenta de que el piso es igual que el que habita la protagonista de su historia, lo que no deja de ser inquietante. Pero, ¿qué más sorpresas le depararán a Cecilia su aventura parisina?
Cecilia es una pelirroja muy sensible con una vida tranquila apartada del mundo, una amante de la moda, una repostera estupenda, una persona un tanto enfermiza  y con una gran tendencia a estar fuera de casa siempre que llueve (sobre todo, en París). Algo ocurrió en su pasado que le ha impedido enamorarse durante muchos años. Esa experiencia traumática, además, hace que tenga pesadillas y se sienta insegura en muchas ocasiones. Aun así, Cecilia se esfuerza cada día por superarlo, por olvidarlo todo y ser feliz. El problema es que la vida a veces es traicionera, y las situaciones felices pueden volverse trágicas de pronto. Justo cuando menos lo esperamos.
Cecilia es una escritora primeriza que ha tenido un gran éxito con su novela Lo que moja la lluvia, lo que la llevará más tarde a París, una ciudad mágica que no duda en presentarnos en todos sus detalles. Desde luego, dan ganas de visitar la ciudad tras la lectura de esta obra o, al menos, ese París romántico y alegre de Cecilia. Yo, que no conozco Francia, estoy deseando viajar allí y experimentar los mismos sentimientos felices que la urbe hace sentir a esta triste pelirroja.
Cecilia es, además, la apasionada narradora de esta historia, lo que sin duda la hará mucho más cercana a los lectores.
Cecilia tiene amigos encantadores que intentan protegerla en cada momento. Sin embargo, estos amigos no pueden evitar que la joven acabe fiándose de quien no debe. Las consecuencias de esto pueden ser terribles.
Cecilia es la protagonista absoluta de su historia, si bien me gustaría destacar el papel tan importante que juega en ella Arnaud, el editor que se encarga de convertir su piso en una copia exacta del de su novela. Arnaud es seductor, misterioso y tal vez peligroso. Pero, ¿cómo podría evitar Cecilia acercarse a él para desvelar todos sus secretos?
Es difícil clasificar Lo que moja la lluvia, esta historia que nació en una noche de insomnio de su autora, Adriana Abenia. Por un lado, se trata de una novela con una gran dosis de erotismo en la que la protagonista suele tener un papel sumiso, lo que creo que hará las delicias de los lectores de las nuevas novelas eróticas, tan en auge últimamente. Por otro lado, la historia se nos presenta como una verdadera tragedia griega de final inesperado. También, sin embargo, podemos decir que se trata de una obra muy intimista, en la que su actriz principal expresa continuamente todo lo que la alegra, lo que la atormenta, la intriga y la perturba. Creo, en todo caso, que puede ser fácil para muchos lectores conectar con Cecilia, sus sensaciones y sus problemas, dejarse arrastrar por ese torbellino trágico que es su vida y quizá, más tarde, reflexionar sobre las paradojas que nos depara la vida y los traumas que siempre vuelven. La cuestión es: ¿dejarás tú también que te moje la lluvia de esta novela?
Cristina Monteoliva