miércoles, 26 de junio de 2013

LVEUM. Capítulo 1-2

Todo el mundo en Witi-Waka conoce las historias de fantasmas del Colinas Verdes. Las hay para todos los gustos: de profesores vengativos, de conserjes malhumorados, de estudiantes que tuvieron que dejar el instituto para ir a la guerra… Cada año alguien inventa alguna nueva, aunque no creo que nunca nadie haya visto un verdadero ente espectral en el instituto en el que yo cursé mis estudios hacía ya tantos años.
Imagino que la idea de llamar a unos cazafantasmas televisivos fue del nuevo alcalde. El joven Thomas Smith tenía muchos planes para el pueblo. Sobre todo para sacarlo del anonimato. La mayoría no entendíamos que quisiera convertir la localidad en un centro turístico. Al fin y al cabo, en Witi- Waka apenas había paro y la vida tranquila sentaba muy, pero que muy bien a sus habitantes. Tampoco teníamos nada interesante que ofrecer a los forasteros, a no ser que haya alguien en el mundo interesado en los mosquitos gigantes de la ciénaga o en el nauseabundo café que servían en la cafetería de Tía Polly.
Pero, ¿qué sé yo de política y todo eso?
Bill, el rubio, y Murray, el moreno, me llevaron al instituto en su moderno todoterreno negro. Allí me esperaban ansiosos el director del espacio televisivo, un tipo de pelo canoso con pinta de conquistador de pacotilla al que todos llamaban Crown; el guionista, un imberbe pelirrojo llamado Lucian, y el cazafantasmas oficial, el rubísimo, bronceadísimo y supuestamente carismático (personalmente creo que hay patatas pochas con más personalidad que él) Lars Scott-Willson.
Todos me miraban sonrientes y expectantes. Y yo sin saber todavía qué demonios querían de mí.
-No tengo problema en ayudarles, aunque no sé en qué- les dije para romper aquel extraño y desconcertante silencio adornado con dientes sospechosamente blancos.
-¿No se lo han contado? ¡Oh, vaya! Estos chicos…- dijo el director con aire condescendiente.
-¿Contarme? ¿El qué? – pregunté cada vez más intrigada.
En ese momento apareció ante nosotros un chino muy bajito y muy cabreado que no dejaba de exclamar (supongo) en su idioma. El guionista le contestó calmadamente que todo se solucionaría, pero el chino siguió en sus trece hasta que decidió marcharse tan rápido como había aparecido.
-¿Qué le pasa a ese tipo?- pregunté a mis tres acompañantes.
-Acaba de perder su trabajo –dijo lánguidamente Lucian, casi como si temiera perder él también el suyo.
-Sí, ya no vamos a necesitar un traductor de chino para fantasmas- añadió Lars, todo dientes.  

-¿Un traductor de chino? – pregunté mientras me planteaba muy seriamente si en realidad no me había quedado dormida al lado del riachuelo y estaba teniendo una absurda pesadilla.

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1 comentario:

  1. Ummm me has dejado con la intriga! Ya me he leido los dos capítulos y pinta muy interesante. Veremos que ocurre más adelante y a ver si la dicen de una vez para que la necesitan XDD Te sigo e.e

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